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lunes, 4 de julio de 2011

PEÑA BEZA (Soto de Sajambre) - 03-07-11

 


1ª ASCENSIÓN A “PEÑA BEZA”.

03-07-11   (Domingo)

Por fin, y tras dos meses desde su programación, conseguimos ascender a esta destacada cumbre del Macizo Occidental de Picos de Europa. Así y todo la climatología no fue la más recomendable y esa misma nos impidió completar la jornada con la subida al Canto Cabronero.
Nos animamos a esta salida 9 participantes: Álvaro, Mª Jesús, Mateo, José Antonio, Gabriela, Nati, Alex, Tiquio y yo. Para no coincidir con otra salida de la Delegación en el mismo punto y hora, quedamos en la Condesa en vez de Guzmán. De allí partimos en los coches de Tiquio y el mío a las 7:30 horas por la nacional hacia Mansilla donde nos desviamos luego hacia Cistierna y Riaño. Desde el alto del puerto Pontón vimos Picos de Europa cubiertos por las nieblas que por desgracia se mantendrían el resto del día más o menos constantes. Descendimos este puerto y minutos después llegamos a Soto de Sajambre, 930 m, tras 140 Km. recorridos.
En esta localidad encontramos dificultades para aparcar los coches por las estrechas calles del mismo. Al final dejé mi furgoneta en un trozo empinado de pradera delante de una casa abandonada. Nos preparamos para la marcha no sin antes tomarnos un café en el bar. En la fuente cargamos agua y luego nos sacamos una foto de grupo. A las 10:30 horas comenzamos a caminar por la ruta que sigue la Senda del Arcediano y que ya sube desde el mismo pueblo. El sol salía entre las nieblas que cubrían las cimas altas. Entre arboleda y dando algunos zigzag nos situamos por encima de Soto teniendo una amplia vista del mismo. No tardamos en encontrar un cerezo silvestre cargado de frutos que paramos a probar. Dejamos algunos desvíos a la izquierda que ignoramos para seguir ganando altura pasando al lado de una edificación derruida y otra en buen estado más adelante. Encontramos por allí algún cerezo más cargado de frutos como el anterior.
Más adelante salimos de la arboleda entrando en una zona plagada de helechos donde la humedad era altísima y el calor casi sofocante. Nos recordó a algunos la misma sensación que la última vez que subimos por allí a La Conia hace un año. Las nieblas bailaban por encima de nosotros cubriendo unas cumbres sí y otras no. Delante estaba el pico Jorcueto que teníamos que rodear por su cara Oeste. En el descenso atajamos desde los Puertos de Beza evitando esta vuelta.
En un haya con gruesas raíces nos juntamos casi todos para sacar una foto en él y nos encaminamos hacia la collada de “Los Collaos” con una altitud de 1392 metros. A ella llegamos cuando eran las 12:10 horas. Nos detuvimos unos minutos con el pico La Conia a la vista y nos sacamos unas fotos desde allí antes de retomar la marcha por la falda del Jorcueto siguiendo ya una estrecha senda que serpenteaba por dicha loma. Por la izquierda descendía un largo valle hacia el desfiladero de Los Beyos, varios metros por debajo de aquella altitud. En la cabecera del mismo vimos numerosas majadas que en el mapa las marca con el nombre de Pandemones. En la lejanía veíamos el pico Tiatordos y otros cercanos.
Poco a poco fuimos girando a Norte mientras nos metíamos de lleno en la niebla cuando nos encajonamos en el valle del Cardal. En dicho valle encontramos un gran rebaño de vacas con terneros que mamaban de las madres. No tardando llegamos al abrevadero situado en los Puertos de Beza a una altitud de 1500 metros y siendo las 12:40 horas.
Desde allí entre la niebla se veían las numerosas canales del macizo de Peña Beza. Por una de ellas, la de Misa, teníamos que comenzar a subir. Solo Mateo la conocía, pero con la niebla que rondaba le era difícil situarla, máxime cuando también la había bajado con niebla. Nos tomamos unos minutos en esta fuente antes de emprender de nuevo la marcha por el sendero que no tardamos en abandonar ladera arriba en busca de dicha canal. La referencia que él tenía era una “calva” en el terreno que tampoco veíamos. Zigzagueando fuimos ganado altura hasta llegar a la base rocosa de la sierra. En la collada de Beza, límite provincial con Asturias, vimos a una persona a la que un poco a voces preguntamos por la situación de dicha canal, aunque pocas referencias nos dio. Al final nos fuimos echando a la derecha, viendo que las canales aquellas no tenían buen acceso, hasta situarnos por encima de la collada de los Puertos de Beza entre nosotros y el Jorcuato. Por las rocas subimos hasta que por fin los primeros dieron con dicha canal, que parte de la misma collada de los Puertos.
Enlazamos con ella ya a la mitad de la misma. Esta rampa está encajonada entre roca, pero se sube sin dificultad alguna sin trepadas siquiera. Alcanzamos entonces la parte alta del cresteo dando vistas a una ladera herbosa que ascendía ya por la parte asturiana, en cuyo límite nos encontrábamos en esos momentos. El collado de 1750 metros se denomina Llano Cebolleda o Huesal.
Enfilamos entonces por la cresta desde la que poco después tuvimos una bonita vista de Soto de Sajambre. No tardando nos metimos en la falda de Peña Beza siguiendo un sendero bajo la roca de la cara Oeste. Durante un momento vimos frente a nosotros la cumbre del Canto Cabronero antes de volver a cerrarse de nieblas. Girando bajo estas paredes dimos vista al collado Llano hacia el que nos encaminamos por una pendiente ladera de hierba que me recordó la sufrida ascensión a la Polinosa. Con la niebla jugando en torno nuestro llegamos al collado Llano, 1840 metros, cuando eran las 14:40 horas.
Desde el mismo pudimos ver algún retazo de la Peña Cebolleda, situada en el mismo cordal y antes del Canto Cabronero. Igualmente nos dio tiempo a ver las cimas más altas de la zona de Torre Santa. Nos dirigimos con dirección Sur para entrar en una zona rocosa ya camino de la cumbre de Peña Beza. Algunos hitos marcaban esta subida cómoda de ascender entre peñas de diferentes tamaños. Aquí fue donde se me perdió la pieza del trípode que rosca en la cámara. Quité la tarjeta y debió de quedar mal enroscada y se salió. Me di cuenta arriba.
Álvaro y José Antonio habían subido por el Sur y llegaron pocos minutos antes que nosotros, pero por lo visto por peor lugar. A las 15:00 horas llegamos nosotros a esta cima de 1961 metros desde la que en un día despejado puede verse un paisaje impresionante y desde la cual esta vez apenas pudimos distinguir unos metros alrededor y algo del Macizo Central de Picos entre la niebla. Eso sí, el mar de nubes tenía su encanto.
Nos sacamos una foto de grupo antes de acomodarnos a comer mientras comenzábamos a escuchar algunos truenos por el sur, donde ya no era niebla lo que veíamos si no negros nubarrones. Algunos se tumbaron a intentar dormir un poco, no sé si lo consiguieron. Lo programado era subir también al Canto Cabronero, pero con el panorama que teníamos no era recomendable. Además oíamos la tormenta cada vez mas cerca, por lo que no demoramos mucho la bajada.
Una hora estuvimos allí antes de emprender el descenso entre niebla cerrada de nuevo. Todos íbamos mirando a ver si encontrábamos la pieza del trípode, aunque era como buscar una aguja en un pajar. Descendimos por las rocas sin visibilidad alguna hasta la collada. Nos metimos en la verde ladera en la que ahora vimos algunas vacas. Fuimos girando a Sur por debajo de Peña Beza hasta llegar a la cresta por la que bajamos en busca del comienzo de la Canal de Misa. Nos metimos en ella cuando comenzaban a escaparse algunas gotas de lluvia y sin dificultad llegamos hasta su final dejando atrás el punto en el que nos habíamos incorporado en el ascenso. Ya fuera del paso estrecho tuvimos que detenernos a ponernos los chubasqueros que solo nos sirvieron durante unos minutos que duró el escaso aguacero.
Así llegamos a la collada de los Puertos de Beza por debajo del Jorcuato. Aquí se habían dividido los que iban por delante yendo cada uno por una parte de la loma. Gabriela y Mateo habían bajado hacia el abrevadero mientras José Antonio se había desviado al atajo hacia el camino de subida. Con el panorama de tiempo que teníamos no merecía la pena dar todo el rodeo al pico, por lo que decidimos atajar también y avisamos a la pareja para que retrocediera unos metros hasta allí y bajar por aquella otra parte. Eran las 17:30 horas y estábamos a 1511 metros de altitud.
Comenzamos el descenso por la ladera sur sin sendero alguno de referencia. El problema que podíamos tener era encontrarnos con maleza cerrada antes de llegar al camino, pero nos parecía que era un atajo muy concurrido que podía ser utilizado a menudo y que tenía que tener salida. Bajamos sin dificultad los primeros metros hasta alcanzar una atalaya sobre el valle. La niebla había quedado por la parte alta y no parecía haber amenaza ya de lluvia. Por ello algunos decidieron que iban a subir de nuevo atajando por la ladera hasta Los Collaos y alcanzar otra un poco más alta para ver que vista tenían desde allí. Tiquio y yo, acompañados de Rex, optamos por no volver a subir, ya que de haberlo sabido hubiésemos rodeado el Jorcuato por la Senda del Arcediano y hubiésemos llegado allí sin tener que subir de nuevo nada más que unos pocos metros desde este collado.
Nos metimos por senderos que se cerraban, pero la vegetación no era espesa y avanzábamos bien. No tardamos en entrar en el helechal donde encontramos unas preciosas flores moradas que fotografié. Llegamos a un arroyo por el margen del cual bajamos los últimos metros antes de salir al camino donde ya estaban algunos compañeros que no habían subido al final a la collada. Los que sí lo habían hecho nos alcanzaron poco después.
Seguimos el descenso por el ancho camino dejando atrás el desvío a Vegabaño y dando allí mismo un brusco giro. Nos encontramos con una mata con pequeñas fresas silvestres y más adelante paramos Álvaro, Mª Jesús y yo en un cerezo cerca de una de las edificaciones donde nos pusimos morados con los pequeños frutos, que por cierto no estaban nada dulces aún. Nos reunimos más abajo con el resto del grupo para seguir bajando hacia Soto de Sajambre ya metidos entre arboleda. Tras otro giro del camino nos situamos encima de este pueblo con el pico Pozúa de fondo. Escasos metros nos quedaban para entrar en él y lo hicimos a las 19:25 horas.
Nos dirigimos a los coches pasando un puente sobre el río Agüera en cuyo margen vimos un avellano con verdes frutos. La furgoneta estaba en su sitio. Lo digo porque había quedado tan inclinada que comentamos que podía caer ella misma durante el día.
Nos cambiamos y nos dirigimos al bar donde tomamos un refrigerio tranquilamente. Allí estaba Nati que había subido hasta Los Collaos tranquilamente a su paso. A las 20:10 horas emprendimos el regreso a casa. En un mirador entre Soto y Oseja me detuve a sacar algunas fotos. Por la estrecha carretera llegamos a éste segundo pueblo y tras él comenzamos el ascenso del puerto Pontón, el que se emplaza la Fuente del Infierno, nacimiento del río Sella. Sin novedades alcanzamos su cima y comenzamos el suave descenso hacía Riaño. Bordeamos el pantano y lo atravesamos por sus viaductos hasta dejarlo atrás en la presa. Antes de Cistierna nos desviamos hacia Boñar por Sabero enlazando luego con la del Puente Villarente. En Barrio de Nuestra Señora volvimos a girar para hacer el último tramo por la nacional 621 o carretera de Santander. En este tramo disfrutamos de una bella y colorida puesta de sol.
Así llegamos a León poco antes de las 22:30 horas. Aquí fueron quedando los compañeros y tras dejar a Mª Jesús en casa llegué yo a la mía a las 22:40 horas.
Tanto la anterior salida al Estorvín como esta de Peña Beza habían sido pospuestas o intentadas en otras ocasiones sin éxito por la climatología, por lo que siempre es una satisfacción conseguir algún objetivo que por unas causas u otras no se había podido llevar a cabo.



























lunes, 5 de julio de 2010

VII MARCHA PROVINCIAL POR PICOS DE EUROPA - PICO LACONIA (Soto de Sajambre) - 04-07-10

 


VII MARCHA PROVINCIAL POR PICOS DE EUROPA.

2ª ASCENSIÓN A “LA CONIA”.

04-07-10       (Domingo)

Como viene siendo habitual en este mes de julio, la Delegación Leonesa de Montaña organiza una ruta por los Picos de Europa. En esta ocasión se trataba de la ascensión al pico La Conia y como alternativa una travesía circular desde Soto de Sajambre por Vegabaño. Teniendo en cuenta esta actividad, la incluimos de nuevo en nuestro calendario anual. Siete fuimos los socios de nuestro club animados a participar: Antonio, Mª Jesús, Álvaro, Miguel Ángel, Mateo, Alejandro y yo. También iba Esteban y muchos más conocidos de estas ocasiones.
De Guzmán salimos la mayoría de participantes en tres microbuses a las 7:00 horas ya algo pasadas. Tras otra parada en Santa Ana salimos de la ciudad casi con media hora de retraso. Circulamos hasta Mansilla donde cambiamos de carretera dirigiéndonos hacia Cistierna donde se unirían más compañeros. Ya camino del pantano comenzó a cerrarse la niebla por completo acompañándonos el resto del viaje hasta Soto de Sajambre, 930 m, donde llegamos pasadas las 9:30 horas.
Incluido en el precio de la actividad teníamos un desayuno en un restaurante de la localidad. En el autocar nos habían entregado un vale para canjear por esta consumición que nos sirvieron en mesas ya preparadas a tal efecto en la terraza.
Tras coger agua en una bonita fuente cercana emprendimos la marcha cuando eran las 10:20 horas. Pasamos al lado de las escuelas, que luego visitaríamos, y la iglesia con reloj en la torre. Pronto abandonamos el pueblo saliendo del mismo por la Ruta del Arcediano que se empina en este primer tramo. La misma transcurre entre arboleda y da varios giros bruscos hasta situarse encima del pueblo. Se tiene entonces una amplia vista del mismo y el valle. Dejamos atrás las ruinas de una braña y otra en buen estado más adelante. Tras la misma se sale a cielo abierto y tras unos pocos metros más llegamos a la bifurcación donde las dos alternativas de la actividad se separaban. De frente continuaba la ruta que se dirigía a Vegabaño a través de varios parajes anteriores. Por el contrario, dando un brusco giro, comenzamos a subir los que íbamos hacia la cumbre de La Conia. Este paraje se conoce como Valdelosciegos.
Con la niebla por encima de nosotros continuamos ascendiendo con un calor inusual con ese panorama de tiempo. Yo iba sudando la gota gorda, literalmente. El paisaje era realmente bonito. Las laderas estaban plagadas de verdes helechos y otros arbustos y moteada por flores de varios colores. En las ramas vimos numerosas telas de araña con forma de cuencos y cargadas de gotitas de rocío que fotografié. También vimos un enorme tronco de haya con raíces retorcidas.
Poco a poco se fueron abriendo claros y por fin salimos de la niebla que quedó por debajo de nosotros. Así nos fuimos acercando a Los Collados, 1400 m, donde llegamos a las 11:30 horas. Allí ya calentaba el sol y el paisaje era espectacular. Ya veíamos Peña Beza y el Jorcueto, pico que teníamos que rodear así como la cresta y cumbre de La Conia. En las praderas pastaban numerosas reses cerca de las cuales pasamos.
Allí se termina el camino ancho, cerca del cual había dos vehículos, y entramos en la senda que rodea el Jorcueto. Por la izquierda bajaba el valle hacia Los Bellos, que al igual que la vez anterior, estaban cerrados por la niebla. El sendero da un par de zigzag subiendo por la ladera y continua luego hacia una canal más cerrada. Mas arriba encontramos otro gran rebaño de vacas y el ganadero con ellas. En el mismo vimos varios terneros de pocos días y mamando de las madres.
Seguimos subiendo con dirección al collado de Beza llegando a una fuente con pilón donde nos detuvimos a beber y coger agua. Si alcanzar este alto giramos hacia norte donde se encuentra la Portillera de Beza, 1595 m, límite provincial con Asturias. A este punto llegamos cuando eran las 12:20 horas.
Un pequeño muro de piedras con una cancilla en medio limita las dos provincias en este punto de la Ruta del Arcediano. La misma continua bajando hacia Amieva mientras nosotros la abandonamos allí mismo para comenzar a subir por la cresta de La Conia. Paralelos a dicho muro, por la parte asturiana, fuimos ganando altura contemplando el mar de nubes hacia ambos lados. Poco a poco fue emergiendo al noroeste la cumbre del Canto Cabronero y de nuevo Peña Beza. Pasamos al lado de una torreta eléctrica donde vimos más reses vacunas. Al sur se veían también varias cumbres conocidas que luego enumeraré.
Cómodamente ascendimos por la sierra aquella dejando atrás los altos de El Morrón y La Silla en los que se hacen algunos vaivenes. A las 13:15 horas alcanzamos la cumbre de este pico, La Conia, con una altitud de 1650 metros. En la misma se concentraba numeroso personal que había llegado antes, entre ellos algunos compañeros nuestros.
La vista desde aquella atalaya era espectacular. A pesar de la poca altitud que tiene esta cumbre, en comparación con la mayoría allí en Picos de Europa, es un mirador excepcional al estar aislada. Por el oeste, y de norte a sur, se alejaba un impresionante mar de nubes sobre Los Bellos, que una vez más no pudimos ver por ello. Por encima de él salían cumbres como Peña Ten, Pileñes, Los Mampodres, Lago, Pozúa, Redondo, Jario y un sin fin de ellas más. Hacia el mismo macizo de Picos De Europa podían verse Los Moledizos por la derecha de Peña Beza. Entre ésta y el Canto Cabronero salía una pequeña punta que bien podía ser Torre Santa y a la izquierda del Canto Cabronero, el Cotalba y el Mirador de Ordiales bajo él. Por el norte emergía del mar de nubes la cumbre del Valdepino. Con todo ello nos sacamos algunas fotos.
Nos acomodamos en la trinchera que se forma en la cima del pico para comer mientras el sol era un verdadero soplete. Además no corría viento alguno, lo que contribuía aún más a ese sopor. Poco a poco fue bajando todo el personal, incluidos Miguel Ángel y Mª Jesús, que querían subir el Jorcuato. Allí quedamos Antonio, Álvaro, Alejandro y yo. Luego llegó un compañero de otro club que se nos unió en la bajada. En el buzón dejamos nuestra tarjeta de cumbres.
Comenzamos ésta a las 15:00 horas viendo cómo la niebla se iba metiendo hacia la Portillera de Beza por ambas vertientes. En uno de los varios hoyos que hay en la parte norte del cresteo vimos un pequeño nevero. A mitad de ladera nos envolvió la niebla también a nosotros. Antes de cerrarse del todo pudimos disfrutar de unos bonitos efectos de luces y sombras originadas por el sol y los jirones de niebla. Dejamos atrás la torreta y en media hora llegamos a la Portillera de Beza.
En medio de la niebla, que se había vuelto “meona”, seguimos el descenso hacia la fuente a la que llegamos en pocos minutos. Por los walkies de Alejandro nos comunicamos con Miguel y Mª Jesús que estaban comiendo en el Jorcueto. Esta cumbre de fácil acceso tiene 1582 metros de altitud. Quedamos en esperarles allí sentados en la pradera descansando cómodamente. Por allí estaba también Mateo. Eran las 15:35 horas.
Charlando fue pasando el rato y a las cuatro bajaron los dos compañeros con los que retomamos el descenso tras cargar agua. Nos metimos en la canaleta con algo de roca y salimos a la ladera por la cual seguía el sendero a media altura. En una roca por encima de nosotros nos vigilaba un rebeco o similar que no nos quitó ojo durante un buen rato. Entre la niebla solo se veía la silueta.
A las 16:35 horas llegamos a Las Colladinas donde pastaban ahora también un par de caballos. A ellos nos acercamos y Antonio les daba pan de comer y no lo quisieron.
Allí nos metimos al camino ancho, salvo Álvaro y Antonio que bajaron un tramo por un atajo. De nuevo contemplamos las verdes laderas cubiertas por los helechos también entre la niebla que iba quedando por encima como en la subida. Aun así era espectacular el verdor que tenían las mismas hasta la falda de la roca. El camino zigzagueaba y se veía más personas caminar por debajo. En él había alguno tramos un poco cementados donde el agua lo atravesaba.
Así llegamos a Valdelosciegos donde se bifurcaba el camino. Esta Senda del Arcediano está marcada como GR-201 y así lo indican las numerosas señales que por ella se encuentran como en este punto. Una vez más pasamos al lado de la casa de piedra y de las ruinas posteriores entrando entre arboleda. Tras dar varias curvas cerradas tuvimos a la vista el pueblo. Al lado del camino vimos una gran seta roja y un guindal o cerezo donde algunos recolectaron algunos frutos.
A las 17:25 horas entramos en Soto de Sajambre desviándonos a un bar allí cercano. En él estuvimos tomando unas sidras que con estilo “tiramos”................... al suelo. A mí me apetecía más una cerveza fresquita y sí la tomé, pero no estaba en su punto. Un cuarto de hora después nos pusimos de nuevo en marcha encaminándonos hacia el autocar. Al llegar a la altura de las escuelas las encontramos abiertas para visitarlas y entramos ya un poco apurados de tiempo. Mereció la pena. En una de las aulas podía verse material didáctico variado de hace 50 años y más. La segunda se encuentra acondicionada con los muebles originales, armarios, pupitres de madera como los que yo mismo usé en la escuela, una estufa de leña, encerados, etc. todo ello restaurado o bien conservado. Incluso la instalación eléctrica está exterior con enchufes e interruptores similares a los de la época. Repito, mereció la pena esa rápida visita.
Escasos tres minutos faltaban para las 18:00 horas cuando llegamos a los autocares que tenían prevista la salida para esa hora. No nos dio tiempo ni de cambiarnos. Metimos las mochilas y sin más emprendimos el regreso a León. Por la estrecha carretera, con una caída de varios metros por la derecha, fuimos bajando hacia Oseja casi rezando para no cruzarnos con otros vehículos como pasó a la llegada. Solo uno subía esta vez y coincidió en una zona algo ancha. Ya subiendo hacia el Pontón entramos en la niebla cerrada que no nos abandonó hasta ya cerca del pantano de Riaño, embalse al límite de capacidad. A la luz del sol se veían verdaderas postales paisajísticas.
Poco antes de Cistierna bajaron algunos compañeros y en el pueblo otros. Apunto aquí que están haciendo una ronda exterior para evitar el paso por esta villa. Sin novedades avanzamos hacia Mansilla donde giramos hacia la capital entrando aquí a las 20:20 horas. En pocos minutos llegamos a Guzmán donde terminamos el viaje. Allí tenía la furgoneta en la cual acerqué a Mª Jesús a casa y luego llegué yo a la mía.

























lunes, 7 de abril de 2008

LACONIA (Soto de Sajambre) 06-04-08

 


1ª ASCENSIÓN A “LA CONIA”.

06-04-08      (Domingo)

Una nueva ascensión hemos realizado en este primer domingo de abril. Este día nos hemos acercado hasta Soto de Sajambre para subir al pico La Conia, una sencilla cumbre en el Macizo Occidental de Picos de Europa. A esta excursión nos hemos animado a participar 15 personas: José Luis, Roberto, Adelino, Merche, Nati, Irene, Javi F., Amador, Roberto I., José A., Piedad, Álvaro, Toñi, Vicente y yo.
A las 8:00 horas nos reunimos en Guzmán todos excepto Amador y Javi F. Que ya habían marchado el día antes. En los coches de José Luis, Adelino, Roberto I. y Piedad nos acomodamos el resto de participantes emprendiendo el viaje por la nacional hacia Mansilla de las Mulas y de éste hacia Riaño. El cielo se mantenía despejado por completo, aunque había previsión de cambios por la tarde.
Ya bordeando el pantano de Riaño vimos que la guardia civil había parado a Álvaro, que llevaba el coche de Piedad. Poco más adelante nos detuvimos a esperarles y nos dijeron que había sido un control de documentación nada más. Ya en Riaño nos desviamos hacia Cangas de Onis llevando siempre esa dirección hasta el puerto Pontón que bajamos contemplando un bonito mar de nubes.
Las 10:20 horas eran cuando llegamos José Luis y yo a Soto de Sajambre donde solo estaban Amador y Javi F. del día antes. Poco a poco fueron llegando los demás vehículos y aparcamos en el lugar reservado para el hostal donde ellos habían pasado la noche tras comentarlo en el mismo. Las nieblas iban elevándose y comenzamos a ver las cumbres cercanas. En un prado vimos varias cabras que tenían la mitad del cuerpo blanca y la otra mitad o negra o marrón.
A las 10:45 horas emprendimos la marcha atravesando el pueblo y cruzándonos con otro rebaño de cabras. Pasamos al lado del bonito edificio de las antiguas escuelas datado de 1906 y que están rehabilitando, según un cartel expuesto en la fachada. Luego se encuentra la iglesia, también de arquitectura destacada. Ambos edificios construidos en piedra.
Enseguida entramos en el camino señalado como Ruta del Arcediano, y marcado como “GR-201” que pasa hasta Amieva, en Asturias, y que ya he recorrido en otras ocasiones. Este camino comienza a ascender mientras zigzaguea por encima del pueblo iluminado por el sol del amanecer. Transcurre entre algo de arboleda y cambia de vallina para enseguida da un brusco giro y dirigirse de nuevo al valle principal. De frente ya podemos ver la mole de Peña Beza entre la arboleda florida de la primavera.
Dejamos atrás una cabaña derruida y luego otra en buenas condiciones. Al otro lado del valle se ven también otras edificaciones semejantes en las verdes praderías. Según vamos cogiendo altura van apareciendo por detrás otras cumbres como las del Pozúa y el Parme. Por delante de ellas se siguen elevando las nieblas que se van disipando en la parte alta. En otro cartel vemos varias indicaciones y prohibiciones dentro del Parque Nacional de Picos de Europa. En la parte oeste de Peña Beza vemos un collado que en principio equivoco con la collada de Beza a la que tenemos que llegar y que divide las dos provincias. La dirección del camino me hace rectificar al ver que se desvía de la misma. Tampoco me da por mirar el mapa.
En las faldas de dicha peña vemos algunos neveros dispersos, muy pocos para la nieve que tenía que haber en esta época todavía. La arboleda la hemos dejado atrás y caminamos por encima del arroyo que baja por nuestra izquierda. Encontramos algunos acebos verdes y muchos helechos secos. Por encima de Soto de Sajambre, que ya no vemos, se alza la cumbre nevada del pico Neón al otro lado del valle. En un momento determinado nos cruzamos con un quad en el que bajan dos personas.
Algo más arriba pasamos de nuevo entra algunos árboles cercanos al camino y al arroyo. Enseguida vimos una collada que volvió a equivocarnos. Antes de llegar a ella pasamos por un nevero donde Toñi se tumbó de espaldas. Así alcanzamos esta collada desde la que vimos por primera vez el pico La Conia sacándonos fotos con él de fondo. En la cresta del mismo ya veíamos subir a los maratonianos del grupo. Desde allí la senda se suaviza por la ladera del pico Jorcueto al que vamos bordeando por su parte oeste. Subimos un pequeño tramo rocoso en zigzag que nos situó frente al valle que bajaba con dirección al desfiladero de Los Bellos cubiertos totalmente por un bello mar de nubes. Estropeaba la vista una línea eléctrica que se interponía en medio.
Nos fuimos metiendo en el estrecho valle del Cardal donde la nieve se acumulaba en el lecho. El sol y ésta llegaban a molestar la vista y fue allí donde estrené las gafas que había comprado hacía ya algunos meses. Al estar blanda, teníamos que andar con cuidado para no meter el pie en los huecos entre las rocas ocultas y provocar algún accidente. Con esa precaución fuimos avanzando valle arriba hasta llegar a un punto donde decidimos echarnos a la ladera para comenzar a subir directamente sin alcanzar la collada de Beza. También aquí había neveros y aún más huecos entre las rocas. El grupo que íbamos allí juntos lo formábamos Álvaro, Roberto, Adelino, Merche, Irene, Toñi y yo. El resto, salvo Nati que había quedado abajo, ya estaba en la cumbre.
En aquella ladera bordeamos varios “jous” como allí se llama a los hoyos. Íbamos buscando las crestas entre ellos con pendientes de distinta intensidad. Por detrás veíamos ahora la cumbre de Peña Beza y el Canto Cabronero. Por la parte de Asturias, en cuyo límite nos encontrábamos, se veía subir la niebla que no tardó en envolvernos, aunque sin llegar a cerrarse por completo. Atravesamos una alambrada que a algunos les puso dificultades. Donde terminaba había una caída considerable, pero se pasaba más o menos bien agarrándose a uno de los hierros que la sujetaban. Otros pasaron bajando las alambres y subiendo por las piedras que también formaban el límite. Poco más arriba Merche, Toñi e Irene decidieron abandonar la subida y quedaron en esperarnos allí.
Ya a bastante altura vimos la cumbre de La Conia con los compañeros en la misma. Hacia el norte, y saliendo su cumbre como una isla entre el mar de nubes, se podía ver el pico Valdepino. Tras dejar atrás la cima apenas imperceptible de La Silla, emprendimos el último tramo hacia el objetivo que alcanzamos a las 14:05 horas.
Allí llevaban una hora los más adelantados. Como ya tenían prisa, sacamos unas fotos de grupo y emprendieron el descenso. La intención inicial de algunos de ellos era bajar por varias canales hasta Los Bellos donde les iría a recoger yo con el coche de Javi. Como la ruta no les era muy conocida, y la niebla que se mantenía cerrada abajo no levantaba, optaron por bajar hasta no sé que lugar y retroceder por el mismo sitio.
Álvaro, Adelino, Roberto y yo quedamos en la cumbre comiendo y disfrutando de un día primaveral. Desde aquella altitud de 1654 metros teníamos una vista espectacular del mar de nubes que se extendía a lo largo de toda la parte asturiana y que por el oeste teníamos justo debajo en caída libre. Por el sur se elevaban varias cumbres como las ya enumeradas del Parme y Pozúa así como el macizo del Mampodre entre otras. Mas al este destacaba la del Jario por encima del Neón.
Aprovechando el buen tiempo reinante, los tres se tumbaron a dormir la siesta allí mismo. Nos sacamos también varias fotos hacia distintos puntos y en un bote de cristal del que recogimos una tarjeta, dejamos la nuestra. Recibimos la llamada de Irene para ver cuando bajábamos, ya que allí se estaba cerrando la niebla. Poco después vimos llegar a José Antonio, que venía por la cresta norte tras abandonar al otro grupo.
A las 15:35 horas emprendimos el descenso mientras dicha niebla comenzaba a envolvernos a nosotros también. Íbamos en manga corta y le dije a Roberto que ese cambio de temperatura me iba a provocar catarro al día siguiente. No me equivoqué un ápice.
Siguiendo la misma cresta de ascenso fuimos perdiendo altura viendo algunos hoyos de gran profundidad y una sima. Llegamos de esa forma al lugar donde estaban esperando Irene, Merce y Toñi. Pasamos la alambrada para el lado contrario y continuamos descendiendo esta vez hacia la collada en vez de al valle. La niebla seguía cerrada y así pasamos al lado de una tortea eléctrica. Tras la misma encontramos un pequeño paso en la roca donde había que agarrarse un poco para bajar. Llegó un momento en el que vimos el valle principal y de nuevo optamos por atajar hacia el mismo por la ladera en vez de llegar a la collada de Beza. En esta ladera encontramos algunos tramos donde hubo que echar el culo al suelo. También algunos neveros que intentamos sortear.
A las 16:30 horas llegamos al fondo del valle por el que transcurría la Senda del Arcediano y el arroyo. La niebla había cambiado completamente el paisaje matinal que habíamos al subir. Ahora ya no hacían falta las gafas de sol. Con el sol y la niebla la nieve se había ablandado aún mas y eran numerosas las veces que nos hundíamos en ella. Merche apenas podía avanzar y le costaba salir de los huecos. Por encima de la nieve salían las estacas con la inscripción GR-201.
Llegamos así al final del estrecho valle y entramos en la ladera del Jorcueto. Donde antes la vista era el mar de nubes, ahora todo era blanco. Siguiendo el sendero fuimos bajando muy suave hasta alcanzar las camperas desde las que nos habíamos hecho la foto con La Conia de fondo. Volvimos a repetir la misma instantánea para compararlas luego. Ahora la vista era nula.
Entramos allí en el arroyo de Valueñas, que baja a Soto de Sajambre. El camino se ensanchó paralelo al arroyo en el que vimos algunas pequeñas cascadas. Yo me detuve un momento para cambiar la tarjeta de fotos y colgar los bastones de la mochila, por lo que me sacaron algo de ventaja. Echando unas carrerillas les alcancé enseguida. En uno de los recodos del camino decidimos Roberto y yo atajar echando una carrera ladera abajo mientras su padre nos grababa con la cámara. Es divertido ver en el vídeo cómo nos cruzamos corriendo por la loma. Dejamos atrás unas majadas y echando la vista atrás comprobamos como se abrían algunos claros arriba dejando a la vista parte de Peña Beza. También abajo la niebla se había disipado.
Al lado del camino encontramos un rebaño de cabras que se entretenía comiendo las ramas de los matorrales. No se asustaban cuando nos acercamos a ellas para fotografiarlas. No tardamos en divisar las casas del pueblo, aunque quedaba aún un trecho para llegar. Teníamos que dar el recodo y pasar por la otra vallina. En este trecho volvimos a atravesar una cancilla que cerraba el camino al ganado. Enseguida nos colocamos encima del pueblo ahora iluminado por la luz del sol. Aproveché para sacar algunas fotos del mismo.
Ya en la parte baja vimos un caballo pastando en un prado. Poco después, a las 18:00 horas, entramos en Soto de Sajambre. En el bar estaban algunos y yo pedí la llave a José Luis para acercarme al coche y cambiarme. Regresé luego al bar donde tomamos unas consumiciones mientras esperábamos al grupo que había bajado del pico antes y que aún no había llegado.
A las 19:20 horas emprendimos el regreso a León. Subiendo el puerto volvió a cerrarse la niebla por completo abriéndose del todo a la altura del pantano de Riaño. Fue bordeando éste cuando vi claramente todo el macizo del Gilbo ya que nunca me había fijado bien en él. Según iba anocheciendo avanzábamos hacia la capital encontrando retenciones desde el Puente Villarente. Poco antes de las 21:30 horas terminamos el viaje en Guzmán donde me despedí de José Luis y recogí la furgoneta que tenía allí cerca aparcada para volver a casa.
Otra grata jornada de montaña donde pudimos disfrutar de unos paisajes alucinantes, sobre todo el inmenso mar de nubes, así como de la buena compañía de los demás participantes.