2ª ASCENSIÓN AL “VALDEIGLESIA”. (Desde Salientes por el valle del arroyo Valdeiglesia).
08-08-26 (Sábado)
Continuamos con las rutas en este caluroso verano con una ruta en el Bierzo, rayando ya Laciana. En esta ocasión ascendimos al pico Valdeiglesia que hace ya varios años coronamos siguiendo la misma ruta de hoy desde Salientes. Cuatro participantes nos animamos a ello: José Carlos, Álvaro, José Antonio y yo.
A las 7:25 horas, con casi media hora de retraso según lo previsto, por la demora de uno de los compañeros, emprendimos el viaje con 18º C en el exterior y algunas nubes cubriendo el cielo. Por la nacional nos dirigimos hacia Astorga donde enlazamos con la autovía mientras se escapaban algunas gotas de lluvia. Abandonamos esta vía rápida para pasar más tarde por Toreno y dirigirnos dirección Villablino. En Matarrosa del Sil hemos hecho una parada de unos minutos para desayunar un poco y al llegar a Palacios del Sil nos hemos vuelto a desviar por la estrecha y sinuosa carretera hacia Salientes. Rodeamos el embalse de Matalavilla y pasamos por dicho pueblo y Valseco antes de llegar a nuestro destino. Entramos a Salientes y no encontramos lugar adecuado para aparcar, así que volvimos a salir para hacerlo a la vera de la carretera cerca del puente sobre el arroyo Valseco.
Allí nos preparamos para la ruta que comenzamos a las 10:05 horas a una altitud de 1218 metros. Sin más volvimos a meternos hacia el centro de Salientes por la calle principal en la cual vimos una curiosa y bonita figura de una vaca hecha con macetas decoradas. Entre viviendas de piedra y pizarra en su mayoría avanzamos paralelos al arroyo Valseco que se encajonaba en algunos tramos por debajo de la calle. Así llegamos al final del pueblo donde comenzaba un ancho camino del que salía una senda hacia el cauce en el que podía verse lo que parecía un antiguo molino. Se accedía a él por una pasarela de madera que a la vuelta cruzamos para visitarlo.
Recorrimos por el ancho camino escasos 150 metros antes de desviarnos hacia otro camino menos marcado y poco limpio por el que bajaba un regato de agua que lo abnegaba. Entre algunos tapiales de piedras comenzamos a ganar altura protegidos por la sombra de la arboleda. El sol lucía radiante y ya calentaba con fuerza, lo cual notábamos en los tramos donde dichos árboles eran más escasos. En ese primer tramo sorteamos como pudimos el agua y barro del regato que poco más adelante desaparecía ya que bajaba desde un lateral del camino. Éste fue estrechándose poco a poco hasta convertirse en sendero que nos llevó al primer paso del arroyo Valdeiglesia tras 2,100 km hechos. Lo atravesamos por algunas piedras en el cauce, aunque el caudal no era excesivo. Cerca del mismo se formaban algunas pequeñas pero bunitas cascadas en un punto en el que se encajonaba el mismo.
Habíamos perdido de vista a José Antonio ya desde el pueblo y el resto continuamos subiendo por el valle que poco a poco se iba mostrando hacia arriba y hacia abajo. Llegamos a otra zona de tapiales delimitando algunas praderías donde el sendero seguía a la vera de los mismos por el exterior. El arroyo bajaba por nuestra derecha en este tramo desde el primer paso sobre el mismo aunque de nuevo nos tocaba cruzarlo. Bajamos un poco hacia el cauce y lo atravesamos para salir a los prados agostados y con pendiente por los que volvimos a remontar la subida. Enseguida cruzamos uno de los tapiales de piedras en el que había abierto un ventanuco cuadrado. Echando la vista atrás vimos ahora algunas casas de Salientes en el fondo del valle. Al que seguíamos sin ver era a José Antonio.
Hicimos una breve parada y comimos unos frutos secos para coger energía antes de retomar la marcha por la senda que en algunos puntos apenas se distinguía. Poco a poco fue emergiendo por delante y al Sur la cabecera del valle y el collado que teníamos que alcanzar. También desde poco antes veíamos la mole rocosa del Valdeiglesia, o Valdeiglesias como figura en algunos mapas. En relatos míos anteriores así lo he denominado en algunas ocasiones. Varios servales del cazador con frutos rojos crecían en esas laderas ya altas.
Cruzamos algunos pedreros mientras la arboleda ya quedaba atrás y las escobas cubrían buena parte del terreno. Pasamos por encima de una gran hendidura en el mismo siguiendo la senda que se encaminaba hacia la cabecera del valle. Llegamos entonces a una pequeña hondonada en la que se veían los restos secos de una laguna y en la que estaba una solitaria vaca que antes habíamos oído mugir. Tenía la peculiaridad de que un cuerno “miraba” hacia arriba y el otro hacia abajo. Bajo la atenta mirada suya rodeamos esta altiplanicie para meternos en otro tramo empinado ya hacia la collada no lejana. Los pedreros abundaban en la zona y la senda subía a la vera de ellos. Al Oeste podíamos ver totalmente el macizo que forma el Valdeiglesia y todo su cresteo. Aparentemente la cumbre más alta del mismo se veía al Norte cuando realmente se sitúa casi en el extremo Sur. Poco a poco las nubes fueron apareciendo en el cielo que ya de por si se presentaba cubierto de calima. La previsión era de tormenta por la tarde y esperábamos que nos respetase la mayor parte de la jornada o que no llegase a descargar..... luego sacaré de dudas de lo ocurrido.
Tras otro tramo algo más “llano” emprendimos el fuerte remonte a la collada. Por su parte Álvaro, que no iba en muy buen estado físico ese día, decidió abandonar la idea de coronar la cima y se dio la vuelta. De José Antonio seguíamos sin saber nada. José Carlos y yo continuamos ganando altura y él alcanzo el collado Sudeste del Valdeiglesias a las 13:10 horas a una altitud de 2036 metros. Yo, que le seguía por la senda, decidí atajar hacia la cresta evitando llegar al collado. Alcancé la misma a las 13:15 horas a una altitud de 2046 metros.
La senda continuaba por la línea cimera hacia la cumbre situada al Noroeste. La zona era campera y desde ella ya teníamos vista a los valles y cumbres del Sur. José Carlos ya iba por delante y llegó a la cumbre mientras yo alcanzaba la antecima en la que había una señal de madera con dos indicadores. Por un lado marcaba la dirección al pico Catoute, distante 5,100 km hacia el Sudeste, y al Valdeiglesia 0,200 km al Nordeste. Hacia él me encaminé por la senda muy marcada en el terreno con roca y tierra alcanzando la cima a las 13:35 horas y tras 4,300 km hechos. Un buzón metálico y una placa marcan la cima del Valdeiglesia cuya altitud, como en muchos otros picos, varía dependiendo del mapa que consultes. Yo he dado por buena la que marca 2140 metros, corrigiendo la anterior que había puesto más alta.
La vista era amplia, pero muy difuminada por las nubes y calima que había. Aún así se contemplaban numerosas cimas, algunas de las cuales enumeraré. Cercano y al Suroeste teníamos el pico Lago y su larga cresta. Eran muy definidos el Catoute, Rebeza, Tambarón o Nevadín. Aparecía también el Muxiven y varios más que no me atrevo a identificar. No se veía ningún pueblo desde la cima pero sí los valles que la rodean. Uno de ellos, al Sudeste, baja a Salentinos, otro de los puntos más habituales de esta ascensión.
Nos acomodamos para comer un poco separados de la cumbre por que en ella se acumulaban muchas hormigas voladoras molestas. Poco a poco veíamos como por el Sur se oscurecía de forma ya amenazante y aparecían cortinas de lluvia a lo lejos. No tardando escuchamos también algún trueno. Nos sacamos unas fotos y dejamos nuestra tarjeta de cumbres antes de emprender la bajada un tanto apresurada. Si hay algo que me da mucho respeto en la montaña son las tormentas, y sobre todo en las cimas o crestas.
A las 14:30 horas iniciamos el descenso siguiendo el mismo trazado de subida hacia el collado. Desde él mismo nos echamos al valle por el sendero muy marcado. Por encima escuchamos los truenos de la tormenta, aunque yo no llegué a ver ningún relámpago ni rayo. Cuando ya estábamos en la parte un poco más llana comenzó a descargar un fuerte chaparrón de granizo qué se mantuvo unos minutos. Ya bajábamos el siguiente tramo algo más empinado y con más escobas cuando vimos aparecer a José Antonio por detrás. Había cogido otro camino y cresteado la loma contraria del valle sin llegar al final a al cumbre.
Tras la tormenta quedó la calma y salió el sol de nuevo. Con él luciendo fuimos perdiendo altitud siguiendo más o menos el mismo trazado de subida. Algo más abajo nos vio Álvaro, que se había desviado un poco y se había encerrado algo entre maleza. Esperamos a que se uniese a nosotros para continuar el descenso hacia el pueblo que veíamos en el valle. Llegamos al muro del ventanuco y ahora, en vez de echarnos hacia el arroyo, continuamos por la campa limpia que lo cercaba. Estuvimos unos minutos parados por allí antes de seguir bajando y cruzar otro murete antes de salir al sendero ya cerca del primer cruce del arroyo y las cascadinas. De nuevo habíamos perdido a José Antonio que quedaba por detrás mientras nosotros avanzábamos por el sendero que cogía altura sobre el arroyo Valdeiglesia. Durante un rato se volvió a cerrar y cayeron cuatro gotas de lluvia.
Así llegamos al punto en el que el regato desembocaba en el camino para bajar por él embarrándolo y encharcándolo. Tras un tramo sorteando todo ello salimos al ancho camino más limpio ya muy cerca del pueblo. Eran las 16:35 horas, y antes de entrar en él nos hemos desviado hacia la pasarela de madera y el edificio del molino. Estaba cerrado pero se podían ver algunos saltos en el cauce desde allí. Salimos por un “pasadizo” entre muros de piedras a una de las calles principales. Por ella llegamos al final del pueblo cerca de los restos de la ermita de San Roque. El camino que sale desde allí continúa a lo largo de unos 10,000 km hasta llegar a Fasgar tras cruzar el collado de Varagaña y no lejos del Campo de Santiago.
Retrocedimos para encaminarnos hacia el final de la ruta cruzando Salientes por otras calles distintas a las de por la mañana. Dejamos atrás la iglesia de San Martín, con un gran pino a su vera, y llegamos a una fuente en la que paramos unos minutos. Estaba decorada con las figuras de unas ranas, macetas y la misma fuente de piedra labrada. En un poste de madera cercano se pueden ver numerosos indicadores de colores marcando la dirección a muchos puntos del pueblo y de las cercanías. El bar, escuela, ermitas, Catoute, Valseco, Fasgar, etc. etc. etc.
Continuamos la marcha hacia la furgoneta entre las edificaciones de piedra principalmente y en esos momentos nos alcanzó de nuevo José Antonio. En otra plaza vimos una gran fuente circular y una veleta con un gallo en lo alto de un tejado. Ya cerca de la furgo vimos un par de caballos blancos en un prado. A las 17:10 horas finalizamos la ruta donde teníamos la furgoneta a la entrada de Salientes. El GPS nos marcaba 9,200 km hechos con un desnivel acumulado de 942 metros.
Apenas nos habíamos cambiado cuando descargó otro fuerte chaparrón de lluvia. Así emprendimos el viaje de regreso parando poco después a ver una fuente con una poesía escrita en un cartel. Avanzamos por la estrecha carretera dejando atrás un desvío que podíamos haber tomado para evitar ahora llegar a Palacios del Sil. Una carretera ataja por la vera del embalse de Matalavilla hasta Páramo del Sil, pero por no dar la vuelta ya seguimos hacia Palacios. Allí se sale a la general por la que nos encaminamos hacia Toreno. Paramos en Matarrosa para tomar un café, pero el bar estaba cerrado. Lo hicimos luego en Toreno donde se escapaba la lluvia de nuevo. Sin más continuamos el viaje hacia León enlazando con la autovía en Bembibre y saliendo de ella en Astorga. Sin novedades llegamos a Armunia cuando eran las 20:25 horas y con los termómetros marcando 29º C.
Así transcurrió esta jornada de montaña por la comarca berciana de Palacios del Sil. Aunque la tormenta precipitó un poco la bajada de la cumbre, nos dejó disfrutar de las vistas desde la misma así como de los paisajes por el valle de ascenso y descenso. Así vamos avanzando en este caluroso verano en el que no cesamos las actividades montañeras con más o menos participación.
MAPA ESQUEMA
MAPA RASTER
VISTA SATÉLITE
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ARMUNIA
TRAYECTO
MATARROSA DEL SIL
EMBALSE DE MATALAVILLA
SALIENTES (1218 m)
MOLINO
VISTA DEL PUEBLO
POR EL CAMINO ENCHARCADO
SE VA ABRIENDO EL VALLE
PRIMER CRUCE DEL ARROYO VALDEIGLESIA
ASOMA EL MACIZO DEL VALDEIGLESIA
MURETES DE LAS FINCAS
PEDREROS EN LA CABECERA DEL VALLE
ECHANDO LA VISTA ATRÁS
YA SE VE LA CIMA
EN LA CRESTA
INDICADORES EN UNA ANTE-CIMA
PANORÁMICAS CON LA CUMBRE Y ANTECIMA
VALDEIGLESIA (2140 m)
VISTA NOROESTE CON EL PICO LAGO
AL FONDO LA DOBLE CUMBRE DEL TAMBARÓN
SE VA OSCURECIENDO POR EL SUR
DESCENSO APRESURADO
GRANIZA
SALIENTES EN EL VALLE AL NORDESTE
POR LOS PEDREROS
NUBES
BAJANDO POR LAS LOMAS
BREVE DESCANSO
EL ARROYO
VALLE DE VALDEIGLESIA
LAS NUBES SIGUEN AMENAZANTES
LLEGANDO A SALIENTES
VISITANDO EL ENTORNO DEL MOLINO
PASEO POR EL PUEBLO
RUINAS DE LA ERMITA DE SAN ROQUE
IGLESIA DE SAN MARTÍN
VELETA CON EL TAMBARÓN DE FONDO
LLUEVE AL FINAL DE LA RUTA
FUENTE EN LA CARRETERA DE SALIENTES
REGRESO
TORENO
ARMUNIA





















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