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lunes, 5 de julio de 2010

VII MARCHA PROVINCIAL POR PICOS DE EUROPA - PICO LACONIA (Soto de Sajambre) - 04-07-10

 


VII MARCHA PROVINCIAL POR PICOS DE EUROPA.

2ª ASCENSIÓN A “LA CONIA”.

04-07-10       (Domingo)

Como viene siendo habitual en este mes de julio, la Delegación Leonesa de Montaña organiza una ruta por los Picos de Europa. En esta ocasión se trataba de la ascensión al pico La Conia y como alternativa una travesía circular desde Soto de Sajambre por Vegabaño. Teniendo en cuenta esta actividad, la incluimos de nuevo en nuestro calendario anual. Siete fuimos los socios de nuestro club animados a participar: Antonio, Mª Jesús, Álvaro, Miguel Ángel, Mateo, Alejandro y yo. También iba Esteban y muchos más conocidos de estas ocasiones.
De Guzmán salimos la mayoría de participantes en tres microbuses a las 7:00 horas ya algo pasadas. Tras otra parada en Santa Ana salimos de la ciudad casi con media hora de retraso. Circulamos hasta Mansilla donde cambiamos de carretera dirigiéndonos hacia Cistierna donde se unirían más compañeros. Ya camino del pantano comenzó a cerrarse la niebla por completo acompañándonos el resto del viaje hasta Soto de Sajambre, 930 m, donde llegamos pasadas las 9:30 horas.
Incluido en el precio de la actividad teníamos un desayuno en un restaurante de la localidad. En el autocar nos habían entregado un vale para canjear por esta consumición que nos sirvieron en mesas ya preparadas a tal efecto en la terraza.
Tras coger agua en una bonita fuente cercana emprendimos la marcha cuando eran las 10:20 horas. Pasamos al lado de las escuelas, que luego visitaríamos, y la iglesia con reloj en la torre. Pronto abandonamos el pueblo saliendo del mismo por la Ruta del Arcediano que se empina en este primer tramo. La misma transcurre entre arboleda y da varios giros bruscos hasta situarse encima del pueblo. Se tiene entonces una amplia vista del mismo y el valle. Dejamos atrás las ruinas de una braña y otra en buen estado más adelante. Tras la misma se sale a cielo abierto y tras unos pocos metros más llegamos a la bifurcación donde las dos alternativas de la actividad se separaban. De frente continuaba la ruta que se dirigía a Vegabaño a través de varios parajes anteriores. Por el contrario, dando un brusco giro, comenzamos a subir los que íbamos hacia la cumbre de La Conia. Este paraje se conoce como Valdelosciegos.
Con la niebla por encima de nosotros continuamos ascendiendo con un calor inusual con ese panorama de tiempo. Yo iba sudando la gota gorda, literalmente. El paisaje era realmente bonito. Las laderas estaban plagadas de verdes helechos y otros arbustos y moteada por flores de varios colores. En las ramas vimos numerosas telas de araña con forma de cuencos y cargadas de gotitas de rocío que fotografié. También vimos un enorme tronco de haya con raíces retorcidas.
Poco a poco se fueron abriendo claros y por fin salimos de la niebla que quedó por debajo de nosotros. Así nos fuimos acercando a Los Collados, 1400 m, donde llegamos a las 11:30 horas. Allí ya calentaba el sol y el paisaje era espectacular. Ya veíamos Peña Beza y el Jorcueto, pico que teníamos que rodear así como la cresta y cumbre de La Conia. En las praderas pastaban numerosas reses cerca de las cuales pasamos.
Allí se termina el camino ancho, cerca del cual había dos vehículos, y entramos en la senda que rodea el Jorcueto. Por la izquierda bajaba el valle hacia Los Bellos, que al igual que la vez anterior, estaban cerrados por la niebla. El sendero da un par de zigzag subiendo por la ladera y continua luego hacia una canal más cerrada. Mas arriba encontramos otro gran rebaño de vacas y el ganadero con ellas. En el mismo vimos varios terneros de pocos días y mamando de las madres.
Seguimos subiendo con dirección al collado de Beza llegando a una fuente con pilón donde nos detuvimos a beber y coger agua. Si alcanzar este alto giramos hacia norte donde se encuentra la Portillera de Beza, 1595 m, límite provincial con Asturias. A este punto llegamos cuando eran las 12:20 horas.
Un pequeño muro de piedras con una cancilla en medio limita las dos provincias en este punto de la Ruta del Arcediano. La misma continua bajando hacia Amieva mientras nosotros la abandonamos allí mismo para comenzar a subir por la cresta de La Conia. Paralelos a dicho muro, por la parte asturiana, fuimos ganando altura contemplando el mar de nubes hacia ambos lados. Poco a poco fue emergiendo al noroeste la cumbre del Canto Cabronero y de nuevo Peña Beza. Pasamos al lado de una torreta eléctrica donde vimos más reses vacunas. Al sur se veían también varias cumbres conocidas que luego enumeraré.
Cómodamente ascendimos por la sierra aquella dejando atrás los altos de El Morrón y La Silla en los que se hacen algunos vaivenes. A las 13:15 horas alcanzamos la cumbre de este pico, La Conia, con una altitud de 1650 metros. En la misma se concentraba numeroso personal que había llegado antes, entre ellos algunos compañeros nuestros.
La vista desde aquella atalaya era espectacular. A pesar de la poca altitud que tiene esta cumbre, en comparación con la mayoría allí en Picos de Europa, es un mirador excepcional al estar aislada. Por el oeste, y de norte a sur, se alejaba un impresionante mar de nubes sobre Los Bellos, que una vez más no pudimos ver por ello. Por encima de él salían cumbres como Peña Ten, Pileñes, Los Mampodres, Lago, Pozúa, Redondo, Jario y un sin fin de ellas más. Hacia el mismo macizo de Picos De Europa podían verse Los Moledizos por la derecha de Peña Beza. Entre ésta y el Canto Cabronero salía una pequeña punta que bien podía ser Torre Santa y a la izquierda del Canto Cabronero, el Cotalba y el Mirador de Ordiales bajo él. Por el norte emergía del mar de nubes la cumbre del Valdepino. Con todo ello nos sacamos algunas fotos.
Nos acomodamos en la trinchera que se forma en la cima del pico para comer mientras el sol era un verdadero soplete. Además no corría viento alguno, lo que contribuía aún más a ese sopor. Poco a poco fue bajando todo el personal, incluidos Miguel Ángel y Mª Jesús, que querían subir el Jorcuato. Allí quedamos Antonio, Álvaro, Alejandro y yo. Luego llegó un compañero de otro club que se nos unió en la bajada. En el buzón dejamos nuestra tarjeta de cumbres.
Comenzamos ésta a las 15:00 horas viendo cómo la niebla se iba metiendo hacia la Portillera de Beza por ambas vertientes. En uno de los varios hoyos que hay en la parte norte del cresteo vimos un pequeño nevero. A mitad de ladera nos envolvió la niebla también a nosotros. Antes de cerrarse del todo pudimos disfrutar de unos bonitos efectos de luces y sombras originadas por el sol y los jirones de niebla. Dejamos atrás la torreta y en media hora llegamos a la Portillera de Beza.
En medio de la niebla, que se había vuelto “meona”, seguimos el descenso hacia la fuente a la que llegamos en pocos minutos. Por los walkies de Alejandro nos comunicamos con Miguel y Mª Jesús que estaban comiendo en el Jorcueto. Esta cumbre de fácil acceso tiene 1582 metros de altitud. Quedamos en esperarles allí sentados en la pradera descansando cómodamente. Por allí estaba también Mateo. Eran las 15:35 horas.
Charlando fue pasando el rato y a las cuatro bajaron los dos compañeros con los que retomamos el descenso tras cargar agua. Nos metimos en la canaleta con algo de roca y salimos a la ladera por la cual seguía el sendero a media altura. En una roca por encima de nosotros nos vigilaba un rebeco o similar que no nos quitó ojo durante un buen rato. Entre la niebla solo se veía la silueta.
A las 16:35 horas llegamos a Las Colladinas donde pastaban ahora también un par de caballos. A ellos nos acercamos y Antonio les daba pan de comer y no lo quisieron.
Allí nos metimos al camino ancho, salvo Álvaro y Antonio que bajaron un tramo por un atajo. De nuevo contemplamos las verdes laderas cubiertas por los helechos también entre la niebla que iba quedando por encima como en la subida. Aun así era espectacular el verdor que tenían las mismas hasta la falda de la roca. El camino zigzagueaba y se veía más personas caminar por debajo. En él había alguno tramos un poco cementados donde el agua lo atravesaba.
Así llegamos a Valdelosciegos donde se bifurcaba el camino. Esta Senda del Arcediano está marcada como GR-201 y así lo indican las numerosas señales que por ella se encuentran como en este punto. Una vez más pasamos al lado de la casa de piedra y de las ruinas posteriores entrando entre arboleda. Tras dar varias curvas cerradas tuvimos a la vista el pueblo. Al lado del camino vimos una gran seta roja y un guindal o cerezo donde algunos recolectaron algunos frutos.
A las 17:25 horas entramos en Soto de Sajambre desviándonos a un bar allí cercano. En él estuvimos tomando unas sidras que con estilo “tiramos”................... al suelo. A mí me apetecía más una cerveza fresquita y sí la tomé, pero no estaba en su punto. Un cuarto de hora después nos pusimos de nuevo en marcha encaminándonos hacia el autocar. Al llegar a la altura de las escuelas las encontramos abiertas para visitarlas y entramos ya un poco apurados de tiempo. Mereció la pena. En una de las aulas podía verse material didáctico variado de hace 50 años y más. La segunda se encuentra acondicionada con los muebles originales, armarios, pupitres de madera como los que yo mismo usé en la escuela, una estufa de leña, encerados, etc. todo ello restaurado o bien conservado. Incluso la instalación eléctrica está exterior con enchufes e interruptores similares a los de la época. Repito, mereció la pena esa rápida visita.
Escasos tres minutos faltaban para las 18:00 horas cuando llegamos a los autocares que tenían prevista la salida para esa hora. No nos dio tiempo ni de cambiarnos. Metimos las mochilas y sin más emprendimos el regreso a León. Por la estrecha carretera, con una caída de varios metros por la derecha, fuimos bajando hacia Oseja casi rezando para no cruzarnos con otros vehículos como pasó a la llegada. Solo uno subía esta vez y coincidió en una zona algo ancha. Ya subiendo hacia el Pontón entramos en la niebla cerrada que no nos abandonó hasta ya cerca del pantano de Riaño, embalse al límite de capacidad. A la luz del sol se veían verdaderas postales paisajísticas.
Poco antes de Cistierna bajaron algunos compañeros y en el pueblo otros. Apunto aquí que están haciendo una ronda exterior para evitar el paso por esta villa. Sin novedades avanzamos hacia Mansilla donde giramos hacia la capital entrando aquí a las 20:20 horas. En pocos minutos llegamos a Guzmán donde terminamos el viaje. Allí tenía la furgoneta en la cual acerqué a Mª Jesús a casa y luego llegué yo a la mía.

























lunes, 6 de julio de 2009

VI MARCHA PROVINCIAL POR PICOS DE EUROPA - "PANDETRAVE -LIORDES -POSADA DE VALDEÓN" 05-07-09

 


VI MARCHA PROVINCIAL POR PICOS DE EUROPA.

1ª TRAVESÍA “PUERTO DE PANDETRAVE- SEDO DE REMOÑA- VEGA DE LIORDES- LLAGO BAJERO- VEGA DE LA SOTÍN- PUENTE BARREJO- EL TOMBO- POSADA DE VALDEÓN”.

05-07-09          (Domingo)

Una vez más hemos aprovechado una actividad de la Delegación de Montaña para unirnos a ellos. En esta ocasión se trataba de la marcha por Picos de Europa que cada año se realiza en una zona del parque.
En Guzmán nos reunimos la mayoría de participantes de la misma partiendo a las 7:00 horas en un autocar y un microbús. De nuestro club estábamos 9 personas: Álvaro, Antonio, Elvira, José Antonio, Mª Jesús, Miguel Ángel, Nati, Piedad y yo. En el trayecto recogimos a varios compañeros más en diferentes puntos. El panorama climatológico era pésimo con nubes cubriendo totalmente el cielo. Así fuimos recorriendo kilómetros hasta llegar al puerto de Pandetrave, 1558 m, donde se abrían algunos claros. Eran las 9:30 horas.
El grupo se dividía en dos, y mientras unos íbamos a hacer la ruta prevista, otros bajarían en los autocares a Posada para hacer una pequeña marcha por allí. Enseguida comenzamos el resto la ruta por el camino hacia el Caben de Remoña. Apunto aquí que hacía más de 20 años que no hacía yo esta parte de la ruta hasta Liordes y el tramo siguiente por la Canal de La Sotín me era desconocido. La pendiente era llevadera teniendo el valle de Valdeón hacia la izquierda. El Macizo Occidental se encontraba totalmente cubierto por las nieblas. Este tramo de unos 6 Km hasta el Caben de Remoña serpentea por la loma pasando al lado de la fuente de Cervero y un antiguo chozo cónico medio derruido. Hacia atrás veíamos cada vez más cumbres del macizo del Gildar y el Cabanceda. En la Horcada de Valcavao tuvimos una vista amplia de la vega hacia Liébana. Allí se desvía un camino hacia Fuente De. Incluso algunos vieron el teleférico.
Siguiendo la ruta nos dirigimos hacia la Caben de Remoña, 1771 m, donde se desvían otras rutas a Fuente De y hacia Posada de Valdeón. En este collado vimos algunos caballos pastando. El camino continúa hacia arriba unos metros más girando luego al Este hacia una fuente por debajo de nosotros. La ruta sin embargo lo abandona para comenzar la subida del Sedo de Remoña, un empinado tramo con algunos pasos un tanto aéreos. El sendero asciende por la ladera entre algunos pedreros llegando enseguida a un lugar donde se medio trepa por la roca. Era curioso ver la hilera multicolor pasando este lugar. Aunque realmente se sube bien por el sendero, no se puede uno despistar por los cortes que en algunos lugares tiene a su orilla. La vista hacia atrás es impresionante viendo la verde vega de Espinama así como la zona del Coriscao y Los Vallines. Mas al Oeste emergían entre las nubes Las Corcadas, Gildar y Cabanceda. Paralela al sedo sube también la Canal de Pedabejo, aún más empinada que éste. En este tramo íbamos con un componente del GREIM que había subido por allí hacía unos meses con Jesús Calleja acompañando al presidente Zapatero hacia Collado Jermoso. Dicha subida la televisaron y la había visto yo en su momento.
Poco a poco fuimos ganando altura y se suavizó la pendiente antes de atravesar un hoyo con un gran nevero en la cara Este de Torre Salinas. Pocos metros nos separaban del Alto de la Canal, 2035 m, punto más alto de la ruta desde donde se tiene una espectacular vista de la Vega de Liordes. Eran las 11:55 horas.
Algunas nubes cubrían el Llambrión dejando a la vista el resto del macizo. En su base se podía distinguir el refugio de Collado Jermoso bajo el cual pasaríamos. Estuvimos un rato disfrutando de todo ello antes de retomar la marcha descendiendo por la parte Oeste de la Vega de Liordes y bajo las canales de Torre Salinas. Por una zona pedregosa y con algunos neveros nos fuimos encaminando hacia el Llago Bajero, otro punto de reunión del grupo. Frente a nosotros se alzaba el Llambrión y La Palanca que se dejaron ver algunos ratos. Cuando lucía el sol calentaba lo suyo, no en vano estamos en julio ya.
A las 13:00 horas, poco antes de llegar al Llago Bajero, el grupo predecesor se acomodó en un pequeño hoyo para comer. Por encima de nosotros vimos un grupo de rebecos encaramados en unas rocas. Allí estuvimos unos minutos y comimos todos juntos antes de retomar la marcha subiendo un tramo empinado entre más rocas. En un nevero de la parte contraria vimos ahora al grupo de rebecos y llegamos a contar unos 15 ejemplares. No tardamos en alcanzar una collada desde donde tuvimos una vista realmente bonita de Torre Santa en el Macizo Occidental. Las nubes la dejaban a la vista durante algunos minutos tapándola luego. Comenzamos a descender por una zona kárstica donde en las rocas se podían ver restos fósiles “a patadas”.
A las 13:45 horas llegamos al Llago Bajero, 1875 m. El mismo quedaba unos metros por debajo de la ruta y en su orilla había tres personas sentadas. Sin bajar a él continuamos la marcha metiéndonos ahora de lleno en la Canal de La Sotín. Pocos minutos después vimos cómo la niebla entraba por ella desde la parte baja y nos envolvía totalmente. Por suerte solo fueron unos minutos y enseguida despejó dejándonos disfrutar de nuevo de las vistas que hacia cualquier lado teníamos. Ahora estábamos bajo las paredes de la Torre del Friero, situada a nuestra izquierda.
El sendero bien marcado bajaba por la canal entre pedreros y a veces pegado a las paredes. También allí encontramos algunos neveros. La niebla entró otra vez cuando ya teníamos a la vista la Vega de La Sotín, aunque una vez más se disipó enseguida. Santiago Morán, enciclopedia viviente sobre Picos de Europa, iba indicando y explicando cada detalle de la ruta a todo el que coincidía con él algún trecho. En una de las paredes nos indicó un curioso picacho con la forma de una mujer. También nos dijo donde se podía recoger el único agua que bajaba por la roca en aquella zona. Hacia allí se dirigió Antonio subiendo unos metros hacia la derecha.
A las 15:10 horas llegamos a la Vega de La Sotín, 1450 m, donde se acomodaba numeroso personal descansando y comiendo. Desde la misma parte un sendero hacia Collado Jermoso por la Canal Honda, por la cual bajaban algunos montañeros. Allí estuvimos unos minutos en los que subí a un pequeño alto para ver la vega desde otro punto de vista.
Media hora más tarde retomamos la marcha entrando de nuevo en la canal, ahora un poco más ancha. Por ella bajaba un enorme surco desde la zona alta del Friero formado por una tormenta de agua que descargó en pocos minutos en la zona. No sé decir cuando fue, pero el surco formado parece hecho por una máquina.
El sendero atravesó dicho surco y no tardando entramos en el Hayedo de La Sotín donde la arboleda nos dio un respiro de sombra. El mismo serpenteaba de lado a lado de la canal entre la arboleda no muy espesa. En medio de ella se encuentra la bifurcación que se dirige a Cordiñanes directamente por el sedo de La Rienda, senda más aérea que la señalada en la ruta por la que algunos decidieron atajar. El resto continuamos por la senda prevista que según Santiago era más bonita y menos conocida.
Seguimos entre arboleda saliendo luego a una zona despejada desde donde tuvimos una bonita vista del valle de Valdeón. Entre helechos fuimos bajando ya con el Cares y la carretera de Cain a la vista. Por la ladera contraria subían las canales de la zona de La Bermeja y Pambuches. El verde era cada vez más abundante y la roca cada vez mas escasa. El sendero apenas era perceptible en algunos tramos, pero al paso de los participantes se había ido marcado. En una fuente con un pilón recogimos agua ayudados por un palo y una hoja para separar el chorro de la pared. Allí me encontré con un profesor del Bosco que me dio clase a mí.
Así llegamos casi a la parte más baja donde, cerca de unas cabañas, estaba un vehículo del GREIM en el que subió Santiago, al que le había dado un tirón. El resto, ya los últimos, continuamos bajando hacia el río Cares al que atravesamos por el Puente Barrejo, punto más bajo de la ruta con 680 metros de altitud. Eran las 17:40 horas.
Nos restaban 4 Km. a Posada de Valdeón con 360 metros de desnivel y los peores tras la ruta ya hecha. Por un camino entre arboleda subimos unos metros hasta salir a la carretera que atravesamos para entrar en otro camino hacia el mirador del Tombo, 880 m. El cuerpo ya notaba el cansancio y los bastones eran una ayuda considerable. A las 18:00 horas alcanzamos el mirador donde nos sacamos una foto Álvaro, Rosa, del club Sahagún y yo. Ella era la que iba cerrando la marcha y durante toda ella nos había ido “arreando pa´lante”.
Desde este lugar la ruta seguía por el Camino del Bustio, aunque decidimos hacerlo por la carretera. Nos encaminamos hacia Cordiñanes, donde vimos numerosas tiendas de campaña de un campamento en un prado. Por el otro lado del Cares iba el camino en el que vimos varios senderistas, aunque no estábamos seguros si eran del campamento o de la marcha nuestra. Los dos kilómetros largos hasta Posada se hicieron eternos por las fuertes pendientes de la carretera, del 14 y 20 % de desnivel.
Yo me fui rezagando sacando fotos y además por el cansancio que ya me afectaba. Unos 800 metros antes del pueblo se atraviesa un pequeño pasadizo que delimita la carretera por ambos lados con piedras y donde termina la cuesta arriba. Con Posada ya a la vista y el embalse en el Cares se comienza a descender suavemente serpenteando por el valle entre verdes praderías. Antes de Posada de Valdeón se encuentra Los Llanos que dejé atrás a las 18:30 horas. Pocos minutos más tarde entré en Posada de Valdeón, 940 m, cuando eran las 18:40 horas y tras 17 Km según el mapa de ruta. Echando la vista a la izquierda pude ver el macizo del Friero al que habíamos rodeado por completo.
Atravesé las calles de Posada hacia donde estaban los autocares y Álvaro ya cambiándose. Él iba en el microbús y yo en el grande hacia el que me dirigí para hacer yo lo mismo antes de encaminarme como todos hacia el restaurante “Casa Abascal” donde estaba prevista una pequeña degustación. De camino pudimos ver un reloj de sol y un bonito pozo en una calle.
En el salón del restaurante nos fuimos acomodando en torno a las mesas donde habían dispuesto los pinchos y bebida que degustamos tranquilamente durante casi una hora. Antes de abandonar la sala fuimos recogiendo un podómetro obsequio de la organización.
A las 19:40 horas emprendimos el regreso a León. El sol lucía entonces, pero subiendo el puerto Panderruedas se cerró por completo la niebla. Fue de bajada cuando comenzó a despejar de nuevo y bordeando el pantano de Riaño tuvimos unas bonitas vistas de las cumbres cercanas como el Yordas, Pintas o Gilbo. Dejamos atrás Riaño y el pantano en la presa del mismo. En Cistierna nos detuvimos a dejar a los componentes del club Sahagún, Gistredo y alguno más. Lo mismo hicimos en Puente Villarente donde encontramos algo de caravana. Ya en la capital paramos en Santa Ana antes de terminar el viaje en Guzmán a las 21:45 horas. En la furgoneta allí aparcada vine para casa acercando también a Mª Jesús a la suya.
De esta forma finalizamos esta jornada de montaña que para nada nos esperábamos tras el panorama meteorológico que teníamos de camino a Pandetrave. Las nieblas que nos acompañaron a ratos no hicieron más que incluso mejorar el paisaje ya de por sí bello de los Picos de Europa.
























lunes, 9 de julio de 2007

IV MARCHA PROVINCIAL POR PICOS DE EUROPA - "PANDETRAVE - Cdo. TOMADERAS - POSADA DE VALDEÓN" - 08-07-07

 


IV MARCHA PROVINCIAL POR PICOS DE EUROPA.

2ª TRAVESÍA “PANDETRAVE- COLLADO TOMADERAS- POSADA DE VALDEÓN”.

08-07-07           (Domingo)

Una vez más me he apuntado para hacer una marcha con la Delegación Leonesa de Montañismo que realizaba la “IV MARCHA PROVINCIAL POR PICOS DE EUROPA” que en esta ocasión recorría una parte de la comarca de Valdeón. Hace un año había hecho esta ruta con el grupo Yordas, pero ahora se iba a ampliar con la subida al pico Gildar y eso fue lo que también me animó a ello. Al final, como se comprobará, no solo no pudimos acceder a dicho pico si no que tampoco se ascendió al Gabanceda. La climatología alocada de este año nos está haciendo variar numerosas actividades y rutas previstas.
A las 7:30 horas estaba la salida prevista de Guzmán, donde me acerqué con la moto. Ya eran casi las ocho cuando emprendimos la marcha en dos autocares no llenos. De nuestro grupo se habían inscrito también José Antonio, Álvaro y Piedad. Tras varias paradas en diferentes puntos del viaje y la última de media hora en Riaño, nos dirigimos hacia Pandetrave donde las nieblas lo cubrían todo. Eran ya las 10:30 horas. Como ya nos habían advertido, en esta situación la ruta se iba a variar haciendo solamente la opción corta, que también en principio se varió aunque luego se terminó por hacer. Ésta consistía en subir hasta la collada de Tomaderas y descender por el valle de Prada hasta Posada de Valdeón. La otra opción más larga era la ascensión al pico Gabanceda, la base del Gildar y el descenso por el valle del Cable con un total de 18 Km. Por cierto que en el primer folleto que dieron sí ponía la ascensión al Gildar aunque luego nos dijeron que solo se pasaba por la base ya que el acceso desde allí no era muy bueno.
Total que tras un rato en el alto de Pandetrave, a 1558 metros de altitud, nos pusimos en marcha cuando eran las 10:40 horas. Salimos por un camino con suave pendiente hacia abajo que no tardó en meterse entre arboleda. La niebla espesa no dejaba ver en pocos metros. Escasos minutos después cambió la inclinación y ascendimos para salir enseguida a la Vega de Prego donde encontramos numerosas vacas con crías mamando. En esos momentos salió el sol un poco entre los nubarrones. El sendero se perdía a ratos en la pradera, pero no tardábamos en volver a él mientras ya ganábamos altura teniendo delante la peña de la Silla. Echando la vista atrás podíamos ver el alto del puerto ahora que la niebla se había disipado un poco. Atravesamos algunos arroyuelos y más arriba la pendiente se hizo más pronunciada y el sendero serpenteaba por la misma. Yo iba con Álvaro tranquilamente disfrutando del paisaje y sacando algunas fotos. Por detrás aún quedaba personal y por delante se veía la hilera de montañeros en la ladera.
Al llegar a un punto vi que se tiraban a la izquierda mientras que el sendero por el que habíamos subido la vez anterior iba por la derecha más directo a la collada. Nos separamos de ellos y continuamos por dicha senda entre matorral justo por debajo de la peña de la Silla. Hacia ella vimos subir a un compañero por una de las canales del pico.
Antes de alcanzar la collada vimos aparecer por primera vez la cima del Gabanceda, que ya adelanto que yo tengo denominado erróneamente como Cabanceda, con “C”. A las doce del mediodía alcanzamos la collada de Tomaderas, con 1826 metros de altitud, donde se concentraban numerosos participantes. El podómetro marcaba tres Km. Algunos se encaminaban por la ladera del Gabanceda, a la izquierda, pero les avisaron para que retrocediesen. En cambio sí había otros que subían a la cumbre cercana de La Silla, con 1921 metros, para la que había que hacer alguna pequeña trepada por lo que veíamos. Álvaro y yo estuvimos pensando en subir, pero la niebla estaba cerrándose de nuevo y no merecía la pena. Hacia el Este, donde estaba el Gildar, no se veía cumbre alguna por culpa de ésta. Incluso el valle se estaba cerrando completamente y el Gabanceda quedó tapado en pocos minutos. Además era húmeda y calaba la ropa.
A las 12:20 horas retomamos la marcha por el sendero de la base del Gabanceda. Descendimos suavemente por entre matorral bajo hasta llegar a una zona de grandes rocas donde el personal se detuvo de nuevo. Resultó que no sabían por donde continuar. Yo había visto antes que algunos iban directamente hacia el valle poco después de la collada, pero ya habíamos dejado atrás el sendero. Si seguíamos el sendero nos llevaba a la collada de la cabecera del valle desde donde
también se podía bajar, como yo lo había hecho la vez anterior, pero el mapa marcaba la bajada antes de la misma. Decidimos entonces bajar directamente por aquella parte hacia el valle. Encontramos allí numerosas vacas con terneros y un gran toro.
Cada uno fue bajando por donde mejor le pareció. Nosotros lo hicimos por la parte derecha de una vaguada y nos llevó hasta una zona que ya veíamos llena de cortados y barrancos. Nos acercamos más que nada para ver lo que había desde las rocas cercanas. Por allí encontró Álvaro un cencerro de vaca. Por la ladera de La Silla veíamos bajar ahora algunos de los que habían ascendido desde el collado.
Nosotros bajamos hasta un arroyo antes de comenzar a subir una pequeña pendiente por la cara sur de la peña Gulugas. Por detrás vimos llegar a José Antonio con algún otro participante. De esa forma llegamos a la parte alta desde la que vimos la majada de Montó en el fondo del valle principal. Álvaro y José Antonio se adelantaron y quedé por detrás con algunos más que bajaban también por esa parte.
A las 13:50 horas, con 6,400 Km recorridos, llegué a la caseta donde había numeroso personal comiendo. Allí lo habíamos hecho también la vez anterior y en el mismo sitio nos sentamos Álvaro y yo para comer. José ya había marchado sin parar. En el cielo se abrieron algunos claros y vimos lucir un poco el sol así como contempla las cumbres que dejábamos por atrás. Lo que no se veía era el Macizo Central de Picos de Europa, que desde aquel lugar tenía una vista espectacular. Ahora estaba totalmente cerrado de oscuras nieblas.
Allí paramos a comer durante una media hora antes de retomar la marcha por un ancho camino hacia Posada de Valdeón. Un indicador marcaba dos horas a Prada, pueblo anterior y muy cercano a Posada. El primer tramo tenía una pendiente pronunciada y zigzagueante. El bosque era la nota predominante en muchos tramos de este valle. Encontramos igualmente gran variedad de flores de vivos colores. Enseguida vimos la cumbre del Gabanceda que antes estaba oculta por la de Gulugas. En los prados cercanos al arroyo seguimos viendo ganado pastando. A los lados del camino encontramos varios ejemplares de hayas con formas retorcidas. Por la izquierda caían unos cuantos pedreros que se desprendían de las altas crestas rocosas que se alzaban en lo alto. Pasamos luego al lado de la majada de Brez cerca de la cual también vimos grande helechos.
En el cielo se abrían de vez en cuando algunos claros por los que se colaba el sol, pero no tardaban en cerrarse de nuevo. Al poco de pasar el collado Colgadorio dimos vista a Santa Marina de Valdeón en el valle que sube a Pandetrave. A partir de allí el camino comenzó a bajar más bruscamente serpenteando por la ladera. Entre la arboleda y los helechales vimos enseguida Prada y Posada de Valdeón. Detrás de ellos se alzaba, aunque también invisible por la niebla, el Macizo Occidental de Picos de Europa. Sí se podía ver la parte baja con la subida y la Vega de Llos.
Sin darnos cuenta entramos en Prada cuando eran las 16:00 horas. Además de numerosos hórreos vimos una balconada con solera y una bonita fuente de piedra del año 1939. Casi unido a éste se encuentra Posada de Valdeón, principal núcleo urbano del valle. Al lado de una panadería vimos un jabalí disecado cerca del cual andaba un gato husmeando. A las 16:10 horas terminamos la ruta en la plaza principal de Posada. En la terraza de un bar cercano estaba José Antonio y José Fernández junto con otros amigos. En la calle de entrada estaba aparcado el autocar numero dos, pero no el uno donde yo tenía la ropa de repuesto. Aun tardó en llegar éste casi una hora en la que estuvimos esperando y charlando. En un carro habían plantado varias flores protegiendo la madera con un envase plástico. Atado a él había una curiosas rama de árbol modelada con forma de burro.
A las cinco y media nos dirigimos al cercano restaurante “Cumbres Valdeón” donde nos tenían preparados unos pinchos de la zona, como queso o cecina, con refrescos y vino para tomar. A la vez hicieron un pequeño sorteo de algunos regalos entre todos los participantes.
Eran ya las 19:30 horas cuando emprendimos el regreso a León. Subimos el puerto de Panderruedas donde la niebla estaba cerrada del todo. Ya de bajada hacia Riaño fue abriendo y salió el sol mientras bordeábamos el pantano. Santiago Morán iba contando numerosas historias de la zona que escuchábamos con interés los que íbamos cerca de él.
La nota negativa la tuvimos al llegar a Crémenes. Allí fuimos detenidos por los motoristas de la Guardia Civil ya que por lo visto el chofer había invadido el carril contrario pisando línea continua. Nos tuvieron una media hora antes de poder retomar el viaje. Ya sin novedades llegamos a Cistierna donde paramos a dejar a los de Sahagún y en otro pueblo más adelante.
Eran las 21:00 horas cuando entramos en la capital y en pocos minutos llegamos a Guzmán donde terminamos el viaje de regreso. Álvaro y José habían venido en el otro autocar que nos llevaba media hora de adelanto. Me dirigí a por la moto que había dejado aparcada a la sombra en la avenida de Roma, para evitar el intenso calor del sol que le da en el aparcamiento de la facultad, y en ella volví a casa tras una jornada más de montaña que después de todo no resultó un fracaso.