lunes, 23 de enero de 2012

CASCADA DE LA FERVENCIA (Foncebadón) 22-01-11


1ª TRAVESÍA “FONCEBADÓN - CASCADA DE LA FERVENCIA - FONCEBADÓN”.

22-01-12                (Domingo)

Este tercer domingo de enero nos hemos desplazado hasta Foncebadón para recorrer una sencilla ruta hasta una bonita cascada en sus cercanías. Los planes eran esos y completarlos visitando otro valle adyacente, el de las Tejedas, lo cual quedó pendiente por causas que luego se reflejan.
Nos animamos 8 socios para esta segunda salida del club: José A., Adelino, Nati, Antonio, Alex, Juan, Tiquio y yo. En Guzmán nos reunimos a las 8:30 horas partiendo de allí en los coches de Alex y de Tiquio. La espesa niebla lo cubría todo y nos acompañó hasta dejar atrás Astorga.
En algo más de una hora llegamos a Foncebadón, 1430 m, aparcando a la entrada del pueblo. Cerca se encontraba el cartel de comienzo de la ruta, pero ni una marca más de su continuación. Nos sacamos una foto de grupo y nos pusimos en marcha sobre las 10:00 h. de la mañana. Entramos en un prado que comenzamos a atravesar bajando por el mismo unos metros hacia el arroyo de La Molina. A mí no me convencía que bajase tanto y algunos intentamos buscar la ruta buena más arriba sin ver nada que lo indicase. Cruzamos los prados viendo que el arroyo se encajonaba más y era más complicado bajar a él, por el que habían ido otros compañeros. Al final decidimos bajar también nosotros por el medio de un robledal hasta coger un sendero paralelo al arroyo de La Molina y que transcurre a ambos lados del mismo según que tramo.
Aquí aclaro un pequeño punto. Yo había intentado buscar en Internet un mapa de dicha ruta, fiable, y no encontré ninguno detallado de ella. En algunos que había visto, cada uno la marcaba por diferente lugar, unos por el arroyo, otros por la parte alta, etc, pero ninguno como digo detallado. Tampoco encontramos marcas de dicha ruta, que se supone está señalizada “oficialmente”, ya que vimos el cartel de inicio y alguno más adelante.
Cerca del arroyo nos encontramos con un curioso rincón en el que podía verse una antigua colmena hecha en el tronco de un árbol y rodeado por una pared de piedras como protección contra el ataque de los animales, especialmente el oso. El sendero continuaba a la vera del regato entre matorral y arboleda no muy tupida. Más adelante se ensanchó un poco entre el robledal aún pelado. El manto de hojas secas que cubría el suelo se encontraba completamente blanquecino de la fuerte helada de la última noche. En el arroyo había una especie de puente natural al que bajé a ver mas de cerca.
Cruzamos a la parte contraria de nuevo y comenzó a darnos el sol, lo cual agradecimos. En este tramo pudimos ver cómo los troncos de los árboles estaban totalmente cubiertos por líquenes que no dejaban ver la más mínima parte de la corteza. Además eran largos y colgaban a modo de melenas formando unos bonitos efectos en el paraje.
Continuamos en un descenso prolongado y suave atravesando luego una zona donde la maleza se cerraba en el sendero teniendo que agacharse para proseguir. Yo seguía convencido de que aquella no era la ruta oficial aunque estuviese bastante trotada. En el arroyo se formaban costras de hielo sobre el mismo.
A las 11:15 horas llegamos al Prado de la Molina, confluencia de valles donde se une el que traíamos de La Molina con el de Tijeruelas y el Valle Seco además de con el Barranco de la Molina. Atravesamos alguno de ellos y salimos a un ancho camino que cruzaba de Oeste a Este dicha confluencia cerca del cual encontramos otro cartel de la ruta, aunque sobre información de flora y fauna solamente. Nosotros teníamos que seguir el arroyo principal hacia abajo y cruzamos una zona donde se acumulaba el hielo en el terreno. Enseguida vimos un indicador, el primero en todo el camino, que señalaba la cascada a 100 metros. Entre escobas seguimos el sendero hasta situarnos justo encima del salto. Por una empinada pendiente descendimos los últimos metros hasta llegar a la parte baja de la Cascada de La Fervencia, 1123 m, cuando eran las 11:30 horas.
Nos encontramos con una cascada de unos 50 metros por la que se deslizaba el agua, ya que no tenía suficiente caudal como para formar un verdadero salto. Aún así el rincón es bello y el hielo que se formaba en él le daba también un toque bonito. Nos sacamos luego una foto de grupo haciendo algunos números para que saliésemos todos y el salto. Por debajo caían otras cascadas que vimos desde otro punto más distante. En un tronco que caía hacía el arroyo también nos sacamos unas fotos que luego me han dado mucho juego “trucándolas”.
Media hora después subimos por el mismo sendero hacia la confluencia de valles, no sin antes esperar por alguien, y no digo nombre, que quedó enriscado/a entre la maleza al separarse del sendero y no poder salir. Casi tenemos que llamar para que le sacasen de allí, je, je.
Desde la confluencia del valle nos echamos ahora hacia el Oeste por el ancho camino que enseguida cambió de rumbo hacia el Norte por una empinada ladera sin ningún tipo de serpenteo que moderase la pendiente. La vista era amplia contemplando numerosos molinos eólicos en las colinas del Noroeste. Nuestro objetivo ahora era el Valle de la Tejedas, en otro paraje adyacente más al Oeste.
Ya bastante arriba nos desviamos por una ancha pista entre pinares de pendiente bastante más suave. El grupo se fue dividiendo yendo unos muy separados de otros. Los pinos tenían gran altura y nos daban sombra en la mayoría del trayecto. La helada se iba deshaciendo formando una capa de barrillo sobre la pista. Tras un buen rato caminando divisamos al fondo una estación eléctrica a la que llegamos cuando eran las 14:00 horas.
Allí se cruzaba otra pista cuyo ramal izquierdo volvía a Foncebadón cerrando el círculo. Nati decidió emprender la marcha por él mientras el resto, siguiendo las indicaciones de José Antonio, entramos en otro camino más “perdido” que salía casi de frente al que traíamos. Entre pinos bajamos suavemente unos metros antes de salir a campo abierto entre grandes escobas. Al fondo veíamos un gran mar de nubes por encima del cual emergía cumbres como la Peña del Seo. Llegamos enseguida a un manantial sobre el que habían hecho un armazón de cemento hacía muchos años. Se trata de una de las fuentes que forman el arroyo Mampodre y luego Las Tejedas.
El sendero allí se perdía cada vez más y hubo discrepancias en seguir bajando o no, teniendo en cuenta que luego había que subir de nuevo. Algunos se dieron la vuelta sin más y el resto, a pesar de la insistencia de José Antonio para seguir, decidimos también regresar tras deliberar un momento. Él siguió para adelante mientras lo demás desandábamos el tramo hacia la confluencia de caminos de la que nos habíamos desviado no más de 300 metros.
Por el móvil avisé a los que se habían dado la vuelta antes de que les seguíamos y que esperasen, contestando que se iban a reunir con Nati para parar a comer. No tardamos en divisarles por delante mientras seguíamos subiendo suavemente por encima de las cabeceras de los valles de Las Tijeruelas y Seco. En una ladera alejada veíamos el pueblo de Argañoso. De esa forma llegamos a un punto donde nos reunimos con los compañeros que se habían detenido para acomodarse a comer en un pequeño claro entre las escobas al lado de la pista. Eran las 14:40 horas.
Nos sentamos como pudimos en la hierba o encima de las ramas de las escobas, para protegernos de la humedad, y nos dispusimos a comer. En el cielo “cercano” seguía sin verse ni una nube, aunque hacía el Este seguía cubierto por la capa de niebla que no levantaba. También al Norte se veían los valles con un mar de nubes.
Una hora estuvimos allí parados antes de retomar la marcha por la pista en cuya cuneta vimos una placa que rezaba “Foncebadón 1500 m”. Estábamos en la parte más alta de la ruta y ahora paralelos ya a la cercana carretera que subía hacia el puerto de Foncebadón. En pocos minutos salimos a ésta teniendo ya a la vista el pueblo. Un suave descenso por ella de medio kilómetro nos metió en Foncebadón cuando eran las 15:55 horas.
En el pueblo estuvimos viendo una taberna con un hórreo cercano donde nos sacamos unas fotos. En las calles encontramos numerosas casas ya derruidas y la Cruz de Foncebadón del Camino de Santiago. También son varios los establecimientos hosteleros que se encuentran en este punto estratégico de la Ruta Jacobea. Entramos luego en uno de ellos a tomar un refrigerio y en ello estábamos cuando llegó José Antonio.
Tras un rato cómodamente sentados y tomando el café, o lo que se cuadrase, nos dispusimos a emprender el viaje de vuelta. Poco antes de las cinco de la tarde nos pusimos en marcha hacia la capital. Fue antes de llegar a El Ganso donde la niebla, a la que nos acercábamos con rapidez, nos envolvió de nuevo totalmente. Tras respetarnos toda la jornada, volvíamos a tenerla como compañera de viaje. Llegamos y pasamos Astorga entrando en la nacional hacia León. Por ella circulamos mientras aumentaba ligeramente la visibilidad. Sin novedades llegamos a la capital cuando eran las 18:10 horas y con tan solo 4 grados de temperatura, que marcaba en Guzmán el termómetro. Allí mismo tenía la furgoneta en la que regresé a casa minutos más tarde.
Viendo ahora descripciones de la ruta en la red he encontrado esta misma que hicimos nosotros y según los datos recorrimos 10 kilómetros.
















 

lunes, 9 de enero de 2012

ARBILLOS (Besande) - 08-01-12

 


1ª ASCENSIÓN AL “ARBILLOS”. (Besande).

08-01-12              (Domingo)

Comenzamos este 2012 con la ascensión al pico Arbillos, en la zona de Besande limítrofe con Palencia. Hace 7 años nos acercamos hasta ese mismo pueblo y la gran cantidad de nieve acumulada nos echó a algunos para atrás y realizamos una travesía por las cercanías mientras otros sí coronaban la cumbre. En esta ocasión, y un mes antes que aquella vez, no encontramos más que cuatro neveros diminutos y un día excepcional para su ascensión con sol radiante y relativa buena temperatura.
Fuimos a esta salida 8 participantes, socios y no socios del club, que aquí nombro: Tiquio, José Antonio, Mª Jesús, Nati, Álvaro, Jesús, Margarita, y yo, acompañados por Rex. En Guzmán nos reunimos todos emprendiendo el viaje a las 8:30 horas en los coches de Tiquio y el mío por la nacional hacia Mansilla. Nos desviamos hacia Cistierna y circulamos entre la niebla cerrada dejando atrás Sahechores de Rueda donde giramos hacia Almanza y luego Puente Almuhey. Fue en este tramo donde de pronto se nos abrió el paisaje quedando un cielo azul sin nube alguna que lo manchase. Tras pasar Puente Almuhey abandonamos la provincia leonesa entrando por un rato en Palencia. Pasamos Guardo y en Velilla del Río Carrión paramos a tomar un café unos minutos. De nuevo en marcha entramos en León y poco después llegábamos a Besande, 1260 m, tras 105 kilómetros recorridos.
Aparcamos los coches cerca de una fuente del pueblo y nos sacamos unas fotos de grupo antes de comenzar la marcha cuando eran las 10:30 horas. Frente a nosotros se alzaba la cima del Peñón de Arbillos, segunda cumbre del pico principal situado algo por detrás de ésta. Dicha ruta a la cumbre está marcada como PR-LE-34 coincidiendo parte de la misma con el GR-1. La ruta circular pasa por la cima y se cierra luego por Valverde de la Sierra, bajo el pico Espigüete que ya contemplábamos al norte. En el camino encontramos numerosas bifurcaciones que fuimos desechando al estar marcadas con un aspa de “mal camino”. Paralelos a la carretera nos dirigimos al norte entre prados completamente blancos de la helada. El frío era intenso a pesar del sol y hubo que sacar guantes, gorro, etc.
Tras un tramo recorrido llegamos a la bifurcación donde se cerraba la ruta circular. Según un indicador, al pico Arbillos había 4,6 Km. y 2:40 horas. A mí me parecía un poco exagerado y pensé que podía indicar el resto de ruta completa, pero luego comprobamos que así era realmente. Llevábamos 1 Km. desde el pueblo.
Mientras Nati decidía seguir el ramal hacia Valverde, el resto nos encaminamos entre escobas por un ancho camino hacia la falda del pico. Por detrás contemplábamos el pueblo en el amplio valle del Río Grande por el que subíamos nosotros también. A la vera del camino encontramos algunos grandes árboles de mucho ramaje y desprovistos aún de hoja, lógicamente. La pendiente era muy suave y se subía cómodamente.
De pronto comprobamos que nos íbamos metiendo directamente entre una cacería con numerosos cazadores apostados entre los arbustos de las laderas con el consiguiente peligro. Vamos, que ya ni por el monte se puede ir tranquilo. Procuramos entonces no salirnos de los senderos y algunos que llevaban prendas o fundas de mochilas fosforitas las colocaron para hacernos ver mejor, a la vez que intentamos ir lo más juntos posible. Con esa tensión comenzamos a ganar más altura por las lomas repobladas de pinos pequeños y siempre siguiendo la ruta señalada por las estacas. Abandonamos el camino hacia un sendero zigzagueante que nos fue pasando por varias vallinas y vaguadas del reguero del Oncejo o el de Valdeladrones mientras subíamos hacia una cresta de la parte norte de la sierra.
Pasamos cerca de algunas formaciones rocosas en medio de la ladera cargada de brezo y algunos robles desperdigados. Poco a poco fuimos dejando por debajo a los cazadores, que veíamos como aumentaban llegando por el camino desde la carretera con sus perros. El paisaje se fue abriendo y comenzamos a ver varias cumbres más lejanas como el Yordas o Peña Ten. Nos metimos entonces entre un pequeño pinar de ejemplares más altos tras el cual ya nos encaminamos directamente a la cresta en sí. En este tramo nos cruzamos con cuatro jóvenes que ya bajaban de la cima.
A las 13:30 horas dimos vista al norte donde se emplaza Valverde al final del valle del Río Grande bajo la falda Oeste del Espigüete. A su lado veíamos el Murcia y algo más alejados el Curavacas, Peña Prieta y Tres Provincias entre otros. Desde unas rocas nos sacamos una foto de grupo con este fondo tan amplio y bello. No se veía ya Besande, oculto tras las lomas por las que habíamos pasado.
Seguimos la ascensión por el sendero ahora menos definido en la loma pero bien marcado por las señales. Fue aquí donde vimos el primer nevero diminuto. Caminábamos ahora por la Loma de los Lobos, parte alta de la Hoya del Arbillos, un gran circo glaciar de fuerte caídas y algunos cortes a plomo más abajo. Por ella subimos los últimos metros hasta alcanzar la cresta principal de la cumbre entre el pico Arbillos y el Peñón de Arbillos a las 14:00 horas. En la cima del primero ya veíamos a Álvaro, al que habíamos perdido de vista hacía tiempo. Desde allí se veía Velilla del Río Carrión al sur y parte de Guardo.
Nos encaminamos hacia la cumbre en la cual se elevan cuatro monolitos de rocas como en pocos picos he visto de altos. El desnivel ya era mínimo y en pocos minutos llegamos a la cima cuando eran las 14:15 horas. Esa cima de 1965 metros es completamente pedregosa con grandes losas repartidas en redondo. La vista es realmente amplia y pueden verse cumbres tan lejanas como Peña Ubiña o incluso el macizo del Teleno. También Picos de Europa o los Mampodres, el pico Moro, Peña Corada y próximos, Yordas con el pantano y Riaño bajo su falda, al norte por supuesto el Espigüete, Murcia, Curavacas, etc. y más al este la Peña Oracada. Entre los pueblos, además de los palentinos Velilla y Guardo, Valverde de la Sierra, Siero de la Reina y Riaño en León.
Los pilares de rocas daban mucho juego a la hora de sacar fotos del paisaje con ellos en primer plano. También nos sacamos unas de grupo repartidos entre ellos. Su altura superaba unos centímetros la estatura de una persona. No encontramos buzón alguno y dejamos nuestra tarjeta entre un montón más pequeño de piedras. En torno a la cima nos acomodamos para comer tras decidir hacerlo allí en vez de ir antes hasta la siguiente cima. Corría una suave pero fría brisa que nos obligó a abrigarnos. Como postre, turrón, que aún quedaba de las navidades. Y chupito para que pasase.
Sobre las 15:30 horas emprendimos de nuevo la marcha hacia el Peñón del Arbillos. Bajamos hacia la collada intermedia a la que antes habíamos llegado siguiendo la ruta, que ahora bajaba más al norte hacia Valverde de la Sierra bordeando la otra parte de la hoya. Desde dicha collada comenzamos la subida hacia esta segunda cumbre, que dependiendo del mapa que se mire tiene más o menos altitud que la principal. Siguiendo la lógica más sensata daremos por bueno el que marca 1947 metros, que es el mapa del folleto de la ruta. Antes de alcanzar la misma pasamos un nevero un poco mayor, de dos metros por uno, no más.
En media hora pasamos a esta segunda cima, que es la que se ve desde Besande, pueblo que ahora contemplábamos. Tampoco en ella había buzón alguno y no dejamos tarjeta. El descenso de la misma lo hicimos siguiendo la cresta suroeste con varios picachos rocosos que fuimos bordeando. En uno de ellos se podía ver una curiosa horcada cuadrada hacia la que nos encaminamos. Con ella de fondo nos sacamos una foto. Encontramos zonas sombrías donde el hielo se acumulaba en algunos trozos teniendo que extremar el cuidado para no patinar. Ya fuera de ella nos metimos en una vaguada que iba directamente al pueblo y de la que algunos se desviaron, no sé porqué. Al final nos separamos quedando Mª Jesús y yo solos en este último tramo.
Bajamos por un pedrero y atravesamos una pequeña zona de pinos entre roca. El contraste de ellos y la piedra formaba un bello rincón iluminado por el sol del atardecer. Por el pedrero seguimos descendiendo varios metros ya que era cómodo el avance. A mitad de ladera se nos ocultó el sol tras las cimas del otro lado del valle entrando en la sombra del atardecer. En la parte baja veíamos un bosque que no sabíamos si estaría o no muy cerrado, lo cual nos retraía un poco, aunque también nos animaba ver que no era muy largo.
Así entramos en este bosque de robles y abedules en el que pudimos ver ejemplares con formas extravagantes y retorcidas en los que nos sacamos numerosas fotos mereciendo la pena el paso por él. Encontramos uno, no sé qué era, derribado y con grandes raíces elevadas unos metros sobre el suelo y con la copa en él. Ya fuera del mismo vimos las ruinas de una casa de piedra entre la maleza que la engullía. Poco después llegamos a una zona de explotaciones y por el mapa vimos que estábamos en la antigua cantera de mármol. Desde ella partía un camino ancho pero también abandonado por el que seguimos con dirección al pueblo ya cercano. Frente a nosotros se dibujaban las siluetas de la sierra perfilada con las últimas luces del ocaso. Por detrás, las cumbres se teñían de naranja con dicho reflejo. Las farolas de Besande destacaban ya en el paisaje.
Salimos no tardando a otro camino mejor conservado y poco después cerrábamos la ruta en el punto de confluencia con el GR-1. Escasos metros nos separaban del puente sobre el Río Grande y la entrada en Besande a las 18:35 horas. Por las calles nos encaminamos hacia la furgoneta dejando varios hórreos atrás. En ella tenía un papel indicando que los compañeros estaban en el bar. De todas formas encontramos también a Tiquio que iba hacia él. Ya en su cercanía vimos cómo la luna casi llena iluminaba la pirámide del Espigüete componiendo una bella foto. Con la exposición larga intenté sacarlo todo con éxito relativo.
En el bar nos tomamos un refrigerio e hicimos las cuentas de esta primera salida del año del club Cumbres de León. Sobre las 19:30 horas emprendíamos el regreso a León en el que de nuevo nos encontramos con niebla parte del trayecto antes de llegar a la ciudad casi dos horas después. Invité a todos a ver el belén de mi casa antes de que lo desmonte y algunos accedieron a ello.
Con ello terminamos esta jornada tan completa y gratificante en la que añadimos una cumbre más, pero sobre todo, disfrutamos de lo que desde ella se ve, que es al fin y al cabo el objetivo.













domingo, 1 de enero de 2012

ENLACES A RUTAS 2012 DEL BLOG "CUMBRES DE LEÓN"

RUTAS 2012


"ARBILLOS". 08-01-2012

“CASCADA DE LA FERVENCIA”. FONCEBADÓN. 22-01-2012

"SALCE –COLLADO DE REMANSADERO". 05-02-2012

BRAÑAS DE CALDAS. 19-02-2012

“PORCARIZAS – LAS CHARCAS – CAMPO DEL AGUA - PORCARIZAS”. 04-03-2012

“MESA BEXEJO”. (Cantabria). 17/19-03-2012

“BALBOA – CHAN DE VILLAR – VILLARIÑOS – CASTAÑOSO – CANTEJEIRA – PUMARÍN – BALBOA”. 01-04-2012

“BOSQUE DE PADORMINO” Y “ERMITA Y CASTILLO DE SANTA COLOMBA DE CURUEÑO”. 15-04-2012

“RIOPANERO – MONTE HIJEDO” (Cantabria-Burgos).  TRAVESÍA “OÑA – PORTILLO AMARGO”  (Burgos). 21/23-04-2012

“VALJARTO”, “MEDIODÍA” Y “CUESTARRASA”. 06-05-2012

“CORRALINES”, “PEÑA CORREA”, “ALTO DE LAS LAGUNAS” Y “CAMPO LAMOSO”. 20-05-2012
TRAVESÍA NOCTURNA.   TRAVESÍA “LA CERVATINA”. TRAVESÍA “PUEBLA DE LILLO - LAGO ISOBA - COFIÑAL - PUEBLA DE LILLO” (Diurna). 16/17-06-2012
“CUERNO MALDITO”, “LAS CHARCAS”, “LOS PENEDOS” Y “TRES OBISPOS”.  (Porcarizas). 01-07-2012










lunes, 12 de diciembre de 2011

BELÉN DE CUMBRES - PRADO LLANO (Montuerto) - 11-12-11

 


1ª ASCENSIÓN AL PICO “PRADO LLANO”. (Montuerto). (Belén de Cumbres).

11-12-11               (Domingo)

Última salida del año del club de montaña, y como es habitual, para la colocación del Belén de Cumbres. En esta ocasión hemos elegido una sencilla cumbre cercana a Montuerto, pueblo del que partimos. Para dicha celebración nos hemos reunido 11 personas: José Antonio, Antonio, Álvaro, Nati, Camino, Pedro, Toño, Cristina, Alex, Adelino y yo.
De Guzmán partimos a las 9:00 horas en los coches de Toño, José Antonio y el mío. El cielo nublado ya nos anunciaba lo que nos deparaba el resto de la jornada, que después de todo no resultó nada mal. Por la carretera del Torío llegamos a Robles de la Valcueva donde giramos para pasar a la cuenca del Curueño. Dejamos atrás La Vecilla y enseguida entramos en Montuerto donde aparcamos los coches diseminados por el pueblo. Nos preparamos para la ruta mientras las cumbres estaban totalmente ocultas por la niebla. Hacía frío, pero no era intenso.
A las 10:30 horas, tras una foto de grupo, emprendimos la marcha saliendo por un camino paralelo al arroyo del Requejo por su margen derecha. Enseguida comenzamos a subir suavemente por él dejando por debajo algunas cabañas y corrales. Una alambrada de espinos corría a la par nuestra por el lado del arroyo sobre el que íbamos ganando altura. Al lado contrario vimos unas formaciones rocosas de color oscuro que destacaban sobre la ladera herbosa y la caliza.
Al fondo del valle, casi en el límite con la niebla, vimos el pequeño refugio de piedra por el que teníamos que pasar. La subida era continua pero cómoda. Hacia atrás veíamos el pueblo y las cumbres del otro lado de la carretera, que llegamos a confundir con Valdorria, aunque luego rectificamos.
A las 11:15 horas llegaba yo al refugio donde ya estaban algunos compañeros. Nati era la que quedaba por detrás subiendo a su paso. Cómo ella no iba a subir a la cumbre, Cristina y Toño decidieron quedar también allí a esperarla mientras el resto retomábamos la marcha. Quedaban con algunos dulces y bebida para que también ellos celebrasen un poco el evento.
Allí mismo había una cuadra de ganado vacía y desde ella seguía un sendero que ya comenzaba a subir más pronunciadamente muy cerca del arroyo en el que se veían numerosos manantiales. Poco a poco la niebla nos fue envolviendo hasta meternos de lleno en ella. El sendero se nos perdía en algunos tramos, pero volvíamos a recuperarlo unos metros más adelante. Teníamos que alcanzar una collada que no veíamos, pero nos fuimos desviando hacia la izquierda cogiendo de lleno la ladera más empinada. La senda zigzagueaba facilitando el avance por la misma.
Camino llevaba unas botas con las que resbalaba bastante e iba a paso más sosegado. Encontramos unas matas de hierbas altas cargadas de gotitas de agua formando unos bellos racimos que fotografié. Nos metimos allí mismo bajo una formación de rocas por donde el sendero se empinaba aún más en una especie de canal ancha. Al final de la misma había una colladina entre rocas donde nos reunimos casi todos. Camino seguía avanzando regularmente y ahora además nos quedaba la zona rocosa. Su hermano Pedro le recomendaba nos seguir más, pero nosotros la animamos ya que no había peligro alguno y se veía claramente la ruta a seguir.
Al final retomamos todos la marcha, con cuidado por ella, pero sin grandes dificultades. Realmente, y aparte de las botas inadecuadas que llevaba, es la poca experiencia que aún tiene en la montaña. Tras un tramo rocoso alcanzamos una cumbre, que en principio creíamos era el Prado Llano, pero no era así, emplazándose éste tras otra pequeña collada.
Visto lo mal que avanzaba Camino, optamos por dar por buena la ascensión sin importarnos los escasos 50 metros o los 10 minutos que podía haber de diferencia con la cumbre verdadera. Álvaro y José Antonio decidieron acercarse a ella y yo ya no lo hice por no disgregar más el grupo. A pesar de ello la doy por ascendida ya que además, y con la niebla que había, el paisaje iba a ser el mismo, blanco del todo.
Eran las 12:55 horas cuando llegábamos a esta cima que podía tener como digo unos 50 metros menos que el Prado Llano, que tiene 1721 m. Sin más preámbulos nos dispusimos a adecentar un pequeño espacio para colocar el belén haciendo una especie de portal de rocas sobre el mismo. En su entorno colocamos las botellas de cava, sidra y mistela que llevábamos así como el turrón, polvorones y demás. Álvaro y José Antonio llegaron poco después acompañados por una pareja con un perro a los que invitamos a unirse a la celebración. Hablando con ellos resultó que él había sido socio de nuestro club hace unos años, aunque nunca salió. Se llama Marcelino. Igual nos llaman para apuntarse de nuevo este año después de ver lo bien que lo pasamos......
Todos reunidos en torno al belén, comenzamos a (des)entonar los villancicos al son de las panderetas mientras dábamos cuenta de los turrones y bebidas. Ayudados de las “chuletas”, procuramos ir un poco todos al ritmo, aunque no siempre se conseguía. Yo llevaba mi gorro de balón que ya es parte imprescindible para ese día. Nos sacamos también todos una foto alrededor del portal, aunque se nos olvidó dejar una tarjeta allí. En la cumbre tampoco habían dejado al no llevar con ellos nada. Por otro lado, a través del walkie estábamos en contacto con los del refugio.
Cuando emprendimos el descenso a las 14:10 horas comenzaba a ponerse frío. De nuevo con cuidado descendimos el tramo rocoso hasta la colladina donde empezaba el sendero. Por él bajamos siguiendo los zigzag y algunos hitos de rocas. La fiesta seguía con cánticos y demás desacordes que íbamos entonando ladera abajo. Encontrábamos numerosas topineras en la hierba con buena tierra para macetas.
Poco a poco fuimos metiéndonos en la vaguada del arroyo y comprobamos que la niebla había bajado aún más. Entre matojos transcurría el sendero que perdía altura hacia el refugio. Casi estábamos encima cuando vimos el corral ahora. La niebla entraba en él por las dos grandes puertas abiertas. Escasos metros nos restaban del refugio al que llegamos a las 15:20 horas.
Allí nos sacamos otra foto de grupo y nos despedimos de Cristina y Toño que tenían que volver antes. El resto seguimos celebrando un rato más la fiesta con más turrón, cava y la mistela.... que a alguno se le subió un poco. Algunos habían comido bocata mientras a otros no nos entraba ya. Nati se puso debajo de un árbol y Pedro lo sacudió para tirarle el agua de las hojas encima. Eso le costó un buen palo en el cu... que aún seguro le duele. Vaya como corría uno tras del otro.
A las 16:15 horas decidimos comenzar a bajar hacia el pueblo. Poco después fue abriendo la niebla y vimos de nuevo el valle. Durante el trayecto seguimos los cánticos amenizando lo que quedaba de jornada. Con ellos entramos en el pueblo a las 16:50 horas ante la mirada de algunos vecinos a los que Camino pedía polvorones como aguinaldo. En la plaza teníamos nuestros coches y allí nos cambiamos. Saqué una foto a cada uno con el gorro “oficial” y cuando eran las 17:20 horas nos pusimos en marcha hacia la capital.
En el cruce con la general saqué una foto del pueblo y la sierra cubierta de nieblas. Ya en La Vecilla paramos a tomar un refrigerio en el bar donde estuvimos de charla un rato. Ah¡ de camino allí estaban los del Collalampa y Miguel Ángel con ellos e intercambiamos cuatro palabras.
A las 18:10 horas nos pusimos definitivamente en marcha hacia León. Sin novedades hicimos el trayecto hasta llegar a Guzmán a las 18:55 horas.
Terminamos con ello la última salida del club Cumbres de León de este 2011, colocando y celebrando la Navidad en plan montañero, como es costumbre entre la mayoría de los clubes de montaña. A partir de ahora ya restamos días para la primera salida del 2012, que según lo programado, es el día 8 de enero al pico Arbillos.
















lunes, 28 de noviembre de 2011

PEÑA VALDORRIA (Desde el Curueño) - 27-11-11

 


4ª ASCENSIÓN A “PEÑA VALDORRIA”. (Desde el Curueño).

27-11-11           (Domingo)

Casi finalizando el año montañero, hemos realizado la ascensión a Peña Valdorria desde la misma orilla del río Curueño. Las tres veces anteriores que yo lo había hecho siempre había comenzado en el pueblo de Valdorria, situado 300 metros por encima de este punto. A pesar del considerable desnivel, unos 900 metros, fue cómoda la subida a dicha cumbre.
Nos animamos este día 11 participantes: Mª Jesús, Mateo, José A., Camino, Álvaro, Guillermo, Miguel A., Nati, Tiquio, Antonio y yo, acompañados también por Rex. En Guzmán nos reunimos a las 8:00 horas partiendo en los coches de Álvaro y Tiquio los diez que de aquí salíamos. Ya en Robles de la Valcueva se nos unió Miguel A., que venía de Pola. En los tres vehículos recorrimos el último tramo hasta dejar atrás Nocedo de Curueño y en la confluencia con el valle de Villarrasíl aparcamos éstos en un prado cercano a la carretera. Nos preparamos para la marcha descartando subir algún vehículo al pueblo. Nos sacamos una foto de grupo y cuando eran las 9:15 horas emprendimos la marcha por un camino que comenzaba a subir suavemente por dicho valle. Las primeras heladas de la temporada se notaban en el terreno y el frío de momento era intenso. Yo, que estaba aún convaleciente de un buen gripazo, me lo iba a tomar con calma y sin agobio alguno.
El ancho camino serpenteaba entre algo de arboleda ya muy desprovista de hojarasca. Cercana se alzaba la piramidal cumbre del Cueto Aucino mientras que de Valdorria contemplábamos las laderas Norte pero no la cima. El camino era bonito y en él pudimos ver un manantial entre raíces y musgo. Algunos regatos cruzaban bajo nosotros por tuberías que los sacaban en la parte baja cayendo algunos en estanques hechos con alguna vieja bañera.
Ya después de un tramo salimos de la zona sombría al sol matinal que se agradeció. A las 10:00 horas llegábamos al refugio donde el ancho camino terminaba. Este recinto de unos 20 m2 tenía una mesa con algunas sillas y una chimenea con una estufa dentro. A partir de él seguía un sendero por el medio de la vaguada que se iba estrechando en su parte más honda. Más arriba había otra fuente con pilón-bañera.
Nos metimos en la estrecha vallina siguiendo la senda marcada por el paso del ganado y más senderistas anteriores. Llegamos entonces a una alambrada divisoria de terrenos que atravesaba perpendicularmente el valle. En ella nos reunimos y nos detuvimos unos minutos a tomar un pequeño tentempié. Eran las 10:40 horas.
No tardamos en retomar la subida abandonando ahora la dirección para meternos de lleno en la ladera izquierda con dirección a la cresta. De nuevo entramos en zona sombría y la pendiente se acentuó. Algunos comentamos el parecido de este tramo con la subida desde el refugio a la cresta en el Espigüete. Aquel era aún mas largo y quizás algo más pendiente.
El sendero si es que lo había aquí, ya no se distinguía, y cada uno fue ganando altura por donde mejor le parecía. El paisaje era cada vez más amplio divisando numerosas cumbres alejadas como el mismo Espigüete o los Mampodres. Tras el valle contiguo se veía también Peña La Verde, a la que algunos querían ir. Un poco más al Oeste emergía el Bodón de Lugueros. Hacia San Glorio sobresalían varias cimas en la zona de Peña Prieta totalmente blanquecinas, y aquí surgió la discusión. ¿Era niebla o nieve?. A la mayoría nos parecía nieve, aunque algunos decían que eran nubes bajas. Con el zoom de la cámara salimos de dudas al comprobar que era una buena capa de nieve lo que cubría todo el macizo aquel. Alguien perdió la apuesta que hizo. Por cierto, no pagó.
La ladera herbosa y pendiente se hacía eterna, aunque no se subía mal del todo. Zigzagueábamos para hacerlo más cómodo y así ganábamos altura progresivamente. Ya en los últimos metros me di de lleno con un regato congelado en el que casi pegó un patinazo. En la cresta veíamos a los compañeros más adelantados destacando la silueta a contraluz. Pocos metros nos restaban para alcanzar el Portillo del Agua, collado con 1812 metros de altitud al que llegamos cuando eran las 11:45 horas. Allí encontramos una pareja y a algunos de los compañeros esperando.
Nos quedaban poco más de 100 metros de desnivel a la cumbre, pero también de fuerte pendiente. Ahora contemplábamos el valle del arroyo Valdecesar que baja a Valdorria y tras él el Correcillas y Peña Galicia. La llanura hacia el sur se extendía varios kilómetros llegando a distinguir incluso la ciudad de León.
Comenzamos a ascender por la loma, ya que no era propiamente cresta, una vez más serpenteando para hacerlo más llevadero. El sol aparecía de vez en cuando tras la línea rocosa dándonos de totalmente frente. Así alcanzamos un falso llano tras el cual vimos una empinada canal estrecha en la que nos metimos. Había que tener precaución con la piedra suelta, mas que por resbalar, por que no se fuese hacia los de atrás.
Al final de dicha canal se encontraba por fin la cumbre de Peña Valdorria con sus 1927 metros de altitud. Aprovechando la estancia de otra pareja en la cima, nos sacamos una foto de grupo con el banderín del club al lado de la cruz. En uno de los dos buzones dejamos nuestra tarjeta y nos dispusimos a comer, aunque solo eran las 12:10 horas. Por su parte, Miguel A., Mª Jesús y poco más tarde José Antonio decidieron emprender la marcha hacia el collado Bucioso y si podían, Peña La Verde. Por la cresta les vimos después durante un buen tramo hasta desaparecer entre las cima intermedias.
El paisaje era realmente extenso contemplándose numerosas cumbres de la Cordillera Cantábrica de Este a Oeste. Sí destaco la del cercano Prado Llano, en Montuerto, donde en 15 días colocaremos el Belén de Cumbres de este año con el que terminaremos el calendario 2011. Hacia el sur se alejaban los valles de los principales ríos como el Bernesga, Torío, Curueño e incluso parte del Porma. Valdorria pueblo no se veía, pero sí la ermita de San Froilán en los riscos superiores del Bosque de las Hadas. Algunos nos tumbamos luego aprovechando el estupendo día que hacía. El sol calentaba, aunque también corría un ligero viento frío que contrarrestaba ese efecto. Yo me tumbé en una roca que me pasaba el frío y tuve que poner más ropa debajo.
A las 14:00 horas emprendimos el descenso por la misma canal hacia la collada del Portillo de Agua a la que llegamos en 15 minutos. La opción que tomamos ahora fue echarnos al sur, hacia el valle de Valdecesar. Apenas encontramos roca en esta ladera muy herbosa y con matojo bajo. En ella sí vimos numerosos hitos que guiaban el sendero más o menos marcado. Atravesamos algunos pedreros en los que casi echábamos a correr patinando sobre la grava de los mismos. También aquí zigzagueaba por la ladera ya que es una de la rutas más usadas para ascender a esta cumbre desde el pueblo. Encontramos un trozo donde habían plantado pinos en pequeños huecos del terreno. También vimos algunas setas entre ellos.
Una hora después de salir de la cumbre llegábamos al camino del valle cerca del cual encontramos los restos de un espantapájaros en el suelo. Algunos árboles crecían en la parte baja de este valle formando grupos. Al lado del camino vimos otra fuente con pilón tras la cual subimos suavemente durante un trecho hacia las cercanías del cementerio. Tras un recodo apareció Valdorria por debajo de nosotros y hacia él comenzó a descender el camino que entraba pegado a la iglesia.
Eran las 15:15 horas cuando llegamos a este pueblo desde el que también se podía ver la espiga de la ermita en el alto de las rocas donde se emplaza. En las calles vimos numerosas gallinas y algunos gallos corretear libremente. No falta en este pueblo el agua, que mana de fuentes con varios caños.
Nos encaminamos hacia el bar donde decidimos tomar un refrigerio. Nuestra intención era bajar por el Bosque de las Hadas, pero no nos lo recomendaron por el gran caudal que bajaba por el río y que impide su paso en el último tramo antes de la cascada. En este bar nos convidaron a una copa de cava, lo cual agradecimos.
Aquí hago el inciso siguiente. Nos habíamos dividido en tres grupos formados por: Nati y Camino, que habían quedado a su aire desde el comienzo, Mª Jesús, José Antonio y Miguel Ángel, que se habían desviado en la cumbre, y el resto, Álvaro, Mateo, Antonio, Tiquio y yo. Ahora también nosotros nos dividíamos ya que algunos decidimos subir hasta la ermita de San Froilán mientras Guillermo y Antonio emprendían el descenso por la carretera. Mateo no quería subir y se ofreció a quedar cuidando las mochilas mientras subíamos Tiquio, Álvaro y yo. Ellos no habían estado nunca allí y así subimos por el sendero, a través de los 365 escalones que cuentan había hasta este lugar. Antes de llegar había un belén colocado en un hueco de unas rocas, y tenía unas cuantas figuras. En la Ermita se encuentra un altar con la imagen del santo que puede verse desde el ventano de la puerta. En un ventanuco había colocado otro Portal de Belén. En el cepillo dejamos unas monedas como limosna y que además sirven para conservar estos lugares emblemáticos.
Trepando un poco alcanzamos una roca con una cruz desde la que tuvimos una bella panorámica de la cumbre y el pueblo aún soleado que usamos de fondo para una foto de grupo. Pues bien, después de volver a la altura de la ermita tuve que volver a subir a por el gorro que se me había quedado olvidado al sacar la foto. Sin más emprendimos el descenso al pueblo en el que entramos cuando eran las 16:40 horas.
Desde él atajamos para salir a la carretera subiendo unos metros hasta la collada desde la que se baja a Nocedo. Los tres kilómetros son una sucesión de curvas cerradas que van perdiendo altura rápidamente hasta desembocar en la carretera del Curueño en dicho pueblo. Eran las 17:20 horas cuando llegamos. Álvaro y Tiquio se encaminaron hacia los coches, a un kilómetro de allí hacia arriba, mientras nosotros íbamos hacia el bar donde encontramos a las compañeras y compañeros salvo los tres que había seguido la ruta desde arriba. Esperamos por ellos una hora y poco después de llegar emprendimos el regreso a León. Sin novedades recorrimos los 50 kilómetros hasta la capital donde llegamos a las 19:35 horas.
Terminamos así esta penúltima excursión del año por parte del club de montaña “Cumbres de León”, restando tan solo el Belén de Cumbres en el Prado Llano y la cena de Navidad, como ya es habitual en el mes de diciembre.