lunes, 4 de julio de 2011

PEÑA BEZA (Soto de Sajambre) - 03-07-11

 


1ª ASCENSIÓN A “PEÑA BEZA”.

03-07-11   (Domingo)

Por fin, y tras dos meses desde su programación, conseguimos ascender a esta destacada cumbre del Macizo Occidental de Picos de Europa. Así y todo la climatología no fue la más recomendable y esa misma nos impidió completar la jornada con la subida al Canto Cabronero.
Nos animamos a esta salida 9 participantes: Álvaro, Mª Jesús, Mateo, José Antonio, Gabriela, Nati, Alex, Tiquio y yo. Para no coincidir con otra salida de la Delegación en el mismo punto y hora, quedamos en la Condesa en vez de Guzmán. De allí partimos en los coches de Tiquio y el mío a las 7:30 horas por la nacional hacia Mansilla donde nos desviamos luego hacia Cistierna y Riaño. Desde el alto del puerto Pontón vimos Picos de Europa cubiertos por las nieblas que por desgracia se mantendrían el resto del día más o menos constantes. Descendimos este puerto y minutos después llegamos a Soto de Sajambre, 930 m, tras 140 Km. recorridos.
En esta localidad encontramos dificultades para aparcar los coches por las estrechas calles del mismo. Al final dejé mi furgoneta en un trozo empinado de pradera delante de una casa abandonada. Nos preparamos para la marcha no sin antes tomarnos un café en el bar. En la fuente cargamos agua y luego nos sacamos una foto de grupo. A las 10:30 horas comenzamos a caminar por la ruta que sigue la Senda del Arcediano y que ya sube desde el mismo pueblo. El sol salía entre las nieblas que cubrían las cimas altas. Entre arboleda y dando algunos zigzag nos situamos por encima de Soto teniendo una amplia vista del mismo. No tardamos en encontrar un cerezo silvestre cargado de frutos que paramos a probar. Dejamos algunos desvíos a la izquierda que ignoramos para seguir ganando altura pasando al lado de una edificación derruida y otra en buen estado más adelante. Encontramos por allí algún cerezo más cargado de frutos como el anterior.
Más adelante salimos de la arboleda entrando en una zona plagada de helechos donde la humedad era altísima y el calor casi sofocante. Nos recordó a algunos la misma sensación que la última vez que subimos por allí a La Conia hace un año. Las nieblas bailaban por encima de nosotros cubriendo unas cumbres sí y otras no. Delante estaba el pico Jorcueto que teníamos que rodear por su cara Oeste. En el descenso atajamos desde los Puertos de Beza evitando esta vuelta.
En un haya con gruesas raíces nos juntamos casi todos para sacar una foto en él y nos encaminamos hacia la collada de “Los Collaos” con una altitud de 1392 metros. A ella llegamos cuando eran las 12:10 horas. Nos detuvimos unos minutos con el pico La Conia a la vista y nos sacamos unas fotos desde allí antes de retomar la marcha por la falda del Jorcueto siguiendo ya una estrecha senda que serpenteaba por dicha loma. Por la izquierda descendía un largo valle hacia el desfiladero de Los Beyos, varios metros por debajo de aquella altitud. En la cabecera del mismo vimos numerosas majadas que en el mapa las marca con el nombre de Pandemones. En la lejanía veíamos el pico Tiatordos y otros cercanos.
Poco a poco fuimos girando a Norte mientras nos metíamos de lleno en la niebla cuando nos encajonamos en el valle del Cardal. En dicho valle encontramos un gran rebaño de vacas con terneros que mamaban de las madres. No tardando llegamos al abrevadero situado en los Puertos de Beza a una altitud de 1500 metros y siendo las 12:40 horas.
Desde allí entre la niebla se veían las numerosas canales del macizo de Peña Beza. Por una de ellas, la de Misa, teníamos que comenzar a subir. Solo Mateo la conocía, pero con la niebla que rondaba le era difícil situarla, máxime cuando también la había bajado con niebla. Nos tomamos unos minutos en esta fuente antes de emprender de nuevo la marcha por el sendero que no tardamos en abandonar ladera arriba en busca de dicha canal. La referencia que él tenía era una “calva” en el terreno que tampoco veíamos. Zigzagueando fuimos ganado altura hasta llegar a la base rocosa de la sierra. En la collada de Beza, límite provincial con Asturias, vimos a una persona a la que un poco a voces preguntamos por la situación de dicha canal, aunque pocas referencias nos dio. Al final nos fuimos echando a la derecha, viendo que las canales aquellas no tenían buen acceso, hasta situarnos por encima de la collada de los Puertos de Beza entre nosotros y el Jorcuato. Por las rocas subimos hasta que por fin los primeros dieron con dicha canal, que parte de la misma collada de los Puertos.
Enlazamos con ella ya a la mitad de la misma. Esta rampa está encajonada entre roca, pero se sube sin dificultad alguna sin trepadas siquiera. Alcanzamos entonces la parte alta del cresteo dando vistas a una ladera herbosa que ascendía ya por la parte asturiana, en cuyo límite nos encontrábamos en esos momentos. El collado de 1750 metros se denomina Llano Cebolleda o Huesal.
Enfilamos entonces por la cresta desde la que poco después tuvimos una bonita vista de Soto de Sajambre. No tardando nos metimos en la falda de Peña Beza siguiendo un sendero bajo la roca de la cara Oeste. Durante un momento vimos frente a nosotros la cumbre del Canto Cabronero antes de volver a cerrarse de nieblas. Girando bajo estas paredes dimos vista al collado Llano hacia el que nos encaminamos por una pendiente ladera de hierba que me recordó la sufrida ascensión a la Polinosa. Con la niebla jugando en torno nuestro llegamos al collado Llano, 1840 metros, cuando eran las 14:40 horas.
Desde el mismo pudimos ver algún retazo de la Peña Cebolleda, situada en el mismo cordal y antes del Canto Cabronero. Igualmente nos dio tiempo a ver las cimas más altas de la zona de Torre Santa. Nos dirigimos con dirección Sur para entrar en una zona rocosa ya camino de la cumbre de Peña Beza. Algunos hitos marcaban esta subida cómoda de ascender entre peñas de diferentes tamaños. Aquí fue donde se me perdió la pieza del trípode que rosca en la cámara. Quité la tarjeta y debió de quedar mal enroscada y se salió. Me di cuenta arriba.
Álvaro y José Antonio habían subido por el Sur y llegaron pocos minutos antes que nosotros, pero por lo visto por peor lugar. A las 15:00 horas llegamos nosotros a esta cima de 1961 metros desde la que en un día despejado puede verse un paisaje impresionante y desde la cual esta vez apenas pudimos distinguir unos metros alrededor y algo del Macizo Central de Picos entre la niebla. Eso sí, el mar de nubes tenía su encanto.
Nos sacamos una foto de grupo antes de acomodarnos a comer mientras comenzábamos a escuchar algunos truenos por el sur, donde ya no era niebla lo que veíamos si no negros nubarrones. Algunos se tumbaron a intentar dormir un poco, no sé si lo consiguieron. Lo programado era subir también al Canto Cabronero, pero con el panorama que teníamos no era recomendable. Además oíamos la tormenta cada vez mas cerca, por lo que no demoramos mucho la bajada.
Una hora estuvimos allí antes de emprender el descenso entre niebla cerrada de nuevo. Todos íbamos mirando a ver si encontrábamos la pieza del trípode, aunque era como buscar una aguja en un pajar. Descendimos por las rocas sin visibilidad alguna hasta la collada. Nos metimos en la verde ladera en la que ahora vimos algunas vacas. Fuimos girando a Sur por debajo de Peña Beza hasta llegar a la cresta por la que bajamos en busca del comienzo de la Canal de Misa. Nos metimos en ella cuando comenzaban a escaparse algunas gotas de lluvia y sin dificultad llegamos hasta su final dejando atrás el punto en el que nos habíamos incorporado en el ascenso. Ya fuera del paso estrecho tuvimos que detenernos a ponernos los chubasqueros que solo nos sirvieron durante unos minutos que duró el escaso aguacero.
Así llegamos a la collada de los Puertos de Beza por debajo del Jorcuato. Aquí se habían dividido los que iban por delante yendo cada uno por una parte de la loma. Gabriela y Mateo habían bajado hacia el abrevadero mientras José Antonio se había desviado al atajo hacia el camino de subida. Con el panorama de tiempo que teníamos no merecía la pena dar todo el rodeo al pico, por lo que decidimos atajar también y avisamos a la pareja para que retrocediera unos metros hasta allí y bajar por aquella otra parte. Eran las 17:30 horas y estábamos a 1511 metros de altitud.
Comenzamos el descenso por la ladera sur sin sendero alguno de referencia. El problema que podíamos tener era encontrarnos con maleza cerrada antes de llegar al camino, pero nos parecía que era un atajo muy concurrido que podía ser utilizado a menudo y que tenía que tener salida. Bajamos sin dificultad los primeros metros hasta alcanzar una atalaya sobre el valle. La niebla había quedado por la parte alta y no parecía haber amenaza ya de lluvia. Por ello algunos decidieron que iban a subir de nuevo atajando por la ladera hasta Los Collaos y alcanzar otra un poco más alta para ver que vista tenían desde allí. Tiquio y yo, acompañados de Rex, optamos por no volver a subir, ya que de haberlo sabido hubiésemos rodeado el Jorcuato por la Senda del Arcediano y hubiésemos llegado allí sin tener que subir de nuevo nada más que unos pocos metros desde este collado.
Nos metimos por senderos que se cerraban, pero la vegetación no era espesa y avanzábamos bien. No tardamos en entrar en el helechal donde encontramos unas preciosas flores moradas que fotografié. Llegamos a un arroyo por el margen del cual bajamos los últimos metros antes de salir al camino donde ya estaban algunos compañeros que no habían subido al final a la collada. Los que sí lo habían hecho nos alcanzaron poco después.
Seguimos el descenso por el ancho camino dejando atrás el desvío a Vegabaño y dando allí mismo un brusco giro. Nos encontramos con una mata con pequeñas fresas silvestres y más adelante paramos Álvaro, Mª Jesús y yo en un cerezo cerca de una de las edificaciones donde nos pusimos morados con los pequeños frutos, que por cierto no estaban nada dulces aún. Nos reunimos más abajo con el resto del grupo para seguir bajando hacia Soto de Sajambre ya metidos entre arboleda. Tras otro giro del camino nos situamos encima de este pueblo con el pico Pozúa de fondo. Escasos metros nos quedaban para entrar en él y lo hicimos a las 19:25 horas.
Nos dirigimos a los coches pasando un puente sobre el río Agüera en cuyo margen vimos un avellano con verdes frutos. La furgoneta estaba en su sitio. Lo digo porque había quedado tan inclinada que comentamos que podía caer ella misma durante el día.
Nos cambiamos y nos dirigimos al bar donde tomamos un refrigerio tranquilamente. Allí estaba Nati que había subido hasta Los Collaos tranquilamente a su paso. A las 20:10 horas emprendimos el regreso a casa. En un mirador entre Soto y Oseja me detuve a sacar algunas fotos. Por la estrecha carretera llegamos a éste segundo pueblo y tras él comenzamos el ascenso del puerto Pontón, el que se emplaza la Fuente del Infierno, nacimiento del río Sella. Sin novedades alcanzamos su cima y comenzamos el suave descenso hacía Riaño. Bordeamos el pantano y lo atravesamos por sus viaductos hasta dejarlo atrás en la presa. Antes de Cistierna nos desviamos hacia Boñar por Sabero enlazando luego con la del Puente Villarente. En Barrio de Nuestra Señora volvimos a girar para hacer el último tramo por la nacional 621 o carretera de Santander. En este tramo disfrutamos de una bella y colorida puesta de sol.
Así llegamos a León poco antes de las 22:30 horas. Aquí fueron quedando los compañeros y tras dejar a Mª Jesús en casa llegué yo a la mía a las 22:40 horas.
Tanto la anterior salida al Estorvín como esta de Peña Beza habían sido pospuestas o intentadas en otras ocasiones sin éxito por la climatología, por lo que siempre es una satisfacción conseguir algún objetivo que por unas causas u otras no se había podido llevar a cabo.



























lunes, 20 de junio de 2011

ESTORVÍN, CUADRO, CUÉRRABO Y ROBEQUERAS (Pendilla) - 19-06-11

 


1ª ASCENSIÓN A LOS PICOS “ROBEQUERAS”, “ESTORVIN”, “CUADRO” Y “CUÉRRABO”.

19-06-11           (Domingo)

A la tercera va la vencida.
Tras aplazar la marcha nocturna de este fin de semana, hemos intentado un año más la ascensión al pico Estorvín, consiguiéndolo esta vez y ampliándolo con otras tres cumbres cercanas al mismo. Nos animamos a ello cuatro socos del club: Nati, Álvaro, Gabriela y yo. Salimos de León a las 8:00 horas por la nacional hacia Asturias desviándonos en la carretera de Tonín. Unos kilómetros más adelante se encuentra Pendilla, 1337 m, donde aparcamos la furgoneta y nos preparamos para la ruta.
A las 9:15 horas emprendimos la marcha por el valle de Bustamores siguiendo un camino que se adentra en él con dirección Noroeste. Paralelos al río de las Vegas, y entre verdes prados, fuimos ganando altura suavemente comenzando a divisar las laderas del pico Tres Concejos no tardando. Las grandes escobas se encontraban cargadas de multitud de flores amarillas que moteaban el verde paisaje. Nati iba quedando rezagada cogiendo algunas de ellas y otras similares de diferente colorido.
Llegamos así a una cuadra de ganado cerca de la cual había varias reses. Allí abandonamos el ancho camino para entrar en las praderías por las que cruzaba un estrecho sendero hacia la cabecera del valle. Por el camino subían un par de jóvenes que iban hacia la collada de Propinde, por debajo del pico Tres Concejos. La última vez que intentamos esta cumbre nos equivocamos al irnos por dicho camino en vez de seguir el valle arriba al lado del río.
No tardando dejamos atrás un refugio con un cercado adjunto y más adelante otro más pequeño, ambos cerrados. Allí cerca había otra vaquería y algunos caballos con potros. De la parte alta vimos como bajaban algunos más así como vacas y crías. Un gran mastín vigilaba desde media ladera.
En la loma izquierda empezamos a ver un gran hayedo por debajo del cual bajaba el río al que en varias ocasiones se acercaba la senda. Ésta se metía a tramos entre las altas escobas dificultando un poco el avance. En el cauce vimos algunos pequeños saltos entre rocas y maleza. Pasamos luego entre otro rebaño de vacas y terneros subiendo ahora por la parte alta de un pequeño cañón formado por el río. Frente a nosotros teníamos a la vista la cabecera del valle con la collada del Cuadro en lo alto así como el pico del mismo nombre. Algo más al Norte se emplazaba la cumbre del Robequeras y siguiendo la cresta, el Camparón o Pisones y el Tres Concejos, justo encima de nosotros.
Ya en la parte baja de la cabecera estudiamos la mejor ruta para alcanzar la cresta. Eran las 11:00 de la mañana y el sol ya apretaba lo suyo. Al final nos echamos hacia la izquierda para subir la pendiente ladera del pico Camparón. La idea era hacerlo algo en diagonal hacia la collada del Puerto, pero las escobas cerraban el paso y tuvimos que hacerlo “a saco” por una estrecha vaguada de terreno arenoso que patinaba en algunos tramos más inclinados. Procurábamos zigzaguear un poco, aunque tampoco había mucho margen para ello.
Como apunte señalo que aquí se me terminó de estropear la cámara de fotos y tuve que sacar la de repuesto, que tiene el fallo de lente y salen algo borrosas en el centro, pero algo es algo.
Poco a poco fuimos ganando altura entre matorral algo más bajo en esa zona alta. En otra vaguada cercana veíamos un nevero y por debajo pastaba un gran toro. Siguiendo los senderos del ganado alcanzamos por fin la collada del Puerto o Morterúa cuando eran las 12:10 horas. Desde esta altura de 1950 metros contemplamos los valles asturianos, en cuyo límite provincial nos encontrábamos. Estábamos entre las cumbres del Camparón y el Robequeras. En la misma nos detuvimos unos minutos y tomamos un tentempié retomando luego la marcha por la misma cresta hacia este último pico. Por allí encontramos más roca, aunque el sendero subía pegado a ella unos metros por debajo. Delante teníamos el nevero que nos quedó por debajo antes de alcanzar un picacho que según el mapa era el Robequeras, aunque en él no había señal alguna. Desde allí ya se veía el Estorvín algo más al Este y tras otra collada. En él dejamos una tarjeta y sacamos una foto antes de proseguir hacia otra cumbre más alta con el nombre de Cueto Los Barriales, según este mismo mapa, o más bien según los dos que llevábamos.
En poco minutos alcanzamos esta altitud de 2110 metros en cuya cumbre había un buzón con el nombre de Robequeras, lo cual nos desconcentró un poco. Comprobamos que es el “fallo” que se comete en varios documentos al nombrar cumbres o situarlas en determinados puntos que luego no son exactos. En el buzón encontramos una tarjeta dejada por dos compañeros de nuestro club, Mª Jesús y Miguel Ángel, el pasado abril. También nos sacamos una foto de grupo y dejamos la nuestra antes de emprender el paso hacia el Estorvín.
Por la misma cresta descendimos unos 80 metros hasta el collado de Estrella de Cuanxa mientras veíamos subir a más montañeros por el valle del Cuadro desde Tonín, pueblo que no tardamos en divisar en el mismo. Pasamos este collado y comenzamos la subida al pico tan deseado desde hace mucho tiempo ya. A las dos de la tarde alcanzamos esta cota de 2123 metros con excelentes vistas en redondo. Numerosas eran las cumbres divisadas desde el mismo: Ubiñas, Picos de Europa, Espigüete, el cercano Brañacaballo, Cellón, Bodón, etc, etc. también se veía Tonín, aunque no Pendilla. Por supuesto contemplábamos las cumbres de la misma sierra como el Tres Concejos, Camparón, Robequeras, El Cuadro, Aguazones o La Carba, entre otros.
El sol le pegaba fuerte, aunque soplaba un vientecillo que lo contrarrestaba un poco. Nos acomodamos en la cumbre, de la que marcharon dos parejas que estaban a nuestra llegada, y nos dispusimos a comer tranquilamente disfrutando de este amplio paisaje. Algunos se tumbaron al sol un rato. En el buzón encontramos otra tarjeta de cumbres que recogimos de un bote entre piedras. Yo bajé unos metros hacia el Norte para ver las impresionantes paredes que caían a plomo por la parte Este de la cumbre.
A las 15:25 horas retomamos la marcha desandando el primer tramo hasta la collada. En vez de subir al Robequeras, nos dirigimos diagonalmente hacia el collado del Cuadro, entre esta cumbre y el pico del mismo nombre. Desde este paso de 1992 metros comenzamos la subida al Cuadro también ladeando las pequeñas cimas anteriores al mismo por la cara Oeste con caída hacia Bustamores. A las 16:10 horas llegamos a este pico con 2090 metros de altura y en el que había un hito de piedras con un bote y tarjeta dentro. No se veía ninguno de los pueblos cercanos desde allí. Sacamos una foto en él y retomamos el descenso por la cresta hacia el último de los picos principales de ese cresteo, el Cuérravo, de 2023 metros. En poco minutos bajamos al mismo en el que también encontramos tarjeta y donde dejé la nuestra, una que llevo de repuesto en la cartera, ya que con tanta cumbre se me habían terminado. Desde ella veíamos las demás cumbres subidas salvo el Estorvín, oculto tras el Cuadro. Sí se veía desde allí Pendilla en la confluencia del valle de La Hoz y el de Bustamores.
La idea era bajar ahora por el primero de ellos y estudiábamos la mejor opción de todas. Se veía a media altura una pradera con ganado a la que decidimos bajar. Cresteamos un poco más pasando por al alto de Sierras Negras y nos echamos luego ladera abajo por senderos más o menos marcados. Frente a nosotros en la lejanía seguían perfilándose las siluetas de Peña Ubiña y el resto de la sierra.
Poco a poco nos fue “comiendo” la maleza y las escobas nos impedían avanzar incluso cuesta abajo. Además en la parte baja estaban más altas, como suele suceder, por lo que desistimos de seguir descendiendo. Optamos por echarnos hacia la derecha con dirección a la cresta, que no teníamos que haber abandonado. En este tramo encontramos un manantial del que bebimos un poco de agua ya que se recogía mal.
Por fin salimos a campo abierto y comenzamos a bajar de nuevo más cómodamente hacia una formación rocosa en la que nos detuvimos unos minutos a la sombra, eso sí, pegados completamente a ellas para que nos cubriesen.
Seguimos el descenso hacia una collada anterior al Alto de las Hojas, un pequeño cerro del cresterío. En la misma había un solitario caballo pastando en una verde campera a la que bajamos. A partir de allí nos volvimos a meter en un auténtico infierno. No se veía sendero alguno por ninguna parte y de nuevo las altas escobas lo invadían todo. Sorteamos como pudimos un tramo de ellas y nos fuimos acercando a un arroyo marcado como Reguero de la Corralina. Era imposible el avance entre tanto matorral alto y además tojos de espinas que nos acribillaban los brazos y piernas a través incluso de la ropa. No sabíamos si cogerlo por un lado del arroyo o por el otro, ambos estaban igual de mal. Decidimos cruzarlo y salimos luego a un tramo mas abierto aunque por delante veíamos una zona de altos matorrales floridos. Al llegar a ellos no resultó estar tan cerrado como nos parecía desde arriba y los atravesamos cómodamente. Cercano teníamos el fondo del valle al que por fin llegamos a las siete de la tarde.
En una pradera descansamos unos minutos ya cerca del sendero del valle que bajaba más abierto, o eso nos parecía. Retomamos la marcha poco después por el mismo encontrándonos a los pocos metros con que de nuevo se nos cerraba la maleza impidiendo el paso. Bajamos a los prados por los que también se veía otra senda paralela al arroyo de La Hoz. Las delimitaciones de ellos estaban hechas con alambrada y como postes, losas de piedras clavadas en el terreno. Cerca del arroyo vimos un burro al que nos acercamos.
No tardando salimos de los prados al camino que ya se encontraba mas despejado. Una tapia de piedras con ramas encima delimitaba éste de los prados. En la ladera contraria vimos un grupo de pinos y otros arbustos más altos. Enseguida llegamos al encajonamiento del río donde el agua había moldeado la roca en forma de arco por debajo de los pinos. Ya con el pueblo a pocos metros vimos otro pollino en un prado cercano al camino.
A las 19:30 horas entrábamos en Pendilla donde estaba ya Nati, que había subido hasta la collada de Propinde y se había adentrado en Asturias un buen trecho más. En una fuente saciamos la sed, ya que no nos quedaba agua a ninguno. Hubo quien se metió al río a refrescarse y todo. En un corral vimos unas extrañas gallináceas con pico grande y rojo y también ocas que querían atacarnos.
Media hora más tarde emprendimos el regreso a León. En un bar de Ciñera nos detuvimos a tomar un refrigerio. En Santa Lucia encontramos retenciones por las obras de un puente que están ampliando teniendo un solo carril habilitado en ese tramo. Sin novedades recorrimos el resto del trayecto hasta la capital donde terminamos el viaje a las 21:50 horas.
Con esta salida algunos nos sacamos una espina pendiente desde hace tres años. La primera vez en invierno por la gran cantidad de nieve acumulada y el hielo. La segunda en pleno agosto encontramos una niebla cerrada como pleno invierno y además lluvia. A la tercera fue la vencida.












lunes, 30 de mayo de 2011

XV ENCUENTRO DE MONTAÑEROS LEONESES - "EL PEÑÓN - VIZCODILLO -LAGO DE TRUCHILLAS - TRUCHAS" - 29-05-11

 


XV ENCUENTRO DE MONTAÑEROS LEONESES.

MEMORIAL “FERNANDO ALGORRI”.

3ª ASCENSIÓN AL PICO “VIZCODILLO” Y 4ª TRAVESÍA AL “LAGO DE TRUCHILLAS”.

29-05-11       (Domingo)

Un año después del último Encuentro de Montañeros Leoneses, nos hemos vuelto a reunir la mayoría de los clubes provinciales para celebrar su decimoquinta edición. En esta ocasión el club anfitrión fue el Teleno, de La Bañeza, quien preparó la ruta y posterior fiesta que celebramos en Truchas. Ya avanzo que para mí ha sido de los peores encuentros a los que he ido, y no he faltado a ninguno. Si bien es cierto que algunas circunstancias fueron fortuitas, como la climatología o la avería de dos autocares, en cuanto a otros temas que más adelante resaltaré, dejó mucho que desear.
En Guzmán nos reunimos los participantes de la capital y entre ellos los 8 de nuestro club Cumbres de León: Mª Jesús, Pedro, Álvaro, Roberto, Adelino, Cundi, Juan y yo. Salimos de la ciudad por la nacional hacia Astorga. En Hospital de Orbigo cambiamos de dirección hacia La Bañeza y ya en Castrocontrigo nos detuvimos unos minutos a tomar café, chocolate o lo que cuadrase. Algunos lo tuvieron que tomar a carreras.
De nuevo en marcha nos dirigimos hacia Truchas y de éste a Truchillas donde comenzamos con los incidentes. El primer autocar se metió al pueblo llegando a una curva cerrada en la que no se atrevía a pasar. Con las mismas, todos marcha atrás hacia el desvío de una variante exterior medio asfaltada. Pues bien, ese mismo autocar se averío retrocediendo este tramo y los que en él iban tuvieron que distribuirse en el resto que no estaban llenos. Ya subiendo el puerto Peñón, otro de los autocares consiguió llegar arriba por lo visto ya traqueteando y allí “murió”. Íbamos unos 6 vehículos en total.
En este punto divisorio de León y Zamora comenzaríamos la marcha con dirección al pico Vizcodillo, al que siempre he subido desde Truchillas. El panorama hacia Zamora era invernal con nieblas y cielo oscuro. El viento fuerte además nos lo acercaba hacia nosotros.
Nos preparamos para la marcha mientras comenzaban a escaparse las primeras gotas de lluvia. Nos sacamos una foto de grupo los compañeros del club y a las 10:50 horas emprendimos la subida por la loma con dirección Este. Entre matorral florido de amarillos y morados fuimos ganando altura tras haber partido de una altitud de 1841 metros. Algunos enseguida cogieron carrerilla y nos les vimos casi hasta el final de la marcha. Según ganábamos altura el viento se hacía notar y la lluvia era más arreciante. Poco a poco la niebla nos fue cubriendo pasando entre nosotros con buena velocidad. Yo, que sigo sin pantalón impermeable, me estaba mojando el de montaña y además quedándome helado por el frío que además se notaba. Realmente parecía más un día invernal que de finales de mayo.
Bordeamos el Alto de Alamicos y siguiendo un sendero con vaivenes, pasamos varias colladas siempre por la parte alta o muy próximos a la misma por el lado norte, que al menos estaba un poco más resguardado. A partir de uno de los collados ya comenzamos a subir más notoriamente mientras se abrían algunos claros en la zona baja, dejando a la vista los valles circundantes. Ya con la cumbre a la vista, el matorral se hizo más bajo en el paraje de Valdelabraña.
Por delante se veía entre la niebla, que ahora no parecía tan espesa, la hilera de participantes. Los últimos metros antes de esta cima están totalmente cubiertos por grandes rocas que ahora mojadas eran un peligro real. Muchos eran los que decidían bordear esta cumbre sin subir a la misma. Lo cierto es que estaba bastante complicado con esa climatología.
Ya de los últimos alcanzamos la misma Mª Jesús, Álvaro y yo acompañados por un amigo de ésta con el que hicimos el resto de la travesía. Los demás habían marchado por delante, unos subiendo y otros bordeándola, como Cundi que hasta allí había ido con nosotros. Apenas estuvimos unos minutos allí y nos sacaron una foto a los cuatro. Uno de los miembros de GREIM, que iba cerrando, ya nos iba apurando. Eran las 12:25 horas.
El paisaje eran amplio por debajo de la negra capa de nubarrones que por suerte no nos envolvía en esos momentos. Al otro lado del puerto podíamos ver varias de las cumbres a las que hace ya unos años ascendimos en una marcha por Santa Eulalia de Cabrera. En esta cumbre de 2121 metros había un punto geodésico y un buzón en el que ni nos entretuvimos a dejar tarjeta.
Emprendimos sin más el descenso por la loma sur en la que se veía una vez más la serpiente de participantes. De nuevo mucho cuidado en la parte rocosa donde además del peligro de resbalar estaba el de las piedras que se movían. Era una verdadera postal todo el paisaje completamente cubierto de flores. Y una lástima que la lluvia lo desluciera y que con ella no pudiera sacar fotos bonitas del mismo. Había cambiado la cámara para evitar que se mojase la más nueva, que por cierto, va bien cuando le parece.
Bajamos entre las escobas abandonando luego la cresta y con ella el límite provincial por el que veníamos desde el mismo puerto. Poco a poco nos fuimos metiendo en la pendiente ladera que desciende hacia el Lago de Truchillas. Atravesamos algunos pedreros más bajando este tramo por el que ya se veía sendero más o menos claro. Poco a poco íbamos dando un giro de 180 grados que nos metía en el valle que baja hacia Truchillas y en cuya cabecera se encuentra dicho lago glaciar. Frente a nosotros teníamos la sierra que lo cierra por su parte Este.
En medio de un pedrero vimos numerosos huesos de un animal. Ya habiendo perdido bastante altura vimos el lago encajonado entre las faldas del pico Vizcodillo que formaba allí un cerrado circo glaciar. Este último tramo hasta él era también empinado por una pequeña vaguada por la que bajaba un arroyo. Al otro lado del embalse se podía ver una pequeña cascada precipitándose por las rocosas paredes. A las 14:00 horas llegamos nosotros al lago cuya altitud es de algo menos de 1800 metros.
Pocos eran ya los participantes que allí quedaban, algunos comiendo aprovechando que había dejado de llover. A eso mismo nos dispusimos nosotros cuando ya comenzaron a meternos prisas los organizadores. Ahora que ya no llovía y que podíamos disfrutar un poco, ya venían dando caña. Con todo ello decidimos comer, aunque a “tragalaperra”, y enseguida retomamos la marcha para recorrer los 12 kilómetros que nos quedaban hasta Truchas. Hasta allí llevábamos 7,5 Km.
El sendero pedregoso bajaba suavemente por la loma izquierda del valle entre más escobas cargadas de flores. En las laderas se comenzaba a ver también numerosos árboles de gran verdor que destacaban entre el multicolor mosaico. Atravesamos luego una zona de verdes praderías y entre unos matorrales vimos una especie de refugio de piedras. Poco a poco se fueron abriendo claros y cuando apareció el sol el paisaje dio un cambió impresionante. El contraste de colores que se ofrecía a la vista era simplemente indescriptible. Cambié la cámara de fotos y allí si que empezó a salir humo de ella. Varios riscos en la parte alta destacaban en las cresta de ambos lados.
Llegamos así a un puente de madera sobre un arroyo detrás del cual se cerraba más la maleza en torno al sendero. Los organizadores seguían detrás de nosotros cerrando la marcha, por lo que no podíamos ir parando mucho a disfrutar del entorno. Yo hacía comentarios como: “vamos, a ver si terminamos esta maratón” o “venga, que terminamos la segunda parte de la carrera del Lago Truchillas del otro día”. Más adelante pasamos otro puente similar cerca del cual comía personal a la sombra......tan campantes. Según el mapa llevábamos 12 Km y nos quedaban 7.
Sin detenernos dejamos atrás este lugar en el que había un panel explicativo del origen del valle y seguimos perdiendo altura ahora más a cielo abierto donde el sol incluso calentaba y “picaba”. Seguíamos los cuatro juntos, Álvaro, Mª Jesús, su amigo y yo. En el valle se seguían conjugando los colores de forma espectacular y yo no dejaba de dejarlo plasmado en fotos. En el lado derecho del camino encontramos unas formaciones rocosas de curiosas formas.
Por fin divisamos la carretera que sube al puerto y en la que había un autocar aparcado. En las cercanías del mismo había un merendero en el que se reunían numerosos montañeros comiendo a la sombra, o sol. Allí nos encontramos con nuestros compañeros. Eran las 16:00 horas y nos quedaban unos 5 Km.
Aunque cabía la posibilidad de aprovechar el autocar para hacer este último tramo, lo lógico era terminarlo a pie. Retomamos entonces la marcha casi todos por un camino paralelo a la carretera durante un trecho antes de salir a ésta poco antes de entrar en Truchillas a las 16:30 horas. En esta localidad vimos algunos rincones bonitos y pasamos por delante de la iglesia y una fuente. En el asfalto vimos un bache con una perfecta forma de corazón. Salimos por la misma carretera y caminamos por ella hasta un desvío curiosamente señalizado. Unas flechas hechas con pétalos de flores nos indicaban la dirección a seguir entrando en un camino entre arboleda y matorral alto durante los primeros metros. A la orilla de un árbol vimos una pequeña silla metálica a propósito para descansar a la sombra. Desde allí se salía a pleno sol, que de nuevo comenzaba a cubrirse de negros nubarrones. Por la carretera paralela vimos pasar el autocar hacia Truchas. También paralelo bajaba el río Truchillas entre nosotros y el asfalto.
Por fin vimos las primeras casas de Truchas aunque aún nos restaba un buen trecho. Por detrás, los nubarrones ganaban terreno al cielo despejado. En la loma vimos dos edificios similares, dos depósitos de agua. Uno estaba ya en desuso y el otro en buen estado por encima. Más arriba vimos un gran pinar.
A las 17:20 horas entrábamos en Truchas pasando delante de la biblioteca y el cuartel de la Guardia Civil. También más alejada vimos la iglesia. En la lejanía vimos el Cristo de Valdavido encaramado en lo alto de un peñasco de esa localidad. A las 17:30 horas, justo para la fiesta, llegábamos a los autocares aparcados en la travesía que sale hacia Corporales. Según el mapa habíamos recorrido 19 Km.
Sin más nos cambiamos y nos dirigimos hacia donde se suponía que estaba la fiesta de este encuentro. Al momento comenzó a descargar una fuerte tormenta de granizo, truenos y relámpagos que nos hizo resguardar en los aleros de las casas y el bar acordado para el evento. Unos minutos más tarde remitió y pudimos abandonar el resguardo. Un grupo de tamboriteros amenizaba el evento que no llegó a cuajar. Apenas se juntaba el personal, y como “merienda”, unas pocas pastas, cuatro refrescos y un poco de vino en un prado cercano. Nada de entrega de placas, palabras del delegado, etc, etc. Salvo que lo hubiesen hecho antes de la hora prevista, que tampoco me extraña. Eso no quitó para que nosotros lo pasásemos bien. Sacamos una secuencia de fotos que luego he montado con la música de los tamboriteros y Álvaro hizo de las suyas encima de un caballito de columbio del prado aquel. A las 18:30 horas, una hora antes de lo previsto, ya avisaron para emprender el regreso.
En los autocares restantes se acomodaron los participantes de los dos averiados. Durante el trayecto pasamos algunos ratos de risas en la parte trasera del nuestro. Con nosotros iba Constantino, que muy serio no es. Tras meternos en ganas parando en Castrocontrigo, emprendió la marcha sin apenas detenerse, por lo que hicimos una protesta general al grito de “Chocolate - chocolate”. Según nos acercábamos a la capital se veía una fuerte tormenta hacia el Este de la misma con buenos rayos. Entramos por la ronda sur atravesando el valle y Jano. A las 20:20 horas llegábamos a Guzmán donde terminaba esta actividad. En la furgoneta acerqué a María Jesús a casa y poco después llegaba yo a la mía.
Ya lo apunté al comienzo y lo reitero. Aparte de la climatología, contra la que nada cabe, el apremio durante algunos tramos de la marcha para no quedar rezagados y la fiesta final me hacen clasificar este XV Encuentro de Montañeros Leoneses como uno de los peores, y no he faltado a ninguno. Espero que sea una excepción y no comience a ser una constante en el futuro.