lunes, 6 de febrero de 2012

SALCE - COLLADO DE REMANSADERO - 05-02-12

 


1ª TRAVESÍA “SALCE - COLLADO DE REMANSADERO - SALCE”.

05-02-12                 (Domingo)

La climatología benévola de este invierno ha cambiado bruscamente en los últimos días y en esta ocasión nos ha impedido alcanzar el objetivo previsto, la cumbre de Peña Correa. De las dos opciones más plausibles para ascender a la misma, desde Abelgas o Salce, nos decidimos por ésta última en el mismo punto de salida viendo ya el panorama que se avecinaba. La previsión no era nada buena y se cumplió a rajatabla, dejándonos al menos hacer una travesía por el valle de Campohermoso hasta la collada de Remansadero. Todos estos detalles de la ruta hecha los hemos confirmado en casa, ya que la primera opción era subir por Abelgas y la zona del mapa de este valle no la llevábamos completa. La lluvia, nieve y niebla nos acompañó durante toda la jornada desde el comienzo al fin de la ruta.
En Guzmán nos reunimos los 6 componentes que íbamos a realizar esta marcha: José Antonio, Nati, Mª Jesús, Álvaro, Marcial y yo. En los coches de Álvaro y el mío salimos poco después de las 8:00 horas por la carretera hacia La Magdalena. El agua-nieve caía ya desde León y la carretera estaba bastante irregular para circular. Por el valle de Omaña nos dirigimos hacia el desvío de Salce entrando en otra carretera más estrecha y con peor firme. Pero fue en el mismo pueblo donde sufrimos las consecuencias del tiempo.
Por una de sus calles empinadas comenzamos a subir pisando ya algunas placas de hielo. Álvaro que iba delante llegó un momento que quedó “petado” sin posibilidad de ir adelante o atrás. A mí me pasó casi otro tanto. Retrocedí marcha atrás como pude temiendo que se me fuese la furgoneta hasta quedar atravesado y casi pegando a otro coche. Además no se podía casi bajar de los vehículos ya que algunos incluso caímos al resbalar con el hielo que cubría totalmente el asfalto. Más de media hora estuvimos hasta conseguir dejar los coches bien aparcados y cada uno en una punta del pueblo. En esos momentos llovía y era lo que podía más tarde ayudarnos a salir.
Tras esta primera odisea estuvimos dilucidando qué hacer. La cumbre estaba prácticamente descartada ya que no se veía cima alguna y arriba estaba nevando. Decidimos emprender la marcha por un valle que, repito, no sabíamos exactamente cual era de los dos o tres que salen al Norte desde el pueblo. Nos habían comentado que al final del mismo había unas cabañas donde al menos podíamos resguardarnos en caso de necesidad. Mientras Nati decidía quedar allí mismo, el resto emprendimos la ruta cuando eran las 10:30 horas.
El camino comenzó a remontar suave y paralelo al arroyo de Campohermoso, que se encontraba helado en numerosos tramos. También encontramos una bonita cascada de hielo que se desplomaba desde unas rocas cercanas a la pista. Enseguida nos abandonó José Antonio, que se suponía guía de la ruta. Llegamos a un desvío y al ver huellas hacia un sendero de la izquierda, las seguimos unos metros hasta que desaparecieron. Además el sendero se perdía y era complicado cruzar otro arroyo que venía de esa vaguada. Al final vimos a José por encima y tuvimos que retroceder al cruce para seguir por el otro ramal, que realmente se veía más ancho. No tardando el camino se desviaba del valle que llevábamos dividiéndose éste en dos, el principal de Campohermoso y el de Peñallaz.
Comenzamos a subir más pronunciadamente haciendo zigzag por la loma mientras el agua se iba convirtiendo en nieve. También el viento comenzaba a notarse mucho más fuerte y nos daba de frente molestándonos en la cara al traer los copos contra nosotros. La silueta del disco solar se recortaba en el cielo totalmente gris por detrás. En un nevero del camino vimos unas curiosas huellas de pájaro en forma de flecha perfecta, unas tras otras en hilera. Como apunte comentaré que yo había cambiado la cámara de fotos por la “vieja” y además del fallo de lente, la nieve que me daba en ella me ha dejado unas fotos totalmente desenfocadas y borrosas.
Poco a poco fuimos ganando altura luchando contra las fuertes ráfagas de viento y nieve. La niebla no era cerrada y seguíamos viendo la mayor parte del valle. La arboleda, que tampoco había sido muy espesa anteriormente, era ahora mucho más rala dejándose ver solamente algunos ejemplares sueltos en la parte baja del valle. Según íbamos ascendiendo la fuerza del viento iba en aumento y la visibilidad se reducía. En lo alto vimos una alta antena cerca lo que parecía una gran cuadra de ganado. El ancho camino se dirigía hacia ella dando algunas curvas ya cerca de la misma. El terreno estaba cubierto por una capa de nieve que tenía numerosas “calvas”.
A las 12:35 horas llegamos a esta edificación de grandes dimensiones usada como cuadra como habíamos supuesto. Esperábamos encontrar a José Antonio allí, pero no había nadie. Llamándole al móvil supimos que no lo llevaba consigo, para colmo. Salimos de nuevo al camino para subir unos pocos metros más y enseguida vimos tras las cuadra un pequeño refugio al que nos encaminamos. Antes de llegar vimos a José en él esperando.
En la estancia, de unos 12 m2 , había una chimenea con una silla y un zócalo de cemento alrededor cubierto también por nieve de la que entraba por la puerta y el ventanuco. De ganchos y puntas colgamos la ropa totalmente mojada y encendimos lumbre con leña que había dentro y algún tronco de fuera. Como acelerante del fuego echamos ron que había en una de las varias botellas que se acumulaban en un rincón. Aprovechamos para quemar numerosa basura que se acumulaba allí dejando numerosas botellas de vidrio. Nos dispusimos a comer tranquilamente al abrigo de la nieve y viento que fuera seguía azotando.
Viendo ahora el mapa podemos concretar que estábamos muy poco por debajo del collado de Remansadero a 1500 metros de altitud, habiendo salido de Salce a 1227 m. A ambos lados corría una sierra teniendo al Este el pico Negro, 1803 m. y la Peña del Castillo, 1687 m. y al Oeste el Campo Lamoso con 1936 m. Al contrario de lo que yo esperaba, la Peña Correa se emplazaba mucho más al Oeste y con otros 550 metros de desnivel desde allí. Yo la ubicaba más al Este. Al Norte se bajaba a otro valle, el de Guariza, siendo uno de los que llega a Abelgas.
Con una pereza terrible, más que nada por ponerse de nuevo la ropa húmeda y fría, nos preparamos para la vuelta. José Antonio comentaba la posibilidad de bajar por otro valle diferente, pero para ello había que rodear las cumbres hasta otras colladas, y visto el tiempo que hacía, ni nos lo planteamos. Pues bien, a las 14:15 horas decidimos ponernos en marcha de regreso, todos menos él, que comenzó a subir hacia la cercana collada. De nuevo la nieve y el viento nos azotaba, al menos esta vez de espalda. La nieve del camino se había reblandecido, ya que el frío no era ni mucho menos intenso. La niebla había abierto un poco y se podía ver el fondo del valle y las lomas situadas encima del pueblo.
Poco a poco la nieve se fue tornando a lluvia que seguía cayendo igualmente incesante. Sin abandonar el camino serpenteamos el tramo más pendiente que nos bajó al encuentro con la otra vaguada. De vez en cuando echábamos una vista atrás para ver si veía José, pero no aparecía. Ya paralelos al arroyo fuimos avanzando a su vera acercándonos a ver la capa de hielo que se acumulaba en algunos tramos y que rompimos con los bastones formando iceberg que bajaban sobre el caudal. En la cascada helada en las rocas vimos el curioso efecto del agua cayendo por detrás del hielo transparente cual si fuera una fuente de adorno en un salón.
Cuando eran las 15:15 horas entrábamos en Salce donde ya apenas quedaba hielo en las calles. La parte alta del pueblo se emplaza en la “Y” que forman el arroyo de Campohermoso y el del Valle. Allí está la iglesia de con su alto campanario de piedra y planta cuadrangular.
Sin dejar la calle de entrada llegamos al todoterreno de Álvaro. Ahora teníamos un dilema. Veníamos totalmente mojados y en el pueblo no había bar para cambiarse cómodamente, aunque sí algún cubierto en el que podíamos hacerlo. Claro, luego no podíamos salir de allí o de los coches. Llamamos a Nati, que estaba en casa de unos vecinos donde había comido también. José no aparecía por ninguna parte y yo me estaba poniendo de muy mala leche, porque no es la primera vez que marcha a su bola sin tener en cuenta al resto. Además en esta ocasión con el tiempo que teníamos y sin bar donde al menos esperar cómodamente. Al final Álvaro se decidió a esperar mientras el resto bajábamos en mi furgoneta hacia un pueblo donde hubiese bares. Por mi parte hubiésemos bajado todos y que se encargase de llamarnos luego desde dónde le dejasen.
Nos desviamos en Arienza hacia El Castillo y en dicho pueblo entramos en el bar de la carretera. Allí nos cambiamos y tomamos un café calentito que nos subió la moral un poco. Allí se abrían algunos claros y pudimos ver el arco iris al Este. Visto que no llegaban llamé a Álvaro y le dije que bajase él también. Al llegar él subimos Marcial y yo de nuevo a Salce, distante 6 Km. Al llegar al pueblo, y eran las 18:15 horas, bajaba por la calle hacia nosotros. Sin entrar en detalles, había bajado hasta cerca de Abelgas y casi desorientado por la niebla.
Volvimos a El Castillo donde se cambió y demás y poco después emprendimos el regreso a León por fin a las 18:45 horas. Según avanzábamos desaparecía la lluvia y se abrían más claros. Sin novedades llegamos a la capital una hora escasa después.
Y no hay más que relatar de esta nueva salida del club de montaña “Cumbres de León” cuyas incidencias esperamos no se repitan a menudo o mejor nunca.







lunes, 23 de enero de 2012

CASCADA DE LA FERVENCIA (Foncebadón) 22-01-11


1ª TRAVESÍA “FONCEBADÓN - CASCADA DE LA FERVENCIA - FONCEBADÓN”.

22-01-12                (Domingo)

Este tercer domingo de enero nos hemos desplazado hasta Foncebadón para recorrer una sencilla ruta hasta una bonita cascada en sus cercanías. Los planes eran esos y completarlos visitando otro valle adyacente, el de las Tejedas, lo cual quedó pendiente por causas que luego se reflejan.
Nos animamos 8 socios para esta segunda salida del club: José A., Adelino, Nati, Antonio, Alex, Juan, Tiquio y yo. En Guzmán nos reunimos a las 8:30 horas partiendo de allí en los coches de Alex y de Tiquio. La espesa niebla lo cubría todo y nos acompañó hasta dejar atrás Astorga.
En algo más de una hora llegamos a Foncebadón, 1430 m, aparcando a la entrada del pueblo. Cerca se encontraba el cartel de comienzo de la ruta, pero ni una marca más de su continuación. Nos sacamos una foto de grupo y nos pusimos en marcha sobre las 10:00 h. de la mañana. Entramos en un prado que comenzamos a atravesar bajando por el mismo unos metros hacia el arroyo de La Molina. A mí no me convencía que bajase tanto y algunos intentamos buscar la ruta buena más arriba sin ver nada que lo indicase. Cruzamos los prados viendo que el arroyo se encajonaba más y era más complicado bajar a él, por el que habían ido otros compañeros. Al final decidimos bajar también nosotros por el medio de un robledal hasta coger un sendero paralelo al arroyo de La Molina y que transcurre a ambos lados del mismo según que tramo.
Aquí aclaro un pequeño punto. Yo había intentado buscar en Internet un mapa de dicha ruta, fiable, y no encontré ninguno detallado de ella. En algunos que había visto, cada uno la marcaba por diferente lugar, unos por el arroyo, otros por la parte alta, etc, pero ninguno como digo detallado. Tampoco encontramos marcas de dicha ruta, que se supone está señalizada “oficialmente”, ya que vimos el cartel de inicio y alguno más adelante.
Cerca del arroyo nos encontramos con un curioso rincón en el que podía verse una antigua colmena hecha en el tronco de un árbol y rodeado por una pared de piedras como protección contra el ataque de los animales, especialmente el oso. El sendero continuaba a la vera del regato entre matorral y arboleda no muy tupida. Más adelante se ensanchó un poco entre el robledal aún pelado. El manto de hojas secas que cubría el suelo se encontraba completamente blanquecino de la fuerte helada de la última noche. En el arroyo había una especie de puente natural al que bajé a ver mas de cerca.
Cruzamos a la parte contraria de nuevo y comenzó a darnos el sol, lo cual agradecimos. En este tramo pudimos ver cómo los troncos de los árboles estaban totalmente cubiertos por líquenes que no dejaban ver la más mínima parte de la corteza. Además eran largos y colgaban a modo de melenas formando unos bonitos efectos en el paraje.
Continuamos en un descenso prolongado y suave atravesando luego una zona donde la maleza se cerraba en el sendero teniendo que agacharse para proseguir. Yo seguía convencido de que aquella no era la ruta oficial aunque estuviese bastante trotada. En el arroyo se formaban costras de hielo sobre el mismo.
A las 11:15 horas llegamos al Prado de la Molina, confluencia de valles donde se une el que traíamos de La Molina con el de Tijeruelas y el Valle Seco además de con el Barranco de la Molina. Atravesamos alguno de ellos y salimos a un ancho camino que cruzaba de Oeste a Este dicha confluencia cerca del cual encontramos otro cartel de la ruta, aunque sobre información de flora y fauna solamente. Nosotros teníamos que seguir el arroyo principal hacia abajo y cruzamos una zona donde se acumulaba el hielo en el terreno. Enseguida vimos un indicador, el primero en todo el camino, que señalaba la cascada a 100 metros. Entre escobas seguimos el sendero hasta situarnos justo encima del salto. Por una empinada pendiente descendimos los últimos metros hasta llegar a la parte baja de la Cascada de La Fervencia, 1123 m, cuando eran las 11:30 horas.
Nos encontramos con una cascada de unos 50 metros por la que se deslizaba el agua, ya que no tenía suficiente caudal como para formar un verdadero salto. Aún así el rincón es bello y el hielo que se formaba en él le daba también un toque bonito. Nos sacamos luego una foto de grupo haciendo algunos números para que saliésemos todos y el salto. Por debajo caían otras cascadas que vimos desde otro punto más distante. En un tronco que caía hacía el arroyo también nos sacamos unas fotos que luego me han dado mucho juego “trucándolas”.
Media hora después subimos por el mismo sendero hacia la confluencia de valles, no sin antes esperar por alguien, y no digo nombre, que quedó enriscado/a entre la maleza al separarse del sendero y no poder salir. Casi tenemos que llamar para que le sacasen de allí, je, je.
Desde la confluencia del valle nos echamos ahora hacia el Oeste por el ancho camino que enseguida cambió de rumbo hacia el Norte por una empinada ladera sin ningún tipo de serpenteo que moderase la pendiente. La vista era amplia contemplando numerosos molinos eólicos en las colinas del Noroeste. Nuestro objetivo ahora era el Valle de la Tejedas, en otro paraje adyacente más al Oeste.
Ya bastante arriba nos desviamos por una ancha pista entre pinares de pendiente bastante más suave. El grupo se fue dividiendo yendo unos muy separados de otros. Los pinos tenían gran altura y nos daban sombra en la mayoría del trayecto. La helada se iba deshaciendo formando una capa de barrillo sobre la pista. Tras un buen rato caminando divisamos al fondo una estación eléctrica a la que llegamos cuando eran las 14:00 horas.
Allí se cruzaba otra pista cuyo ramal izquierdo volvía a Foncebadón cerrando el círculo. Nati decidió emprender la marcha por él mientras el resto, siguiendo las indicaciones de José Antonio, entramos en otro camino más “perdido” que salía casi de frente al que traíamos. Entre pinos bajamos suavemente unos metros antes de salir a campo abierto entre grandes escobas. Al fondo veíamos un gran mar de nubes por encima del cual emergía cumbres como la Peña del Seo. Llegamos enseguida a un manantial sobre el que habían hecho un armazón de cemento hacía muchos años. Se trata de una de las fuentes que forman el arroyo Mampodre y luego Las Tejedas.
El sendero allí se perdía cada vez más y hubo discrepancias en seguir bajando o no, teniendo en cuenta que luego había que subir de nuevo. Algunos se dieron la vuelta sin más y el resto, a pesar de la insistencia de José Antonio para seguir, decidimos también regresar tras deliberar un momento. Él siguió para adelante mientras lo demás desandábamos el tramo hacia la confluencia de caminos de la que nos habíamos desviado no más de 300 metros.
Por el móvil avisé a los que se habían dado la vuelta antes de que les seguíamos y que esperasen, contestando que se iban a reunir con Nati para parar a comer. No tardamos en divisarles por delante mientras seguíamos subiendo suavemente por encima de las cabeceras de los valles de Las Tijeruelas y Seco. En una ladera alejada veíamos el pueblo de Argañoso. De esa forma llegamos a un punto donde nos reunimos con los compañeros que se habían detenido para acomodarse a comer en un pequeño claro entre las escobas al lado de la pista. Eran las 14:40 horas.
Nos sentamos como pudimos en la hierba o encima de las ramas de las escobas, para protegernos de la humedad, y nos dispusimos a comer. En el cielo “cercano” seguía sin verse ni una nube, aunque hacía el Este seguía cubierto por la capa de niebla que no levantaba. También al Norte se veían los valles con un mar de nubes.
Una hora estuvimos allí parados antes de retomar la marcha por la pista en cuya cuneta vimos una placa que rezaba “Foncebadón 1500 m”. Estábamos en la parte más alta de la ruta y ahora paralelos ya a la cercana carretera que subía hacia el puerto de Foncebadón. En pocos minutos salimos a ésta teniendo ya a la vista el pueblo. Un suave descenso por ella de medio kilómetro nos metió en Foncebadón cuando eran las 15:55 horas.
En el pueblo estuvimos viendo una taberna con un hórreo cercano donde nos sacamos unas fotos. En las calles encontramos numerosas casas ya derruidas y la Cruz de Foncebadón del Camino de Santiago. También son varios los establecimientos hosteleros que se encuentran en este punto estratégico de la Ruta Jacobea. Entramos luego en uno de ellos a tomar un refrigerio y en ello estábamos cuando llegó José Antonio.
Tras un rato cómodamente sentados y tomando el café, o lo que se cuadrase, nos dispusimos a emprender el viaje de vuelta. Poco antes de las cinco de la tarde nos pusimos en marcha hacia la capital. Fue antes de llegar a El Ganso donde la niebla, a la que nos acercábamos con rapidez, nos envolvió de nuevo totalmente. Tras respetarnos toda la jornada, volvíamos a tenerla como compañera de viaje. Llegamos y pasamos Astorga entrando en la nacional hacia León. Por ella circulamos mientras aumentaba ligeramente la visibilidad. Sin novedades llegamos a la capital cuando eran las 18:10 horas y con tan solo 4 grados de temperatura, que marcaba en Guzmán el termómetro. Allí mismo tenía la furgoneta en la que regresé a casa minutos más tarde.
Viendo ahora descripciones de la ruta en la red he encontrado esta misma que hicimos nosotros y según los datos recorrimos 10 kilómetros.
















 

lunes, 9 de enero de 2012

ARBILLOS (Besande) - 08-01-12

 


1ª ASCENSIÓN AL “ARBILLOS”. (Besande).

08-01-12              (Domingo)

Comenzamos este 2012 con la ascensión al pico Arbillos, en la zona de Besande limítrofe con Palencia. Hace 7 años nos acercamos hasta ese mismo pueblo y la gran cantidad de nieve acumulada nos echó a algunos para atrás y realizamos una travesía por las cercanías mientras otros sí coronaban la cumbre. En esta ocasión, y un mes antes que aquella vez, no encontramos más que cuatro neveros diminutos y un día excepcional para su ascensión con sol radiante y relativa buena temperatura.
Fuimos a esta salida 8 participantes, socios y no socios del club, que aquí nombro: Tiquio, José Antonio, Mª Jesús, Nati, Álvaro, Jesús, Margarita, y yo, acompañados por Rex. En Guzmán nos reunimos todos emprendiendo el viaje a las 8:30 horas en los coches de Tiquio y el mío por la nacional hacia Mansilla. Nos desviamos hacia Cistierna y circulamos entre la niebla cerrada dejando atrás Sahechores de Rueda donde giramos hacia Almanza y luego Puente Almuhey. Fue en este tramo donde de pronto se nos abrió el paisaje quedando un cielo azul sin nube alguna que lo manchase. Tras pasar Puente Almuhey abandonamos la provincia leonesa entrando por un rato en Palencia. Pasamos Guardo y en Velilla del Río Carrión paramos a tomar un café unos minutos. De nuevo en marcha entramos en León y poco después llegábamos a Besande, 1260 m, tras 105 kilómetros recorridos.
Aparcamos los coches cerca de una fuente del pueblo y nos sacamos unas fotos de grupo antes de comenzar la marcha cuando eran las 10:30 horas. Frente a nosotros se alzaba la cima del Peñón de Arbillos, segunda cumbre del pico principal situado algo por detrás de ésta. Dicha ruta a la cumbre está marcada como PR-LE-34 coincidiendo parte de la misma con el GR-1. La ruta circular pasa por la cima y se cierra luego por Valverde de la Sierra, bajo el pico Espigüete que ya contemplábamos al norte. En el camino encontramos numerosas bifurcaciones que fuimos desechando al estar marcadas con un aspa de “mal camino”. Paralelos a la carretera nos dirigimos al norte entre prados completamente blancos de la helada. El frío era intenso a pesar del sol y hubo que sacar guantes, gorro, etc.
Tras un tramo recorrido llegamos a la bifurcación donde se cerraba la ruta circular. Según un indicador, al pico Arbillos había 4,6 Km. y 2:40 horas. A mí me parecía un poco exagerado y pensé que podía indicar el resto de ruta completa, pero luego comprobamos que así era realmente. Llevábamos 1 Km. desde el pueblo.
Mientras Nati decidía seguir el ramal hacia Valverde, el resto nos encaminamos entre escobas por un ancho camino hacia la falda del pico. Por detrás contemplábamos el pueblo en el amplio valle del Río Grande por el que subíamos nosotros también. A la vera del camino encontramos algunos grandes árboles de mucho ramaje y desprovistos aún de hoja, lógicamente. La pendiente era muy suave y se subía cómodamente.
De pronto comprobamos que nos íbamos metiendo directamente entre una cacería con numerosos cazadores apostados entre los arbustos de las laderas con el consiguiente peligro. Vamos, que ya ni por el monte se puede ir tranquilo. Procuramos entonces no salirnos de los senderos y algunos que llevaban prendas o fundas de mochilas fosforitas las colocaron para hacernos ver mejor, a la vez que intentamos ir lo más juntos posible. Con esa tensión comenzamos a ganar más altura por las lomas repobladas de pinos pequeños y siempre siguiendo la ruta señalada por las estacas. Abandonamos el camino hacia un sendero zigzagueante que nos fue pasando por varias vallinas y vaguadas del reguero del Oncejo o el de Valdeladrones mientras subíamos hacia una cresta de la parte norte de la sierra.
Pasamos cerca de algunas formaciones rocosas en medio de la ladera cargada de brezo y algunos robles desperdigados. Poco a poco fuimos dejando por debajo a los cazadores, que veíamos como aumentaban llegando por el camino desde la carretera con sus perros. El paisaje se fue abriendo y comenzamos a ver varias cumbres más lejanas como el Yordas o Peña Ten. Nos metimos entonces entre un pequeño pinar de ejemplares más altos tras el cual ya nos encaminamos directamente a la cresta en sí. En este tramo nos cruzamos con cuatro jóvenes que ya bajaban de la cima.
A las 13:30 horas dimos vista al norte donde se emplaza Valverde al final del valle del Río Grande bajo la falda Oeste del Espigüete. A su lado veíamos el Murcia y algo más alejados el Curavacas, Peña Prieta y Tres Provincias entre otros. Desde unas rocas nos sacamos una foto de grupo con este fondo tan amplio y bello. No se veía ya Besande, oculto tras las lomas por las que habíamos pasado.
Seguimos la ascensión por el sendero ahora menos definido en la loma pero bien marcado por las señales. Fue aquí donde vimos el primer nevero diminuto. Caminábamos ahora por la Loma de los Lobos, parte alta de la Hoya del Arbillos, un gran circo glaciar de fuerte caídas y algunos cortes a plomo más abajo. Por ella subimos los últimos metros hasta alcanzar la cresta principal de la cumbre entre el pico Arbillos y el Peñón de Arbillos a las 14:00 horas. En la cima del primero ya veíamos a Álvaro, al que habíamos perdido de vista hacía tiempo. Desde allí se veía Velilla del Río Carrión al sur y parte de Guardo.
Nos encaminamos hacia la cumbre en la cual se elevan cuatro monolitos de rocas como en pocos picos he visto de altos. El desnivel ya era mínimo y en pocos minutos llegamos a la cima cuando eran las 14:15 horas. Esa cima de 1965 metros es completamente pedregosa con grandes losas repartidas en redondo. La vista es realmente amplia y pueden verse cumbres tan lejanas como Peña Ubiña o incluso el macizo del Teleno. También Picos de Europa o los Mampodres, el pico Moro, Peña Corada y próximos, Yordas con el pantano y Riaño bajo su falda, al norte por supuesto el Espigüete, Murcia, Curavacas, etc. y más al este la Peña Oracada. Entre los pueblos, además de los palentinos Velilla y Guardo, Valverde de la Sierra, Siero de la Reina y Riaño en León.
Los pilares de rocas daban mucho juego a la hora de sacar fotos del paisaje con ellos en primer plano. También nos sacamos unas de grupo repartidos entre ellos. Su altura superaba unos centímetros la estatura de una persona. No encontramos buzón alguno y dejamos nuestra tarjeta entre un montón más pequeño de piedras. En torno a la cima nos acomodamos para comer tras decidir hacerlo allí en vez de ir antes hasta la siguiente cima. Corría una suave pero fría brisa que nos obligó a abrigarnos. Como postre, turrón, que aún quedaba de las navidades. Y chupito para que pasase.
Sobre las 15:30 horas emprendimos de nuevo la marcha hacia el Peñón del Arbillos. Bajamos hacia la collada intermedia a la que antes habíamos llegado siguiendo la ruta, que ahora bajaba más al norte hacia Valverde de la Sierra bordeando la otra parte de la hoya. Desde dicha collada comenzamos la subida hacia esta segunda cumbre, que dependiendo del mapa que se mire tiene más o menos altitud que la principal. Siguiendo la lógica más sensata daremos por bueno el que marca 1947 metros, que es el mapa del folleto de la ruta. Antes de alcanzar la misma pasamos un nevero un poco mayor, de dos metros por uno, no más.
En media hora pasamos a esta segunda cima, que es la que se ve desde Besande, pueblo que ahora contemplábamos. Tampoco en ella había buzón alguno y no dejamos tarjeta. El descenso de la misma lo hicimos siguiendo la cresta suroeste con varios picachos rocosos que fuimos bordeando. En uno de ellos se podía ver una curiosa horcada cuadrada hacia la que nos encaminamos. Con ella de fondo nos sacamos una foto. Encontramos zonas sombrías donde el hielo se acumulaba en algunos trozos teniendo que extremar el cuidado para no patinar. Ya fuera de ella nos metimos en una vaguada que iba directamente al pueblo y de la que algunos se desviaron, no sé porqué. Al final nos separamos quedando Mª Jesús y yo solos en este último tramo.
Bajamos por un pedrero y atravesamos una pequeña zona de pinos entre roca. El contraste de ellos y la piedra formaba un bello rincón iluminado por el sol del atardecer. Por el pedrero seguimos descendiendo varios metros ya que era cómodo el avance. A mitad de ladera se nos ocultó el sol tras las cimas del otro lado del valle entrando en la sombra del atardecer. En la parte baja veíamos un bosque que no sabíamos si estaría o no muy cerrado, lo cual nos retraía un poco, aunque también nos animaba ver que no era muy largo.
Así entramos en este bosque de robles y abedules en el que pudimos ver ejemplares con formas extravagantes y retorcidas en los que nos sacamos numerosas fotos mereciendo la pena el paso por él. Encontramos uno, no sé qué era, derribado y con grandes raíces elevadas unos metros sobre el suelo y con la copa en él. Ya fuera del mismo vimos las ruinas de una casa de piedra entre la maleza que la engullía. Poco después llegamos a una zona de explotaciones y por el mapa vimos que estábamos en la antigua cantera de mármol. Desde ella partía un camino ancho pero también abandonado por el que seguimos con dirección al pueblo ya cercano. Frente a nosotros se dibujaban las siluetas de la sierra perfilada con las últimas luces del ocaso. Por detrás, las cumbres se teñían de naranja con dicho reflejo. Las farolas de Besande destacaban ya en el paisaje.
Salimos no tardando a otro camino mejor conservado y poco después cerrábamos la ruta en el punto de confluencia con el GR-1. Escasos metros nos separaban del puente sobre el Río Grande y la entrada en Besande a las 18:35 horas. Por las calles nos encaminamos hacia la furgoneta dejando varios hórreos atrás. En ella tenía un papel indicando que los compañeros estaban en el bar. De todas formas encontramos también a Tiquio que iba hacia él. Ya en su cercanía vimos cómo la luna casi llena iluminaba la pirámide del Espigüete componiendo una bella foto. Con la exposición larga intenté sacarlo todo con éxito relativo.
En el bar nos tomamos un refrigerio e hicimos las cuentas de esta primera salida del año del club Cumbres de León. Sobre las 19:30 horas emprendíamos el regreso a León en el que de nuevo nos encontramos con niebla parte del trayecto antes de llegar a la ciudad casi dos horas después. Invité a todos a ver el belén de mi casa antes de que lo desmonte y algunos accedieron a ello.
Con ello terminamos esta jornada tan completa y gratificante en la que añadimos una cumbre más, pero sobre todo, disfrutamos de lo que desde ella se ve, que es al fin y al cabo el objetivo.













domingo, 1 de enero de 2012

ENLACES A RUTAS 2012 DEL BLOG "CUMBRES DE LEÓN"

RUTAS 2012


"ARBILLOS". 08-01-2012

“CASCADA DE LA FERVENCIA”. FONCEBADÓN. 22-01-2012

"SALCE –COLLADO DE REMANSADERO". 05-02-2012

BRAÑAS DE CALDAS. 19-02-2012

“PORCARIZAS – LAS CHARCAS – CAMPO DEL AGUA - PORCARIZAS”. 04-03-2012

“MESA BEXEJO”. (Cantabria). 17/19-03-2012

“BALBOA – CHAN DE VILLAR – VILLARIÑOS – CASTAÑOSO – CANTEJEIRA – PUMARÍN – BALBOA”. 01-04-2012

“BOSQUE DE PADORMINO” Y “ERMITA Y CASTILLO DE SANTA COLOMBA DE CURUEÑO”. 15-04-2012

“RIOPANERO – MONTE HIJEDO” (Cantabria-Burgos).  TRAVESÍA “OÑA – PORTILLO AMARGO”  (Burgos). 21/23-04-2012

“VALJARTO”, “MEDIODÍA” Y “CUESTARRASA”. 06-05-2012

“CORRALINES”, “PEÑA CORREA”, “ALTO DE LAS LAGUNAS” Y “CAMPO LAMOSO”. 20-05-2012
TRAVESÍA NOCTURNA.   TRAVESÍA “LA CERVATINA”. TRAVESÍA “PUEBLA DE LILLO - LAGO ISOBA - COFIÑAL - PUEBLA DE LILLO” (Diurna). 16/17-06-2012
“CUERNO MALDITO”, “LAS CHARCAS”, “LOS PENEDOS” Y “TRES OBISPOS”.  (Porcarizas). 01-07-2012










lunes, 12 de diciembre de 2011

BELÉN DE CUMBRES - PRADO LLANO (Montuerto) - 11-12-11

 


1ª ASCENSIÓN AL PICO “PRADO LLANO”. (Montuerto). (Belén de Cumbres).

11-12-11               (Domingo)

Última salida del año del club de montaña, y como es habitual, para la colocación del Belén de Cumbres. En esta ocasión hemos elegido una sencilla cumbre cercana a Montuerto, pueblo del que partimos. Para dicha celebración nos hemos reunido 11 personas: José Antonio, Antonio, Álvaro, Nati, Camino, Pedro, Toño, Cristina, Alex, Adelino y yo.
De Guzmán partimos a las 9:00 horas en los coches de Toño, José Antonio y el mío. El cielo nublado ya nos anunciaba lo que nos deparaba el resto de la jornada, que después de todo no resultó nada mal. Por la carretera del Torío llegamos a Robles de la Valcueva donde giramos para pasar a la cuenca del Curueño. Dejamos atrás La Vecilla y enseguida entramos en Montuerto donde aparcamos los coches diseminados por el pueblo. Nos preparamos para la ruta mientras las cumbres estaban totalmente ocultas por la niebla. Hacía frío, pero no era intenso.
A las 10:30 horas, tras una foto de grupo, emprendimos la marcha saliendo por un camino paralelo al arroyo del Requejo por su margen derecha. Enseguida comenzamos a subir suavemente por él dejando por debajo algunas cabañas y corrales. Una alambrada de espinos corría a la par nuestra por el lado del arroyo sobre el que íbamos ganando altura. Al lado contrario vimos unas formaciones rocosas de color oscuro que destacaban sobre la ladera herbosa y la caliza.
Al fondo del valle, casi en el límite con la niebla, vimos el pequeño refugio de piedra por el que teníamos que pasar. La subida era continua pero cómoda. Hacia atrás veíamos el pueblo y las cumbres del otro lado de la carretera, que llegamos a confundir con Valdorria, aunque luego rectificamos.
A las 11:15 horas llegaba yo al refugio donde ya estaban algunos compañeros. Nati era la que quedaba por detrás subiendo a su paso. Cómo ella no iba a subir a la cumbre, Cristina y Toño decidieron quedar también allí a esperarla mientras el resto retomábamos la marcha. Quedaban con algunos dulces y bebida para que también ellos celebrasen un poco el evento.
Allí mismo había una cuadra de ganado vacía y desde ella seguía un sendero que ya comenzaba a subir más pronunciadamente muy cerca del arroyo en el que se veían numerosos manantiales. Poco a poco la niebla nos fue envolviendo hasta meternos de lleno en ella. El sendero se nos perdía en algunos tramos, pero volvíamos a recuperarlo unos metros más adelante. Teníamos que alcanzar una collada que no veíamos, pero nos fuimos desviando hacia la izquierda cogiendo de lleno la ladera más empinada. La senda zigzagueaba facilitando el avance por la misma.
Camino llevaba unas botas con las que resbalaba bastante e iba a paso más sosegado. Encontramos unas matas de hierbas altas cargadas de gotitas de agua formando unos bellos racimos que fotografié. Nos metimos allí mismo bajo una formación de rocas por donde el sendero se empinaba aún más en una especie de canal ancha. Al final de la misma había una colladina entre rocas donde nos reunimos casi todos. Camino seguía avanzando regularmente y ahora además nos quedaba la zona rocosa. Su hermano Pedro le recomendaba nos seguir más, pero nosotros la animamos ya que no había peligro alguno y se veía claramente la ruta a seguir.
Al final retomamos todos la marcha, con cuidado por ella, pero sin grandes dificultades. Realmente, y aparte de las botas inadecuadas que llevaba, es la poca experiencia que aún tiene en la montaña. Tras un tramo rocoso alcanzamos una cumbre, que en principio creíamos era el Prado Llano, pero no era así, emplazándose éste tras otra pequeña collada.
Visto lo mal que avanzaba Camino, optamos por dar por buena la ascensión sin importarnos los escasos 50 metros o los 10 minutos que podía haber de diferencia con la cumbre verdadera. Álvaro y José Antonio decidieron acercarse a ella y yo ya no lo hice por no disgregar más el grupo. A pesar de ello la doy por ascendida ya que además, y con la niebla que había, el paisaje iba a ser el mismo, blanco del todo.
Eran las 12:55 horas cuando llegábamos a esta cima que podía tener como digo unos 50 metros menos que el Prado Llano, que tiene 1721 m. Sin más preámbulos nos dispusimos a adecentar un pequeño espacio para colocar el belén haciendo una especie de portal de rocas sobre el mismo. En su entorno colocamos las botellas de cava, sidra y mistela que llevábamos así como el turrón, polvorones y demás. Álvaro y José Antonio llegaron poco después acompañados por una pareja con un perro a los que invitamos a unirse a la celebración. Hablando con ellos resultó que él había sido socio de nuestro club hace unos años, aunque nunca salió. Se llama Marcelino. Igual nos llaman para apuntarse de nuevo este año después de ver lo bien que lo pasamos......
Todos reunidos en torno al belén, comenzamos a (des)entonar los villancicos al son de las panderetas mientras dábamos cuenta de los turrones y bebidas. Ayudados de las “chuletas”, procuramos ir un poco todos al ritmo, aunque no siempre se conseguía. Yo llevaba mi gorro de balón que ya es parte imprescindible para ese día. Nos sacamos también todos una foto alrededor del portal, aunque se nos olvidó dejar una tarjeta allí. En la cumbre tampoco habían dejado al no llevar con ellos nada. Por otro lado, a través del walkie estábamos en contacto con los del refugio.
Cuando emprendimos el descenso a las 14:10 horas comenzaba a ponerse frío. De nuevo con cuidado descendimos el tramo rocoso hasta la colladina donde empezaba el sendero. Por él bajamos siguiendo los zigzag y algunos hitos de rocas. La fiesta seguía con cánticos y demás desacordes que íbamos entonando ladera abajo. Encontrábamos numerosas topineras en la hierba con buena tierra para macetas.
Poco a poco fuimos metiéndonos en la vaguada del arroyo y comprobamos que la niebla había bajado aún más. Entre matojos transcurría el sendero que perdía altura hacia el refugio. Casi estábamos encima cuando vimos el corral ahora. La niebla entraba en él por las dos grandes puertas abiertas. Escasos metros nos restaban del refugio al que llegamos a las 15:20 horas.
Allí nos sacamos otra foto de grupo y nos despedimos de Cristina y Toño que tenían que volver antes. El resto seguimos celebrando un rato más la fiesta con más turrón, cava y la mistela.... que a alguno se le subió un poco. Algunos habían comido bocata mientras a otros no nos entraba ya. Nati se puso debajo de un árbol y Pedro lo sacudió para tirarle el agua de las hojas encima. Eso le costó un buen palo en el cu... que aún seguro le duele. Vaya como corría uno tras del otro.
A las 16:15 horas decidimos comenzar a bajar hacia el pueblo. Poco después fue abriendo la niebla y vimos de nuevo el valle. Durante el trayecto seguimos los cánticos amenizando lo que quedaba de jornada. Con ellos entramos en el pueblo a las 16:50 horas ante la mirada de algunos vecinos a los que Camino pedía polvorones como aguinaldo. En la plaza teníamos nuestros coches y allí nos cambiamos. Saqué una foto a cada uno con el gorro “oficial” y cuando eran las 17:20 horas nos pusimos en marcha hacia la capital.
En el cruce con la general saqué una foto del pueblo y la sierra cubierta de nieblas. Ya en La Vecilla paramos a tomar un refrigerio en el bar donde estuvimos de charla un rato. Ah¡ de camino allí estaban los del Collalampa y Miguel Ángel con ellos e intercambiamos cuatro palabras.
A las 18:10 horas nos pusimos definitivamente en marcha hacia León. Sin novedades hicimos el trayecto hasta llegar a Guzmán a las 18:55 horas.
Terminamos con ello la última salida del club Cumbres de León de este 2011, colocando y celebrando la Navidad en plan montañero, como es costumbre entre la mayoría de los clubes de montaña. A partir de ahora ya restamos días para la primera salida del 2012, que según lo programado, es el día 8 de enero al pico Arbillos.