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miércoles, 14 de febrero de 2018

RAQUETADA - PUERTOS DE VERANO 11-02-18


VII RAQUETADA - 2ª TRAVESÍA “LOS PUERTOS DE VERANO” (Cabornera)

11-02-18                              (Domingo)
                
Este año sí amortizo las raquetas, tres de tres. La nieve no deja de caer en la montaña leonesa, y si anteriormente fue la sequía la que estaba produciendo problemas, ahora es la cantidad de nieve, qué si bien es oro blanco de cara al verano, ahora está originando algunos inconvenientes en varios puntos de la geografía leonesa y del resto de España. Nosotros la estamos aprovechando para practicar con las raquetas, propias o alquiladas, y en esta ocasión eran muy necesarias por la gran cantidad acumulada en la ruta.
Hace varios años que había hecho esta ruta de “Los Puertos de Verano”, una de las marcadas por “Cuatro Valles” en la zona de Gordón, concretamente en Cabornera, y en la misma salida decidimos repetirla.
Tras recoger a José Luis llegamos a Guzmán donde nos reunimos con Alex H. y Guiomar. Como apunto, en el mismo punto de salida decidimos la ruta ya que la nieve mencionada y la previsión del tiempo no nos había dado mucha opción para concretar la misma entre algunas opciones más. Emprendimos el viaje a las 8:20 horas saliendo por la carretera de Asturias con el cielo medio cubierto por las nubes. Ya cerca del destino se cerró la niebla entre la que se colaba el sol. Poco después de las 9:00 horas llegamos a Cabornera, 1060 m, aparcando al lado de la carretera general. La nieve no dejaba muchos lugares para ello. Nos preparamos para la ruta y a las 9:30 horas emprendimos la marcha.
Por la carretera desandamos unos 400 metros hasta desviarnos al Sur para cruzar enseguida un puente sobre el río Casares. Allí encontramos la primera señal de la ruta, aunque no vimos muchas más. En el GPS la llevaba metida ya previniendo estas incidencias. Nada más cruzar el puente nos colocamos las raquetas. El sol quería salir entre las nieblas, pero le costaba. Caminamos paralelos al cauce del río con dirección Oeste comprobando luego el rodeo inútil que habíamos dado ya que nos situamos frente a la furgoneta y había otro puente por el que podíamos haber cruzado más directos. En medio de la nieve vimos una especie de tienda cónica hecha de hierros y cubierta de ramaje a modo de refugio.     
Poco a poco fuimos girando al Sur alejándonos del pueblo por el valle del arroyo Fuente el Fraile. Frente a nosotros vimos ahora el curioso y bonito efecto de halo que forma el sol con la niebla en algunas ocasiones. Algunas hayas fueron apareciendo en el paisaje a ambos lados del ancho camino que llevábamos. Mientras subíamos, vimos también como la niebla creaba otra bella postal entrando desde la parte baja a modo de mar de nubes. Sin darnos cuenta fuimos entrando en la corta pero estrecha Foz del Calero en la que el arroyo se encajona entre la roca. Las hayas fueron sustituidas por numerosas sabinas que crecen en la misma roca de las laderas empinadas que cercan este paso. En algunos lugares vimos como el viento había modelado la nieve formando verdaderas olas.
Ya fuera de la hoz nos adelantó un joven y dejamos atrás una fuente con pilón. Íbamos ganando altura cómodamente encontrando bastante nieve en el camino, aunque sí había puntos aislados en los que apenas se veía. A las 11:50 horas llegamos al Puerto de Fonfrea situado a 1340 metros de altitud y tras 3,100 Km hechos. Este puerto da paso al valle del arroyo Arbalejos hacia el cual se metió el camino por la mitad de la ladera. Ahora eran las escobas altas las que escoltaban la ruta, aunque no impedían el buen avance por el camino. Frente a nosotros comenzamos a divisar algunas cumbres como la del Feliciano. Descendimos suavemente hasta los 1313 metros de altitud coincidiendo con el paso del arroyo canalizado bajo el camino.
Remontamos desde ese punto otra suave pendiente hacia el segundo de los puertos, el de Espineo. Las nubes habían comenzado a dejar escapar agua-nieve cerrándose muy compactas algunos ratos. A las 12:25 horas alcanzamos el punto alto de este puerto con 1362 metros de altitud llevando 4,200 Km recorridos. Por el siguiente valle hacia el que nos metimos baja el arroyo Valdecuevas, que en su parte baja se mete también en un pequeño cañón que en principio confundí con el de bajada, la Foz Escura. El problema del GPS es la limitación que tiene su pequeña pantalla para visualizar el mapa ampliamente.
No tardamos en divisar una majada o refugio de piedra con otro más pequeño detrás similar a un chozo. Fuimos descendiendo hasta los 1345 metros para subir luego hacia dicho refugio un pequeño tramo. A las 13:05 horas llegamos a este punto tras 5,000 Km hechos. Una cerca de alambre y una cancilla rodeaba este lugar al que accedimos saltando por donde mejor pudimos. Comprobamos que el refugio grande y otro más pequeño antes oculto y similar estaban cerrados, encontrándose solo abierto el chozo. Como de momento no llovía, nos acomodamos fuera en un peldaño con poca nieve y decidimos comer allí.
Algo más de media hora estuvimos en ese lugar antes de retomar la marcha cuando comenzaba a llover de nuevo. Nos restaba aún subir el último de los puertos, el de Santa Cruz. Sin abandonar el camino avanzamos pasando al lado de otro bebedero para el ganado y dibujando las “eses” de las vaguadas del valle. A las 14:30 horas llegamos al Puerto de Santa Cruz situado a 1482 metros de altitud y a 6,500 Km del inicio de ruta. En el mismo puede verse una nave ganadera con corral así como otro refugio y una fuente totalmente congelada.
Unos metros más adelante nos encontramos una estaca de la ruta que nos indicaba hacia la vaguada en la que nace el arroyo Valdecuevas y en la que se perdía el camino. En el GPS me venía otra variante que decidimos seguir y que seguía subiendo por encima de esta vaguada ya sin camino definido. Remontamos un tramo por la loma entre las escobas no muy tupidas hasta pasar a otra vaguada, la del arroyo Focescura hacia el que decidimos echarnos directamente por una pendiente bastante pronunciada. Alex decidió seguir unos metros más y lo hizo desde otro punto. Las escobas cubiertas por la nieve eran trampas en las que metíamos el pie a cada paso, aun con las raquetas.
Así llegamos al cauce del mismo paralelo al cual transcurre la ruta. En varias ramas de los matorrales vimos marcas de pintura amarilla señalizando el trazado. Alguna estaca que vimos estaba casi cubierta por la nieve. Poco a poco nos fuimos metiendo en la Foz Escura, un estrecho desfiladero similar al del comienzo, el del Caleo. Ésta es un poco más larga y estrecha en algunos puntos y con más arbustos. Vimos algunas hayas con los primeros brotes de la temporada. Entre todo ello fuimos pasando este barranco hasta salir del mismo a un hayedo de mayor envergadura. En él hubo más de una caída con los huecos y troncos ocultos.
Ya fuera del mismo cruzamos un arroyuelo y se abrió el valle. No tardamos en divisar la carretera que sube hacia Aralla y hacia la que comenzamos a bajar paralelos a la misma durante un tramo. Poco antes de salir al asfalto cruzamos otro puente sobre el río Casares. Eran las 17:20 horas y llevábamos 10,300 Km. Estábamos a 1090 m.
Nos quitamos allí las raquetas ya que habíamos decidido hacer la última parte por la carretera en vez de subir a Paradilla de Gordón por donde iría la ruta marcada. La hora ya no permitía mucho margen para ello. Desde allí nos restaban 2,700 Km a Cabornera por el asfalto y hacia este pueblo nos encaminamos. En este tramo de carretera hay numerosa curvas en las que hay que extremar la precaución con la circulación. Ya se hacía un poco largo y pesado el mismo y estábamos deseando terminarlo. Las rutas con raquetas suelen ser más cansadas aunque sean sencillas.
A las 18:05 horas llegamos a Cabornera donde dimos por finalizada la ruta tras un total de 13,100 Km y 545 metros de desnivel acumulado. Nos cambiamos y poco después emprendimos el regreso. En la gasolinera de Pola de Gordón paramos a tomar un refrigerio antes de continuar el viaje a León. A las 19:45 horas llegamos a Guzmán donde quedaron Guiomar y Alex. Acerqué a José y poco después llegué yo a casa.
Si seguimos así vamos a hacer unas cuantas rutas con raquetas este año, ya que hoy mismo, dos días después, ha nevado incluso aquí en León.          


         MAPA ESQUEMA
 MAPA Y ENLACE GPS:

 LEÓN

 CABORNERA


 FOZ DEL CALERO




 PUERTO DE FONFREA


 PUERTO DE ESPINEO







 PUERTO DE SANTA CRUZ



 FOZ ESCURA



HAYEDO


 HACIA CABORNERA

 CABORNERA


lunes, 26 de noviembre de 2007

LOS PUERTOS DE VERANO (CABORNERA) - 25-11-07

 


1ª TRAVESÍA “LOS PUERTOS DE VERANO”.

25-11-07        (Domingo)

A una semana de la última salida continuamos rematando el calendario anual del club. En esta ocasión nos hemos acercado a la cercana zona de Gordón, concretamente a Cabornera, para recorrer una de las rutas señalizadas por “Cuatro Valles”, la de “Los Puertos de Verano”.
A las 8:30 horas nos reunimos en Guzmán los cuatro participantes de la misma: Luis, Marisa, Álvaro y yo. En el coche de Luis emprendimos el viaje por la carretera de Asturias acercándonos a la montaña cubierta de negros nubarrones. Dejamos atrás La Robla y ya en Pola de Gordón nos desviamos hacia la collada de Aralla. A cuatro Km se encuentra Cabornera, (1090 m), donde llegamos sobre las 9:05 horas. Por allí aún se mantenían los claros en el cielo aunque del norte aparecían nubes de mal aspecto. De hecho en pajares estaba nevando.
Aparcamos el coche al lado de la carretera y nos preparamos para comenzar la ruta. Las cumbres se veían completamente blancas por la nieve caída estos días de atrás. A las 9:15 horas emprendimos la marcha retrocediendo unos metros por la carretera hasta un puente sobre el río Casares que bajaba bastante caudaloso. Una primera estaca nos indicaba la ruta correcta. Al poco encontramos una bifurcación y Luis giraba hacia la izquierda cuando el camino mas ancho lo hacía al lado contrario. Él ya había hecho la ruta, pero a mí no me convencía por la situación del mapa.
Mientras ellos investigaban aquel ramal, yo me desvié por el camino ancho hasta comprobar que sí era el bueno ya que entraba poco después en un desfiladero que marcaba el mapa. Les avisé y nos reunimos minutos después. El camino dio un brusco giro bordeando una loma. Fue justo en ese momento cuando al ver los bastones de Luis en la mochila me di cuenta de que había dejado los míos apoyados al lado del coche. Mientras Álvaro me cogía la mochila emprendí una carrera cuesta abajo a lo largo del medio kilómetro ya recorrido desde la carretera. Sorteando el hielo del camino volví a pasar el puente encontrando los bastones apoyados en la pared cercana al coche. De nuevo me puse en marcha algo agotado por la carrera y además ahora cuesta arriba.
Les pillé unos metros por encima de donde les había dejado. Allí salía el atajo que Luis quería haber cogido. Entre algo de arboleda nos fuimos acercando a la Foz del Calero. Antes de la misma encontramos un trecho del camino cementado a causa de la fuerte pendiente y para evitar su destrozo por las lluvias. Ya entrando en el desfiladero el cemento se convirtió en un buen empedrado de losas bien dispuestas y conservadas. Por los laterales bajaban numerosos pedreros por las laderas calizas. Este desfiladero tiene una longitud de unos 700 metros y al final del mismo encontramos una valla metálica de cierre para el ganado.
Dejando atrás este bonito enclave salimos a una pequeña vega por encima de la cual abundaban las sabinas en las laderas de nuestra derecha. El camino continuaba ascendiendo suavemente hacia el puerto de Fonfrea mientras por detrás iban apareciendo algunas cumbres mas lejanas como la del Cueto San Mateo de Pola de Gordón.
A las 10:20 horas alcanzamos este puerto de Fonfrea en el que pastaban numerosas reses. Desde aquel collado de 1346 metros teníamos una bonita vista del macizo de los Llamargones por el sureste. Hasta allí llevábamos 2,500 Km recorridos.
Nos sacamos unas fotos antes de retomar la marcha descendiendo ahora unos metros por la ladera norte de la sierra del Altico y Llamargones. Al lado del camino había un pilón con una fuente. Un cartel mas adelante nos situaba en el puerto de Espineo. Por nuestra derecha bajaba la ladera que se metía en otro desfiladero hacia la carretera del puerto Aralla. Incluso al fondo podíamos ver la ladera con el camino por el que mas tarde regresaríamos a Cabornera desde Paradilla.
De nuevo ascendiendo por la sombra encontramos trozos del camino nevados. También por nuestra izquierda bajaban varias gargantas con arroyos de la nieve que arriba abundaba. Por encima de nosotros el cielo se iba cubriendo cada vez más y por el norte ya se encontraba completamente cerrado. Incluso veíamos como la cumbre del Fontún se iba oscureciendo por las nubes cada vez más bajas. Tras 3,200 Km alcanzamos la parte alta del puerto Espineo con 1359 metros de altitud. Allí estaba parado un hombre al que habíamos visto subir con una moto y que iba a dar de comer a los caballos que tenía en aquel paraje. Eran las 10:50 horas.
Retomamos la caminata bajando de nuevo unos metros muy suavemente. Justo al sur teníamos ahora la cumbre del pico Altico con 1844 metros y ya ascendido por alguno de nosotros. Con ella de fondo nos sacamos una foto de grupo. Hacia el norte volvíamos a ver otra gran vaguada bajando con dirección a la carretera, que no se llegaba a ver al estar bastante abajo. Por encima teníamos un bosque con árboles en los que aún quedaban mucha hoja.
De nuevo subiendo pasamos al lado de una caseta situada a la derecha del camino. Los tramos con nieve eran cada vez más abundantes, aunque no llegaban a cubrir todo el camino. Nos dirigíamos ahora hacia el último puerto de la ruta, el de Santa Cruz. Zigzagueando por la pista alcanzamos el mismo cuando eran las 11:45 horas. Se sitúa a una altitud de 1477 metros y a 5 Km de Cabornera. Por el norte caían cercanas las paredes de Los Llamargones cubiertas por la nieve. El cielo estaba ahora totalmente nublado y parecía un día plenamente invernal. Incluso se escapaba algo de agua-nieve. En aquel puerto puede verse una majada y corrales de ganado. En un trozo de vega bajo los riscos parecía verse una pequeña laguna helada, aunque pudiera ser solamente la nieve congelada. Desde aquella altitud, la mas elevada de la ruta, podíamos ver hacia el noroeste las cumbres del Fontún, Machamedio, Correcillas, Cueto San Mateo y Peña Galicia. Las nieblas impedían ver mucho más.
Tras unos minutos allí parados comenzamos a descender entre grandes escobas por un sendero que rodeaba otra pequeña vaguada y en el que encontramos algunas estacas con la señal de la ruta. Poco a poco nos fuimos metiendo en la cabecera de otro desfiladero, el de la Foz Escura. Aquí tuvimos que pasar el arroyo en varias ocasiones antes de que desapareciese bajo los pedreros que inundaban este desfiladero. Al comienzo del mismo, y como señalaba la hoja de ruta, encontramos varios restos de antiguos chozos de pastores. Al igual que en la del Calero, por la laderas caían infinidad de canchales cuyas rocas formaban el firme de la senda. En algunos lugares había que “hacer números” para pasar entre troncos caídos, piedras que se movían o tramos resbaladizos por el hielo y el barro. Poco antes de salir del mismo pasamos un pequeño tramo de gran belleza donde la roca y la vegetación se combinaban de forma espectacular.
Seguidamente entramos en un hayedo donde las hojas caídas tapizaban el suelo combinándose con el verdor del musgo y los troncos ya pelados de los árboles. Unas enormes rocas en medio del mismo dibujaban un rincón idílico en medio del ya por sí bello entorno. El sendero apenas si se dibujaba en medio de todo ello, aunque no había pérdida alguna. No tardó en hacerse más notorio según avanzábamos hacia la salida del bosque. Ya con el final a la vista decidimos que era buen sitio para comer y nos acomodamos en el suelo y rocas para ello. Eran las 13:20 horas y habíamos caminado 6,500 Km, un poco más de la mitad de la ruta total de 12 Km.
Al lado nuestro había unas pequeñas pero curiosas setas que estuvimos fotografiando. A las dos de la tarde nos pusimos en camino entre matorrales ya fuera del bosque. De frente podíamos ver la iglesia de Paradilla de Gordón en lo alto de una loma. Siguiendo el sendero fuimos girando a la derecha hasta que vimos como la dirección que llevaba no nos convencía. No encontrábamos señal alguna y comenzaba a subir cuando teníamos que bajar hasta la carretera. Por la izquierda bajaba una vaguada que se veía cerrada de maleza. En la ladera de un cerro nos pareció ver un sendero armado y subimos hacia él encontrándonos con que solo eran rocas sin más. Yo continué subiendo hasta casi alcanzar la cumbre del mismo desde donde comprobé como otro sendero bajaba por la parte contraria metiéndose a una vaguada hacia la misma carretera.
Ellos habían ido retrocediendo y bajé para reunirme en el sendero. De nuevo la nula señalización donde realmente hace falta fue la culpable de aquel despiste ya que el ramal que salía hacia abajo apenas era perceptible en la ladera. Por la misma bajamos con dirección a la carretera que se veía al final de otro pequeño desfiladero, el de La Puente. Antes de llegar al asfalto tuvimos otra pequeña duda. Por un efecto óptico, veíamos como el camino, ahora ancho, subía de nuevo por la ladera arriba. Yo vi otro que bajaba hacia el río Casares e iba a meterme en él cuando los demás, que se habían adelantado me indicaron que sí salía a la carretera más adelante y era un desvío del mismo que no veíamos antes el que subía ladera arriba. A las 14:35 horas después de atravesar un puente sobre el río Casares y tras 8 Km recorridos, salimos a la carretera a 2,500 Km. por encima de Cabornera.
Por ella avanzamos hacia arriba escasos 400 metros mientras nos poníamos en fila tapando el ancho de la calzada y sacándonos una foto con la cámara en medio del asfalto. Menos mal que el tráfico era muy escaso por allí. Llegamos entonces al desvío de Paradilla de Gordón, pueblo situado a un kilómetro y medio carretera arriba. Por una estrecha calzada zigzagueante y pendiente, en la que dos coches no podrían cruzarse salvo en lugares estratégicos, fuimos ascendiendo hacia este pueblo emplazado a 1239 metros de altitud. Ya con él a la vista vimos en un prado una gran cantidad de matas con lo que nos parecieron andrinos. A la entrada de Paradilla un indicador de la ruta nos marcaba a Cabornera 3 kilómetros en 1 hora de tiempo. Eran entonces las tres de la tarde.
Nos dirigimos hacia la iglesia situada en el alto de un cerro cercano al que se subía por una pista de hormigón bastante irregular. La misma consiste en un pequeño edificio con bastante antigüedad por el estado de los materiales. Adyacente a la misma sube una escalera de piedras pegada a la espiga donde se emplaza la campana de la que colgaba una larga cuerda. Saqué allí una bonita foto de la misma con la cumbre de Los Llamargones al fondo. También adjunto al edificio se encontraba un pequeño recinto donde se ubicaba el cementerio. Desde allí se tenía una amplia vista de todo el pueblo.
Luis y Marisa nos habían dicho que se adelantaban y quedamos Álvaro y yo por detrás. En el pueblo pudimos ver algunas casas con bastantes años de antigüedad y otras mas recientes. No faltaban otras muchas en estado totalmente ruinoso.
Nos cruzamos con una vaca que salió detrás de una esquina donde vimos un contenedor de basuras con el escudo y la inscripción “Diputación Provincial de Soria”, lo cual nos dejó un tanto sorprendidos. Bromeamos comentando lo mucho que habíamos caminado en poco tiempo y sin apenas cansancio.
Salimos poco después del pueblo por un camino ascendente al lado del cual había un recinto cerrado por alambres en el que contamos 38 colmenas. Fuimos subiendo por él disfrutando de la vista que teníamos del pueblo y las cumbres más alejadas hacia el Oeste. Continuábamos con el cielo alternado de nubes y claros. Pasamos entre algunos árboles, entre ellos un manzano con frutos diminutos. Alcanzamos luego un pequeño collado que daba paso a otra vaguada donde ya dejamos de ver Paradilla. En las laderas se podían ver ahora bosques de robles de pequeña estatura.
El camino aquel trascurría por la falda sur del pico El Cuerno en la ladera conocida como La Solana. Iba siguiendo la orografía de las vallinas que subían desde la carretera que veíamos en varias ocasiones 200 metros por debajo de nosotros. Por la pista nos cruzamos con un todoterreno de cazadores. Hacia el sur continuábamos viendo la cumbre de Los Llamargones y el Altico. Casi paralela a nosotros trascurría una línea de alta tensión, que por los apoyos que vimos en algunas torretas, no tenía mucho tiempo.
Poco a poco nos fuimos acercando a Cabornera que no tardamos en ver por debajo de nosotros. De frente también veíamos el Cueto San Mateo. En esos momentos solo algunas nubes cubrían el cielo hacia esa parte Este. Igualmente íbamos situándonos cada vez más en frente del valle por el que habíamos subido teniendo una amplia vista de la Foz del Calero e incluso parte de la vega que subía hacia el primero de los puertos, el de Fonfrea. Comprobamos desde allí como hubiese sido posible el atajo que Luis quería haber cogido al salir de Cabornera rodeando la peña por el lado contrario al camino principal.
Otro indicador de dirección nos señalaba una vaguada de descenso directo a Cabornera en 10 minutos. Abandonamos entonces el camino que seguía por la ladera entre robles para echarnos vaguada abajo por un sendero apenas visible. La pendiente era bastante pronunciada aunque se bajaba cómodamente. En ella encontramos una vieja bañera usada como bebedero para el ganado. Cuando creíamos que Luis y Marisa ya estarían en el pueblo, les vimos aparecer por detrás de nosotros. Como se habían adelantado bastante, habían caminado unos metros más camino adelante.
Más abajo pasamos una zona entre grandes moles calizas en las que vimos una bonita cavidad donde la humedad hacía crecer un verde musgo. Era el lugar idóneo para un gran portal de Belén. Allí les esperamos y bajamos juntos los escasos metros que nos restaban hasta Cabornera donde entramos a las 16:30 horas. En un corral con pradera había numerosas gallinas picando la hierba. Por una calle cementada nos dirigimos hacia el coche. En un pilón anterior estuvimos limpiando un poco el barro de las botas.
14 Km. marcaba el podómetro cuando terminé la ruta al lado del coche, aunque hay que restarle al menos uno y medio del regreso a por los bastones y el despiste tras el hayedo. En total salen justos los 12,200 Km. que marca oficialmente la ruta.
Al ir a cerrar los bastones comprobé que uno de ellos no entraba bien ya que lo había doblado al meterse entre unas rocas en una de las hoces. Luis estuvo enderezándolo un poco como “un profesional” sobre una pared.
Sin más emprendimos el regreso a León optando por hacerlo por la collada de Aralla hacia Luna. Según íbamos subiendo se iba cerrando más las nieblas y comenzó a lloviznar. Desde la collada no se veían apenas los dos valles que daba paso. Por la carretera serpenteante bajamos hacia Aralla enlazando luego con la del pantano de Luna. Hacia el noroeste era nula la vista y comentamos como estaría la zona de Peña Ubiña. Bordeamos el pantano hasta llegar a la presa parando en el bar cercano a la misma. Mientras ellos entraban yo me acerqué un momento a sacar cuatro fotos que me quedaban en la tarjeta al pantano, que está recuperándose ya del escaso caudal que ha tenido durante el verano, y a Barrios de Luna. Eran las 17:30 horas.
En el bar tomamos un refrigerio e hicimos las cuentas. 15 minutos más tarde retomamos el viaje hacia León llegando sobre las 18:45 horas. Comprobamos como a la ida habíamos hecho 38 Km y ahora por Luna unos 75 Km. Más del doble.
Sin más cogí la furgoneta allí aparcada para regresar a casa en pocos minutos terminando esta penúltima excursión del club a falta del Belén de Cumbres en el Cueto de Prioro el día dos.