Mostrando entradas con la etiqueta POSADA DE VALDEÓN. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta POSADA DE VALDEÓN. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de julio de 2009

VI MARCHA PROVINCIAL POR PICOS DE EUROPA - "PANDETRAVE -LIORDES -POSADA DE VALDEÓN" 05-07-09

 


VI MARCHA PROVINCIAL POR PICOS DE EUROPA.

1ª TRAVESÍA “PUERTO DE PANDETRAVE- SEDO DE REMOÑA- VEGA DE LIORDES- LLAGO BAJERO- VEGA DE LA SOTÍN- PUENTE BARREJO- EL TOMBO- POSADA DE VALDEÓN”.

05-07-09          (Domingo)

Una vez más hemos aprovechado una actividad de la Delegación de Montaña para unirnos a ellos. En esta ocasión se trataba de la marcha por Picos de Europa que cada año se realiza en una zona del parque.
En Guzmán nos reunimos la mayoría de participantes de la misma partiendo a las 7:00 horas en un autocar y un microbús. De nuestro club estábamos 9 personas: Álvaro, Antonio, Elvira, José Antonio, Mª Jesús, Miguel Ángel, Nati, Piedad y yo. En el trayecto recogimos a varios compañeros más en diferentes puntos. El panorama climatológico era pésimo con nubes cubriendo totalmente el cielo. Así fuimos recorriendo kilómetros hasta llegar al puerto de Pandetrave, 1558 m, donde se abrían algunos claros. Eran las 9:30 horas.
El grupo se dividía en dos, y mientras unos íbamos a hacer la ruta prevista, otros bajarían en los autocares a Posada para hacer una pequeña marcha por allí. Enseguida comenzamos el resto la ruta por el camino hacia el Caben de Remoña. Apunto aquí que hacía más de 20 años que no hacía yo esta parte de la ruta hasta Liordes y el tramo siguiente por la Canal de La Sotín me era desconocido. La pendiente era llevadera teniendo el valle de Valdeón hacia la izquierda. El Macizo Occidental se encontraba totalmente cubierto por las nieblas. Este tramo de unos 6 Km hasta el Caben de Remoña serpentea por la loma pasando al lado de la fuente de Cervero y un antiguo chozo cónico medio derruido. Hacia atrás veíamos cada vez más cumbres del macizo del Gildar y el Cabanceda. En la Horcada de Valcavao tuvimos una vista amplia de la vega hacia Liébana. Allí se desvía un camino hacia Fuente De. Incluso algunos vieron el teleférico.
Siguiendo la ruta nos dirigimos hacia la Caben de Remoña, 1771 m, donde se desvían otras rutas a Fuente De y hacia Posada de Valdeón. En este collado vimos algunos caballos pastando. El camino continúa hacia arriba unos metros más girando luego al Este hacia una fuente por debajo de nosotros. La ruta sin embargo lo abandona para comenzar la subida del Sedo de Remoña, un empinado tramo con algunos pasos un tanto aéreos. El sendero asciende por la ladera entre algunos pedreros llegando enseguida a un lugar donde se medio trepa por la roca. Era curioso ver la hilera multicolor pasando este lugar. Aunque realmente se sube bien por el sendero, no se puede uno despistar por los cortes que en algunos lugares tiene a su orilla. La vista hacia atrás es impresionante viendo la verde vega de Espinama así como la zona del Coriscao y Los Vallines. Mas al Oeste emergían entre las nubes Las Corcadas, Gildar y Cabanceda. Paralela al sedo sube también la Canal de Pedabejo, aún más empinada que éste. En este tramo íbamos con un componente del GREIM que había subido por allí hacía unos meses con Jesús Calleja acompañando al presidente Zapatero hacia Collado Jermoso. Dicha subida la televisaron y la había visto yo en su momento.
Poco a poco fuimos ganando altura y se suavizó la pendiente antes de atravesar un hoyo con un gran nevero en la cara Este de Torre Salinas. Pocos metros nos separaban del Alto de la Canal, 2035 m, punto más alto de la ruta desde donde se tiene una espectacular vista de la Vega de Liordes. Eran las 11:55 horas.
Algunas nubes cubrían el Llambrión dejando a la vista el resto del macizo. En su base se podía distinguir el refugio de Collado Jermoso bajo el cual pasaríamos. Estuvimos un rato disfrutando de todo ello antes de retomar la marcha descendiendo por la parte Oeste de la Vega de Liordes y bajo las canales de Torre Salinas. Por una zona pedregosa y con algunos neveros nos fuimos encaminando hacia el Llago Bajero, otro punto de reunión del grupo. Frente a nosotros se alzaba el Llambrión y La Palanca que se dejaron ver algunos ratos. Cuando lucía el sol calentaba lo suyo, no en vano estamos en julio ya.
A las 13:00 horas, poco antes de llegar al Llago Bajero, el grupo predecesor se acomodó en un pequeño hoyo para comer. Por encima de nosotros vimos un grupo de rebecos encaramados en unas rocas. Allí estuvimos unos minutos y comimos todos juntos antes de retomar la marcha subiendo un tramo empinado entre más rocas. En un nevero de la parte contraria vimos ahora al grupo de rebecos y llegamos a contar unos 15 ejemplares. No tardamos en alcanzar una collada desde donde tuvimos una vista realmente bonita de Torre Santa en el Macizo Occidental. Las nubes la dejaban a la vista durante algunos minutos tapándola luego. Comenzamos a descender por una zona kárstica donde en las rocas se podían ver restos fósiles “a patadas”.
A las 13:45 horas llegamos al Llago Bajero, 1875 m. El mismo quedaba unos metros por debajo de la ruta y en su orilla había tres personas sentadas. Sin bajar a él continuamos la marcha metiéndonos ahora de lleno en la Canal de La Sotín. Pocos minutos después vimos cómo la niebla entraba por ella desde la parte baja y nos envolvía totalmente. Por suerte solo fueron unos minutos y enseguida despejó dejándonos disfrutar de nuevo de las vistas que hacia cualquier lado teníamos. Ahora estábamos bajo las paredes de la Torre del Friero, situada a nuestra izquierda.
El sendero bien marcado bajaba por la canal entre pedreros y a veces pegado a las paredes. También allí encontramos algunos neveros. La niebla entró otra vez cuando ya teníamos a la vista la Vega de La Sotín, aunque una vez más se disipó enseguida. Santiago Morán, enciclopedia viviente sobre Picos de Europa, iba indicando y explicando cada detalle de la ruta a todo el que coincidía con él algún trecho. En una de las paredes nos indicó un curioso picacho con la forma de una mujer. También nos dijo donde se podía recoger el único agua que bajaba por la roca en aquella zona. Hacia allí se dirigió Antonio subiendo unos metros hacia la derecha.
A las 15:10 horas llegamos a la Vega de La Sotín, 1450 m, donde se acomodaba numeroso personal descansando y comiendo. Desde la misma parte un sendero hacia Collado Jermoso por la Canal Honda, por la cual bajaban algunos montañeros. Allí estuvimos unos minutos en los que subí a un pequeño alto para ver la vega desde otro punto de vista.
Media hora más tarde retomamos la marcha entrando de nuevo en la canal, ahora un poco más ancha. Por ella bajaba un enorme surco desde la zona alta del Friero formado por una tormenta de agua que descargó en pocos minutos en la zona. No sé decir cuando fue, pero el surco formado parece hecho por una máquina.
El sendero atravesó dicho surco y no tardando entramos en el Hayedo de La Sotín donde la arboleda nos dio un respiro de sombra. El mismo serpenteaba de lado a lado de la canal entre la arboleda no muy espesa. En medio de ella se encuentra la bifurcación que se dirige a Cordiñanes directamente por el sedo de La Rienda, senda más aérea que la señalada en la ruta por la que algunos decidieron atajar. El resto continuamos por la senda prevista que según Santiago era más bonita y menos conocida.
Seguimos entre arboleda saliendo luego a una zona despejada desde donde tuvimos una bonita vista del valle de Valdeón. Entre helechos fuimos bajando ya con el Cares y la carretera de Cain a la vista. Por la ladera contraria subían las canales de la zona de La Bermeja y Pambuches. El verde era cada vez más abundante y la roca cada vez mas escasa. El sendero apenas era perceptible en algunos tramos, pero al paso de los participantes se había ido marcado. En una fuente con un pilón recogimos agua ayudados por un palo y una hoja para separar el chorro de la pared. Allí me encontré con un profesor del Bosco que me dio clase a mí.
Así llegamos casi a la parte más baja donde, cerca de unas cabañas, estaba un vehículo del GREIM en el que subió Santiago, al que le había dado un tirón. El resto, ya los últimos, continuamos bajando hacia el río Cares al que atravesamos por el Puente Barrejo, punto más bajo de la ruta con 680 metros de altitud. Eran las 17:40 horas.
Nos restaban 4 Km. a Posada de Valdeón con 360 metros de desnivel y los peores tras la ruta ya hecha. Por un camino entre arboleda subimos unos metros hasta salir a la carretera que atravesamos para entrar en otro camino hacia el mirador del Tombo, 880 m. El cuerpo ya notaba el cansancio y los bastones eran una ayuda considerable. A las 18:00 horas alcanzamos el mirador donde nos sacamos una foto Álvaro, Rosa, del club Sahagún y yo. Ella era la que iba cerrando la marcha y durante toda ella nos había ido “arreando pa´lante”.
Desde este lugar la ruta seguía por el Camino del Bustio, aunque decidimos hacerlo por la carretera. Nos encaminamos hacia Cordiñanes, donde vimos numerosas tiendas de campaña de un campamento en un prado. Por el otro lado del Cares iba el camino en el que vimos varios senderistas, aunque no estábamos seguros si eran del campamento o de la marcha nuestra. Los dos kilómetros largos hasta Posada se hicieron eternos por las fuertes pendientes de la carretera, del 14 y 20 % de desnivel.
Yo me fui rezagando sacando fotos y además por el cansancio que ya me afectaba. Unos 800 metros antes del pueblo se atraviesa un pequeño pasadizo que delimita la carretera por ambos lados con piedras y donde termina la cuesta arriba. Con Posada ya a la vista y el embalse en el Cares se comienza a descender suavemente serpenteando por el valle entre verdes praderías. Antes de Posada de Valdeón se encuentra Los Llanos que dejé atrás a las 18:30 horas. Pocos minutos más tarde entré en Posada de Valdeón, 940 m, cuando eran las 18:40 horas y tras 17 Km según el mapa de ruta. Echando la vista a la izquierda pude ver el macizo del Friero al que habíamos rodeado por completo.
Atravesé las calles de Posada hacia donde estaban los autocares y Álvaro ya cambiándose. Él iba en el microbús y yo en el grande hacia el que me dirigí para hacer yo lo mismo antes de encaminarme como todos hacia el restaurante “Casa Abascal” donde estaba prevista una pequeña degustación. De camino pudimos ver un reloj de sol y un bonito pozo en una calle.
En el salón del restaurante nos fuimos acomodando en torno a las mesas donde habían dispuesto los pinchos y bebida que degustamos tranquilamente durante casi una hora. Antes de abandonar la sala fuimos recogiendo un podómetro obsequio de la organización.
A las 19:40 horas emprendimos el regreso a León. El sol lucía entonces, pero subiendo el puerto Panderruedas se cerró por completo la niebla. Fue de bajada cuando comenzó a despejar de nuevo y bordeando el pantano de Riaño tuvimos unas bonitas vistas de las cumbres cercanas como el Yordas, Pintas o Gilbo. Dejamos atrás Riaño y el pantano en la presa del mismo. En Cistierna nos detuvimos a dejar a los componentes del club Sahagún, Gistredo y alguno más. Lo mismo hicimos en Puente Villarente donde encontramos algo de caravana. Ya en la capital paramos en Santa Ana antes de terminar el viaje en Guzmán a las 21:45 horas. En la furgoneta allí aparcada vine para casa acercando también a Mª Jesús a la suya.
De esta forma finalizamos esta jornada de montaña que para nada nos esperábamos tras el panorama meteorológico que teníamos de camino a Pandetrave. Las nieblas que nos acompañaron a ratos no hicieron más que incluso mejorar el paisaje ya de por sí bello de los Picos de Europa.
























lunes, 9 de julio de 2007

IV MARCHA PROVINCIAL POR PICOS DE EUROPA - "PANDETRAVE - Cdo. TOMADERAS - POSADA DE VALDEÓN" - 08-07-07

 


IV MARCHA PROVINCIAL POR PICOS DE EUROPA.

2ª TRAVESÍA “PANDETRAVE- COLLADO TOMADERAS- POSADA DE VALDEÓN”.

08-07-07           (Domingo)

Una vez más me he apuntado para hacer una marcha con la Delegación Leonesa de Montañismo que realizaba la “IV MARCHA PROVINCIAL POR PICOS DE EUROPA” que en esta ocasión recorría una parte de la comarca de Valdeón. Hace un año había hecho esta ruta con el grupo Yordas, pero ahora se iba a ampliar con la subida al pico Gildar y eso fue lo que también me animó a ello. Al final, como se comprobará, no solo no pudimos acceder a dicho pico si no que tampoco se ascendió al Gabanceda. La climatología alocada de este año nos está haciendo variar numerosas actividades y rutas previstas.
A las 7:30 horas estaba la salida prevista de Guzmán, donde me acerqué con la moto. Ya eran casi las ocho cuando emprendimos la marcha en dos autocares no llenos. De nuestro grupo se habían inscrito también José Antonio, Álvaro y Piedad. Tras varias paradas en diferentes puntos del viaje y la última de media hora en Riaño, nos dirigimos hacia Pandetrave donde las nieblas lo cubrían todo. Eran ya las 10:30 horas. Como ya nos habían advertido, en esta situación la ruta se iba a variar haciendo solamente la opción corta, que también en principio se varió aunque luego se terminó por hacer. Ésta consistía en subir hasta la collada de Tomaderas y descender por el valle de Prada hasta Posada de Valdeón. La otra opción más larga era la ascensión al pico Gabanceda, la base del Gildar y el descenso por el valle del Cable con un total de 18 Km. Por cierto que en el primer folleto que dieron sí ponía la ascensión al Gildar aunque luego nos dijeron que solo se pasaba por la base ya que el acceso desde allí no era muy bueno.
Total que tras un rato en el alto de Pandetrave, a 1558 metros de altitud, nos pusimos en marcha cuando eran las 10:40 horas. Salimos por un camino con suave pendiente hacia abajo que no tardó en meterse entre arboleda. La niebla espesa no dejaba ver en pocos metros. Escasos minutos después cambió la inclinación y ascendimos para salir enseguida a la Vega de Prego donde encontramos numerosas vacas con crías mamando. En esos momentos salió el sol un poco entre los nubarrones. El sendero se perdía a ratos en la pradera, pero no tardábamos en volver a él mientras ya ganábamos altura teniendo delante la peña de la Silla. Echando la vista atrás podíamos ver el alto del puerto ahora que la niebla se había disipado un poco. Atravesamos algunos arroyuelos y más arriba la pendiente se hizo más pronunciada y el sendero serpenteaba por la misma. Yo iba con Álvaro tranquilamente disfrutando del paisaje y sacando algunas fotos. Por detrás aún quedaba personal y por delante se veía la hilera de montañeros en la ladera.
Al llegar a un punto vi que se tiraban a la izquierda mientras que el sendero por el que habíamos subido la vez anterior iba por la derecha más directo a la collada. Nos separamos de ellos y continuamos por dicha senda entre matorral justo por debajo de la peña de la Silla. Hacia ella vimos subir a un compañero por una de las canales del pico.
Antes de alcanzar la collada vimos aparecer por primera vez la cima del Gabanceda, que ya adelanto que yo tengo denominado erróneamente como Cabanceda, con “C”. A las doce del mediodía alcanzamos la collada de Tomaderas, con 1826 metros de altitud, donde se concentraban numerosos participantes. El podómetro marcaba tres Km. Algunos se encaminaban por la ladera del Gabanceda, a la izquierda, pero les avisaron para que retrocediesen. En cambio sí había otros que subían a la cumbre cercana de La Silla, con 1921 metros, para la que había que hacer alguna pequeña trepada por lo que veíamos. Álvaro y yo estuvimos pensando en subir, pero la niebla estaba cerrándose de nuevo y no merecía la pena. Hacia el Este, donde estaba el Gildar, no se veía cumbre alguna por culpa de ésta. Incluso el valle se estaba cerrando completamente y el Gabanceda quedó tapado en pocos minutos. Además era húmeda y calaba la ropa.
A las 12:20 horas retomamos la marcha por el sendero de la base del Gabanceda. Descendimos suavemente por entre matorral bajo hasta llegar a una zona de grandes rocas donde el personal se detuvo de nuevo. Resultó que no sabían por donde continuar. Yo había visto antes que algunos iban directamente hacia el valle poco después de la collada, pero ya habíamos dejado atrás el sendero. Si seguíamos el sendero nos llevaba a la collada de la cabecera del valle desde donde
también se podía bajar, como yo lo había hecho la vez anterior, pero el mapa marcaba la bajada antes de la misma. Decidimos entonces bajar directamente por aquella parte hacia el valle. Encontramos allí numerosas vacas con terneros y un gran toro.
Cada uno fue bajando por donde mejor le pareció. Nosotros lo hicimos por la parte derecha de una vaguada y nos llevó hasta una zona que ya veíamos llena de cortados y barrancos. Nos acercamos más que nada para ver lo que había desde las rocas cercanas. Por allí encontró Álvaro un cencerro de vaca. Por la ladera de La Silla veíamos bajar ahora algunos de los que habían ascendido desde el collado.
Nosotros bajamos hasta un arroyo antes de comenzar a subir una pequeña pendiente por la cara sur de la peña Gulugas. Por detrás vimos llegar a José Antonio con algún otro participante. De esa forma llegamos a la parte alta desde la que vimos la majada de Montó en el fondo del valle principal. Álvaro y José Antonio se adelantaron y quedé por detrás con algunos más que bajaban también por esa parte.
A las 13:50 horas, con 6,400 Km recorridos, llegué a la caseta donde había numeroso personal comiendo. Allí lo habíamos hecho también la vez anterior y en el mismo sitio nos sentamos Álvaro y yo para comer. José ya había marchado sin parar. En el cielo se abrieron algunos claros y vimos lucir un poco el sol así como contempla las cumbres que dejábamos por atrás. Lo que no se veía era el Macizo Central de Picos de Europa, que desde aquel lugar tenía una vista espectacular. Ahora estaba totalmente cerrado de oscuras nieblas.
Allí paramos a comer durante una media hora antes de retomar la marcha por un ancho camino hacia Posada de Valdeón. Un indicador marcaba dos horas a Prada, pueblo anterior y muy cercano a Posada. El primer tramo tenía una pendiente pronunciada y zigzagueante. El bosque era la nota predominante en muchos tramos de este valle. Encontramos igualmente gran variedad de flores de vivos colores. Enseguida vimos la cumbre del Gabanceda que antes estaba oculta por la de Gulugas. En los prados cercanos al arroyo seguimos viendo ganado pastando. A los lados del camino encontramos varios ejemplares de hayas con formas retorcidas. Por la izquierda caían unos cuantos pedreros que se desprendían de las altas crestas rocosas que se alzaban en lo alto. Pasamos luego al lado de la majada de Brez cerca de la cual también vimos grande helechos.
En el cielo se abrían de vez en cuando algunos claros por los que se colaba el sol, pero no tardaban en cerrarse de nuevo. Al poco de pasar el collado Colgadorio dimos vista a Santa Marina de Valdeón en el valle que sube a Pandetrave. A partir de allí el camino comenzó a bajar más bruscamente serpenteando por la ladera. Entre la arboleda y los helechales vimos enseguida Prada y Posada de Valdeón. Detrás de ellos se alzaba, aunque también invisible por la niebla, el Macizo Occidental de Picos de Europa. Sí se podía ver la parte baja con la subida y la Vega de Llos.
Sin darnos cuenta entramos en Prada cuando eran las 16:00 horas. Además de numerosos hórreos vimos una balconada con solera y una bonita fuente de piedra del año 1939. Casi unido a éste se encuentra Posada de Valdeón, principal núcleo urbano del valle. Al lado de una panadería vimos un jabalí disecado cerca del cual andaba un gato husmeando. A las 16:10 horas terminamos la ruta en la plaza principal de Posada. En la terraza de un bar cercano estaba José Antonio y José Fernández junto con otros amigos. En la calle de entrada estaba aparcado el autocar numero dos, pero no el uno donde yo tenía la ropa de repuesto. Aun tardó en llegar éste casi una hora en la que estuvimos esperando y charlando. En un carro habían plantado varias flores protegiendo la madera con un envase plástico. Atado a él había una curiosas rama de árbol modelada con forma de burro.
A las cinco y media nos dirigimos al cercano restaurante “Cumbres Valdeón” donde nos tenían preparados unos pinchos de la zona, como queso o cecina, con refrescos y vino para tomar. A la vez hicieron un pequeño sorteo de algunos regalos entre todos los participantes.
Eran ya las 19:30 horas cuando emprendimos el regreso a León. Subimos el puerto de Panderruedas donde la niebla estaba cerrada del todo. Ya de bajada hacia Riaño fue abriendo y salió el sol mientras bordeábamos el pantano. Santiago Morán iba contando numerosas historias de la zona que escuchábamos con interés los que íbamos cerca de él.
La nota negativa la tuvimos al llegar a Crémenes. Allí fuimos detenidos por los motoristas de la Guardia Civil ya que por lo visto el chofer había invadido el carril contrario pisando línea continua. Nos tuvieron una media hora antes de poder retomar el viaje. Ya sin novedades llegamos a Cistierna donde paramos a dejar a los de Sahagún y en otro pueblo más adelante.
Eran las 21:00 horas cuando entramos en la capital y en pocos minutos llegamos a Guzmán donde terminamos el viaje de regreso. Álvaro y José habían venido en el otro autocar que nos llevaba media hora de adelanto. Me dirigí a por la moto que había dejado aparcada a la sombra en la avenida de Roma, para evitar el intenso calor del sol que le da en el aparcamiento de la facultad, y en ella volví a casa tras una jornada más de montaña que después de todo no resultó un fracaso.

















lunes, 22 de mayo de 2006

MARCHA DE REGULARIDAD - "GABANCEDA" (Puerto de Pandetrave) 21-05-06

 


(Erróneamente, el nombre de la cumbre en las fotos figura como "Cabanceda" en vez de "Gabanceda""

MARCHA DE REGULARIDAD.

1ª TRAVESÍA “PANDETRAVE-PICO GABANCEDA (1ª ASCENSIÓN)-POSADA DE VALDEÓN”.

21-05-06     (Domingo)

Tras suspender nuestra actividad del “Salto de Eume” en La Coruña por falta de participantes, me decidí en el último momento a participar en una marcha de regularidad organizada por el grupo Yordas. Curiosamente se trataba de una travesía en la que estaba como opción la ascensión al pico Gabanceda, programado por nuestro club para el próximo mes de agosto. También en el último instante se añadió Luis, que fue a la salida sin garantías de que hubiese plaza, aunque hubo suerte y pudo ir también.
A las 8:00 horas salimos de Santo Domingo en un autocar y un microbús. En él mismo hicieron las parejas participantes y nos dieron una visera, que ya adelanto que perdí no sé donde ni como, y el mapa. Con alternancia de nubes y claros fuimos avanzando hacia el puerto de Pandetrave, 1568 m, donde llegamos en unas dos horas. Aquí nos preparamos para la ruta con la bonita y amplia vista de los macizos de Picos de Europa.
Con intervalos regulares nos fueron dando la salida por parejas. Luis y yo comenzamos la ruta a las 10:24 horas. Desde el puerto partía una pista que no tardó en internarse en un bonito bosque. El primer tramo descendimos unos metros pasando algunas praderías donde encontramos ganado pastando. Varios arroyos atravesaban el camino y en ellos había algunas cascadas. Al llegar a la vega de Prego comenzamos a subir por la pradera hacia la collada de Tomaderas, entre el pico La Silla y el Gabanceda. Allí el sendero desapareció y la ladera se hizo empinada. Yo me había quedado por detrás con Carmen, que también se había apuntado e iba de pareja con otro chico. Al igual que a mí, le gusta pararse y sacar fotos de todo. Poco a poco fue viéndose el paisaje más amplio distinguiéndose picos como Los Vallines o el Coriscao. Ya desde el mismo puerto teníamos a la vista los macizos Central y Occidental de Picos de Europa.
A las 11:25 horas alcanzamos la collada a Tomaderas con una altitud de 1822 metros. Allí estaba Luis esperándome y le había dado un tirón en la pierna. Allí había también algunos organizadores del grupo Yordas. Nosotros éramos los últimos en llegar. Desde dicho collado se tiene una amplia vista del macizo en el que se encuentra el Gabanceda, justo a nuestro lado, y el Gildar, más alejado. Así mismo contemplamos parte del valle de Prada por el que luego bajaríamos.
Por un sendero por la falda del Gabanceda continuamos la marcha hacia el siguiente collado donde se encontraba el segundo control, contando la salida como el primero. Las marchas de regularidad, que ya he hecho varias, consisten en controlar los tiempos que hace cada pareja participante en los diferentes tramos de la ruta y hacer una media entre los mismos. El que más se acerque a esa media es el ganador. Por eso no consiste en correr ni tampoco quedarse embobado. Por mi parte, y como tengo claro que iba a disfrutar, como siempre, no me importaba para nada estos tiempos.
El sendero descendió suavemente para evitar unos pedreros del pico. Toda la ruta estaba marcada con tiras de plástico que iban indicando el rumbo a seguir. En ese momento comenzaba a lucir el sol tras pasar una banda de nubes que no nos lo había dejado ver desde que comenzáramos. Por delante iban varios participantes que habían perdido la senda y ahora estaban subiendo por lo más empinado. Yo zigzagueé un poco y lo cogí más suavemente hasta alcanzar casi la altura del
siguiente collado, el de Piedras Blancas. Luis también se había adelantado y le dejé detrás ya que subía por lo peor y además con la pierna mal. Poco antes de llegar al collado pasamos un nevero.
A las 12:00 del mediodía llegamos a este collado de 1850 metros. Allí estaban varios organizadores tomando tiempos y algunos participantes tumbados en la pradera. Apunto aquí que en los controles el tiempo que se está parado en ellos no cuenta, tomándose dos lecturas, a la llegada y a la salida. Desde aquí estaba la opción de subir al pico Gabanceda, hacia el cual se dirigían algunos y bajan ya otros. El viento era realmente exagerado y eso hizo desistir a varios.
Luis y yo ya teníamos pensado subir ya que como apunté, podíamos con ello adelantar una actividad programada por el club para el mes de agosto y así conocer el terreno de antemano. Él seguía resintiéndose de la pierna, pero poco a poco fuimos ganando altura. Tras pasar una loma con algo de matorral entramos en una canal de piedras y gravilla. Sin dificultad alcanzamos la parte alta y solo nos quedaban unos metros de cresteo para alcanzar la cumbre.
A las 12:25 horas llegamos a la cumbre del Cabaceda cuya altitud es de 2036 metros. La panorámica desde la misma no podía ser más extensa y variada. Contemplábamos desde allí toda la ruta realizada desde el mismo puerto. Por una parte se alzaban los dos macizos de Picos de Europa destacando en el Occidental la cumbre de Peña Santa. Así mismo se veía el pico Jario, Gildar, Peña Ten, las cercanas Corcadas y el lejano Espigüete. También Peña Prieta, Coriscao y los Vallines junto con otros muchos más que ya no enumero.
En la cumbre nos juntamos con un chico y una chica, Asun, que habían venido en el autocar nuestro y que habían formado pareja de participantes. Allí estuvimos sacando varias fotos y dejamos nuestra tarjeta de cumbres. El viento era realmente fuerte y había que tener cuidado de no acercarse a la parte norte donde caían a plomo las paredes del pico. A la cumbre también llegó el que nos había dado los mapas en el autocar junto con otra chica.
Una media hora después de llegar emprendimos el descenso. Esta vez bajamos por la ladera sur en vez de por la canal. Pasamos también algún tramo de roca y pedrero antes de salir a lo verde. No tardamos en llegar donde estaban los cuatro organizadores, entre ellos Arsenio, el presidente del Yordas. Allí nos dieron la hora de salida y seguidos por ellos, ya que éramos los últimos, retomamos la ruta oficial. El sendero seguía ahora por la loma de la Cerra de Montó que dejamos a nuestra izquierda. Pasamos por el alto de una peña y bajamos hasta otra collada desde la cual ya se comenzaba el descenso por el Valle de Prada. Poco a poco fue ocultándose el Macizo Occidental tras las cumbres del pico Cuetotín o el Cantotejedo que bordean este valle quedando visible y de frente el Central. La ruta bajaba por laderas entre praderas floridas y matorral bajo. A la izquierda se alzaba un gran peñón de paredes rocosas multicolor. Por desgracia el cielo se había ido cubriendo de nuevo y no se podía contemplar esto con todo el esplendor que merecía. Atravesamos algunos arroyos que forman el río Llalambres y que nacen en las fuentes de Montó por debajo de todas aquellas cumbres que bordeábamos.
Los organizadores nos seguían e iban quitando los lazos de plástico que marcaban la ruta. Nos decían que el día que habían ido a prepararla se había cerrado la niebla y habían tenido que usar la brújula y mapas para orientarse. Eran lo que más temían ese día, que bajase la niebla y hubiese despistes.
Pasamos al lado de una pequeña caseta de piedras que están reformando y no tardando vimos la majada de Montó donde se situaba el tercer control. Situada en una verde pradera y con los Picos de Europa de fondo, formaba una bella postal junto con un corral en el que había tres caballos. Bajamos hacia ella por una empinada ladera y a las 14:15 horas alcanzamos su altura. Allí nos tomaron la hora de llegada y junto con algunos participantes más, nos dispusimos a comer sentados en la pradera. El resto de la ruta transcurría por una pista hasta Prada y como duración marcaba en una señal 2 horas.
Poco antes de las tres de la tarde nos pusimos de nuevo en marcha por dicho camino. Por él había llegado un todoterreno con dos hombres que iban en busca de ganado hacia la parte alta. Aunque nunca me han gustado los caminos ni pistas como esta, el entorno lo compensaba con arboleda, algunos arroyos y la constante vista de los picos. Por la derecha y en la parte baja del valle, corría el río Llalambres.
Mas adelante pasamos al lado de la majada de Bre, una pequeña y bonita casa de piedra y teja. Por la parte izquierda subían laderas de verde arboleda que contrastaban con lo oscuro de las paredes rocosas bajo las que se asentaban. Algunos claros que se abrían en el cielo permitían al sol iluminar todo ello dando un esplendor realmente encomiable. A continuación entramos en una zona donde abundaban unas bonitas flores a medio florecer pero que daban al paisaje una belleza resaltada. Por debajo volvimos a ver otra majada en medio de más praderías.
Luis se fue adelantando y nos separamos. Yo quedé con Carmen sacando fotos y disfrutando de todo ello. Desde un alto cercano al camino vimos Santa Marina de Valdeón. Algo más adelante había un gran espino florecido en medio de otra pradera. La pendiente se fue haciendo más pronunciada y la pista zigzagueó camino de Prada. Tuvimos entonces una amplia vista de dicho pueblo y el cercano Posada con el fondo del macizo Occidental, que volvíamos a contemplar de nuevo. Unas buenas fotos pudimos sacar de este bello paisaje.
Poco antes de las 16:30 horas entramos en Prada. En éste vimos numerosos hórreos entre las casas y huertas. Atravesamos este pueblo y a los pocos metros entramos en Posada de Valdeón. Llegamos a la plaza principal cerca de la cual se encuentran las escuelas donde nos tomaron la hora en el último control. Yo me acerqué luego hasta el autocar para cambiarme de ropa. Al lado hay un cartel publicitario donde hace ya 20 años, y en otra marcha de regularidad, tengo una foto hecha. Le pedí al compañero de Carmen que me sacase una foto en el mismo lugar con el Macizo Central de Picos como fondo.
Ya cambiado volví de nuevo hacia la plaza. Aquí ocurrió la incidencia negativa de la jornada. Resulta que ya antes Ramón Lozano, estando sentado en una terraza, se le fue la silla y cayó de cabeza contra el suelo. Pues bien, con el golpe había perdido la memoria y no reaccionaba. Por ello, en esos momentos le iban a traer en un coche hacia León para que le reconocieran. Más tarde, de regreso en los autocares, nos dijeron que se había recuperado.
En el patio de las escuelas nos reunimos todos y se entregaron los premios a los ganadores de la prueba. Luego hicieron un sorteo de regalos y a mí me tocó una camiseta con el anagrama del Yordas. A la vez se repartieron pastas con refrescos y mistela. En el cielo se seguían alternando nubes y claros.
Poco después de las 18:00 horas nos dirigimos hacia los autocares para comenzar el regreso a León. Ahora lo hicimos subiendo el puerto Panderruedas y ya en Riaño nos incorporamos a la ruta de ida. Yo iba fotografiando desde el autocar diferentes picos conocidos que veíamos, como el Yordas, Las Pintas, Moro o Peña Corada. Sin novedades avanzamos hasta Mansilla y luego a León donde entramos sobre las 20:00 horas. En Santa Ana hizo una parada y allí quedó Luis. El resto continuamos hasta Santo Domingo donde tenía la moto en la que regresé a casa.
De esta manera transcurrió una jornada más de montaña, en esta ocasión con el Grupo de Montaña Yordas. Salvo la incidencia reseñada, y que al final supongo que no fuese a más, el resultado general fue de lo más agradable. Personalmente, y en esta ocasión no tengo motivo de queja, no me gusta salir con tanto personal ya que hay que ir a ritmo de ellos, que suele ser muy fuerte, y no disfruto lo que quiero de las rutas.