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lunes, 3 de septiembre de 2012

CUMBRES DEL ANGLIRU - (Asturias) 02-09-12

 


1ª ASCENSIÓN A “LA GAMONAL”, “MONCUEVO” Y “GAMONITEIRO”. (El Angliru, Asturias).

02-09-12           (Domingo)

Como primera salida de este mes de septiembre teníamos programada la ascensión a varias cumbres en la Sierra del Aramo, en el alto del Angliru de Asturias. Hace unos años lo habíamos intentado sin éxito por la nieve acumulada en la misma carretera de acceso y luego un grupo del club sí lo había conseguido. En esta ocasión la mayoría ascendimos tres de las principales cumbres y algunos compañeros dos más. A la salida hemos ido cinco componentes: Álvaro, Mª Jesús, José Antonio, Gloria y yo.
A las 8:00 h. salimos de Guzmán en el coche de José A. por la nacional hacia Pajares. El cielo se mantenía despejado, lo cual era raro en la parte asturiana. Eso nos animaba, y tras bajar el puerto, llegamos a Pola de Lena dónde nos desviamos por carreteras secundarias hacia Riosa tras el cual emprendimos la subida del puerto Angliru. En aquella ocasión encontramos nieve desde la parte baja donde dejamos los coches para subir andando por la carretera oculta bajo cerca de dos metros de espesor. Ahora lo subimos sin dificultad con el coche, aunque apurando las marchas más cortas por la pendiente de más del 20 % de algunos tramos y sus curvas cerradas.
A las 10:00 horas, tras 115 Km., llegábamos a la parte alta, 1550 m, donde termina la carretera en un aparcamiento en el que dejamos el coche. Nos preparamos para la marcha con el primer objetivo a la vista y cercano, La Gamonal. A las 10:20 horas emprendimos la ruta metiéndonos hacia una hondonada emplazada entre el aparcamiento y la ladera del pico en la que bajamos unos 50 metros. Procuramos ir ladeándola para no perder demasiada altura, pero yo creo que hubiese sido mejor seguir la ruta normal que la atraviesa directamente.
Así nos metimos en una zona pedregosa que, sin oponer mucha dificultad, creo que nos retrasó. Íbamos sesgando el hoyo por la parte Norte hasta que nos metimos de lleno en la misma ladera de la cumbre. Por una cresta rocosa fuimos ganando altura dejando a un lado una ganadería con perros que nos ladraron. José Antonio se había ido más al Norte y seguía otra cresta paralela.
Cómodamente fuimos cogiendo altura y alcanzamos la cumbre de La Gamonal a las 11:10 horas. En la misma hay instaladas unas antenas y un panel solar grande de alimentación. En un buzón con forma de hórreo dejamos nuestra tarjeta y cercano vimos un belén entre unas rocas. Allí nos sacamos también unas fotos. La brisa del Norte nos hizo abrigar.
Desde aquella altitud de 1712 metros teníamos una vista impresionante como luego ya no volvimos a tener. Desde Oviedo a Gijón así como Grado y creemos que Avilés. Infinidad de cumbres tanto asturianas como leonesas emergían de Suroeste a Sudeste. Picos de Europa, Macizo de Ubiña y cumbres cercanas al mismo como Peña Rueda, Tapinón, etc. Otras tantas de Somiedo y Ventana, Mampodres, Sierra del Cuera y el Pienzu en la del Sueve se contaban en la panorámica que teníamos desde aquella magnífica atalaya. Como no, allí mismo surgían todas las de esta sierra del Aramo cuya máxima altitud es el Gamonitéiro, emplazado a unos 5 kilómetros en línea recta destacando sus grandes antenas y la caseta. A su lado estaba el pico Xistras y en medio teníamos el Moncuevo y Barriscal que completan las cinco principales cimas del macizo y objetivos posibles de la jornada. En el aparcamiento veíamos ahora numerosos vehículos que antes no estaban.
A las 11:50 horas emprendimos el descenso hacia el valle por la ladera Sudeste encontrándonos con zonas cerradas de matojos y rocas cortantes que sorteamos como mejor se pudo. Así llegamos a la parte baja donde la altitud es de unos 1460 metros para comenzar a remontar sin más la ladera del Moncuevo. Lo hemos cogido transversalmente pasando entre una manada de caballos y dejando a la derecha, y algo alejado, un refugio en la base de unas rocas en las que además se veía una cueva en la parte alta.
Fuimos ganando altura gradualmente, unos por un lado y otros por otro, con dirección a una collada entre la cumbre principal y otra más baja al Norte. A ésta decidió subir Mª Jesús mientras Gloria y Álvaro se metían en una canaleta hacia la principal. Yo opté por seguir las indicaciones del mapa que llevábamos y bordeé la cima hacia el Este para encaramarme luego por roca en los últimos metros a la cumbre a la que llegué a las 12:55 horas.
El Moncuevo tiene una altitud de 1719 metros y en ella hay una placa incrustada en la silueta de un montañero hecho de chapa. No hay buzón en el mismo y sí un hito de piedras entre el que dejamos nuestra tarjeta tras recoger otra. La vista también es amplia comprobando como la bruma iba difuminando el paisaje hacia la costa.
Tras hacernos unas fotos retomamos la marcha a las 13:25 horas descendiendo por la loma Suroeste hacia una collada del pequeño macizo que se alarga en esa dirección cerca de un kilómetro. Al llegar a dicho collado vimos un bonito valle hacia la derecha que terminaba en una verde campa abajo. En vez de bajar desde el mismo a la Vega Barrera, optamos por crestear toda la sierra siguiendo un sendero que transcurría por la roca y muchos tramos entre matorral que tuvimos que sortear. De continuo íbamos viendo la cumbre del Gamonitéiro al que nos dirigíamos ahora y para el que nos quedaba aún una buena tirada.
Al final de la sierra se encuentra la cima del Vallongo, de 1623 metros, a la que algunos optaron por subir. La gran cantidad de matorral de la misma hacía no muy fácil el acceso y Álvaro y yo decidimos olvidarla y reservar fuerzas para el resto de cumbres principales que nos restaban. Los otros tres compañeros siguieron cresteando a la misma mientras nosotros dos seguimos el sendero que comenzaba a bajar hacia la Vega Barrera o Teicieyu, como marca el mapa. Entre más matorral y roca fuimos perdiendo altura hacia el valle tras el cual corría la sierra en la que se emplaza el Barriscal. Pasamos entre los restos de unas brañas, las de Vallongo podían ser, y llegamos al fondo del valle dónde formaba un pequeño colladín en medio de la vaguada. Echando la vista a la parte baja del valle veíamos Peña Rueda y Ubiña justo frente a nosotros y “a tiro de piedra”. Allí la altitud era de unos 1450 metros y eran las 14:30 horas.
Sin más comenzamos a ascender por la ladera herbosa siguiendo un sendero medio marcado con dirección Sur que ganaba altura muy suavemente. Por la falda del Vallongo bajaban ahora los compañeros hacia el valle. Nosotros pasamos luego por encima de un rebaño de cabras custodiado por un par de perros que nos ladraron al acercarnos. Tras atravesar una zona pedregosa llegamos al final de la sierra del Barriscal en su parte Sur en el marcado como Campa Teya, en ella pastaba un rebaño de vacas, una de ellas con un bonito ternero que estaba amamantando.
Frente a nosotros volvíamos a ver el Gamonitéiro y delante algo que no nos hizo mucha gracia, otro valle. Bordeamos este final del macizo mientras nos alcanzaban los compañeros y estudiábamos un poco la ruta mejor de bajada evitando algunos hoyos que había. Allí estaríamos a unos 1600 metros de altitud y eran las 14:55 h.
Comenzamos a descender con dirección a la cabecera de este valle por el cual subía un camino ancho desde la desembocadura. El terreno era pedregoso y el sendero apenas inexistente. Encontramos más ganado en la ladera del mismo. José Antonio y Gloria pararon a comer un bocata y quedaron por detrás mientras Álvaro ya se adelantaba unos metros. Pasamos una zona rocosa con pasadizos y canaletas antes de llegar a la parte baja del valle cubierta por numerosos cardos. Eran las 15:25 horas y estábamos a 1500 metros de altitud.
Ahora cabían dos posibilidades, seguir el camino que subía del valle y que luego emprendía una rampa en zigzag a la cima o atajar por una loma de hierba más corta pero bastante pendiente. Optamos por ésta última opción y nos metimos en esta ladera Norte del Gamonitéiro improvisando nosotros los giros serpenteantes para hacerlo más llevadero. Entramos a una zona rocosa que no era homogénea y nos entorpecía más que ayudar. Álvaro se había adelantado un poco más a la izquierda hacia otras rocas de las que luego se desvió también. La inclinación se las traía y solo haciendo esos quiebros era más sufrible.
Llegamos a un punto en el que salimos al camino de tierra por el que bajaba un todoterreno de ganaderos. A ellos les preguntamos por la existencia de una ruta de regreso por otro valle que veíamos confirmándonos que sí se podía. Al poco nos alcanzaron José A. y Gloria que subían por dicho camino mientras Álvaro ya estaba en la cima. Atajamos nosotros algunas curvas mientras a mí me daba de nuevo los calambres en las pantorrillas. Decidí entonces seguir también el camino por el que subí a mínimo paso. Mas arriba enlazó entonces con una carretera asfaltada recientemente que llega a esta cumbre y que, sinceramente, le resta todo el encanto de una cumbre montañosa. Los últimos metros los hice por el asfalto hasta llegar arriba dónde ya estaban todos, al igual que más personal que había subido en coche. Eran las 16:30 horas y la altitud, 1791 m.
Una cruz encima de unas rocas marcan esta cima tan peculiar como fea. Cerca de ella se emplaza el recinto cerrado con un gran edificio y las dos torretas de antenas de telecomunicaciones. Salva todo ello la gran vista que se tiene desde allí también con toda la sierra de Aramo desde el lado contrario a La Gamonal. Ahora sí tenemos Peña Rueda y Ubiña al alcance de la mano. En cambio, la bruma impide ver ya los valles de Oviedo y aún menos la costa. Algunas nubes han comenzado a surcar el cielo y por la zona Norte de la Sierra vemos unas lenguas de niebla que a mí no me gustan lo más mínimo. Al Este, en la misma sierra y no muy lejano, se encuentra el Xistras con sus 1765 metros al que optamos por dejar para otra ocasión.
Ya era buena hora para comer, más bien tarde, y nos sentamos allí mismo a hacerlo. Teníamos un pequeño problema con la cantidad de líquidos que nos quedaban para el regreso ya que, aunque los habíamos administrado, eran muchas horas las que llevábamos. Fue José Antonio el que le echó cara y gracias a eso alguien de los que habían subido en coches nos dieron agua e incluso algunas latas de refrescos que agradecimos sinceramente.
A las 17:30 horas emprendimos el largo regreso al coche. Bajamos de nuevo por la ladera Norte, pero hacia el Lago de La Cueva, por una fuerte pendiente que cogimos diagonalmente. En unas rocas vimos un curioso y gran furaco que traspasaba la caliza totalmente. Seguimos un sendero polvoriento del que nos salíamos a tramos para evitar tragar dicho polvo que se levantaba y pasamos cerca del lago dónde había ganado pastando. A su vera había también un pequeño caseto con un panel solar y un bebedero. Más abajo dejamos atrás los restos de las majadas del Xugu La Bola, zona más baja del valle en aquel punto con 1529 metros.
José Antonio y Gloria habían marchado de nuevo por delante y enseguida les vimos desviarse a su bola hacia la cumbre del Barriscal. Nosotros seguimos el sendero que nos fue metiendo en el valle de la parte Este de dicho pico. En un continuo sube - baja, aunque ganando altura, fuimos bordeando la sierra a media altura encontrando en el terreno unas curiosas zanjas de origen desconocido para nosotros. Así alcanzamos un alto desde el cual vimos la cabecera de dicho valle y lo que nos restaba de subida aún, y no era toda.
Sin perder altura ladeamos el lago Robles y pasamos entre otro rebaño de ganado con dirección a la siguiente collada. En la base del pico Cuadrazales vimos algunas cabañas y por unas campas alcanzamos la collada Llana La Collá con 1591 metros de altura a las 18:50 horas. Desde allí vimos por fin el aparcamiento, pero.... oh! sorpresa, tras otro par de bajadas y subidas.
Bordeamos entonces el Barriscal por su ladera Nordeste mientras perdíamos altura hacia la Vega Barrera que por la mañana habíamos atravesado más abajo. Perdimos de vista de nuevo el coche y antes de llegar abajo se nos unieron Gloria y José A. En la parte baja había un estanque de agua que se alimentaba con varios regueros y tubos que la recogían en diferentes puntos altos del valle. Allí estábamos a unos 1475 metros y eran las 19:30 horas.
Emprendimos la subida por la loma contraria con el cansancio ya haciéndose notar. Yo me tomaba con calma estas subidas para evitar los calambres que de vez en cuando querían reaparecer. Del valle subía un camino ancho al que nos incorporamos poco antes de llegar a otra de las infinitas colladas que habíamos pasado durante toda la ruta. En esta nos reunimos con un joven en moto y al que la falta de gasolina le había hecho subir con ella de la mano hasta el aparcamiento al menos. La altitud aproximada de este punto era de 1591 metros y eran las 19:45 horas. Echando la vista atrás vimos por última vez la cumbre del Gamonitéiro.
El resto de ruta describía una serie de vaivenes por hondonadas en las que vimos unos bonitos caballos pintos y otra cabaña con estanque cercano. Nos comentó aquel joven que usaban mucho motores para conseguir llenar estos estanques al estar muy altos y de ahí también las casetas. Un último tramo en llano nos llevó por fin a la explanada del aparcamiento cuando eran las 20:15 horas. Echando cálculos me salen un total de unos 1100 metros de desnivel acumulado. Los kilómetros ya no me atrevo, pero no menos de 15.
Al pie del coche nos cambiamos antes de emprender el regreso a las 20:35 horas. En un mirador cercano paramos unos minutos a ver los valles al atardecer. Bajamos el pendiente puerto con cautela mientras en el cielo se dibujaban unos bellos efectos luminosos con las nubes. En pocos minutos llegamos a Riosa dónde nos detuvimos a tomar un refrigerio. Media hora después retomamos el viaje, esta vez hacia Mieres por mejores carreteras. Aquí enlazamos con la autopista hacia León que no abandonamos hasta La Magdalena.
A las 23:00 horas llegamos a la capital dónde tenía la furgoneta en la que acerqué a Mª Jesús a casa antes de llegar yo a la mía.
Jornada dura de montaña en la que sin embargo disfrutamos de unas vistas espectaculares de buena parte de la provincia limítrofe y de un tiempo inmejorable.


















lunes, 9 de febrero de 2009

PUERTO EL ANGLIRU (Asturias) - 08-02-09

 


1ª TRAVESÍA “SUBIDA AL ANGLIRU”. (Asturias).

08-02-09         (Domingo)

Lo programado para esta jornada era la ascensión a cinco cimas del macizo del Angliru, en Asturias. Pues bien, al final no pudimos alcanzar ni tan siquiera una de ellas y algunos no llegamos ni a la base de las mismas. Una vez más sufrimos los envites de este fuerte invierno que nos está obligando a modificar las rutas previstas en el calendario de actividades. En esta ocasión apenas si nos dejó realizar una pequeña marcha por carretera, aunque como se podrá comprobar podía haber sido camino, pista, senda, etc, ya que la nieve cubría totalmente el terreno. Al menos disfrutamos un poco de las vistas y pasamos la jornada algo entretenida.
A las 8:00 horas nos reunimos en Guzmán varios de los componentes del grupo. Nos dirigimos hacia la gasolinera del alto de La Copona donde estuvimos un rato esperando por el otro coche. En el de Ramón y el mío se acomodaron además Nati, José Antonio, Álvaro, José Luis, Javi F., Cundi y Roberto. El panorama no era alentador ya que las nubes cubrían totalmente el cielo. A pesar de ello se decidió seguir con los planes y nos encaminamos hacia Pajares.
Al llegar a dicho alto me detuve y volvimos a considerar el tema sin cambio alguno en los planes. Comenzamos el descenso del puerto que se encontraba limpio de nieve. El día antes había estado con cadenas unas horas. Ya en Campomanes entramos en la autopista por la que circulamos hasta salir en Pola de Lena. Allí comenzamos a subir un puerto lleno de curvas y carretera estrecha. Desde su punto más alto comenzamos el descenso hacia La Vega desde donde ya se emprende la subida del Angliru. Seguía lloviznando y las nubes cubrían algunas cimas. Por mi parte iba totalmente despistado en la orientación que llevábamos y estaba creído que nos dirigíamos al sur cuando era completamente al contrario.
En este tramo nos cruzamos con Ramón, que volvía a llenar el depósito de gasolina. Nos indicó una zona de descanso más arriba donde dejar el coche y como vimos que aún se podía seguir algo más, avanzamos carretera arriba otros dos kilómetros más o menos. Así llegamos a un punto donde la nieve ya cubría parte del asfalto y decidimos dar la vuelta y aparcar en un camino lateral cerca de un caserío. Para que se comprenda bien la situación tengo que apuntar que esta carretera sube hasta el puerto del Angliru donde finaliza en un aparcamiento. Por ello, durante el invierno no hacen barridos de nieve y solo se puede llegar hasta donde lo permita ésta. Como dato apunto que estábamos en el Km. 6, a una altitud de 717 metros y a 6,500 Km. de la cima. Asimismo es archi-conocida por la subida que realizan los ciclistas de la Vuelta a España. Hasta allí llevábamos 114 Km.
Mientras esperábamos por el resto nos fuimos cambiando mientras las nieblas se cerraban en las cimas. Delante corría toda la sierra del Aramo de la que no se veía ninguna de las cinco cimas programadas: La Gamonal, Moncuevu, Xistras, Barriscal y Gamoniteiro. La primera de ellas era la más fácil con tan solo 200 metros de desnivel desde el aparcamiento, para el cual teníamos como digo, 6,500 Km. y 800 metros de desnivel. Sí que se veía el pico Mostayal, de 1304 metros, tras el cual compruebo ahora en el mapa que se emplaza Pedroveya, pueblo final del desfiladero de Las Xanas. En la ladera era visible la carretera serpenteante por la que teníamos que subir.
Tras llegar Ramón y el resto de compañeros nos pusimos en marcha cuando ya pasaban 10 minutos de las once de la mañana. Comenzamos a caminar por la carretera y no tardamos en desviarnos hacia un camino de la izquierda señalado como PR. Por él fuimos ganando altura poco a poco ya pisando algo de nieve. A la izquierda teníamos una tapia de piedras tras la cual bajaba la ladera. Lo que estábamos haciendo era atajar un trozo antes de volver a salir a la carretera que daba un rodeo por detrás de una loma que ya nos quedaba detrás. Como ya es habitual, el grupo se fue dividiendo y por detrás quedamos Roberto, Álvaro y yo. También José Antonio, pero no tardó en adelantarnos. Por su parte, Nati y Cundi habían quedado atrás a su aire. Álvaro se había mareado en el coche e iba un poco bajo de forma.
A lo largo de todo el puerto había numerosos carteles informativos en los que se anotaba el nombre de cada tramo de cuesta, su longitud, altitud, las pendientes máxima y mínima y la distancia a la cima. Todo ello con referencias al ciclismo y con el nombre del Ayuntamiento de Riosa.
No tardamos en tener una amplia vista de los valles y comprobamos como se podía ver perfectamente Oviedo bajo el monte Naranco. Nos cruzamos con un par de jóvenes que ya bajaban de la cima y nos dijeron el nombre de varias de las cumbres visibles. Así mismo nos comentaron que arriba soplaba un viento exagerado y que la niebla estaba cerrada.
Poco a poco fuimos ganando altura y zigzagueando por las curvas y recurvas que daba la carretera. Abajo aún se veía la casa y los coches aparcados cerca de ella. Ahora también veíamos otra furgoneta blanca. Por las laderas caían a veces pequeñas bolas de nieve rodando. Vimos una muy curiosa en forma de rollo e incluso con el agujero en el centro. En la nieve se veían las rodadas de algún vehículo que había subido el día anterior, ya que no vimos ninguno luego por arriba.
En la parte alta, por debajo de un pico de paredes escarpadas, se veía la carretera por la que subían los compañeros adelantados. Nosotros tres lo tomamos con calma y solo teníamos como objetivo principal el llegar a la parte alta del puerto. La nieve abundaba cada vez más y no tardamos en comprobar que allí ya no se podría subir ni con cadenas. El asfalto estaba cubierto todo él por mas de 30 cm de nieve. Solo se sabía que íbamos por carretera por la presencia del quitamiedos.
Poco a poco íbamos ganado altura y restando kilómetros hacia la cima. Tras uno de los tramos rectos vimos unas cabañas frente a nosotros. Antes de llegar a ellas Roberto y Álvaro tuvieron la tentación de atajar por la ladera, pero pronto se convencieron de que no era buena idea.
A las 13:20 horas llegamos a la altura de dichas cabañas y corrales. Un indicador marcaba 1237 metros de altitud, Km. 10, 17,5 % de pendiente y 2,5 Km. a la cima. Álvaro se acercó a una de ellas comprobando que estaba cerrada. Allí comenzaba el tramo largo y relativamente recto en el que habíamos visto antes a los demás. Transcurría parte de él bajo las rocas y en algunos lugares la nieve superaba la altura de la barandilla de protección de la carretera. Pegada a ella había un pequeño corredor por el que habían hecho pasillo los predecesores. En este tramo nos cruzamos con un par de jóvenes que bajaban con esquís.
El paisaje se había ido cerrando y apenas se veía entre la neblina. La lluvia no era intensa y a ratos incluso cesaba un poco, pero en general no estaba para mejorar. Tras llegar al final de este trecho nos detuvimos a decidir si merecía la pena seguir o no. Eran las 13:50 horas y nos quedaban casi dos Km. aún. Al final optamos por continuar un poco más a ver como se ponía el tema.
Seguimos avanzando por la nieve y dimos un par de curvas más allí cerca. Ya en otro tramo recto vimos aparecer a lo lejos a Ramón, Javi y José Luis. Enseguida llegaron donde estábamos nosotros y nos comentaron la situación. Arriba no se veía nada y el viento era fortísimo, por lo que habían dado la vuelta desde allí. Además no había refugio alguno donde guarecerse. Se habían cruzado con José Antonio que tenía intención de llegar arriba, para lo cual quedaba poco más de 1 Km.
Siendo las 14:05 horas decidimos entonces emprender todos el regreso e ir a las cabañas a comer. Hasta allí habíamos caminado nosotros 6 Km. y subido un considerable desnivel de 700 metros. El paisaje seguía cerrado y continuaba lloviendo. En uno de los zigzag nos echamos a la ladera para atajar, aunque nos hundíamos por encima de la rodilla y alguno cayó de bruces. Una vez más nos sacaron ventaja y al poco les vimos bajo un tendejón de un corral. Pocos minutos después llegamos nosotros también y saltamos una valla de madera de una cerca que la nieve impedía abrir. Poco después de las 14:30 horas nos reunimos bajo aquel tejado para comer tranquilamente.
Tras media hora allí emprendimos de nuevo el descenso. Según íbamos perdiendo altura se abría más el paisaje e incluso se abrieron algunos claros momentáneos entre los que se colaba el sol. La nieve se había reblandecido con la lluvia y estaba aguada en muchos tramos. Con el valle de fondo nos sacamos una divertida secuencia de fotos en movimiento. Nos cruzamos con algunos caminantes que subían y algún esquiador más de bajada. Al lado de la carretera vimos una bonita fuente con pilón en la que a la ida no habíamos reparado.
De esa forma llegamos al desvío del atajo cerca del cual había un par de cabañas y varios coches. Decidimos ahora no meternos en él y seguir por la carretera que rodeaba poco más. Además, como teníamos que esperar por José Antonio, no teníamos prisa alguna. En el asfalto pudimos ver numerosas pintadas con los nombres de ciclistas conocidos.
A las 16:20 horas llegamos a los coches Álvaro, Roberto y yo. El resto ya lo había hecho mucho antes. Llamé a Cundi y me dijo que estaba con Nati en un bar de La Vega. Ramón y Javi optaron por bajar entonces hasta allí mientras nosotros nos cambiábamos y esperábamos a José Antonio. Ahora al menos no llovía. El podómetro marcaba 12 Km.
Saqué la furgoneta del camino y la aparqué al lado de la carretera para no encharcarnos los pies. A las 16:55 horas llegó el compañero y minutos después emprendimos la marcha puerto abajo. En uno de los pueblos que pasamos había un bonito hórreo que paré a fotografiar. Ya en La Vega paramos cerca del bar donde estaba el resto y allí tomamos un refrigerio e hicimos las cuentas. A las 17:40 horas salimos para emprender el regreso a León. Se decidió ahora ir por otra carretera mejor hasta Mieres y coger la autopista allí. Atravesamos un bonito desfiladero de camino a esta población.
Ya por la vía rápida dejamos atrás Mieres y Pola de Lena. En Campomanes abandonamos la autopista y comenzamos la subida del puerto Pajares mientras llovía. Sin novedades ascendimos los 17 Km. del mismo y en su cumbre me detuve a sacar unas fotos. Eran las 18:31 horas.
Ya en la provincia leonesa seguía el cielo cubierto y así hicimos el resto del viaje. Hicimos otra parada en Arbás del Puerto donde por la mañana al pasar habíamos visto en el tejado de las casas unos enormes chupiteles de hielo que ahora estaban en su mayoría caídos. No nos detuvimos mucho retomando enseguida la marcha hacia la capital donde entramos sobre las 19:40 horas. En diferentes lugares fui dejando a los acompañantes y poco antes de las ocho llegué yo a casa.
De esta forma transcurrió una jornada más de montaña marcada por las inclemencias de este invierno que no nos da tregua. Al menos nos dejó disfrutar un poco el paisaje de los valles cercanos y la nieve que cubría la carretera quitaba esa artificialidad del asfalto. Para repetir con mejor tiempo.