lunes, 28 de noviembre de 2011

PEÑA VALDORRIA (Desde el Curueño) - 27-11-11

 


4ª ASCENSIÓN A “PEÑA VALDORRIA”. (Desde el Curueño).

27-11-11           (Domingo)

Casi finalizando el año montañero, hemos realizado la ascensión a Peña Valdorria desde la misma orilla del río Curueño. Las tres veces anteriores que yo lo había hecho siempre había comenzado en el pueblo de Valdorria, situado 300 metros por encima de este punto. A pesar del considerable desnivel, unos 900 metros, fue cómoda la subida a dicha cumbre.
Nos animamos este día 11 participantes: Mª Jesús, Mateo, José A., Camino, Álvaro, Guillermo, Miguel A., Nati, Tiquio, Antonio y yo, acompañados también por Rex. En Guzmán nos reunimos a las 8:00 horas partiendo en los coches de Álvaro y Tiquio los diez que de aquí salíamos. Ya en Robles de la Valcueva se nos unió Miguel A., que venía de Pola. En los tres vehículos recorrimos el último tramo hasta dejar atrás Nocedo de Curueño y en la confluencia con el valle de Villarrasíl aparcamos éstos en un prado cercano a la carretera. Nos preparamos para la marcha descartando subir algún vehículo al pueblo. Nos sacamos una foto de grupo y cuando eran las 9:15 horas emprendimos la marcha por un camino que comenzaba a subir suavemente por dicho valle. Las primeras heladas de la temporada se notaban en el terreno y el frío de momento era intenso. Yo, que estaba aún convaleciente de un buen gripazo, me lo iba a tomar con calma y sin agobio alguno.
El ancho camino serpenteaba entre algo de arboleda ya muy desprovista de hojarasca. Cercana se alzaba la piramidal cumbre del Cueto Aucino mientras que de Valdorria contemplábamos las laderas Norte pero no la cima. El camino era bonito y en él pudimos ver un manantial entre raíces y musgo. Algunos regatos cruzaban bajo nosotros por tuberías que los sacaban en la parte baja cayendo algunos en estanques hechos con alguna vieja bañera.
Ya después de un tramo salimos de la zona sombría al sol matinal que se agradeció. A las 10:00 horas llegábamos al refugio donde el ancho camino terminaba. Este recinto de unos 20 m2 tenía una mesa con algunas sillas y una chimenea con una estufa dentro. A partir de él seguía un sendero por el medio de la vaguada que se iba estrechando en su parte más honda. Más arriba había otra fuente con pilón-bañera.
Nos metimos en la estrecha vallina siguiendo la senda marcada por el paso del ganado y más senderistas anteriores. Llegamos entonces a una alambrada divisoria de terrenos que atravesaba perpendicularmente el valle. En ella nos reunimos y nos detuvimos unos minutos a tomar un pequeño tentempié. Eran las 10:40 horas.
No tardamos en retomar la subida abandonando ahora la dirección para meternos de lleno en la ladera izquierda con dirección a la cresta. De nuevo entramos en zona sombría y la pendiente se acentuó. Algunos comentamos el parecido de este tramo con la subida desde el refugio a la cresta en el Espigüete. Aquel era aún mas largo y quizás algo más pendiente.
El sendero si es que lo había aquí, ya no se distinguía, y cada uno fue ganando altura por donde mejor le parecía. El paisaje era cada vez más amplio divisando numerosas cumbres alejadas como el mismo Espigüete o los Mampodres. Tras el valle contiguo se veía también Peña La Verde, a la que algunos querían ir. Un poco más al Oeste emergía el Bodón de Lugueros. Hacia San Glorio sobresalían varias cimas en la zona de Peña Prieta totalmente blanquecinas, y aquí surgió la discusión. ¿Era niebla o nieve?. A la mayoría nos parecía nieve, aunque algunos decían que eran nubes bajas. Con el zoom de la cámara salimos de dudas al comprobar que era una buena capa de nieve lo que cubría todo el macizo aquel. Alguien perdió la apuesta que hizo. Por cierto, no pagó.
La ladera herbosa y pendiente se hacía eterna, aunque no se subía mal del todo. Zigzagueábamos para hacerlo más cómodo y así ganábamos altura progresivamente. Ya en los últimos metros me di de lleno con un regato congelado en el que casi pegó un patinazo. En la cresta veíamos a los compañeros más adelantados destacando la silueta a contraluz. Pocos metros nos restaban para alcanzar el Portillo del Agua, collado con 1812 metros de altitud al que llegamos cuando eran las 11:45 horas. Allí encontramos una pareja y a algunos de los compañeros esperando.
Nos quedaban poco más de 100 metros de desnivel a la cumbre, pero también de fuerte pendiente. Ahora contemplábamos el valle del arroyo Valdecesar que baja a Valdorria y tras él el Correcillas y Peña Galicia. La llanura hacia el sur se extendía varios kilómetros llegando a distinguir incluso la ciudad de León.
Comenzamos a ascender por la loma, ya que no era propiamente cresta, una vez más serpenteando para hacerlo más llevadero. El sol aparecía de vez en cuando tras la línea rocosa dándonos de totalmente frente. Así alcanzamos un falso llano tras el cual vimos una empinada canal estrecha en la que nos metimos. Había que tener precaución con la piedra suelta, mas que por resbalar, por que no se fuese hacia los de atrás.
Al final de dicha canal se encontraba por fin la cumbre de Peña Valdorria con sus 1927 metros de altitud. Aprovechando la estancia de otra pareja en la cima, nos sacamos una foto de grupo con el banderín del club al lado de la cruz. En uno de los dos buzones dejamos nuestra tarjeta y nos dispusimos a comer, aunque solo eran las 12:10 horas. Por su parte, Miguel A., Mª Jesús y poco más tarde José Antonio decidieron emprender la marcha hacia el collado Bucioso y si podían, Peña La Verde. Por la cresta les vimos después durante un buen tramo hasta desaparecer entre las cima intermedias.
El paisaje era realmente extenso contemplándose numerosas cumbres de la Cordillera Cantábrica de Este a Oeste. Sí destaco la del cercano Prado Llano, en Montuerto, donde en 15 días colocaremos el Belén de Cumbres de este año con el que terminaremos el calendario 2011. Hacia el sur se alejaban los valles de los principales ríos como el Bernesga, Torío, Curueño e incluso parte del Porma. Valdorria pueblo no se veía, pero sí la ermita de San Froilán en los riscos superiores del Bosque de las Hadas. Algunos nos tumbamos luego aprovechando el estupendo día que hacía. El sol calentaba, aunque también corría un ligero viento frío que contrarrestaba ese efecto. Yo me tumbé en una roca que me pasaba el frío y tuve que poner más ropa debajo.
A las 14:00 horas emprendimos el descenso por la misma canal hacia la collada del Portillo de Agua a la que llegamos en 15 minutos. La opción que tomamos ahora fue echarnos al sur, hacia el valle de Valdecesar. Apenas encontramos roca en esta ladera muy herbosa y con matojo bajo. En ella sí vimos numerosos hitos que guiaban el sendero más o menos marcado. Atravesamos algunos pedreros en los que casi echábamos a correr patinando sobre la grava de los mismos. También aquí zigzagueaba por la ladera ya que es una de la rutas más usadas para ascender a esta cumbre desde el pueblo. Encontramos un trozo donde habían plantado pinos en pequeños huecos del terreno. También vimos algunas setas entre ellos.
Una hora después de salir de la cumbre llegábamos al camino del valle cerca del cual encontramos los restos de un espantapájaros en el suelo. Algunos árboles crecían en la parte baja de este valle formando grupos. Al lado del camino vimos otra fuente con pilón tras la cual subimos suavemente durante un trecho hacia las cercanías del cementerio. Tras un recodo apareció Valdorria por debajo de nosotros y hacia él comenzó a descender el camino que entraba pegado a la iglesia.
Eran las 15:15 horas cuando llegamos a este pueblo desde el que también se podía ver la espiga de la ermita en el alto de las rocas donde se emplaza. En las calles vimos numerosas gallinas y algunos gallos corretear libremente. No falta en este pueblo el agua, que mana de fuentes con varios caños.
Nos encaminamos hacia el bar donde decidimos tomar un refrigerio. Nuestra intención era bajar por el Bosque de las Hadas, pero no nos lo recomendaron por el gran caudal que bajaba por el río y que impide su paso en el último tramo antes de la cascada. En este bar nos convidaron a una copa de cava, lo cual agradecimos.
Aquí hago el inciso siguiente. Nos habíamos dividido en tres grupos formados por: Nati y Camino, que habían quedado a su aire desde el comienzo, Mª Jesús, José Antonio y Miguel Ángel, que se habían desviado en la cumbre, y el resto, Álvaro, Mateo, Antonio, Tiquio y yo. Ahora también nosotros nos dividíamos ya que algunos decidimos subir hasta la ermita de San Froilán mientras Guillermo y Antonio emprendían el descenso por la carretera. Mateo no quería subir y se ofreció a quedar cuidando las mochilas mientras subíamos Tiquio, Álvaro y yo. Ellos no habían estado nunca allí y así subimos por el sendero, a través de los 365 escalones que cuentan había hasta este lugar. Antes de llegar había un belén colocado en un hueco de unas rocas, y tenía unas cuantas figuras. En la Ermita se encuentra un altar con la imagen del santo que puede verse desde el ventano de la puerta. En un ventanuco había colocado otro Portal de Belén. En el cepillo dejamos unas monedas como limosna y que además sirven para conservar estos lugares emblemáticos.
Trepando un poco alcanzamos una roca con una cruz desde la que tuvimos una bella panorámica de la cumbre y el pueblo aún soleado que usamos de fondo para una foto de grupo. Pues bien, después de volver a la altura de la ermita tuve que volver a subir a por el gorro que se me había quedado olvidado al sacar la foto. Sin más emprendimos el descenso al pueblo en el que entramos cuando eran las 16:40 horas.
Desde él atajamos para salir a la carretera subiendo unos metros hasta la collada desde la que se baja a Nocedo. Los tres kilómetros son una sucesión de curvas cerradas que van perdiendo altura rápidamente hasta desembocar en la carretera del Curueño en dicho pueblo. Eran las 17:20 horas cuando llegamos. Álvaro y Tiquio se encaminaron hacia los coches, a un kilómetro de allí hacia arriba, mientras nosotros íbamos hacia el bar donde encontramos a las compañeras y compañeros salvo los tres que había seguido la ruta desde arriba. Esperamos por ellos una hora y poco después de llegar emprendimos el regreso a León. Sin novedades recorrimos los 50 kilómetros hasta la capital donde llegamos a las 19:35 horas.
Terminamos así esta penúltima excursión del año por parte del club de montaña “Cumbres de León”, restando tan solo el Belén de Cumbres en el Prado Llano y la cena de Navidad, como ya es habitual en el mes de diciembre.
















domingo, 13 de noviembre de 2011

lunes, 7 de noviembre de 2011

MAGOSTO - VALLES DE BALBOA 06-11-11

 

MAGOSTO EN BALBOA.

1ª TRAVESÍA “BALBOA – PUMARÍN – CANTEJEIRA – CASTAÑOSO – BALBOA”.

06-11-11         (Domingo)

Después de habernos quedado sin plazas para el Magosto de la Delegación de Montaña, hemos decidido agregarnos a otro en el último momento. Por parte de Mª Jesús se nos propuso acercarnos a Balboa, localidad berciana en la que durante el fin de semana se celebraba este evento típico de estas fechas otoñales. Tan solo cuatro nos animamos a ello quedando luego reducidos a tres los participantes en el mismo: Mª Jesús, Álvaro y yo.
A las 7:30 horas salimos de Armunia en mi furgoneta por la ronda sur enlazando enseguida con la nacional hacia Astorga. En ella entramos a la autovía por la que dejamos atrás Ponferrada abandonando la misma en Ambasmestas. Escasos 7 Km. nos restaban a Balboa, 700 m, donde encontramos aún numeroso personal en diferente estado de “alegría” que seguía la fiesta desde el día antes. Eran las 9:30 horas y habíamos hecho 150 Km.
El cielo gris y con algo de llovizna cayendo nos obligaba a determinar los planes para la jornada. Por una parte queríamos ver una bonita cascada en Cantejeira y por otra realizar una ruta circular por los pueblos cercanos. Sobre las cinco de la tarde comenzaba el magosto, que consistía en una actuación de música celta en una de las pallozas-bar mientras se consumían castañas asadas que daban como tapas en la misma.
Para hacer la ruta completa subiendo a la cascada era muy difícil llegar a esa hora o incluso poco más tarde. Siempre se podía atajar desde cualquiera de los pueblos de la misma, lo cual hicimos al final. Por un lado, la ruta marcada y oficial estaba trazada desde Balboa a Castañoso, Villariños, Chandevillar y vuelta a Balboa. Para ver la cascada había que subir hasta Cantejeira pasando por Pumarín y luego dirigirnos hasta Castañoso y enlazar con la ruta. Ya adelanto que, tanto la mala señalización, como la falta de la misma, por insuficiente o gamberrismo, nos hicieron perder muchísimo tiempo durante la jornada como luego detallaré.
A las 9:40 horas emprendimos la marcha hacia Cantejeira, distante 4,5 kilómetros y con un desnivel de 400 metros hasta el mismo. Atravesamos un bonito parque por el que cruzaba un arroyo y poco después cogimos la carretera que asciende de continuo hacia dicho pueblo. El sol quería salir entre la nubes y avanzo que al final se impuso, aunque peleando de continuo con ellas. La lluvia se fue haciendo más débil y también cesó antes de llegar arriba. El frío sí era intenso de momento.
Delante de nosotros se alzaba el castillo de Balboa en el alto de un cerro cubierto de arboleda. Los castaños escoltaban la carretera a ambos lados dejando caer sus frutos ya maduros. Íbamos cogiendo algunas para probarlas sin entretenernos demasiado ya que la marcha se prometía larga, si la hacíamos entera. Algunos coches iban y venían por ella, aunque muy escasos. Dejamos atrás unos depósitos de agua mientras ganábamos altura constantemente.
La vista era cada vez más amplia del valle de Balboa sobre el que veíamos un amplio y bonito arco iris que salía del mismo pueblo. Hacia el Noroeste se cerraban negros nubarrones que amenazaban lluvia con fuerza, pero el viento corría algo trasversal y no los llegaba a cerrar sobre nosotros.
En esta subida íbamos siguiendo una ruta señalizada para bici de montaña que recorre las cuencas mineras de la comunidad y encontrábamos señales de la misma en diferentes tramos. La carretera serpenteaba valle arriba por la ladera Este entre arboleda, aunque los castaños habían desaparecido según avanzábamos. Llegamos así a una bifurcación donde cada ramal se divide para llegar a Cantejeira por diferente ruta. Uno va directamente mientras el otro pasa por Pumarín, aunque en distancia es similar uno a otro. Mª Jesús había tomado un atajo por un sendero mientras Álvaro y yo decidíamos no abandonar de momento el asfalto. Nos encaminamos hacia el primer pueblo, Pumarín, donde nos encontramos en pocos minutos cuando eran las 10:50 horas.
En dicho pueblo, situado a 1050 metros de altitud, entablamos conversación unos minutos con una vecina. Retomamos la marcha atravesando la pequeña localidad y enlazando luego a la otra carretera que baja hacia Villafeile y Ambasmestas. Hacia el lado contrario nos encaminamos divisando enseguida Cantejeira a poco más o menos un kilómetro. Ahora lucía el sol y entre la niebla pudimos ver la cumbre de Peña Rubia. Poco después llegamos al encuentro de los dos ramales de la carretera a dicho pueblo que se unían poco antes de entrar en él.
A la entrada de Cantejeira se encuentra el cementerio desde donde poco antes parten dos senderos, uno de ellos marcado con dirección a Balboa y el otro sin nada. Nos habían dicho que también salía de allí uno hacia Castañoso, pero no lo vimos.
A las 11:25 horas llegábamos a Cantejeira situado a 1100 metros de altitud. Alguien nos indicó la salida hacia la cascada y hacia ella nos dirigimos. En una fuente paramos unos minutos y charlamos con una pareja de lugareños que nos indicaron también dicho camino. Apunto que en la fuente había unas bonitas esculturas de madera empotradas entre las piedras de la misma así como una placa de homenaje a un personaje de la localidad.
A las 11:40 horas salimos del pueblo por un camino hacia el Este por encima de varias huertas y prados. A unos 500 metros encontramos una bifurcación con una señal en medio a modo de flecha señalando a la derecha que ponía “cascada”. Pues bien, dicha señal estaba desclavada puesta provisionalmente en medio de los ramales y de frente al ramal derecho, con lo cual, si nos fiábamos de ella teníamos que seguir por nuestra izquierda. Claro que, si la flecha realmente tenía que estar mirando hacia el pueblo, que era lo normal, teníamos que ir hacia la izquierda. Vamos, un dilema. María Jesús se acercó unos metros hacia la derecha sin ver señal alguna de los hitos que nos habían comentado que había.
Sin más nos encaminamos hacia la izquierda comenzando un fuerte descenso hacia un valle. No tardando surgió otro dilema al ver un nuevo cruce de tres senderos. Uno lo descartamos al ver que subía demasiado hacia la cresta. De los otros, otro bajaba directo al río y el tercero seguía de frente hacia el fondo del valle. Seguimos éste último llegando a unas praderías donde daba un giro total por la margen contraria de la reguera Tabernas. Dudamos si habría que seguir valle arriba, pero ya no se veía trotado y desistimos. Seguimos el sendero por esa otra margen entrando en un pequeño pinar que atravesamos enseguida.
Ya fuera de él, y sin señales de la cascada, oímos ladrar un perro en la parte contraria y dimos una voz a ver si venía alguien. Nos contestó una chica que nos comentó que no íbamos bien por allí y que no estaba tan lejos. Resumido este rato, atajamos por la vaguada pasando el río para comenzar a subir por otro sendero empinado hasta encontrarnos con esa joven. También iba buscando la cascada, a la que ya había ido alguna vez, pero de cuya situación no se acordaba. Total que decidimos volver al pueblo de nuevo y sopesar las alternativas. Cuando entramos en Cantejeira de nuevo eran las 13:10 horas.
Nos encaminamos hacia la gran palloza de este pueblo, también convertida en bar, y entramos a verla. Volvimos a encontrarnos con la señora de la fuente y otra vecina que nos explicaron ciertamente por donde se iba. La señal estaba movida y había que girar a la derecha realmente. Nos indicó además otro sendero por debajo del anterior que iba más directo y ya por amor propio nos encaminamos por él. Éste estaba más embarrado y nos sacó al ramal que venía de la bifurcación de arriba. Enseguida vimos otra flecha que nos metía hacia el fondo del mismo valle de Tabernas pero varios metros río abajo. La pendiente era pronunciada y una nueva bifurcación nos ponía en apuros de nuevo. Una flecha hecha con piedras en el suelo y las indicaciones que nos habían dado de ir siempre a la izquierda, nos sirvió para elegir el sendero. Bajamos varios metros entre vegetación hasta llegar por fin al ansiado rincón, que por lo demás no nos defraudó. Eran las 13:50 horas. Desde el pueblo habíamos tardado 20 minutos.
Este bonito salto de unos 10 metros se desploma por una pared rocosa a una pequeña poza antes de seguir su curso entre la arboleda. El caudal de la misma era suficiente para ya poder disfrutar de su vista. Aprovechando la estancia de un grupo de jóvenes gallegos, nos sacaron una foto con ella detrás. En unas rocas cercanas nos acomodamos para comer escuchando el sonido del agua desplomándose. Nos quedaba la duda de saber si, de haber seguido el cauce del río hubiésemos podido bajar hasta allí mismo o se encontraría cerrado por vegetación o más cortes insalvables.
A las 14:40 horas retomamos la marcha subiendo hacia el pueblo. Después de comer, las cuestas cuestan más. En un prado vimos un burro que se nos acercó al paso nuestro. Un rebaño de vacas y un caballo nos cerró un momento el camino mientras entraban a otro prado. Atravesamos Cantejeira sin detenernos ya y llegamos al camino cercano al cementerio que señalaba Balboa, y que según ya nos habían comentado, se bifurcaba luego a Castañoso.
A las 15:15 horas tomábamos dicho camino por el que comenzamos a descender entre arboleda y arbustos. Frente a nosotros veíamos varios árboles con diferente colorido otoñal que formaba un mosaico impresionante. Nos hicimos algunas fotos delante de ellos y seguimos avanzando en busca de la bifurcación. En algunos lugares encontramos una especie de pozas que recogían el agua de algunos regatos que bajaban por la ladera y que luego usarían para alguna pradería de la parte baja.
Así llegamos a una bifurcación donde una señal doble marcaba “Cantejeira 0,5 – Balboa 3,5 Km”. Bien, cogimos la dirección a Balboa suponiendo ya de los dos ramales, al que mejor indicaba la flecha. A los 50 metros otro desvío más estrecho volvió a ponernos en jaque descartándolo por ese detalle de la anchura. Seguimos el otro más alto entre arboleda mientras veíamos que nos iba metiendo a una vaguada que no nos convencía, aunque podía luego girar bruscamente. Así recorrimos un trecho durante diez minutos hasta llegar al arroyo donde no giraba, si no que terminaba bruscamente el sendero. El rincón era bonito al menos, pero teníamos que regresar por enésima vez en el día.
Volvimos al punto donde se separaba del pequeño y entrando en él un poco vimos la estaca a unos 50 metros del cruce. Volvimos a descender atentos a las posibles bifurcaciones que podíamos dejarnos atrás sin marcar y así llegamos de nuevo al mismo arroyo anterior, pero por el paso bueno. No tardando encontramos el desvío de los dos pueblos. Desde Cantejeira llevábamos 1,8 Km., a Balboa había 2,4 y 1,5 Km. a Castañoso. Eran las 16:10 horas.
En este tramo a dicho pueblo nos encontramos de nuevo numerosos castaños con frutos caídos en el suelo algunos de los cuales recogimos para comer. Las formas retorcidas de sus troncos eran verdaderas obras de arte en algunos de ellos.
A las 16:50 horas entrábamos en este pueblo donde preguntamos a un joven por la salida hacia Villariños, la cual se encuentra cercana al puente de la entrada sobre el reguero de Castañoso. Si bien las casas de los anteriores pueblos mantenían en general un tono rústico, con algunas excepciones, en éste las excepciones las hacían las antiguas teniendo el resto demasiado cemento y uralita en general. En un tractor también viejo saqué una foto a Álvaro y Mª Jesús, por no perder la costumbre. La altitud del pueblo es de 866 m.
Salimos de allí a las 17:00 horas para recorrer los 3,5 kilómetros a Balboa por la carretera. Sabíamos que había un sendero, y de hecho lo vimos cerca del río, pero ya no arriesgábamos a tener que andar con más retrasos. En este tramo encontramos muchos más castaños cuyos frutos caídos aplastaban los vehículos que iban y venían. Por la izquierda subían las laderas por las que transcurría el sendero por el que habíamos bajado. También vimos más adelante la collada donde comenzaba el mismo en Cantejeira. Al lado de la carretera vimos una larga escalera apoyada en la roca y nos dejó un poco intrigados. No se veía a nadie por allí ni coches.
Poco a poco nos fuimos acercando a Balboa y nos situamos bajo la carretera que sube a Pumarín. Frente a nosotros comenzó a perfilarse a contraluz la silueta de la torre del castillo y no tardando vimos las primeras casas del pueblo bajo nosotros. Tras una cerrada curva, donde se encontraba el desvío de Villariños, entramos en Balboa cuando eran las 17:45 horas.
Haciendo cálculos, entre pueblos habíamos recorrido unos 12 Km. y con las idas y venidas a la cascada y demás otros 6 Km. bien a gusto.
Antes de ir a la furgoneta a cambiarnos preguntamos donde se hacía la fiesta y demás. Pues bien, resulta que al final se había suspendido la actuación musical prevista en la palloza. En un rincón cercano estaban unos jóvenes asando las castañas en un bidón para luego darlas en esa palloza como tapa-degustación. Nos cambiamos y entramos en “La Casa de Gentes”, la casa del pueblo de Balboa, donde había una exposición de aperos y demás. Allí compré un bizcocho de castañas. Luego lo hicimos en la palloza a tomar una consumición y probar las castañas. Aunque había personal, no quedaban ni la mitad de coches que habíamos visto por la mañana al llegar.
Luego decidimos acercarnos hasta la otra palloza-bar, situada a las afueras. Es más grande que la anterior y también muy original. Tomamos otra consumición e hicimos las cuentas de la salida. Regresamos luego al centro del pueblo donde teníamos la furgoneta y a las 20:20 horas emprendíamos el viaje hacia la capital.
Enlazamos con la autovía en Ambasmestas y por ella circulamos hasta la altura de Astorga donde la abandonamos. Por la nacional recorrimos los últimos 45 Km. hasta León llegando a Armunia cuando eran las 22:00 horas. Dejé a Mª Jesús en casa y Álvaro tenía su coche donde la mía.
Este fue nuestro magosto particular de este año. Resultó bien, pero la señalización nos jugó unas cuantas malas pasadas haciéndonos perder demasiado tiempo, tiempo que podíamos haber aprovechado visitando al menos el siguiente pueblo de la ruta. Cuando estoy escribiendo esto ya hemos hecho el calendario del próximo año y en abril hemos puesto la misma ruta para terminar de rematarla o hacer la segunda parte de ella.





















lunes, 17 de octubre de 2011

VIII ENCUENTRO "CUMBRES DE LEÓN" - LA CALVA Y LA CARBONA (Poladura de la Tercia) 16-10-11

 


VIII ENCUENTRO “CUMBRES DE LEÓN”. HOMENAJE A ROBERTO PÉREZ.

1ª ASCENSIÓN A LOS PICOS “LA CALVA” Y “LA CARBONA”.

16-10-11            (Domingo)

Otro octubre más hemos celebrado el tradicional “Encuentro Cumbres de León”, Homenaje a Roberto Pérez, que va por su octava edición. Tratando de reunir a la mayor parte de los socios del club y otros adeptos, en esta ocasión nos congregamos 17 personas para el mismo: Tiquio, Juan, Nati, Alex, Álvaro, Mateo, Alba, José Pedro, Amelia, Camino, Irene, Mª Jesús, Amador, Corín, Javi F., Ramón y yo.
A las 8:00 horas nos reunimos la mayoría de participantes en Guzmán de dónde partimos poco después para emprender el viaje por la carretera de Asturias. En ese turno íbamos 10 personas en los coches de Tiquio, Alex y el mío. Poco más tarde lo haría Javi F. y tres compañeros y Ramón, que solo podía ir a la comida.
En Villamanín nos desviamos hacia el Valle de Arbás llegando poco después a Poladura de la Tercia, 1220 metros, donde aparcamos en el comienzo del camino de San Salvador, a unos 200 metros saliendo del pueblo. Por su parte, Nati, Camino y Amelia, decidieron hacer la ruta entre Casares y Viadangos y hasta el primer pueblo las acerqué yo poco después. De regreso habían llegado los compañeros del otro coche, los cuales iban en plan maratón y enseguida les perdimos de vista. El resto comenzamos a caminar cuando eran mas o menos las 9:30 horas. Nuestro objetivo se podía ver perfectamente al Norte tras un largo valle por el que luego bajaríamos.
Allí mismo salía el camino de San Salvador, antigua ruta Jacobea que unía León y Oviedo y que aún sigue marcada como tal por señales. Salimos con dirección Noroeste siguiendo el trazado serpenteante del camino que va ganando altura suavemente por la campa de Pría con la Peña Muezca a nuestra izquierda tras la carretera de Viadangos. Durante un tramo se asciende por una estrecha vaguada de más pendiente hasta alcanzar otra campa. En ella el camino rodea una vallina con poco desnivel antes de volver a subir hacia una zona de rocas que son en realidad el final de la sierra de La Carbona hacia la que nos dirigíamos. Giramos entonces por detrás de dichas formaciones situándonos a la sombra de las mismas. El camino, ahora casi sendero, seguía marcado dirigiéndose a la collada El Coito, paso por el que se comienza el descenso hacia Busdongo.
Nosotros no íbamos con ese objetivo, por lo que enseguida abandonamos dicha ruta para comenzar a subir por otro sendero diagonal hacia la cresta. Algunos atajaron a la misma mientras otros decidíamos seguir dicho sendero unos metros por debajo de ella. Se bordean algunos pináculos dando vistas alternas al norte y a Poladura. Por el norte no tardamos en divisar la carretera de Asturias y Busdongo en ella. El paisaje comenzaba a verse amplio en redondo con numerosas cumbres cercanas y mas lejos que luego enumeraré.
Algunos nos detuvimos unos minutos a la sombra y Álvaro nos convidó a un trozo de turrón de chocolate, que tenemos en los supermercados previo a la navidad ya a la vuelta de la esquina. Sin más retomamos la marcha subiendo sin mucho esfuerzo hacia la cima del primero de los objetivos, La Calva. A él llegamos cuando eran las 12:15 horas.
Esta cumbre tiene una altitud de 1729 metros y desde ella se puede ver gran parte del valle de Arbás al Sur y el de Busdongo al Norte. En La Carbona veíamos a los compañeros adelantados que ya emprendían el cresteo hacia las demás cumbres de la sierra cuya máxima altitud es Peña Lasa en el extremo Este.
Nos sacamos una foto de grupo en la cima, luego comentaré el descuido que tuve y que me todas las fotos que había hecho precisamente hasta ese momento. También dejamos la tarjeta de cumbres en un bote que había entre un hito de rocas. Sin más pérdida de tiempo retomamos la marcha descendiendo hacia la collada intermedia que daba paso a la siguiente cumbre. No se perdía mucho desnivel hasta la misma y en pocos minutos llegamos a la parte baja. En ella había una gran roca inclinada sobre la que se colocaron Mª Jesús e Irene mientras el resto “sujetábamos” la misma.
Comenzamos a subir el último tramo hacia la cima de La Carbona, 1761 m, alcanzando la misma cuando eran las 12:50 horas. Desde allí la vista era realmente amplia pudiendo ver numerosas cumbres entre las que destacaré el Brañacaballo, Estorvín, Tres Concejos o Cellón en la zona de Pajares. Peña Rueda, Ubiñas, etc. al Noroeste. Cirbanal, Tres Marías, Meloita, Cerro Pedroso el Oeste. Hacia el Sur – Sureste, el Fontañán, Cueto San Mateo y Fontún. Cerrando el circulo teníamos el Bodón de Lugueros, Currillines, etc. Los pueblos que veíamos eran Poladura, Casares, San Martín, Viadangos y Cubillas en el Valle de Arbás y Busdongo, Camplongo, Arbás del Puerto y Tonín al Nordeste. Muy alejado se veía Tuiza de Arriba bajo el Tapinón y Siegalavá. Podíamos contemplar igualmente la parta alta del Brañilín y el alto del puerto de Pajares.
En esta cumbre también dejamos tarjeta y sacamos una foto de grupo. Mateo y Mª Jesús decidieron seguir los pasos de los otros compañeros y se encaminaron hacia Peña Lasa. A mí me parecía que no les daba tiempo, ya que a las tres teníamos que estar abajo para la comida concertada en Cubillas, pero bueno, ellos sabrían. El resto nos acomodamos un rato en la cumbre disfrutando del buen tiempo reinante. A mediados de octubre se aguantaba perfectamente en manga corta. Tomamos un tentempié ligero y sobre las 13:40 horas emprendimos el descenso.
Lo hicimos siguiendo el cresteo un rato hacia el sur hasta abandonarlo ladera abajo. La pendiente era muy pronunciada, pero se bajaba bien, casi todos. Juan iba muy despacio y decidí quedar con él. No nos sobraba nada para llegar a la hora abajo aunque íbamos más directos por este otro valle. Pasamos uno de los primeros tramos rocosos y cogimos un sendero a media ladera hasta llegar a una loma intermedia entre dos vaguadas. Allí dije a los compañeros que tirasen ya que si no íbamos a llegar tarde todos. Nos metimos en la vaguada de la derecha por la que también bajaba un sendero muy marcado y poco a poco fuimos perdiendo altura por él.
En la parte baja se veía un cercado de ganado y caballos en la pradera. De allí partía el camino que llegaba al pueblo después de unos dos kilómetros. Antes de llegar a este punto recibí la llamada de Javi, que ya estaba en el pueblo y venía en nuestra busca en el coche. Me parecía que a mí me daba tiempo a llegar andando, por lo que le dije a Juan que no dejase el camino ya que le recogería Javi en él. Atravesé los prados atajando y saltando varias alambradas en ellos antes de salir al camino donde ya estaba Javi algo por encima. La pendiente era muy suave y decidí correr al trote a ver si alcanzaba a los demás antes de llegar. El valle se estrechaba entre rocas en el Barranco de la Carbona viendo varios árboles en las márgenes del camino.
Echando la vista atrás me sorprendió ver a Mª Jesús. Me dijo que detrás venía Mateo y quedó esperando. Al poco rato bajaba Javi con los tres en el todoterreno. Para los escasos 200 metros que quedaban no subí yo.
Aquí fue donde cometí el gran error con la cámara. Se me terminaron las pilas y las cambié, pero por alguna razón pensé inconscientemente que había cambiado la tarjeta, que está en el mismo compartimiento, y la formateé sin darme ni cuenta en ese momento. Yo seguí recorriendo el corto trayecto que restaba hasta los coches atajando por un prado los últimos 50 metros a ellos. Terminaba la ruta cuando eran las 15:10 horas.
Pues bien, al sacar otra foto vi con sorpresa que era la número 6, lo cual no podía ser. Por más que le di vueltas no aparecía ninguna más. Alguien me comentó que había programas para recuperarlas después de borrarlas, pero no me dijeron que no había que sacar más con esa tarjeta, por lo que seguí sacando con ella. Pues bien, ya en casa he conseguido el programa y he recuperado las fotos hechas desde el descenso de La Calva, lo raro es que me han salido también algunas del Sen de los Mulos, pero no las primeras de ese mismo día. Menos es nada. Los compañeros que sacaron también me han pasado algunas más.
Nos cambiamos y sin más nos pusimos en camino hacia Cubillas de Arbás donde teníamos la comida. A Nati, Camino y Amelia, ya las había comentado por teléfono que saliesen hacia el cruce de la carretera y las cogíamos de camino. En dicho pueblo se encuentra el C.T.R. “Río Viejo” en cuyo restaurante teníamos reservada la comida. Allí nos acomodamos para disfrutar de un rato agradable mientras dábamos cuenta del suculento menú a base de entrantes, segundo plato, postre y café, todo ello bien preparado y en cantidad justa. El precio por persona fue de 16 €.
Tras la comida nos sacamos una foto de todo el grupo fuera y a las 18:20 horas emprendimos el regreso a León. Algunos decidimos hacerlo por el pantano de Luna, que se encuentra bajo mínimos de agua. Paré a sacar varias fotos de él y luego en la presa donde estuvimos paseando por ella subiendo a los miradores de la misma. Quedamos Mª Jesús, Álvaro, Irene, Juan y yo un rato por allí e hicimos “escalada” en las paredes rocosas cercanas a la carretera que atraviesa la presa. Así fue oscureciendo y antes de venir tomamos un refrigerio en el cercano bar. A las 20:35 horas retomamos la última parte del regreso a la capital llegando a ésta cuando eran las 21:20 horas.
Con ello dimos por finalizada esta jornada especial dentro de nuestro Club de Montaña Cumbres de León. Junto con el Belén de Cumbres y la Cena de Navidad que aún nos queda, son las tres actividades organizadas por nosotros que podemos destacar de forma especial dentro del calendario anual, cuya próxima edición estamos a punto de confeccionar.