lunes, 14 de febrero de 2005

PEÑA BLANCA - SANTA MARÍA DEL PUERTO SOMIEDO 13-02-05

 


1ª TRAVESÍA “Sta. MARÍA DEL PUERTO (SOMIEDO)-PEÑA BLANCA”. (Asturias).
13-02-05                (Domingo)

Por primera vez en este año nos hemos visto obligados a realizar un cambio de planes dentro de una excursión. La climatología adversa nos jugó una mala pasada impidiéndonos cumplir el objetivo de la misma, que apenas si llegamos a intentar. La primera finalidad era la ascensión a las cumbres del Cornón y Cornín desde el Puerto de Somiedo, lo que tuvimos que reemplazar por una sencilla travesía por la zona para no desperdiciar la jornada totalmente. A continuación queda reflejado el relato del transcurso de la misma.
Salí de casa con la intención de coger el bus a las 8:00 horas. Pues bien, el mismo indicador de horarios se contradecía en el de los festivos. Tras ver que no aparecía el mismo, volví a casa para ir en la furgoneta hasta Guzmán, lugar habitual de salida. Allí nos reunimos 8 de los 9 participantes en la excursión: Álvaro, Ramón, Luis, Carmen, José F., Emilio, Antonio y yo. Por no variar, surgieron las discrepancias. Teníamos que ir por Babia a recoger a Ricardo en San Emiliano, pero había algunos que querían hacerlo por Omaña. También algunos querían hacerlo por la autopista para evitar el pantano, lo que me parece inútil yendo sin prisa y teniendo que pagar. Al final les dije que hiciesen lo que les diera la gana. Yo iba con Álvaro y Luis en el coche de éste y decidimos ir por el pantano hasta San Emiliano. El cielo se mantenía despejado, pero hacia la zona norte de la montaña estaba bastante cubierto.
Sobre las 9:45 horas llegamos a este pueblo donde estaban Ramón y Antonio con su coche. El resto había ido en el de Emilio por Omaña. Tras recoger a Ricardo nos pusimos de nuevo en marcha y así llegamos a Piedrafita de Babia donde se encuentra el desvío al Puerto de Somiedo. En este pueblo nos esperaba el resto y juntos subimos los 10 kilómetros hasta el alto. Poco antes del mismo se encuentra el límite provincial y en la cima el pueblo de Santa María del Puerto (1486 m). Eran las 10:30 horas cuando llegamos a éste.
Al igual que nos pasó en Leitariegos el mes pasado, no había sitio donde aparcar los coches. Las calles estaban tapadas por la nieve y no se podía entrar en ellas. Lo mismo ocurría al lado de la carretera. Al final encontramos dos huecos justos para dejarlos sin estorbar demasiado. Justo hacía el Oeste, donde se situaba el Cornón, la niebla se cerraba de forma alarmante. Además, hablando con un vecino nos indicó que se había cerrado de mañana, por lo que era menos probable la mejoría. El problema añadido era la distancia que teníamos que recorrer hasta la base, unos cinco kilómetros, y luego la subida de otros dos. A eso se añadía que había varios valles en medio, lo que dificultaba más la orientación.
Tras varias decisiones, y como la ruta estaba señalada, se optó por intentarlo. Salimos entonces del pueblo por un camino cargado de nieve en el que se distinguían algunas marcas de la ruta. Precisamente del Oeste continuaban llegando nubarrones y la zona hacia la que nos dirigíamos estaba casi en tinieblas. Haciendo de nuevo “concejo” y viendo además que hacia el lado contrario los claros eran abundantes, optamos por retroceder y hacer una ruta también señalada que se dirigía hacia el pueblo de Valle del Lago.
Viendo el cartel indicador decidimos intentar llegar hasta las Bañas de Sousas, situadas a 7 kilómetros. Para ello había que subir un par de collados y descender a ellas, teniendo luego que retroceder por el mismo camino. Ya eran las 11:00 horas cuando nos pusimos en marcha de nuevo por esta otra ruta que partía del final del pueblo hacía el Este. Suavemente ascendimos por una ladera que nos iba metiendo en un valle hacia el Norte. Una señal en un cruce nos hizo desviarnos del camino para meternos de lleno en la loma. La nieve aún abundaba y estaba bastante blanda, lo que a veces dificultaba la marcha.
De vez en cuando se veían las marcas de la ruta, aunque tampoco había mucha pérdida. Sí que nos sirvieron al llegar a un giro del valle hacia la izqueirda donde algunos subieron de frente hacia una collada mientras el resto, que íbamos más atrás, continuamos por la parte baja del mismo. Poco a poco veíamos como la niebla también iba invadiendo aquel valle, aunque de momento no se estacionaba. Yo hice una parada para darme crema protectora, ya que el sol y la nieve me estaba quemando la cara.
De nuevo, tras un tramo en línea recta, volvimos a girar casi 90 grados hacia la derecha para ya dirigirnos hacia el collado El Putracón. Poco a poco fuimos divisando las cumbres del valle contiguo por la derecha. Entre ellas las del Rañadoiro, Fontanina, y es posible, aunque tampoco con seguridad, que se viese Peña Orniz. Al llegar al collado Putracón (1790 m), eran las 12:40 horas y habíamos recorrido 3 Km.
La niebla nos iba respetando pero todas las cumbres de la parte izquierda estaban tapadas por ella. Allí se alzaban los picos Pultracón y Peña Salgada. Hacía ésta se dirigían varias huellas que ya seguíamos desde abajo. A la derecha estaba la cumbre de Peña Blanca, pocos metros por encima de nosotros. Había un indicador que tampoco entendimos muy bien que señalaba. Aquí surgió de nuevo el dilema. Yo opinaba que, dado que habíamos tardado casi dos horas en llegar hasta allí, y que si bajábamos a las brañas, para las que nos quedaban otros 4 kilómetros, teniendo luego que subir de nuevo, íbamos a andar justos de tiempo, podíamos intentar subir alguna de las cimas aquellas, o la pequeña de la derecha o alguna de las otras más tapadas por la niebla. Por su parte, Carmen y Emilio querían intentar llegar a las mismas, por lo que al final hubo división de opiniones y destinos. Por su parte, José, que no se encontraba en forma, optó por bajar un poco hasta unas rocas y comer.
Mientras que la pareja bajaba valle abajo, el resto subimos en pocos minutos hasta la cumbre de aquella peña de 1803 metros. Estudiando Ricardo y yo el mapa comprobamos que el valle no llegaba a las brañas, si no que había que atravesar hacia el norte otra collada, la de peña Salguada, subiendo por las huellas que antes habíamos visto por la ladera.
En la cima sacamos una foto y bajamos unos metros por la parte contraria hasta unas rocas a comer. Eran las 13:40 horas. El cielo se oscurecía cada vez más y hacía frío. En poco más de media hora comimos y sin más nos pusimos en marcha hacia el valle por otra vaguada. Bajando había que tener algo más de cuidado en no meter el pie en algún hueco bajo la nieve, Aún así, yo creo que todos caímos alguna de bruces vez al hacerlo.
Ya bastante abajo nos reunimos con José. Con el móvil intentamos ponernos en contacto con Carmen y Emilio, pero la cobertura de unos u otros era nula. Casi estábamos en ello cuando les vimos aparecer por detrás de nosotros. De esa manera continuamos el descenso hacia el pueblo que ya veíamos mientras ellos dos decidieron parar a comer allí mismo. La niebla casi cubría el mismo pueblo cuando llegamos a él. Yo paré un rato a sacar alguna foto y grabar, ya que el día no había acompañado para ello y tenía sitio en las tarjetas de la cámara.
Poco después de las 15:00 horas salí a la carretera y me dirigí hacia el coche donde estaban los primeros en llegar. Sin tardanza me cambié de ropa y las botas completamente humedecidas por la nieve. Luego nos acercamos hasta el bar-hotel donde nos juntamos todos y tomamos unos cafés para entrar en calor. Cuando salimos incluso se escapaba algo de llovizna.
Ya eran las cuatro y cuarto cuando emprendimos el regreso a León. El día se había vuelto invernal del todo en la zona. Delante de nosotros iba Antonio y bajando el puerto nos pareció ver que llevaba la rueda delantera derecha muy desinflada. Como no estábamos muy seguros y a él no parecía afectarle, no se lo indicamos. Ya en la general de Villablino, y al tomar una curva, vimos que se le iba algo el coche y se detuvo. Efectivamente llevaba la rueda pinchada y hubo que cambiarla para seguir.
En San Emiliano paramos a dejar a Ricardo y en el bar tomamos otra consumición e hicimos las cuentas de la gasolina. Allí me encontré con un vecino mío al que saludé.
Sin más retrasos volvimos a reanudar el viaje ya sin intención de parar. No se cumplió del todo ya que, al bordear el pantano de Luna le pedí a Luis que se detuviese ya que había visto un paisaje realmente bonito para fotografiar. El contraste del sol sobre la montaña y el agua formaba una bella postal que no pude por menos de plasmar. Es increíble como puede cambiar el ambiente climático en unos pocos kilómetros.
Pues ya sin novedad alguna recorrimos el resto del trayecto hasta entrar en la ciudad poco antes de las 19:00 horas. En Guzmán nos apeamos y cerca tenía la furgoneta en la que volví a casa.
Personalmente no he tenido gran decepción al no poder hacer lo programado. Al final aprovechamos parte del día a pesar de la mala climatología de la zona con esta sencilla ruta que también incluyo en la lista de actividades por mí realizadas.












lunes, 31 de enero de 2005

POBLADURA DE LA SIERRA-BOUZAS-PALACIOS DE COMPLUDO-POBLADURA 30-01-05

 

1ª TRAVESÍA “POBLADURA DE LA SIERRA-BOUZAS-PALACIOS DE COMPLUDO-POBLADURA”.

30-01-05               (Domingo)

Dentro del calendario de actividades del club estaba previsto para enero esta travesía por la zona berciana de Compludo. La misma transcurrió con varias incidencias que a continuación quedan reflejadas en el relato. Después de todo, el resultado fue positivo a pesar de las mismas.
Comenzamos con la ausencia de dos participantes que no se presentaron en la salida. En Guzmán nos reunimos Jorge, Sonia, José F., José Luis, Luis, Guiomar, Alvaro, Cundi, Irene y yo. Tras esperar unos minutos por Roberto y Antonio, decidimos emprender el viaje al no llegar ni avisar de su ausencia. En El Crucero nos esperaba José Antonio, que al no estar federado aún, iba a ir con Fernando, un amigo suyo en el coche. Pues bien, tampoco éste se había presentado. El tema era que, al no estar federado, en teoría no podía ir en nuestros coches. Al final montó en uno de ellos y cuando estábamos en Trobajo recibió la llamada del compañero que se había retrasado, por lo que bajó allí a esperarle.
El resto continuamos la marcha en los coches de Luis, Jorge y el mío por la nacional hasta la entrada a Astorga, a la cual entramos, no sé por qué, por San Justo de la Vega. De esa forma atravesamos Astorga y salimos por la carretera de Castrillo de los Polvazares. Por la misma, y después de varios cruces y desvíos, llegamos a Pobladura de la Sierra (1260 m) tras recorrer 90 kilómetros desde León. Aquí cruzamos el pueblo y subimos por un trecho de camino hasta la ermita de Ntra. Sra. De las Nieves. En una explanada en su frente aparcamos los coches y nos dispusimos a comenzar la ruta. Antes de ello sacamos una foto del grupo con nuestro banderín.
Ya eran las 11:00 horas cuando emprendimos por fin la marcha por un ancho camino hacia el collado Piedrafita. Por el valle transcurre el arroyo del mismo nombre que nos quedaba a nuestra izquierda. La pendiente no era muy fuerte y se llevaba bien la marcha. Apunto aquí que yo estrenaba unos bastones que me había comprado recientemente y que adelanto, me dieron buen resultado durante toda la travesía. Siempre había sido reacio a usarlos, pero en la salida anterior probé unos metros a subir con los de Luis y me convencieron. Además también compré una camiseta térmica que igualmente comprobé su efectividad.
En algunos arroyos que bajaban por la ladera vimos bonitas cascadas con hielo. Poco apoco fuimos divisando hacia la parte trasera la cumbre del Teleno, del que solo nos separaban dos pequeños valles, uno de ellos el del Arroyo del Cabrito, ya conocido por varios de nosotros.
A las 12:00 del mediodía alcanzamos el collado Piedrafita con una altitud de 1521 m. Llevábamos 1,800 Km. según mi podómetro. La ruta completa eran 17 Km.
Desde allí contemplamos los valles contrarios y una hermosa vista de los picos de la zona de Laciana, Ancares, etc. También distinguimos el humo de la central térmica de Ponferrada. Más cercana se alzaba la cumbre del pico Picueto. Por nuestra derecha ascendía la ladera hacia el Becerril, cumbre de 1865 m optativa a subir dentro de la ruta con más tiempo de sobra.
Desde la collada parten varias sendas y caminos. Nosotros tomamos una senda por la parte alta de nuestra izquierda entre matorrales bajos. De pronto nos encontramos de frente un numeroso grupo que venía haciendo la ruta en quads. Vamos, destrozando el sendero, porque bien a gusto podían ir por las pistas que también abundaban por la zona.
Tras pasar los 15 vehículos continuamos la marcha hacia otro pequeño collado, el de Gallenal (1488 m), que divide la loma principal y un pequeño cerro por la derecha, Los Acebos. Desde él contemplamos en la lejanía la Peña del Seo, a la que subimos el año pasado en la Travesía Nocturna.
Bajando un poco por la ladera entramos en un camino cubierto de hielo y algún nevero en varios tramos. Por esta pista ascendimos un poco hasta alcanzar la collada Portilla (1213 m), desde la cual divisamos Bouzas en el fondo del valle. Eran las 12:50 horas. Una bonita vista tuvimos del pueblo con las cimas cercanas al Morredero detrás. Un indicador de madera nos señalaba la dirección a seguir. Sin dejar el camino descendimos por aquel bonito valle por el que discurren varios arroyos que culminan en el río Compludo, naciente en Bouzas.
A mitad de bajada abandonamos el camino unos metros para entrar en los prados. La belleza del paisaje era espectacular. En contraste con la parte alta de la que veníamos, donde solo vimos matojos y escobas, aquí la verde hierba y la arboleda alegraban la vista. Por unos troncos sobre un arroyo pasamos algunos de nuevo al camino. Otros no se arriesgaron y lo hicieron saltando. En el cauce vimos numerosas figuras de hielo y algunas pequeñas cascadas.
Antes de llegar a Bouzas vimos unas peñas a nuestra derecha a las cuales subimos Cundi, Luis y yo. El resto ya se había adelantado. Desde ellas nos sacamos una bonita foto con el pueblo abajo. Tras unos metros más de descenso entramos en Bouzas (1070 m) a las 14:10 horas. Llevábamos 6,200 Km.
A pesar de la prisa de algunos, que ya habían incluso emprendido la marcha, nos dimos una vuelta por él. Realmente más típico no puede serlo. Con sus antiguas balconadas de madera y tejados de piedra y pizarra, la arquitectura es digna de disfrutar. Sacamos algunas fotos y grabé algún video de todo aquello como recuerdo.
Como no íbamos muy bien de tiempo, reemprendimos la caminata saliendo ahora por otro camino paralelo al río Compludo. Lo más bonito de la ruta estaba en este tramo. El valle estrecho se convertía casi en desfiladero en varios lugares. A pocos metros del pueblo vimos una edificación de forma piramidal que supusimos podía ser un molino al estar pegado al río. En éste contemplamos rincones de gran belleza a que fotografiamos. Por la derecha tan pronto teníamos una enorme pared como subían laderas de robledal.
Ya bastante adelante estaba todo el grupo acomodado para comer. Unos cerca del camino y otros más pegados al río comimos tranquilamente disfrutando de la lindeza del lugar. Unos 45 minutos estuvimos allí sentados y ya a las 15:30 horas nos pusimos en pié de nuevo. Cercana al camino habían abandonado una pequeña bicicleta apoyada en un tronco.
Por un puente de troncos pasamos a la margen contraria del río y desde allí comenzamos a subir algo más visiblemente. El valle se fue abriendo y nos deleitamos de una amplia vista del mismo. También llegamos a divisar el pueblo de Palacios de Compludo en la ladera de otro valle antes de descender de nuevo hacia el cauce del río Tegeo que discurre por el mismo. El puente que atravesaba este lecho era igualmente de madera y se situaba en un bonito paraje. Atravesamos por él para subir de nuevo por este último valle hacia el pueblo. El camino desembocó en la carretera poco antes de la entrada de la población. En ella entramos poco antes de las cinco de la tarde. Habíamos recorrido 10,350 Km.
De nuevo nos encontramos con edificaciones rusticas y propias de la zona. En una fuente cargué agua y al salir de allí nos encontramos con un dilema. José Antonio, que era el que conocía un poco la zona, se había ido por el valle sin contar con nadie. Mientras, nosotros salimos por una pista que se bifurcó en dos y a su vez de la de la derecha partía una senda. Con las mismas, retrocedí hasta el pueblo y me informe realmente de la ruta a seguir. Al final continuamos por la pista de la izquierda que subía valle arriba. Poco a poco se iba metiendo el sol tras las cumbres y el paisaje cambiaba totalmente de tono. El pueblo apenas si se distinguía en la ladera.
Ya bastante arriba fue girando la pista hacia la derecha a la vez que bordeaba el macizo del Becerril. En esa zona se suavizó la pendiente y atravesamos la llamada Era del Chano. Desde ella tuvimos una vista espectacular. Las cimas y cumbres lejanas de la zona de Ancares, Laciana y Bierzo bajo contrastaban con el tono violáceo del cielo del anochecer. La silueta cercana del Picueto destacaba sobre todo ello de forma admirable.
A las 19:00 horas alcanzamos los últimos la collada de Piedrafita. El podómetro marcaba 17,160 Km, cuando la ruta completa tenía en teoría 17. Desde allí llamé a casa para avisar que tardaría en llegar aún un buen rato.
El frío ya se hacía notar y me puse la cazadora. Por la misma pista por la que habíamos alcanzado el collado por la mañana comenzamos a descender ahora hacia Pobladura. Con cuidado de no dar algún tropiezo fuimos bajando por ella mientras oscurecía por completo. Yo siempre llevo el frontal, que en caso de apuro podíamos utilizar.
Tres cuarto de hora tardamos en llegar a la ermita donde teníamos los coches aparcados. En total, según mi podómetro, habíamos recorrido 20 Km. Con la cámara estuve intentando sacar una foto del pueblo iluminado, pero al final no me quedó bien. Sin más y ya cerca de las 19:30 horas, emprendimos el regreso a León, que como ya adelanto, también tuvo sus incidencias.
Yo me había quedado algo rezagado sacando las fotos y salí el último. Conmigo venían Cundi e Irene. Pues bien, en el mismo pueblo dimos varias vueltas antes de encontrar la carretera de salida. No quedando ahí la cosa, a unos cuatro kilómetros vimos un fuego a nuestra izquierda. Lo más chocante era que no estaba al mismo lado de la carretera, lo que podía haber sido por una colilla, sino metido unos metros ladera arriba. Paramos a ver si por casualidad alguien lo había provocado intencionadamente y estaba controlado, pero no vimos a nadie. De momento no había muchas llamas, pero se destacaban en la oscuridad de la noche. Con la intención de avisar en el pueblo donde habíamos quedado en parar continuamos el viaje.
En Lucillo nos detuvimos a tomar algo y como siempre, a arreglar las cuentas de gastos. José Antonio ya había avisado a la Guardia Civil del incendio. Con él tuvimos la última incidencia. Resulta que Fernando tenía prisa en regresar y no había parado. Guiomar había ido con él mientras José Antonio quedaba. Pues bien, tras terminar de consumir lo pedido y demás, salimos y emprendimos el viaje. De nuevo iba yo el último cuando, tras haber recorrido unos 20 kilómetros, recibo la llamada de Guiomar. Me preguntaba si venía con nosotros José A. Yo le dije que no y que no sabía con quien iba. Al final resultó que le habíamos dejado en Lucillo mientras estaba en el servicio. Había metido la mochila en el coche de Luis, pero éste ni se había dado cuenta al salir de que ahora iba con él. Total que, como yo era el que más cerca estaba, a dar la vuelta de nuevo. Si ya era poco tarde, así se hacía más. Encima, por aquella “autopista”, como para correr. Ya no sabía si reirme o llorar.
Después de recogerle volvimos a desandar de nuevo aquel tramo y sin más llegamos a Astorga. Ya por la nacional nos encaminamos hacia León. Antes de llegar me llamó Jorge para saber donde estábamos y de paso advertirme de que antes de entrar en La Virgen del Camino había un gran perro atropellado en la carretera y que tuviésemos cuidado con él. Efectivamente le vimos, ya algo apartado, a la entrada de esta localidad.
Por fin, pasadas las diez de la noche, llegamos a León. En Guzmán estaba Luis, esperando por José Antonio para darle la mochila. Sin más tardanzas me dirigí a casa donde llegué a las 22:30 horas.
De esta forma transcurrió una jornada más de montaña, esta vez cargada de incidencias, que por suerte al final solo llegan a ser anécdotas para recordar.































lunes, 17 de enero de 2005

CUETO ARBÁS (Leitariegos) 16-01-05

 


2ª ASCENSIÓN AL “CUETO ARBAS”.

16-01-05           (Domingo)

Comenzamos el año con una sencilla ascensión en la comarca de Laciana, concretamente en el puerto de Leitariegos, límite de León y Asturias. Hasta allí nos acercamos para subir el Cueto Arbas, cumbre ya coronada anteriormente por mí hace unos cuatro años. En esta ocasión la nieve helada nos puso un poco de dificultad que salvamos fácilmente gracias a la precaución y algunos al uso de los crampones.
Con todo ello resultó una jornada de lo más gratificante como inicio de actividades de nuestro club “Cumbres de León” y sin más dilaciones comenzaré el relato del transcurso de la misma.
Escasos fuimos los participantes en esta primera salida a la que solo nos apuntamos los 6 socios del club que enumero: José Luis, Luis, Javi F., Ricardo, Juan y yo. De Guzmán partimos a las 8:30 horas en los coches de José Luis y Ricardo por la carretera de Caboalles. El día se presentaba de momento despejado, lo que animaba tras unos días de intensa niebla y lluvia. Al llegar a La Magdalena decidieron entrar en la autopista y así evitar el pantano de Luna. Tras pasar el puente colgante la abandonamos continuando por la comarcal hacia San Emiliano. Al llegar a la altura de Sena de Luna paramos un instante y saqué una bonita foto del pueblo al amanecer.
Sobre las 9:30 horas llegamos a dicho pueblo donde Ricardo tiene una casa y en la que tenía que coger la mochila. Aproveche esta detención para sacar una foto de las dos Ubiñas y del pueblo. Como no había ganas de tomar nada, continuamos sin mas saliendo de allí por otra carretera que nos llevó de nuevo a la comarcal que habíamos abandonado para ir a San Emiliano. Así fuimos avanzando por la comarca de Babia hasta entrar en la de Laciana. Atravesamos entonces Villaseca y Villablino antes de desviarnos hacia el puerto de Leitariegos. Tras pasar Caboalles de Abajo comenzamos la fuerte subida del mismo con curvas y recurvas. Como anteriormente, encontramos algunos tramos con hielo en la carretera, por lo que había que ir atentos a la misma. Tras unos 15 kilómetros de subida, alcanzamos la parte donde se encuentra la estación de ski. Dejamos ésta atrás y continuamos un poco más arriba hasta llegar al pueblo de Leitariegos, ya en Asturias. Eran las 10:45 horas.
Aquí no fue fácil encontrar sitio para aparcar debido a la gran cantidad de nieve acumulada en las calles. Al final cada coche quedó en un lugar diferente y nos preparamos para la ruta. Un cartel nos indicaba que la distancia a la cumbre era de 2,5 kilómetros por una pista señalizada y el desnivel era de 462 metros. A las 11:00 horas emprendimos la marcha por una pista que salía al lado del parador y de la iglesia con dirección SO. La misma se encontraba cubierta de nieve helada por la que se caminaba relativamente bien.
Poco a poco fuimos ascendiendo suavemente por ella con dirección a las pistas de la estación. En la misma se veía numeroso personal esquiando y utilizando los telesillas. A pocos metros de uno de ellos la pista dio un brusco giro cambiando totalmente la dirección que llevábamos. Tras pasar al lado de unas altas antenas y recorrer unos pocos metros más, volvió a cambiar de rumbo el camino hacia el Oeste. A partir de ahí zigzagueamos por la ladera y no tardamos en divisar a la laguna de Arbas. Aquí nos detuvimos unos minutos a sacar unas fotos. Allí estábamos Luis, Javi y yo colocando las cámaras con el disparador automático para plasmar a todo el grupo. Yo tuve que repetirla al quedarme la primera demasiado clara.
De nuevo en marcha no tardamos en llegar a la laguna encontrándola completamente helada. Tal era la capa de hielo que tenía que estuvimos paseándonos por encima de ella sin peligro alguno. Tampoco nos metimos al mismo centro “por si las moscas”. Eran las 12:50 horas.
Aquí optaron por abandonar la pista que subía por la parte izquierda y entramos en una canal de nieve con bastante pendiente. En los primeros metros no se encontraba muy dura, pero poco a poco fue estando más helada y entonces algunos optamos por colocarnos los crampones. Los que llevaban piolet se ayudaban de él y no les hicieron falta, pero Juan, Luis y yo los pusimos, lo que realmente nos sacó del apuro, ya que arriba era casi hielo. Lo malo es que fuera de la nieve, y sobre todo en la roca, son incomodísimos del todo. Por ello, y tras pasar este tramo, no tardé en quitarlos para subir mejor.
La vista iba siendo cada vez más espectacular y ya veíamos hacia el Este la cumbre nevada del Cornón. Algo más arriba pasamos al lado de otra laguna con una bella tonalidad verdosa y con la superficie helada formando curiosas formaciones. Nos metimos entonces en el último tramo de la ladera que era largo y de fuerte pendiente al final. Mientras que José Luis y Juan se habían ido por la izquierda, nosotros lo atacamos más directamente. La pendiente era la misma, aunque por su parte tenía más nieve. Juan estrenaba los crampones y parecía que les iba a sacar provecho. Lo cierto es que estuvo a punto de tener que darse la vuelta en el último tramo por la inclinación que tenía la ladera y la nula sujeción que encontraba. Por nuestra parte, había más matojo bajo aunque también encontramos trechos helados. Los dos últimos metros antes de alcanzar la cresta estaban cubiertos de nieve helada, por lo que Luis y yo tuvimos que usar el piolet de Javi para sortearlos con algo más de seguridad, aún así no lo pasamos nada bien.
Eran las 13:30 horas cuando alcanzamos la cresta por la que subía la ruta verdadera. Como apunté antes, a Juan le costó también lo suyo llegar a ella un poco por debajo de nuestra posición. Superado este trance nos reunimos todos para recorrer los últimos metros hacia la cima que teníamos ya a la vista. Así como la cara NE por la que habíamos subido tenía esa fuerte caída, por la contraria eran laderas más suaves. Sin apenas desnivel recorrimos los escasos 400 metros hasta alcanzar la cumbre del Cueto Arbás, con una altitud de 2007 metros. Eran las 13:55 horas. Según mi podómetro habíamos recorrido 3´460 Km, un kilómetro más de lo que marcaba el cartel.
En ella quedan los restos de una caseta y los mástiles de unas antenas repetidoras de televisión. En uno de ellos se encuentra el buzón, del que recogimos unas tarjetas de cumbres, así como el punto geodésico. La vista desde allí era amplia y diversa. Por una lado la zona leonesa con las cumbres cubiertas de nieve. Por otro, los valles asturianos apenas con alguna mota blanca en ellos. Entre las cimas que se podían divisar se encontraban las del Cornón, Muxiven, Peña Ubiña, Catoute, Miravalles, etc. Abajo contemplábamos la raya del puerto y Leitariegos, pero no las lagunas, ocultas tras una ladera.
Antes de ponernos a comer sacamos varias fotos, algunas de ellas subidos a los mástiles de las antenas. A la abrigada de la caseta nos acomodamos para reponer energías. Entre algunas brumas, el sol lucía la mayor parte del tiempo, lo que se agradecía dado el viento fresco que corría del norte. Como anécdota apuntaré la presencia de dos pequeños perros que habían subido con nosotros y que ahora jugaban entre ellos en la nieve. Curiosamente, la vez anterior que había subido, también tuvimos la compañía de otro can durante toda la ruta.
Tras la comida dejamos nuestra tarjeta de cumbres antes de emprender el descenso. Javi probó a hacerlo por la parte norte, pero vio que estaba aún más complicado que la subida. Sobre las 15:00 horas nos pusimos en marcha. Esta vez íbamos a bajar siguiendo el camino marcado. Una imagen bonita era la de toda la cresta del macizo bien definida por la nieve. Abajo vimos otra laguna circular con el hielo formando radios casi perfectos.
Un indicador, casi innecesario, nos marcó donde abandonar la cresta para comenzar el descenso más pronunciado. El camino estaba cubierto de nieve y solo las huellas dejadas por otro personal que habíamos visto bajar cuando subíamos nosotros nos lo marcaba. La nieve, que antes de había suavizado un poco, comenzaba de nuevo a helarse. Por ello hubo tramos en los que tuvimos que extremar un poco más la precaución. Otro bello marco fue la vista conjunta de la cumbre y el lago helado con los valles asturianos de fondo.
No pude por menos de aprovechar algunas de las pendientes para practicar el “culoskí” con un plástico que llevaba. En varios tramos alcancé el nivel de la laguna de Arbás. Mientras que Luis y Juan bajaban por otra vaguada, el resto ya estaba bastante adelantados. Con los primeros me reuní enseguida y entramos en el tramo del camino por el que ya habíamos subido por la mañana hasta la laguna. Eran las 16:05 horas.
Suavemente fuimos descendiendo por la pista zigzagueante y poco después de pasar por donde las antenas nos reunimos con José Luis y uno de los perritos que nos habían seguido a la cima. Procurando no pisar los tramos embarrados nos fuimos acercando al pueblo en el que entramos a las 16:30 horas. Al llegar al coche me cambie la ropa de la parte de arriba que venía húmeda de sudor y me quedaba frío. El podómetro marcaba ahora 6´850 Km.
No tardamos en emprender el regreso a León acordando parar en Villablino a tomar un vaso. Al pasar cerca de la estación de ski vimos que ya estaban cerrando las instalaciones. Bajamos el puerto y llegamos a Caboalles donde nos desviamos hacia Villablino. En éste nos detuvimos y entramos en una cafetería a tomar unas consumiciones y hacer las cuentas de gastos. Pasadas las seis reemprendimos de nuevo el viaje. Al sur de este pueblo se veía el pico Cueto Nidio, al que también hemos ascendido.
Poco a poco fue oscureciendo y el cielo se tornaba de un color “rosa-violáceo” que de fondo de las cumbres formaba verdaderas postales. Una de ellas fue de nuevo la de Peña Ubiña, a la que aún en marcha, saqué una foto.
Al llegar a la autopista entramos de nuevo en ella para bordear el pantano y salir en La Magdalena. Como nota anecdótica apuntaré la parada que hicimos en Camposagrado ya que yo no me aguantaba y tenia que “me....r”.
Sin más novedades continuamos el viaje y sin más entramos en León sobre las 19:30 horas. Tras llamar a mi hermana se acercó a buscarme y no tardamos en llegar a casa tras esta primera salida anual del club y personal.