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lunes, 22 de abril de 2013

MUSTALLAR (Burbia) 21-04-13

 


5ª TRAVESÍA POR LOS “VALLES DE BURBIA” - 3ª TRAVESÍA A LOS “LAGOS DE BURBIA” - 3ª ASCENSIÓN AL “MUSTALLAR”.

21-04-13         (Domingo)

El tiempo nos ha dado un respiro por fin dejándonos hacer lo programado en el calendario, incluso más, ya que ascendimos al pico Mustallar. El día casi primaveral nos permitió hacer una bonita ruta circular por los dos valles principales de Burbia, en los Ancares Leoneses, ascendiendo a dicha cumbre emplazada entre ambos.
A las 7:30 horas nos reunimos en Guzmán los 11 participantes de la marcha. Un mala comunicación nos obligó a añadir otro coche a última hora al aparecer otro componente no apuntado. En los vehículos de José Luis, Tiquio y el mío se repartieron también: Cundi, Nati, Mª Jesús, Antonio, Carmen, Piedad, Álvaro y Camino.
Por la carretera nacional llegamos a Astorga donde nos incorporamos a la autovía. Por ella avanzamos hasta la salida de Toreno, la cual yo me pasé por un despiste. Llegamos entonces a la siguiente salida dirigiéndonos a Congosto. Pues bien, para no dar la vuelta, nos metimos en una carretera que une éste con Santa Marina del Sil y en la cual un cartel la marcaba como cortada. Un vecino del pueblo nos comentó que sí se podía pasar, aunque despacio y con cuidado. La misma transcurre al lado del pantano de Barcena y del río Sil y pudimos ver algunos desprendimientos que evitamos sin mayor problema. Lo que sí mereció la pena fue el bonito paisaje del que disfrutamos en este cañón.
Seis kilómetros después llegamos a Santa Marina dónde ya cogimos la carretera buena hacia Toreno. También en éste tuvimos otra incidencia al no estar señalizada la salida a Vega de Espinareda y metiéndonos en la autovía a Ponferrada otro tramo antes de poder dar la vuelta. Ya en Vega de Espinareda nos reunimos con el resto de compañeros, que tampoco hacía mucho que habían llegado.
Nos tomamos un café en un bar de dicha localidad antes de emprender el último tramo a Burbia. Por la estrecha y serpenteante carretera recorrimos estos kilómetros hasta llegar a este pueblo a las 10:30 horas. Tras cargar agua en una fuente y quedar Cundi allí, nos metimos con los coches por el camino hacia el vértice de la “V” de los dos valles. Con mucho cuidado avanzamos por él hasta este punto de bifurcación en el que aparcamos los tres coches en el mínimo espacio que teníamos. Nos sacamos una foto de grupo allí mismo y cuando eran las 11:15 horas comenzamos la ruta hacia el valle de la izquierda llamado Villouso.
El cielo despejado y la buena temperatura era un aliciente para la marcha. Dejamos atrás una finca con una casa en medio y nos situamos a la vera del río Burbia que baja por el valle derecho. Un puente sobre el mismo nos dio paso a la margen izquierda donde se emplaza un merendero cerca de una antigua caseta eléctrica, el Rexistro. En dicho lugar hemos acampado alguna vez hace varios años. El ancho camino se va metiendo de lleno en el valle de Villouso con el arroyo del mismo nombre a nuestra izquierda. Al fondo ya vemos algunas cumbres nevadas, aunque no la del Mustallar.
Entre piornos vamos subiendo dejando a nuestra izquierda una bifurcación con una señal que ponía “Morteira” mientras otra señalaba “Los Lagos” de frente. Enseguida nos metimos en el bosque aún pelado dejando atrás otra caseta de piedra y un indicador hacia el río que ponía “Fuente”. No tardando cruzamos una cancilla abierta llegando a otro desvío con la marca “Pozón”. Hacia éste se habían metido algunos compañeros y les seguimos bajando algunos metros hasta el curso del río. En él pudimos ver un bonito salto entre vegetación y roca con el que nos sacamos unas fotos.
Remontamos de nuevo la cuesta hasta el camino principal en el que encontramos algunos acebos de gran verdor y otros troncos cargados de musgo. De las laderas de la margen contraria se desprendían grandes pedreros hacia el cauce.
A las 12:30 horas llegábamos a otro puente estrecho y de troncos en el que terminaba el camino ancho. Al otro lado vimos un árbol con curiosas raíces de color rojo intenso que salían de la tierra. El arroyo se precipitaba en un tramo de rápidos dónde cogía velocidad. Nos fuimos metiendo en una zona de espesa vegetación en la que el sendero se empinaba y no tardamos en toparnos con los primeros neveros. Era la zona denominada como Teixeidal, por la gran cantidad de tejos que crecían en ella. El paso sobre el siguiente arroyo lo hicimos por un par de troncos colocados a modo de puente precario.
El sendero volvía a remontar otro tramo de fuerte inclinación y cubierto de grandes piedras entre las que bajaba más agua. Unos hitos de piedra nos iban guiando desde que entramos en el mismo, ya que en algunos lugares podía dar lugar a equivocaciones. Cruzamos luego una explanada de pradera desde la que vimos el valle hacia atrás.
De nuevo entre vegetación seguimos subiendo y cruzando más arroyos, uno de ellos por otro puente de troncos un poco mejor hecho. Así salimos a cielo abierto en el paraje de la cabaña de Acebalín, un refugio de piedra y pizarra con chimenea, un camastro, litera y varias estanterías con conservas y demás. Eran las 13:30 horas.
Sin detenernos mucho retomamos la marcha cruzando otro arroyo por unos nuevos troncos sobre el mismo encontrándonos que la nieve ya cubría todo el terreno. Comenzamos entonces a subir una fuerte pendiente entre algunas escobas. En ella nos encontramos un par de calcetines en medio del blanco manto. Ya antes habíamos visto algunas prendas más atadas a algunas ramas de los árboles. Misterio. Echando la vista un poco atrás y al Norte vimos una gran cascada que se precipitaba desde lo alto de unos riscos por debajo del Mustallar. En este tramo nos cruzamos con un joven y unos niños.
A las 14:20 horas llegamos nosotros a los lagos de Burbia o Villouso, 1540 m, un rato después que algunos compañeros. Frente a nosotros se alzaba la cumbre del Cuerno Maldito al que ascendimos el pasado año desde Porcarizas, en el valle contiguo. Apunto aquí que en alguna de las anteriores descripciones de las ascensiones al Mustallar he dado ese nombre a otra cima más al Sudeste situada encima del valle por el que subíamos, lo cual no es correcto.
En unas peñas a la vera del lago nos acomodamos para tomar un tentempié antes de acometer la subida a la cumbre, para la cual aún restaban unos 400 metros de desnivel. Algo menos de media hora estuvimos allí antes de retomar la marcha. Hasta la cumbre hay un sendero bien marcado, pero la nieve impedía seguirlo. No lo cubría todo, pero sí la mayor parte del terreno.
Fuimos cogiendo altura sobre el circo teniendo una vista cada vez más amplia. No tardamos en ver algunos rebecos a poca distancia de nosotros encaramados en las rocas. Nos dirigíamos hacia el pico Los Lagos, cumbre situada entre el Cuerno Maldito y el Mustallar. Por detrás quedamos José Luis y yo mientras el resto abría camino por encima. José no iba en buena forma ni se encontraba bien ya desde el principio y llegamos a un punto en el que decidió que no seguía. Nos quedaba aún mucho trecho para la cumbre y decidí quedar con él yo también; no me parecía sensato dejarle bajar solo según estaba.
Se lo comentamos al resto y al final Tiquio y Piedad dieron la vuelta también poco convencidos de llegar. Viendo que ya no quedaba solo, rectifiqué la decisión y me encaminé al encuentro con el resto. Cruzamos varias zonas cubiertas de nieve blanda que nos ralentizaron mucho la marcha antes de alcanzar la cresta a las 15:45 horas. Por detrás quedaba ya la cumbre del pico Los Lagos al que decidimos no subir dado la hora que era. Por el límite provincial con Lugo nos encaminamos hacia la cima aún lejana. No tardamos en llegar a un picacho intermedio que nos puso en otro aprieto. El sendero lo salva por el Norte, en cuya ladera nos encontramos ahora con nieve totalmente helada. Quisimos cruzarlo por la parte alta, pero tras subir Álvaro hasta dicha cota, vio imposible el descenso por el otro lado. Mientras tanto, Antonio y Carmen intentaban cruzar el nevero a golpe de puntera, de lo cual desistieron por el alto riesgo de precipitarse por él abajo. Al final no nos quedó más remedio que perder unos cuantos metros de altura hasta que la nieve se suavizó y pudimos cruzarlo, no sin precaución. Nos tocaba ahora remontar de nuevo ese desnivel casi “a saco”. Así enlazamos arriba con el sendero marcado y alcanzamos la cresta de nuevo. La cumbre aún estaba a unos cuantos metros, pero ya sin apenas desnivel y con terreno practicable en el que vimos algunas flores.
Ya eran las 16:35 horas cuando por fin alcanzamos la cima del pico Mustallar con sus 1924 metros de altitud. En la misma hay un gran hito de piedras y un buzón metálico en el que luego dejamos nuestra tarjeta. Nos sacamos unas fotos de grupo acompañados por un perrito que había quedado allí. Poco antes habíamos visto bajar un grupo hacia el Norte.
El viento de esa parte nos hizo abrigar y para comer bajamos unos metros al resguardo de las rocas. El paisaje era amplio con numerosas cumbres de Los Ancares y otras más lejanas. Hacia el Este corría la sierra con los picos Peña Longa, Cuiña o Dos Hermanitos así como el Miravalles tras el invisible Puerto de Ancares. Hacia el Oeste: Los Lagos, Cuerno Maldito, Las Charcas, Los Penedos, Tres Obispos y Peña Rubia entre otros. Al Norte bajaban los valles lucenses hacia Piornedo y al Sur los leoneses hacia Burbia, el de Villouso, por el que habíamos subido, y La Grandela, por el que luego bajaríamos. Comprobamos como la nieve ya solo se mantiene en las zonas altas habiéndose quitado mucha con las temperaturas primaverales de los últimos días.
A las 17:40 horas emprendimos el descenso hacia la collada del Norte siguiendo una línea de alambrada que evita que el ganado se precipite hacia los cortados del valle. En el collado veíamos unas cornisas de nieve que no nos gustaban nada. Tras descender hasta él, hubo que remontar de nuevo unos metros para buscar un paso seguro fuera de esas terrazas que podían desprenderse en cualquier momento. Ya metidos en la vaguada cruzamos algunos neveros más y otras zonas de grandes escobas. En un determinado punto hubo que echar la mano para pasar una franja rocosa y resbaladiza. Tras dejar este paso atrás llegamos a otros neveros de fuerte pendiente y con gran longitud que terminaban en el fondo. Comprobamos que la nieve estaba ideal para hacer “culoskí” y no lo dudamos. Mª Jesús, Álvaro y yo nos lanzamos con el plástico ladera abajo disfrutando como niños. Nos quedó tan buen sabor de boca que no dudamos en remontar un tramo para volver a lanzarnos de nuevo.
La falta de tiempo nos impidió hacer alguna tirada más y retomamos la marcha valle abajo cruzando en medio de una zona en la que la nieve tenía un firme irregular por las avalanchas que habían caído desde arriba. Poco después salimos de ella hacia unos pedreros que cruzamos hasta llegar a los restos de un antiguo poblado de viviendas de piedra circulares en su mayoría y casi todas derruidas. De allí mismo salía una ruta marcada hacia el pico Cuiña. Eran las 18:50 horas.
Desde este lugar el sendero se hacía más evidente y se internaba en la arboleda. De vez en cuando encontrábamos unas marcas de pintura roja en diferentes puntos del mismo. Dejamos atrás algunos troncos de gran grosor y otros deformados por algún rayo u otro fenómeno natural. Cruzamos luego un arroyo por las piedras tras el cual el camino se ensanchaba visiblemente. Por él fuimos bajando viendo numerosos troncos cubiertos de verde musgo alineados a la margen derecha. Cruzamos más tarde otro puente de troncos sobre un arroyo lateral y dejamos atrás una casa en medio de un prado, el Carqueixal. En un camino a la izquierda vimos un indicador hacia la zona de “Las Murias.”
Otra nueva caseta de piedras se emplazaba a la derecha, la de Prao Das Fontes, y no tardando cruzamos otro regato, esta vez por las piedras. Hacia la izquierda salía un ramal con una señal a la “Fuente Chaugazosa”. En las laderas superiores se veían gran cantidad de pedreros, algunos llegaban hasta el mismo camino. Poco a poco nos fuimos aproximando a la confluencia de valles. Las altas escobas escoltaban ahora este tramo del camino.
A las 20:30 horas llegábamos al punto de bifurcación de los dos caminos en el que tenía la furgoneta aparcada. Allí encontramos a Nati y a Camino, lo cual suponía un pequeño problema al ser seis personas para un coche y el camino que teníamos tan irregular. Estaban esperando por Cundi, a la que no habían visto pasar hacia abajo. Llamamos a los compañeros que estaban en el pueblo y nos confirmaron que ya estaba con ellos allí. Al final Álvaro y Mª Jesús decidieron volver andando, o más bien corriendo, ya que se pusieron a trotar delante de la furgoneta sin más.
Antes del pueblo pueden verse unos castaños de grosor descomunal que fotografié de pasada. Ya en el centro de Burbia nos hemos cambiado entrando luego al bar a tomar un refrigerio y hacer las cuentas. No voy a dar nombres, pero había alguien mosqueado por la tardanza, cuando se sabe de sobra que nunca ponemos hora de finalización.
A las 21:30 horas emprendíamos el regreso a León. Por la estrecha carretera llegamos a Vega de Espinareda para salir hacia Toreno después. Aquí decidimos tomar la autovía a Ponferrada, que aunque da más rodeo, es más rápida. Sin novedades realizamos el trayecto de vuelta hasta Astorga donde abandonamos la autovía hacia la nacional. A la media noche llegábamos a Guzmán tras esta larga y completa jornada de montaña.























martes, 3 de mayo de 2005

"LAGOS DE BURBIA" Y PICO "MUSTALLAR". 02-05-05

 


4ª TRAVESÍA POR LOS "VALLES DE BURBIA" (Ancares)

2ª TRAVESÍA A LOS "LAGOS DE BURBIA" Y 2ª ASCENSIÓN AL "MUSTALLAR".

02-05-05           (Lunes)

Aprovechando este largo fin de semana en el que la fiesta del 1º de Mayo se trasladó al día siguiente por caer en domingo, me decidí a realizar una salida de montaña en plan particular invitando a la misma a los compañeros del club que lo deseasen. Tras estudiar varias opciones me incliné por repetir una bonita experiencia de hacía cinco años en los Ancares Leoneses en la que recorrimos los dos valles cercanos a Burbia a la vez que conocí los lagos de la zona y ascendí al pico Mustallar. Como digo, se lo propuse a los colegas del club y cualquier otro acompañante que se animase, ya que al ser una excursión ajena al club, no había limitación alguna para ello. Al fin sumamos 8 personas, dos de las cuales, Roberto y un amigo de José R., fallaron a última hora, quedando en 6 los participantes en la misma: Luis, Javi V., José A., José R., Álvaro y yo.
Tras levantarme a las 6:30 horas acerqué a mi hermana al trabajo para tener la furgoneta libre luego e ir hasta Guzmán, punto de salida habitual. Allí nos fuimos reuniendo todos los que habíamos quedado allí salvo Roberto, que tras esperarle un rato e incluso llamarle sin éxito por teléfono, no apareció. En los coches de José R. y Luis emprendimos la marcha ya pasadas las 8:00 horas.
Salimos de León por la carretera de circunvalación, por lo que no hubiese sido necesario que fuera yo hasta León ni haberme levantado tan pronto, ya que pasamos a 300 metros de mi casa. Avanzamos por la nacional hasta Villadangos donde José Ramón dejó su coche aparcado para ir los cinco desde allí en el de Luis. Lo dejó allí ya que para volver le quedaba más cerca del pueblo en el que vive. Continuamos sin más hasta Astorga donde entramos en la autovía. Rodando por esta recibí la llamada de Roberto diciendo que se había quedado dormido y por eso no había aparecido. Las nubes y los claros se alternaban en el cielo, aunque hacia la montaña se veía cerrado.
De esa forma llegamos a Bembibre donde cogimos la carretera hacia Toreno. Al comienzo de la misma nos detuvimos unos minutos hasta que llegó Javi con su coche, el cual venía de Noceda. Nos repartimos entonces en los dos vehículos para continuar el viaje hacia Toreno, Vega de Espinareda y Burbia tras recorrer bonitos valles de esta zona del Bierzo Alto.
Antes de bajar a Burbia se divisa todo el valle y comprobamos como el Mustallar estaba completamente cerrado de nieblas. Ya en éste pueblo nos dirigimos al camping-albergue donde habíamos pasado la noche la vez anterior que había estado. Aquí estuvimos un rato mientras José Ramón compraba un bocata para la comida. De nuevo con los coches decidimos entrar por el camino estrecho y no muy buen firme hasta la confluencia de los dos valles que forman la cabecera del río Burbia, La Grandela y Villouso, y así avanzar un kilómetro y medio. En la misma bifurcación de caminos aparcamos los coches como pudimos sin que estorbasen demasiado. Desde León llevábamos 147 Km.
Con bastante retraso ya por las paradas y demoras sufridas, comenzamos la ruta sobre las 11:20 horas. El camino de la derecha llevaba al Mustallar y Cuiña, mientras nosotros seguimos el de la izquierda hacia el valle de Villouso y los lagos. A los pocos metros se encuentra el edificio de una antigua central eléctrica al lado del cual hay un merendero con mesas y asientos de piedra. A su lado he acampado un par de veces anteriormente. Allí sacamos una foto de grupo antes de continuar por el camino que ascendía por encima de este lugar y meternos de lleno en el valle antes indicado.
Mientras el resto cogía un ritmo de vértigo, yo me lo tomé con calma. Quedaba mucho trayecto y un desnivel de 1000 metros hasta la cumbre del Mustallar. Los valles estaban preciosos con unas tonalidades verdes de impresión y había que disfrutar de ello. Al poco de caminar por este valle encontramos una bifurcación hacia la izquierda que entraba hacia una vaguada conocida como Morteira. En los cruces, como ya habíamos visto, unos indicadores de madera señalaban la dirección de dichos lugares.
El río bajaba por nuestra izquierda unos metros por debajo del camino. La flora del lugar era realmente variada y exuberante. Como no soy conocedor de la misma me abstengo de enumerar las diferentes variedades de árboles, arbustos y demás especies botánicas que allí se concentraban. Las sobras y luces formadas por las nubes pasajeras acentuaban enormemente este efecto embellecedor. Echando la vista adelante se podía contemplar entre ella la cumbre del Mustallar, aunque en ese momento no estaba seguro si lo era. Entre las raíces de un árbol manaba uno chorro de agua creando un rincón típico de un belén navideño.
Por detrás de nosotros vimos aparecer un grupo de cuatro personas que por lo que les oí se dirigían a los lagos. Seguidos por ellos llegamos al final del camino ancho. Por un estrecho puente de troncos atravesamos el arroyo hacia la parte contraria entrando en la zona que el mapa marcaba como Teixedal, debido a los tejos que por allí deben de abundar. Hasta allí, según mi podómetro, habíamos recorrido 3,450 Km. y eran las 12:20 horas.
A partir de ese punto la pendiente se acentuaba a través del bosque por un sendero bastante mas marcado que la última vez que había estado allí. El entorno se hizo si cabe más bonito. De nuevo me quedé retrasado y de vez en cuando paraba a sacar fotos del paisaje y alguna con el disparador a mí mismo. El musgo formaba una manta casi uniforme por todo el suelo y las piedras. Los árboles estaban todo a punto de brotar llenos de tallos y pequeñas hojas. A veces el sendero se metía entre verdaderos laberintos de vegetación mientras que otros tramos habían sido invadidos por pequeños arroyos que bajaban en busca del principal.
De esa forma llegué a El Corral, una pradera escampada de la que bien me acordaba yo que había que atravesar. Allí se encontraba el resto y sacamos unas fotos con el valle de fondo. Hacia la parte trasera se alzaba la cumbre del Cuerno Maldito, cima de 1848 m. Eran las 13:00 horas y llevábamos 4´300 Km.
De nuevo nos metimos entre el matorral siguiendo el estrecho sendero de fuerte pendiente y en diez minutos llegamos a la cabaña Acebalín en la zona de O Posadoiro. En la misma encontramos algunos bancos de madera, una chimenea y varias estanterías con conservas. En la parte exterior, sobre una ventana, habían colgado la calavera de una vaca. La edificación era de piedra con techo de pizarra. Echando una hojeada a las fotos de hace cinco años puedo ver que de aquella estaba sin arreglar, con las paredes y el techo solamente.
Continuando la ascensión atravesando un arroyo por unos troncos sobre éste. La vegetación alta dejó paso a las escobas y matorral bajo. El sendero seguía muy marcado, sin pérdida alguna y con pendiente pronunciada. De la hoya donde se encuentran caía una pequeña cascada de agua por los riscos. A las 13:40 horas alcanzamos dicho altiplano en el cual se emplazan cuatro o cinco lagos de pequeñas dimensiones. En unas rocas al lado del mayor de ellos ya se habían acomodado todos para comer. Yo decidí no hacerlo hasta no llegar a la cumbre, ya que sé que si como antes no me muevo más hacia arriba. Estando allí llegó el grupo al que habíamos dejado atrás mucho antes.
Para subir a la cumbre teníamos dos opciones, hacerlo directamente, como yo la vez anterior, o rodear un poco y alcanzar la cresta para serrear la parte alta. Optamos por lo segundo y nos dirigimos hacia el final de la hondonada para cogerlo más tirado. Yo me entretuve un rato ya que quería sacar el pico y el lago juntos y esperaba a que las nubes me dejasen hacer una buena toma.
Tras haber recorrido 5,200 Km hasta allí, comenzamos a ascender la loma del circo que rodeaba los lagos. Estos se encuentran entre las cimas del Ortigal, Dos Lagos y Mustallar. Hacia la vaguada entre los dos primeros nos dirigimos subiendo más o menos suavemente. Yo me quedé atrás y a media ladera opté por dirigirme más directamente hacia la segunda vaguada entre Dos Lagos y Mustallar. El sendero se veía marcado y no había dificultad alguna. Enseguida vi como alguno más que ya estaba en la cresta optaba por no subir por la cima del Dos Lagos y bordearlo por la parte baja. Se trataba de una cumbre pequeña, 1876 m, que no merecía la pena ascender sin motivo.
Sin dificultad, como digo, fuimos subiendo por la ladra hasta alcanzar por fin la cresta. Estábamos ahora en el límite provincial de León y Lugo, del cual se veían bonitos valles. Desde aquella altura contemplamos con más nitidez todo el circo con los lagos en él. De la cima nos separaban unos 500 metros sin apenas desnivel. La cresta no era apenas rocosa, sin no más bien térrea. Poco antes de alcanzar la cumbre pudimos ver hacia la parte gallega como una cierva y su cría atravesaban un nevero. Con el zoom de la cámara pude sacar una foto más o menos visible.
Sin más, a las 15:10 horas llegué a la cumbre del Mustallar con 1924 metros de altitud habiendo partido de 900 metros. Llevábamos 8 Km. Poco a poco habíamos visto como se cubría cada vez más el cielo y como si hubiese estado esperando a que llegásemos, no tardó en comenzar a llover. Yo, que no había comido aún, tuve que hacerlo a la carrera. Sacamos unas fotos y dejamos una tarjeta del club aunque no fuese salida oficial. Entre las cimas que contemplábamos estaban las del cercano Peñalomga, Cuiña y Dos Hermanitos en el mismo cordal así como la del Miravalles cercana al puerto de Ancares tampoco lejano. Por otra parte, muy alejada se veía la parte alta de Peña Ubiña o el Tambarón entre otras. En el fondo del valle se distinguía Burbia y de la cumbre partía el cordal que dividía el valle de subida, Villouso, y el de descenso, La Grandela.
Sin más retrasos y unos 30 minutos después de llegar, comenzamos la bajada. Como digo, la íbamos a hacer por la parte contraria. Siguiendo una alambrada bajamos muy bruscamente 200 metros hasta la collada Da Pedra entre el Mustallar y Peñalonga. Por ella pasa el sendero que une Burbia con Piornedo, en Lugo. Por detrás quedamos José Antonio y yo mientras al resto ya se les veía por la vaguada abajo. La lluvia ahora casi arreciaba y los valles se habían oscurecido de manera brusca. Dicho sendero baja ésta en continuo zigzag ya que la pendiente continuaba siendo desmesurada. Algunos tramos eran pedregales por los que bajé casi corriendo. Otros trechos se metían entre las escobas altas que ayudaban nos empapaban incluso más, si era posible.
Ya bastante abajo encontramos los restos de unos corrales de piedra donde se perdía un poco el sendero. Algo más adelante se atravesaba un arroyo tras el cual había un pedrero. Al otro lado de él estaba Luis que se había quedado descolgado del resto y no encontraba lugar para bajar debido a lo agreste del terreno. Por su parte, José Antonio también me había abandonado bajando por donde mejor pudo, por lo que me uní a Luis para continuar el descenso.
Optamos por seguir el curso de aquel arroyo encontrándonos con varias cascadas llenas de belleza hasta que por fin vimos un sendero. Por éste descendimos entre el bosque tapizado como antes de verde musgo. De esa forma llegamos a la confluencia de dos arroyos donde la senda atravesaba uno de ellos para entrar en un ancho camino. Eran las 17:20 horas y llevábamos 11,800 Km.
Ahora estábamos ya en el valle principal, el de La Grandela, con el arroyo bajando por nuestra derecha. La vegetación no destacaba demasiado debido a lo cerrado del día y la lluvia que estaba cayendo, pero también tenía su encanto. Al poco rato dimos con un arroyo que atravesaba el camino y sobre el que había otro puente de troncos. El rincón era bonito y se prestaba a sacar alguna foto. No tardando llegamos a la cabaña de El Carqueixal, donde un indicador avisaba que era propiedad privada. Metros mas adelante una bifurcación del camino ascendía hacia la zona de Murias, señalada con los indicadores de madera que veníamos viendo. Igualmente vimos tras otro rato de camino otra cabaña más pequeña, la de Prao das Fontes.
Numerosos arroyos continuaban atravesando el camino hacia el río principal. Ya muy cerca de la unión de los dos valles se encuentra otra edificación, la de Pena da Folgueira, en la que la primera vez que visité aquellos valles, y una de las noches de acampada, cogimos un murciélago. Pocos metros nos separaban ya del coche. Al otro lado del arroyo divisamos ya la antigua central eléctrica y el comienzo del valle por el que habíamos subido.
A las 18:20 horas, y tras haber recorrido 15,700 Km. aproximados, ya que el terreno no era muy propicio para que el podómetro calculase bien los pasos, llegamos al coche. En él teníamos una nota de los compañeros indicándonos que nos esperaban en el bar del camping. Aprovechando que en esos momentos apenas pinteaba, nos cambiamos de ropa y calzado antes de ponernos en camino hacia el pueblo. En un descuido que tuvo Luis dio un pequeño golpe en los bajos del coche con unas piedras grandes del camino. Al lado del camino, y ya cerca del pueblo, se pueden contemplan numerosos castaños de tronco descomunal. Esta vez sí que vi uno de ellos en el que anteriormente había sacado alguna foto y paramos a hacer lo mismo. Echando la vista atrás pudimos ver entre la niebla la cumbre del Mustallar antes de que se cerrase de nuevo.
Sin más entramos en Burbia y nos dirigimos al camping. En el bar tomamos una consumición e hicimos las cuentas de la gasolina. Mientras, se había echado a llover de nuevo y ahora sí que se había cerrado la niebla en los valles. Así estaba el panorama cuando emprendimos el regreso a las 19:45 horas.
Subiendo el pequeño puerto del valle vimos como apenas si se veía el pueblo en el fondo de éste. Tras pasar una loma bajamos por el valle contiguo, el de Ancares y seguidamente al de Vega de Espinareda. Optamos entonces por hacer el regreso por Ponferrada y así cogimos la carretera hacia éste hasta llegar a Columbrianos donde entramos en la autovía. Después de haber subido el puerto Manzanal comenzamos a ver hacia la parte de León unos nubarrones con colorido espectacular. Entre ellos destacaba un trozo del arco iris y con la cámara saque varias fotos. Así llegamos a Astorga donde abandonamos esta vía y entramos en la nacional a León. Ya en Hospital de Orbigo pudimos ver otro bonito cielo con nubes coloreadas de tonos amarillos y rojizos del que volví a sacar varias fotos desde el coche.
En Villadangos paramos a dejar a José Ramón, que tenía el coche allí aparcado. Nosotros continuamos el viaje hacia la ciudad desviándonos en el cruce de Armunia para dejarme a mí en casa a las 21:50 horas. Si no hubiese llovido me habría bastado con bajarme a la altura de Agrícolas.
Y de esta manera finalizamos una marcha más por la montaña leonesa. En esta ocasión de forma particular, lo que no incide para nada en el buen transcurso de la misma y su resultado final.