1ª ASCENSIÓN A “LOS CASTROS (DE OCEJO DE LA PEÑA)”. (Circular desde Ocejo de la Peña regresando por Ferreras del Puerto).
30-05-26 (Sábado)
Nueva ruta de sábado, esta vez en solitario. Me decidí a acercarme hasta Ocejo de la Peña para coronar una cima nueva para mí, Los Castros, a la que he añadido el “apellido” del nombre del pueblo para diferenciarla de otra cima homónima ya alcanzada en otra ocasión. Aunque larga y “durilla”, la ruta resultó todo un acierto en todos los sentidos, como a continuación relato.
Decidí madrugar un poco para evitar el calor sofocante y nada habitual en este mes de mayo. Más de 30 grados hemos alcanzado algunos momentos en León capital estos pasados días, aunque para esta jornada anunciaban algo de bajada. Salía de casa a las 7:20 horas marcando los termómetros 18º C. Con el cielo moteado con algunas brumas salí de la ciudad por la autovía hacia Puente Villarente donde me desvié hacia Boñar. Antes de entrar en él tomé el desvío hacia el valle de Sabero por donde crucé a la nacional de Riaño. Apenas unos metros recorrí por la misma antes de volver a desviarme hacia Ocejo de la Peña por la angosta carretera que atraviesa algunos túneles entre el estrecho desfiladero del río de La Duerna. A las 8:25 horas, tras 73 km hechos, llegaba a este pueblo donde me encontré con que, en el lugar habitual donde solíamos aparcar cerca de una fuente, lo han prohibido por peligro de desprendimientos de roca. Me costó encontrar sitio en las estrechas y pendientes calles de este pueblo tras intentarlo en la carretera sin éxito. Al final lo hice a la vera de una casa en una fuerte pendiente donde tuve que calzar la furgoneta con piedras por seguridad. Eran las 8:35 horas y el termómetro marcaba allí 12º C.
Me preparé para la ruta que comencé a las 8:47 horas tras una foto a una altitud de 1150 metros. Bajé un pequeño tramo por una calle hasta donde se encuentra la fuente mencionada y donde han colocado, como apunté, varias señales de prohibido el aparcamiento por peligro de desprendimientos. Allí mismo abandoné el pueblo por un ancho camino hacia el Nordeste paralelo al río de la Duerna que bajaba por la derecha. Algunas brumas y numerosas estelas de aviones cruzaban el cielo azul por encima de mí. El camino, cementado en algunos tramos, se va metiendo en un desfiladero con algo de arboleda en sus márgenes. Poco a poco las altas y verticales paredes van cerrando dicho cañón por el que además transcurre una línea de tendido eléctrico. El río, con no mucho caudal, transcurre pocos metros por debajo de dicho camino en la mayoría de este tramo. Aunque en ese momento no sabía identificarla, desde algunos tramos del camino se podía ver la cumbre de Los Castros ya que desde la cima sí se veía ese camino.
A las 9:15 horas, tras 1,900 km hechos, llegué a un paso canadiense cerca de unas instalaciones ganaderas donde el camino se bifurca en otros tres ramales. Al Noroeste continua el que pasa a Argovejo, distante 10,000 km según la señal que lo marcaba. El camino que se dirige al Sudeste es por el que luego volvería desde Ferreras del Puerto, y por el que además se accede al Campriondo y otras cimas de la zona. Por él mismo ya hemos ido varias veces. Por último, el que seguía de frente, al Nordeste, era el que tenía que tomar yo y que me era desconocido por completo.
Dejé el corral y la nave ganadera a la vera para seguir subiendo entre arboleda y con el río de La Duerna acompañando a este camino por la derecha. Más adelante crucé un arroyuelo mientras la pendiente ya se notaba cada vez más. El firme se fue deteriorando con mucha roca primero y luego embarrado y encharcado por completo en muchos tramos que tuve que sortear como mejor pude. El desfiladero fue quedando atrás y salí hacia el valle más abierto donde se comenzaban a ver algunas verdes praderías. Abundaban los arbustos de diferentes especies así como arboleda, sobre todo roble.
De pronto el camino desapareció para convertirse en un estrecho sendero, bastante marcado eso sí. Así llegué a un punto donde el track que llevaba de referencia se desviaba del río principal hacia una vaguada de otro arroyo secundario más hacia el Norte. El sendero seguía muy evidente y continuaba ascendiendo entre vegetación que hasta ahora me estaba librando del sol que ya comenzaba a calentar. La vaguada se fue estrechando y el arroyo se encajonó por debajo de la senda pudiéndose ver en el cauce una cascadita que yo llevaba marcada como referencia en el GPS. Pasé por encima de la misma y no tardando se abrió el valle, teniendo a la vista Los Castros al Nordeste. Eran las 9:50 horas, llevaba 3,600 km hechos y estaba a 1334 metros de altitud.
Yo llevaba dos alternativas para atacarlo desde esa gran vega, una directa por la pendiente falda y otra más suave avanzando más hacia la cabecera del valle. Me decidí por esta última y crucé el arroyo hacia la ladera contraria a la cumbre para meterme en la verde loma de fuerte pendiente. Me había desviado un poco del track y quería enlazarlo cuanto antes para evitar entrar al matorral y demás. El sol comenzó a pegarme de lleno, aunque es verdad que no calentaba en exceso. Decidí tomármelo con mucha calma sin forzar la marcha y paré unos minutos en una sombra a tomar un tentempié. En la parte contraria del valle se veían las pendientes laderas de Los Castros.
Retomé la marcha tras unos minutos y no tardé en salir a un ancho camino que no me esperaba. Sabía que por allí estaba muy marcada la ruta, pero no tanto. Luego descubrí que era un ramal del mismo camino que salía desde la nave ganadera hacia Argovejo. Me incorporé a él para seguir subiendo cómodamente entre matorral hasta meterme bajo los riscos calizos de la sierra en la que se emplazan el Alto del Valle, la Peña Verde y la Peña Blanca. Echando la vista atrás, y como ya había visto anteriormente, tuve una bonita panorámica ya con el pico Campriondo destacando al Sur.
El arroyo se fue encajonando por la derecha, entre esta sierra y la de Los Castros al Este. Por la falda de éstos se veía claramente la senda que tenía que coger. Para ello tuve que abandonar el ancho camino, que se dirigía a la cabecera del valle y la collada por la que se pasa a Remolina, para bajar unos metros hasta el cauce del arroyo. Eran las 10:20 horas, llevaba 4,500 km y estaba a 1435 metros de altitud en ese punto.
Tras cruzar el arroyo me metí en el estrecho sendero de la loma ya en la falda de Los Castros. El primer tramo, no muy largo, subía recto pero la pendiente no era excesivamente pronunciada. Me llevó a un cambio de vaguada desde donde sí se hizo mas evidente el desnivel. La senda zigzagueaba un poco por el terreno medio montano medio calizo ganando altura ahora más rápidamente. Pasé a la vera de algunas formaciones rocosas de gran envergadura y zonas de matorral bajo pero tupido. La vista era cada vez más amplia hacia atrás apareciendo cumbres que luego nombraré. Los valles se veían verdes bajo el radiante sol, que sin embargo no calentaba en exceso.
A las 11:15 horas alcancé el collado al Norte de Los Castros emplazado a una altitud de 1589 metros. Al mismo llegaba el track alternativo que subía desde el valle más directo por la falda. El terreno del último tramo a la cima, de unos 120 metros de distancia, se mantenía en iguales condiciones pero con menor pendiente. La senda seguía marcada por él, aunque no importaba mucho seguirla ahora. Así, cómodamente, alcancé la cumbre de Los Castros, 1635 m, cuando eran las 11:25 horas y tras 5,200 km hechos.
Sin quitarme la mochila avancé por la cresta unos metros, con precaución ya que al Oeste las caídas verticales eran de varios metros hacia el valle por el que había subido. Desde ese punto más al Sur de la cima tuve una amplia vista de los valles y cumbres en esa orientación. Peña Corada, Campriondo, Moro, Peña Rionda, Pico Roscas, Cerroso, Peña Verde o Peña Blanca entre otros. Se podía ver Ocejo de la Peña y una buena parte del recorrido que había hecho desde allí a la cima. Echando la vista más al Este, entre la calima, aparecía la inconfundible silueta piramidal del Espigüete. Por un valle bajo la cumbre, el de Mental, también en esa orientación Este, transcurría un ancho camino que se dirige a Prioro y otros pueblos de la zona. En él podía verse un par de edificaciones juntas y otra algo más alejada. También pude ver la collada situada al Sudeste de la cumbre, la de Las Cruces, por la que luego pasaría y el camino por el que marcharía hacia Ferreras del Puerto.
Volví a la cima donde me quité la mochila por fin. Desde ella se veía mejor la panorámica al Norte con cumbres como Los Janos, Peñas Pintas, Yordas, Hato, Loto o el Cueto de Prioro entre otros. En la lejanía se podían divisar muchas más que no me atrevo a identificar. Saqué varias fotos de todo ello y algunas conmigo usando el trípode. En la cima hay un hito de piedras entre las que luego dejé mi tarjeta de cumbres. A su vera me acomodé también para comer disfrutando de toda esa maravillosa vista. Hacía calor, pero para nada sofocante gracias a la brisa que corría. En el cielo solo se veían algunas brumas y nubes aisladas.
El track largo que llevaba como referencia volvía por Ferreras del Puerto y lo hacía bajando a la collada de Las Cruces directamente desde la cima. Pues bien, sin mochila me acerqué un poco para ver dicha bajada comprobando que no era lo que se dice fácil. Bajé algunos metros y en varios puntos había destrepes que pasé y más abajo no se veía mejor. Seguramente yendo acompañado igual se hubiese hecho, pero yo solo lo descarté. Volví a la cumbre y a las 13:30 horas inicié el descenso por la misma senda de subida hacia el collado Norte. Desde el mismo me eché ahora directamente al valle por las sendas de la pendiente falda hacia otra mucho más marcada que veía en la parte baja. Mi idea era rodear la sierra por el Sur hacia el collado de Las Cruces que había visto desde la cumbre.
Me incorporé a dicha senda más marcada para rodear el macizo bajo los riscos y paredes verticales que caían desde la cumbre. Atravesé un gran pedrero antes de salir a una zona de más verdor y montana que me llevó a un colladín. Desde el mismo tuve vista al valle principal en el que nace el río de La Duerna que baja a Ocejo y que había seguido una buena parte de la subida. En la cabecera de dicho valle se emplaza la collada de Las Cruces a la que tenía que llegar. A la sombra de un arbusto alto paré unos minutos antes de encaminarme hacia dicha collada rodeando ahora Los Castros por su cara Sur.
La senda seguía marcada por la pradera verde en la que vi pastando algunas vacas cerca del collado ya. El bosque de robles cubría parte de las laderas de este valle a cuya cabecera llegué cuando eran las 14:20 horas y tras 6,800 km hechos. Esta collada de Las Cruces tiene una altitud de 1424 metros y desde ella se veían las canales por las que bajaba el track que llevaba en el GPS y que había descartado en la cumbre. El arroyo Mental, afluente del Cea, nacía y corría por el valle Nordeste mientras el río de La Duerna, afluente del Esla y que baja por Ocejo de la Peña, lo hacía allí mismo al Suroeste.
Me tocaba ahora subir un tramo por un ancho camino de la ladera entre arbustos y algo de arboleda hasta que volvió a descender llevándome al collado de Aviados por el que se pasa al valle del arroyo Los Molinos que baja a Las Muñecas. Adelanto ya que el resto del camino hasta Ferreras del Puerto fue una sucesión de subidas y bajadas de no mucho desnivel y todo por ancho camino. Por el mismo avancé hasta llegar al desvío de una fuente con pilón que tenía marcada en el GPS y en la que recargué las cantimploras que llevaba. Está a la izquierda de dicho camino metida en un pequeño prado al que entra un sendero. La verdad es que si no se sabe que está ahí y coincide que ves el sendero, no es fácil de ver desde el camino.
De nuevo por éste llegué al cruce con el arroyo Los Molinos, encauzado bajo el firme. No mucho más adelante se encuentra el desvío a Peña Llana, una segunda cumbre que llevaba como opcional y que descarté por completo en ese momento. Para llegar a ella, distante 350 metros desde el camino, había que bajar por senda unos 30 metros a un colladín y subir unos 50 m a la cima rocosa de la misma. No era algo excepcional, ni mucho menos, pero ya llevaba una buena caminata, y lo más importante, me quedaba aún un buen tramo de ruta, parte de ella con la subida desde Ferreras al collado del mismo nombre. Sí que me desvié unos metros para ver como estaba ese acceso, que no se veía mal, es cierto. Eran entonces las 15:15 horas, llevaba 9,400 km hechos y estaba a 1360 metros de altitud.
De nuevo en el ancho camino pasé a la vera de una pradería con ganado pastando. Se oían perros ladrando cerca y no quise detenerme mucho. Atajé en una curva del camino y justo después apareció por detrás un mastín ladrando que quedó a una distancia prudente. Apenas me quedaban unos metros para divisar Ferreras del Puerto desde una loma alta por la que decidí atajar de nuevo evitando otra curva del camino. La panorámica era bastante guapa con el pueblo abajo a la vez que se veía Peña Corada al Sur y el Campriondo al Noroeste.
A las 15:35 horas entraba al pueblo por una calle cementada entre casas de piedra y teja en su mayoría. Era la primera vez que estaba en dicho pueblo. Dejé la gran iglesia algo por encima y a una vecina sentada a la sombra le pregunté por una fuente. Aún me quedaba agua, pero también un buen tramo de ruta, y el sol le pegaba. Llegué a dicha fuente con un estanque cercano y en ella me detuve un rato mientras me hidrataba. Ferreras del Puerto se encuentra a 1280 metros de altitud y hasta allí llevaba hechos 10,700 km.
Retomé la marcha a las 15:50 horas hacia el camino que va a la collada de Ferreras a la que ahora me tocaba subir. Salí del pueblo por dicho ancho camino al Noroeste haciendo una breve parada a la sombra para tomar un tentempié antes de seguir la marcha. El desnivel a la collada es de unos 100 metros a lo largo de 1,100 km aproximadamente subiendo por la ladera del valle del río Ferreras de Las Muñecas. Numerosos árboles a la vera del camino me sirvieron como refugio solar en este tramo de ascenso. Me lo tomé con mucha calma por que la hora era aún temprana y me quedaba mucha tarde.
A las 16:20 horas alcancé la collada de Ferreras de 1378 metros de altitud, aunque en el indicador de la misma marca otra diferente. Dos ramales salían de ese punto, uno que bajaba hacia Ocejo de la Peña y otro que lo hacía hacia La Mata de Monteagudo. Yo tomé el primero de ellos que comenzaba a descender al Noroeste entre praderías y arboleda. Este último tramo de la ruta sí que me era conocido ya que hemos subido por él desde Ocejo para coronar varias cumbres de la zona como el Campriondo, Peña Villa o el Pardal.
La bajada era cómoda y enseguida descubrí que se veía la cumbre de Los Castros y el collado Norte por el que había pasado. En este tramo me dejó atrás un joven con un todoterreno que bajaba del camino que viene de La Mata. Era tan obvio el descenso que no me di cuenta de coger un atajo que me marcaba el GPS y que evitaba unas cerradas curvas del camino. Crucé más abajo un regato en una zona entre chopos cuyo “pelujo” cubría buena parte del terreno. Así, cuando eran las 16:53 horas, cerraba el lazo de la ruta donde la nave ganadera cercana al río de la Duerna que crucé por un puente “camuflado” en el mismo camino. Llevaba hechos 13,600 km.
Me restaba solo el tramo más encajonado de este río qué ya había hecho por la mañana. Enseguida me metí entre los altos paredones y agujas calizas a la vera del cauce que bajaba por la izquierda. En algunos tramos estos riscos estaban un poco más alejados del camino teniendo cerca laderas más herbosas. Salvo en algunos trechos con arboleda o con esos riscos más cerca, el sol seguía dando de lleno en el camino. La línea eléctrica bajaba por el medio de dicho desfiladero.
Entraba en Ocejo de la Peña cuando eran las 17:20 horas. Intenté localizar la cumbre desde allí, pero como solo se veía parte del pueblo desde ella, no pasé por ningún punto desde donde se viese. Una última y corta subida me llevó hasta la furgoneta donde terminé la ruta cuando eran las 17:25 horas. 15,500 km y un desnivel acumulado de 721 metros me marcaba como hechos el GPS.
Me cambié mientras abría de par en par las puertas para ventilar la furgoneta que la pegaba el sol de lleno. 30º C marcaba el termómetro de la misma. A las 17:50 horas emprendía el regreso a León. Por la estrecha carretera llegué a la nacional para tomar luego el desvío hacia Sabero. Según avanzaba hacia Boñar el cielo se cubría de nubes. Me desvié hacia esta localidad donde paré a sacar unas fotos de la bonita plaza del negrillón. Luego entré a tomar un merecido refrigerio en uno de los bares. Allí marcaban los termómetros 29º C.
A las 18:40 horas retomé el viaje a León. No lejos de Puente Villarente vi que un coche que venía detrás me daba las luces. Después de un rato reconocí a Álvaro y paré para hablar con él un momento. Sin más novedades llegué a León y a las 19:30 horas terminaba el viaje en casa donde el termómetro marcaba 31º C.
Así transcurrió esta jornada de montaña en solitario que no tuvo desperdicio alguno. Buenas vistas y rincones, climatología ideal y una nueva cumbre añadida a la larga lista.
MAPA ESQUEMA
MAPA RASTER
VISTA SATÉLITE
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ARMUNIA
TRAYECTO
OCEJO DE LA PEÑA
INICIO DE RUTA (1150 m)
POR EL VALLE DEL RÍO DE LA DUERNA
VAGUADA LATERAL
CASCADA
CABACERA DE LA VAGUADA
CAMINO
FALDA OESTE DE LOS CASTROS
EN EL COLLADO NORTE (1589 m)
LOS CASTROS (1635 m)
PANORÁMICA SUR CON OCEJO DE LA PEÑA
AL OESTE
AL SUDESTE
NORTE
VALLE DE MENTAL AL ESTE
CAÍDAS AL OESTE
VISTA OESTE
AL NORTE
NOROESTE
BAJADA SUR CON DESTREPES
VISTA OESTE
REPONIENDO ENERGÍAS
DESCENSO
EN EL COLLADO SUR
HACIA EL COLLADO DE LAS CRUCES
LOS CASTROS DESDE EL COLLADO DE LAS CRUCES (1424 m)
VALLE DE MENTAL AL NORTE
POR EL ANCHO CAMINO
FUENTE
VISTAS DE PEÑA LLANA
PANORÁMICA DE FERRERAS DEL PUERTO Y CUMBRES
FERRERAS DEL PUERTO (1280 m)
HACIA LA COLLADA DE FERRERAS
COLLADA DE FERRERAS (1378 m)
LOS CASTROS DESDE EL CAMINO
CERRANDO EL LAZO EN LA NAVE GANADERA
POR EL DESFILADERO
TERMINANDO LA RUTA EN OCEJO
REGRESO
BOÑAR
ARMUNIA

























