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lunes, 22 de octubre de 2012

IX ENCUENTRO "CUMBRES DE LEÓN" PEÑA UBIÑA PEQUEÑA (Torrebarrio) 21-10-12

 


IX ENCUENTRO “CUMBRES DE LEÓN”. HOMENAJE A ROBERTO PÉREZ.

1ª ASCENSIÓN A “PEÑA UBIÑA PEQUEÑA”. (Torrebarrio).

21-10-12            (Domingo)

Dos años después de intentar la ascensión a Peña Ubiña Pequeña, también en el encuentro anual del club, hemos vuelto a probar suerte, esta vez con más acierto. La previsión de buen tiempo nos daba la garantía para conseguirlo, aunque nos encontramos con la sorpresa de la nieve caída días antes que nos podía poner en un aprieto. La Pequeña es más baja, pero más complicada de subir que su “hermana mayor”.
Como complemento a la actividad de montañismo tuvimos también la parte gastronómica con una comida que habíamos concretado en “Casa García” de Villasecino, donde la vez anterior. En total hemos participado 16 personas: Camino, Nati, Cundi, Raquel, Amor, Rosa, Mª Jesús, Merche, José Antonio, José Luis, Tiquio con Rex, Álvaro, Marcial, José Pedro, Juan y yo.
Mientras el grupo principal salía de León a las 7:00 horas, otro lo hacía más tarde. Por otro lado, Álvaro y yo nos habíamos ido a casa de mi hermana el día antes y salíamos de San Román a las 6:30 horas entre una espesa niebla. Por la carretera llegamos a Grado donde enlazamos con la autovía hasta el desvío del valle de Trubia donde se fue disipando la bruma. En este valle dejamos atrás dicho pueblo así como alguno más entre los que contamos Villanueva, Proaza o San Martín. Allí emprendimos la subida del puerto de Ventana hasta su máxima cota en la que entrábamos en la provincia leonesa a las 7:55 horas y con las primeras luces del día.
Descendimos por la vertiente leonesa hasta llegar a Torrebarrio, 1230 m, a las 8:05 horas y tras unos 85 Km. Allí estaba Rosa, que también había ido desde Asturias y poco después llegó el grueso del grupo desde León. Aparcamos los coches en una plaza del pueblo y nos preparamos para la ruta abrigándonos casi como pleno invierno. Un manto blanco de helada cubría los coches y el terreno.
A las 8:35 horas nos pusimos en marcha por el camino que sube pasando bajo la iglesia y el cementerio de la localidad viendo enseguida el barrio de La Cubilla hacia el Norte. El camino serpenteaba por la ladera hacia la falda de Los Fontanes y Ubiña Grande. Poco a poco fueron iluminándose las cumbres detrás de nosotros con el sol del amanecer. El frío era intenso aún y en el valle de Riolago veíamos un bonito mar de nubes.
Así llegamos al desvío hacia el Ronzón por un sendero señalizado que nos metía bajo Ubiña Grande entre algunas enormes rocas desprendidas de las paredes de la misma. Subimos algunos repechos de gran pendiente y otros más suaves. El grupo iba dividido y algunos seguían senderos más bajos que luego tenían que remontar. No tardamos en salir al sol que nos daba de frente con gran molestia.
Atravesamos algunos grandes pedreros camino de la collada que enseguida vimos por encima de nosotros. La ladera Norte de la Ubiña Pequeña estaba cubierta por un manto blanco de nieve que no nos ofrecía mucha garantía. Pronto pisamos nosotros la primera nieve del año a pocos metros del Ronzón. A las 11:00 horas estábamos en esta cota de 2006 metros entre las dos Ubiñas. Frente a nosotros también se alzaba Peña Cerreos y el valle de bajada a Casa Mieres y Pinos.
Nos metimos en la ladera Este de Ubiña Pequeña cubierta por la nieve y en ella me puse las polainas. Tras bajar unos metros comenzamos a remontar la ladera perpendicularmente entrando en terreno rocoso. Encaramados a las rocas vimos un par de rebecos acechándonos. Álvaro y José Antonio subían demasiado cuando había que dirigirse más hacia el Sur al encuentro de la canal buena. El resto decidimos seguir sin ganar altura y avanzar en esa dirección mientras poníamos atención a los huecos tapados por la nieve entre las piedras.
Casi al final de la cara Este se encuentra dicha canal por la que esta peña tiene su mejor acceso. La pendiente es considerable, pero el sendero serpentea haciéndola más llevadera. En la cumbre de la Grande veíamos un gran grupo de montañeros así como por su acceso desde el collado. La nieve se hizo más abundante, aunque no complicaba el avance demasiado. No tardamos en ver en la cima a algunos compañeros cuyas huellas seguíamos. De vez en cuando pasábamos algunos tramos donde teníamos que trepar sin dificultad alguna. Se suponía que casi en la cumbre encontraríamos el paso complicado de esta ascensión, aunque el ver a los demás ya en ella nos hacía suponer que no era infranqueable.
De momento, y a pesar del fuerte desnivel, íbamos ganando altura más o menos cómodamente. Juan decidió abandonar la subida y se dio la vuelta mientras Marcial, Mª Jesús y yo remontábamos los últimos metros. En contra de lo que esperábamos, nos encontramos ningún paso comprometido en este tramo. Poco antes de la cumbre vimos el curioso agujero pasante formado entre grandes rocas y dónde nos sacamos unas fotos dentro.
Nos restaban desde allí unos 20 metros de cresteo fácil por el que alcanzamos nosotros la cumbre a las 12:45 horas. Allí nos reunimos el grupo de 8 compañeros que ascendimos a esta cima: Tiquio, José Pedro, Marcial, Mª Jesús, José Antonio, José Luis, Álvaro y yo. La altitud de Peña Ubiña Pequeña es de 2197 metros y en ella hay una cruz con un pequeño buzón del que recogimos una tarjeta dejando la nuestra. Nos sacamos unas fotos de grupo antes de acomodarnos a comer. Desde allí llamé al restaurante para avisarles que igual llegábamos un poco más tarde de las 15:30 horas a la que habíamos acordado la comida. También hablé con el grupo que había ido más tarde y que se habían acercado hasta Casa Mieres.
Desde allí teníamos una vista amplia en redondo con infinidad de cumbres y varios pueblos cercanos como el mismo Torrebarrio, San Emiliano, Villargusán, Torrestío, Genestosa y Riolago entre otros. Detrás de la sierra de Fariñentu asomaba una cumbre en la que se apreciaba con el zoom de la cámara una especie de caseta en su cima. Por la situación creemos que se trataba del Gamoniteiro. Por el Sureste corría la sierra de La Cañada entre Babia y Omaña con sus cumbres coronadas de blanco como las numerosas de la zona de Somiedo.
A las 13:30 horas comenzamos a bajar, esta vez por la cara Sureste. Por allí desciende una estrecha canal con algunos destrepes que fuimos pasando sin mucho apuro hasta un collado anterior a un peñasco del extremo Sur. Desde allí desciende una empinada ladera por la que se traza un sendero un tanto perpendicular que vuelve bajo la Pequeña por su cara Este entre los espolones de esta vertiente.
Enseguida entramos en la zona de prados moteados por grandes rocas entre las que pasamos. Por debajo vimos el refugio de Las Argaxadas al que hace dos años nos habíamos acercado con intensa lluvia. De pronto apareció en la parte alta un parapente sobrevolando aquella zona y después otros dos más. En la falda de los Fontanes vimos más tarde la base desde la que salían.
Estábamos pasando bajo el Ronzón cuando recibí la llamada de Juan, que aún estaba en el collado. No nos sobraba nada de tiempo y le apuramos para que bajase mientras le esperábamos. Ya reunidos seguimos el descenso por la ladera al encuentro del ancho camino al que nos incorporamos en el mismo punto dónde por la mañana lo habíamos abandonado. Algunos compañeros se habían desviado por el valle directamente y otros por la loma intermedia. Por su parte José Antonio había bajado ya antes hacia Pinos.
Descendimos por él disfrutando ahora de las zonas de arboleda de hojas otoñales llenas de coloridos ocres cercanas a los pueblos. Pasamos bajo la iglesia y pocos metros más adelante entramos en Torrebarrio. Eran las 15:35 horas.
En la plaza teníamos los coches y allí nos cambiamos antes de emprender el trayecto hacia Villasecino. No podíamos contactar con el otro grupo y saber si José Antonio estaba ya con ellos. Por eso, y al no encontrarle en San Emiliano, subí hasta Pinos a ver si aún estaba por allí. No lo encontramos y se nos ocurrió que podía haber bajado con el grupo de las mujeres que habían ido a Casa Mieres. Con las mismas nos pusimos en marcha hacia Villasecino en el que, efectivamente, ya estaban todos los compañeros.
Entramos al restaurante y nos acomodamos en el bonito comedor a las 16:15 horas. De menú teníamos menestra y cordero asado, además de bebida, postre y café. Todo por 18,00 €. Tranquilamente degustamos el mismo alargando la sobremesa hasta las seis de la tarde. Luego en el exterior nos sacamos una foto del grupo al completo. Después, mientras algunos emprendían el viaje de regreso, otros decidimos dar un paseo por el pueblo. En él se encuentra el Palacio de García Lorenzana, un gran caserón con capilla adyacente al que nos acercamos. El sol del atardecer daba un bonito tono a todo el paisaje del pueblo con bellos contraluces.
Regresamos a las inmediaciones del restaurante dónde teníamos los coches con los que nos pusimos en marcha, unos hacia Asturias y otros a León. A las 18:55 horas emprendimos nosotros el viaje hacia el puerto de Ventana durante el cual saqué algunas fotos de las Ubiñas con un bello colorido anaranjado. En el alto paramos unos minutos antes de comenzar el descenso por la serpenteante carretera asturiana. Cruzamos luego los estrechos desfiladeros antes de llegar al valle de Proaza ya anochecido. En Trubia decidimos ir hacia Grado directamente por la nacional pasando por éste minutos más tarde. A las 20:55 horas entrábamos en San Román donde terminábamos este viaje de regreso.
































lunes, 28 de mayo de 2012

XVI ENCUENTRO DE MONTAÑEROS LEONESES - "PEÑA CERREOS" (Torrebarrio) - 27-05-12

 


XVI ENCUENTRO DE MONTAÑEROS LEONESES.

MEMORIAL “FERNANDO ALGORRI”.

1ª ASCENSIÓN A “PEÑA CERREOS”. (Torrebarrio).

27-05-12                 (Domingo)

Como cada último domingo de mayo, si no hay cambios por alguna causa, hemos celebrado el Encuentro de Montañeros Leoneses. Ya son 16 años los que llevamos haciéndolo y esperamos que continúe muchos más y con al menos tan buen acierto como este año. En esta ocasión ha sido organizado por el Club Yordas, además de la Delegación Leonesa de Montañismo. Para ello han elegido la comarca de Babia y concretamente la localidad de Torrebarrio, punto de partida para cualquiera de las dos opciones de ascensión que había, Peña Ubiña o Peña Cerreos. De nuestro club Cumbres de León íbamos José Antonio, Juan, Álvaro y yo.
Comenzamos la jornada con una incidencia que nos retrasó casi una hora a los que íbamos en uno de los tres autocares que partían de León capital. Tras emprender el viaje a las 8:00 horas de Guzmán, no habíamos llegado a Azadinos cuando el vehículo se quedó sin cambio de marchas. Tras una espera de unos 45 minutos llegó otro autocar y a él nos cambiamos. No quedó ahí la cosa, ya que al nuevo le fallaba el cierre de la puerta trasera y hubo que hacerlo manualmente quedando poco ajustada al final. Por las rendijas se colaba algo de fresquillo que molestaba un tanto a los que se sentaban cerca de la misma.
Casi a las nueve de la mañana retomamos la marcha hacia La Magdalena donde cogimos la autopista para dejar atrás la mayor parte del pantano de Luna. En poco más de una hora llegamos a Torrebarrio, 1260 m, dónde aún estaban numerosos compañeros de la marcha por allí. Otros ya habían emprendido la misma al llegar antes. Además de los autocares de la capital, también había de la provincia dónde tienen la sede numerosos clubes de montaña.
A las 10:15 horas emprendimos la marcha Juan, Álvaro y yo atravesando el pueblo con dirección Este. Pronto quedó Juan detrás y avanzamos los dos hacia la iglesia, aunque de haber leído la descripción hubiésemos sabido que no hacía falta subir a ella. Desde ella vimos cómo el personal iba por una pista más al Norte a la que se podía acceder desde allí perdiendo unos metros. Estuvimos pensando en continuar por la cresta, que era el camino normal antes de hacer dicha pista, pero optamos por seguir al grupo principal y bajamos al encuentro de ella.
Con una bella vista del pueblo y la iglesia y algo después del barrio de Cubiechas, fuimos ganando altura con la mole de Peña Ubiña frente a nosotros. Serpenteamos por la ladera siguiendo su trazado y subiendo algunos tramos de fuerte pendiente. En el cielo solo algunas nubes rondaban, aunque la previsión para las próximas horas no era halagüeña.
Cuando la pista describe una curva cerrada a la izquierda, una señal de la ruta de Cuatro Valles nos marcaba el sendero hacia el collado El Ronzón. A él nos incorporamos para seguir subiendo entre los prados bajo las paredes y canales de Peña Ubiña. Atravesamos una zona de grandes piedras desprendidas de las mismas y subimos de nuevo algunos trazados de gran inclinación. Serpenteando por la ladera entre matorral bajo y cargado de flores amarillas vamos acortando la distancia al paso entre las dos Ubiñas. Frente a nosotros tenemos ahora la pequeña de ellas, programada para octubre en nuestro Encuentro Cumbres de León.
Poco a poco se va ampliando el paisaje con numerosas cumbres de la zona de Somiedo y el puerto de Ventana. No tardamos en ver el cordal por el que el domingo pasado habíamos andado nosotros con las cumbres del Corralines, Peña Correa, etc. Algunos pueblos como Riolago emergen en el valle que sube a Villablino. Además de Torrebarrio, en el que estábamos se ven Genestosa y Villargusán.
Atravesamos algunos pedreros ya con el collado del Rozón a la vista. Hacia él suben innumerables sendas que vamos cogiendo siguiendo la mejor opción y menos costosa. Antes de llegar puede verse un cerco de rocas redondo en medio de la pradería. Ya cerca del mismo vemos cómo se reúnen bastantes participantes en otro paso algo más elevado por encima del peñón de La Carba. Hacia él nos encaminamos atravesando el primero de los escasos neveros que ya quedan de la temporada invernal.
A las 12:15 horas llegábamos a esta cota de 1942 metros con amplias vistas hacia el Este. Una hilera de montañeros subía por el espolón sur de Peña Ubiña mientras otros descendían hacia el collado de Terreos para ascender a Peña Cerreos. Hasta el comienzo de la fiesta en Torrebarrio teníamos 5 horas escasas y a la cumbre de Ubiña nos restaban otros 500 metros. Tanto a Álvaro como a mí nos daba igual una opción que otra, y la Ubiña nos iba a quedar un poco ajustada. Por otro lado, él no había subido nunca a Peña Cerreos..... y yo tampoco. Pues bien, durante toda la marcha, y así quedaría reflejado en las grabaciones, estaba convencido de haberla subido una vez hace unos años. Resulta que, mirando luego los archivos en casa, he comprobado que realmente lo que había subido era Piedra Nidia, la cota situada en el mismo cordal pero más al Este. Total que decidimos irnos hacia ella y así lo hicimos tras tomar un tentempié en el collado.
Por un sendero de la cara Este de Ubiña comenzamos a descender hacia el collado aún lejano. Atravesamos un gran pedrero y un nevero antes de llegar a éste cuando eran las 12:45 horas. habíamos perdido 100 metros desde el Ronzón y nos restaban unos 220 metros para la cumbre. Paralelos a una alambrada que dividía las provincias leonesa y asturiana emprendimos la subida de esta loma del Cerreos con pendiente nada desdeñable. Por encima se veía una hilera de personas también subiendo y algunas que ya comenzaban el descenso y con los que luego nos cruzamos. Por allí alcanzamos a Irene y otra compañera suya. El sendero describía pequeños zigzag que aligeraban este desnivel. En las cresta alta de Ubiña se veía otra serpiente de montañeros que llegaban a la cumbre también visible.
A las 13:25 horas alcanzamos la cima de Peña Cerreos, cuya altitud es de 2101 m. En la misma encontramos aún bastantes compañeros de marcha acomodados y comiendo. Nos sacamos unas fotos en la cima y dejamos nuestra tarjeta en el buzón, del que recogimos dos, antes de ponernos también nosotros a comer. A la vista teníamos todo el macizo de Ubiña, desde la pequeña hasta Los Fontanes pasando por la Puerta de Arco, Castillines y el Siete. Más al Norte emergía el Fariñentu, Siegalava y Tapinón. Alguien mirando por unos prismáticos comentó que se veía incluso el puerto de Gijón y luego con el zoom de la cámara saqué lo que parece el dique. Girando más al Sueste teníamos el Cirbanal, Tres Marías etc, etc. Por el Noroeste se iban cerrando los nubarrones que daban testimonio del cambió anunciado.
Al final quedamos solos en la cima Álvaro y yo, aunque al poco llegó otro joven. A las 14:20 horas emprendimos el descenso siguiendo el mismo sendero. Aún nos encontramos con algunas personas subiendo antes de llegar al collado Terreos. Desde él, en vez de dirigirnos en línea recta al Ronzón, optamos por ganar altura allí mismo y luego llanear, mas o menos. Era una bonita postal la que formaban las verdes praderas cargadas de flores blancas y amarillas destacando en ellas.
Volvimos a atravesar el pedrero y neveros antes de coger el sendero hacia la collada. Antes nos encontramos de nuevo con Irene y la compañera y nos sentamos unos minutos en la hierba con ellas. A las 15:10 horas llegamos al Ronzón dónde estaba José Antonio así cómo Luis Antonio y Marisa. Nos detuvimos unos minutos allí antes de emprender el descenso hacia Torrebarrio. Siguiendo el sendero marcado entre los pedreros perdimos altura ya con las nubes tapando el sol, aunque ahora parecían menos amenazadoras.
Sin novedades llegamos a la pista por la que continuamos el descenso unos metros más. Decidimos entonces Álvaro y yo abandonarla para bajar por la ruta habitual siguiendo el alto de una loma con grandes formaciones rocosas que sorteamos destrepando a veces y haciéndolo más ameno. En la parte baja vimos un rebaño de ovejas con dos perros acostados en la hierba. Pasamos entre escobas floridas y dejamos atrás una zona con restos de muros de piedra. Entre dos grandes moles vimos el camino por el que bajaba la gente. Volvimos a ver a Irene y nos sacó una foto allí encaramados.
Ya cerca de la iglesia pasamos al lado de un colmenar de abejas con gran cantidad de estas. Sin molestarlas las dejamos atrás y enseguida llegamos a esta ermita cuando eran las 16:40 horas. En la fuente cercana nos refrescamos y bebimos antes de seguir bajando ahora por el camino cementado. A los pocos metros me di cuenta que había olvidado la gorra y tuve que subir a por ella.
Ya en la parte baja vimos de dónde partía la pista. Repito, si hubiésemos leído el folleto no habríamos subido por la mañana. En pocos minutos entramos en Torrebarrio cuando eran las 16:50 horas. Por sus calles lo cruzamos hasta la carretera subiendo por la misma con dirección al puerto. A las afueras estaban los autocares aparcados y a ellos llegamos a las 16:55 horas.
Nos cambiamos allí mismo y nos acercamos hasta un local cercano de la Junta Vecinal en el que ya sonaba música tradicional a cargo de un trío de jóvenes de la zona. La parte gastronómica consistía en bollo babiano y unas pastas, todo aderezado por vino, refrescos o mistela. Al son de la música algunos nos animamos a bailar y animar la fiesta. Por allí estaban también Arancha y Esteban, antiguos compañeros del club, y algunos conocidos más. Por parte de Buzzi se dijeron unas palabras y presentó a la candidata por León a la presidencia de la Federación Autonómica.
Ya pasadas las 19:00 horas nos fuimos acercando a los autocares que minutos más tarde se ponían de regreso a los diferentes lugares de destino. En la cima de Ubiña Grande se comenzaba a cerrar la niebla. Tras pasar bajo el puente colgante enlazamos con la autopista de nuevo y ya en La Magdalena abandonamos la misma para hacer el último tramo hasta León por la carretera. A las 20:30 horas llegábamos a Guzmán dónde terminábamos esta jornada destacada de montaña dentro del calendario anual.














lunes, 13 de febrero de 2006

"PIEDRA NIDIA" (Pinos) 12-02-06

 


1ª TRAVESÍA “PINOS-CASA MIERES-PIEDRA NIDIA (1ª ASCENSIÓN)-RÓNZON-PINOS”.

12-02-06   (Domingo)

Tercera salida del año del club y segunda mía. En esta ocasión nos hemos desplazado hasta la zona de Peña Ubiña para ascender a una peña cercana, no muy alta, pero con vistas espectaculares. Lo que en principio iba a ser una corta travesía, para mí se hizo eterna ya que, tras un mes sin salir, me encontraba en bastante mal estado físico. Aún así, compensó dicho esfuerzo las vistas de las que disfrutamos y el día tan inmejorable que tuvimos.
En la moto me acerqué a Guzmán donde nos reunimos los nueve participantes de esta marcha: José Luis, Irma, Roberto, Javi F., José A., Luis, Álvaro, Juan y yo. Poco después de las 8:30 horas emprendimos el viaje hacia Pinos. Salimos por la carretera de Caboalles hasta La Magdalena donde accedimos a la autopista para evitar el tramo del pantano. Tras pasar el puente colgante abandonamos ésta y después de unos 20 Km más llegamos a San Emiliano. Aquí cogimos otro desvío por una estrecha carretera hasta terminar en Pinos sobre las 9:30 horas.
Situado en un valle sombrío, la temperatura era baja en dicho pueblo. Por otra parte, las vistas eran amplias hacia la zona de La Cañada. Tras prepararse para la ruta, comenzamos la misma cuando eran las 10:00 horas. Salimos por un camino ligeramente ascendente hacia el interior del cerrado valle. En las laderas y tejados de las casas se veía nieve, pero no tanta como esperábamos. En el camino incluso apenas si encontramos algunos trozos. Paralelo al camino bajaba el río de Pinos, el cual atravesamos por puentes en varias ocasiones. Hacia la parte izquierda, por detrás de las lomas de este valle, asomaban las cumbres de las dos Ubiñas entre las cuales luego pasaríamos. Recorriendo el valle transcurría una línea eléctrica de alta tensión que estropeaba en parte la bonita vista del mismo. Cuanto más ascendíamos, mas nieve encontrábamos en la pista. Incluso en varios tramos estaba helada por completo teniendo que extremar la precaución de no resbalar.
Por fin salimos de la estrechez del valle y se abrió éste en forma de praderías cubiertas por el blanco manto. Atravesamos el mismo antes de divisar por fin el gran refugio de Casa Mieres. A las 11:30 horas y tras 6 Km recorridos llegamos al mismo. Aquí paramos un buen rato y tomamos un tentempié. El refugio estaba cerrado y en uno de sus laterales se podía ver un escudo de piedra.
Una media hora más tarde emprendimos de nuevo la marcha entrando en un valle lateral por detrás del refugio con dirección al collado El Ronzón. Encontramos muy cerca un estanque artificial completamente helado por encima del cual se podía andar sin peligro alguno. La pendiente se hizo más pronunciada y el sendero apenas si se distinguía entre la nieve. Por encima del lago había otro refugio más pequeño que dejamos a nuestra izquierda.
No tardamos en divisar la cumbre de Piedra Nidia y Peña Cerreos al lado. Ya bastante arriba, en la Vega Candioches, se bifurcó el valle hacia Peña Ubiña y el Ronzón y hacia Asturias, en cuyo límite nos encontrábamos en esos momentos. Por un lado, Roberto y Javi habían continuado por el del Ronzón, a la izquierda, a mí me parecía que iban a cogerlo por lo más duro, así que el resto optamos por irnos hacia la derecha y ascender suavemente y luego serrear. Fue un error como comprobamos más tarde ya que esta peña no tenía continuación con las otras y hubo que bajar.
Comenzamos a atravesar la vega nevada viendo en ella un curioso efecto. En medio había una gran grieta en el terreno y la nieve formaba una especie de pequeño cañón muy bonito. Allí sacamos algunas fotos. No tardamos en llegar a la falda de Peña Parda tras haber recorrido 8,380 Km eran las 12:44 horas.
Como ya dije anteriormente, yo no iba en forma y la pendiente aquella me hizo reducir el ritmo. Poco a poco fui ganando altura y así alcancé la parte alta. Poco más adelante estaba la cumbre en la que ya estaba el resto. Contándoles me salían siete personas, por lo que deduje que los otros dos estaban allí también. Luego vi que se trataba de otra pareja. A las 13:15 horas alcancé la cumbre de Peña Parda desde la cual ya teníamos una gran vista de los valles asturianos con el puerto de Pajares abajo mismo.
Lo que nos bajó la moral fue ver que no había continuidad de estas peñas con la de Piedra Nidia y que había que bajar bastante. A Roberto y a Javi les veíamos en el fondo del valle con dirección a la falda de ésta pero por la parte contraria.
Si más nos encaminamos ladera abajo para intentar ascender luego por una de las canales que más cortas se veían hacía la parte alta de la sierra. Al ser parte norte, algunos tramos estaban helados y había que bajar con algo de cuidado. Así alcanzamos la parte baja y nos dirigimos hacia la base de la sierra de Piedra Nidia. El problema era que las canales tenían nieve y que podía estar helada. Algunos llevábamos crampones, pero otros no. Luis se adelantó y se metió en una de ellas comprobando que hacían falta éstos. Ni Álvaro, ni José Luis ni Irma llevaban, por lo que optaron por abandonar allí la ascensión. Por su parte, José Antonio se había ido hacia otra parte y al final subió no sé como. Luis tuvo que ponerse los crampones a media altura mientras que Juan y yo los colocamos abajo. Eran las 14:30 horas.
Comenzamos entonces a subir una estrecha canal de pendiente muy pronunciada. Los crampones dan una gran seguridad, pero no hay que bajar la guardia. Además, en estas ocasiones tampoco viene mal un piolet, lo que no llevábamos. Sin dificultad alguna alcanzamos por fin la cresta donde estaban Luis, José Antonio junto con Roberto y Javi. Eran las 14:45 horas.
Cercana teníamos ya la cumbre de Piedra Nidia y solo una ladera muy suave nos separaba de ella. A las 15:05 horas, tras 12,500 Km. alcanzamos Luis, Juan y yo esta cima de 1831 metros. Espectaculares eran las vistas desde la misma. Por hacer una lista rápida, entre las cumbres divisadas podíamos contar las de La Silla y el Cirbanal, Brañacaballo, el alto de la estación de Pajares, así como muy lejanos los Picos de Europa con Torre Santa. Allí mismo teníamos imponente la cumbre de Peña Ubiña un poco tapada por el más cercano Cerreos. Al lado Peña Ubiña Pequeña o el pico Prado al otro costado junto con los Castillines, el Siete, etc. Asimismo, como anteriormente, parte de la bajada del puerto de Pajares con la carretera serpenteante. Justo por debajo se veían las vegas nevadas donde habían quedado los tres compañeros que ahora se dirigían a coger la ruta de regreso por otro valle más corto. Álvaro se había acercado justo debajo de las rocas del pico, cuyas paredes caían verticalmente, pero enseguida se unió a José Luis y a Irma antes de emprender el regreso mencionado.
Nosotros nos acomodamos en la cima para comer. Mientras Juan, Luis y yo lo hacíamos en la misma cumbre, Javi, Roberto y José Antonio estaban un poco por debajo. Tuvimos que quitarnos los crampones para andar cómodamente por la roca. Yo había enganchado las polainas con ellos y terminé de romperlas. Más tarde, en la bajada, hice un siete al pantalón, lo que me ha fastidiado más ya que es nuevo.
Antes de emprender el descenso hicimos una foto en la cima y dejamos nuestra tarjeta de cumbres. El plan ahora era alcanzar el collado Ronzón y bajar a Pinos por otro valle, el de Lena. Claro, yo pensé que no había que bajar tanto, y al final descendimos hasta casi el fondo del valle. Como íbamos a pillar nieve, nos pusimos de nuevo los crampones, lo que nos estorbó más que ayudó, al menos en la bajada. A las 16:00 horas emprendimos este descenso. Cresteamos un poco hacia Peña Cerreos, encontrándonos algunas construcciones de piedras en forma circular, antes de comenzar a bajar por la ladera de este hacia el valle. Como digo, la nieve era escasa al ser cara sur y los crampones molestaban lo suyo. No quería quitarlos ya que la subida al collado estaba cargada de nieve y allí podían ser útiles.
De nuevo nos fuimos separando y quedamos Juan y yo por detrás. Yo iba bajo mínimos y ya subiendo lo hacía por inercia. La nieve allí abundaba encontrando tramos helados y otros no tanto. El sol se estaba metiendo tras Peña Ubiña Pequeña y durante un trozo nos dio la sombra. Cuando daba el sol, la nieve helada resplandecía con los rayos inclinados formando unos bonitos reflejos. Por las laderas de peña Ubiña se veía bajar personal y nos cruzamos con un que iba hacia Tuiza.
A las 17:15 horas alcancé el collado Ronzón, 2006 metros, después de haber bajado a los 1700 metros mas o menos. Pues bien, resulta que allí no había nadie ya esperando. Yo la ruta de bajada no la conocía y estábamos Juan y yo solos. Guiado por la intuición, comencé a bajar un poco bordeando Ubiña Pequeña. En ello estaba cuando apareció Luis por encima indicándonos por donde había ido el resto. Yo estaba mosqueado ya que Roberto, que se suponía era el guía y el que la propuso, se había adelantado pasando olímpicamente de nosotros.
Comenzamos entonces a bordear esta peña hasta alcanzar otro pequeño collado desde el cual ya divisamos los valle de Pinos, Villargusan, etc. Por debajo estaban los compañeros ya muy adelantados. A mi parecer estaban dando mucho rodeo y además iban a bajar hacia el valle de Villargusán para luego tener que subir y pasar al de Pinos.
Poco más adelante, después de pasar una zona pedregosa de grandes moles, encontramos una cabaña donde estaba José Antonio cambiándose de botas. La vista de Peña Ubiña por su parte delantera era impresionante y bonita desde aquel lugar con la cabaña en primer plano. Para sacar una foto tuve que borrar alguna de las anteriores ya que no me quedaba espacio en las tarjetas. Eran las 18:00 horas.
Tras quitarme los crampones decidí seguir la ruta que a mí me parecía la mejor visto la bajada que había por delante. Siguiendo algunas veces el sendero y otras campo a través fuimos perdiendo altura hacia el comienzo del valle de Lena que confluye con el de Pinos por el que habíamos subido por la mañana. En él nos metimos bajando cada uno por donde más o menos le pareció. Echando una mirada atrás pudimos disfrutar de una bella vista de las Ubiñas con el rojizo tono del atardecer. Yo seguía apurando fotos y quitando algunas de las de atrás que menos me convencían para poder sacar alguna más. Atravesamos varios arroyos y praderas antes de entrar en un camino por el que subimos unos metros antes de comenzar el descenso final al pueblo.
A las 18:55 horas llegamos a los coches tras un total de 20 Km recorridos. Allí estaba todo el resto de compañeros, tanto los que habían regresado por el otro camino como los que nos habían dejado atrás. Nos cambiamos y poco después emprendimos el regreso. Acordamos parar en San Emiliano a tomar algo y de paso hacer las cuentas de la salida. Así lo hicimos en el bar del cruce donde estuvimos un rato antes de ponernos en marcha hacia León. Avanzamos por la carretera hasta llegar a la entrada de la autopista en la que volvimos a entrar para pasar el pantano y al llegar a La magdalena salimos. Sin novedades entramos en León y llegamos a Guzmán sobre las 20:45 horas. Allí cogí la moto y en pocos minutos llegué a casa.
De esta forma transcurrió esta jornada de montaña. Como digo, las vistas de las que disfrutamos y el tiempo inmejorable compensó con creces el regular estado físico en el que me encontraba y los demás detalles no tan positivos de la misma.