viernes, 1 de noviembre de 2013

BRAÑAS Y BOSQUE DE RIOSCURO 27-10-13

MAPA DE LA ZONA
DESCRIPCIÓN DE LA JORNADA
(Pinchar foto para ampliar)


III MAGOSTO “CUMBRES DE LEÓN”

1ª TRAVESÍA POR “LAS BRAÑAS Y EL BOSQUE DE RIOSCURO”

27-10-13                         (Domingo)

Una vez más hemos realizado nuestro magosto particular en este otoño en el que ya estamos plenamente metidos. En esta ocasión hemos contado con la colaboración y ayuda de un amigo de Mª Jesús, Luis, un vecino de Rioscuro que amablemente se ofreció a guiarnos por el bonito bosque cercano a dicha población así como a cedernos su cabaña para hacer en ella el magosto. 

Nos reunimos en Guzmán a las 7:30 horas 8 de los 9 participantes: Mª Jesús, Álvaro, Pedro, Chelo, Ramón, Nati, Marcial y yo. Salimos por la carretera de Caboalles y ya en La Magdalena se nos unió el último componente, Miguel Ángel. En los coches de Marcial y el mío retomamos el viaje por Omaña para llegar a las 8:50 horas a Rioscuro. Habíamos quedado con Luis un poco más tarde y subimos a Robles de Laciana a tomar algo en el bar, pero lo encontramos cerrado. En una fuente algunos cargamos agua en las cantimploras. Por allí había un par de gatitos y un perro que se nos acercaron.

Retrocedimos hacia Rioscuro donde ya estaba Luis esperando encaminándonos con los coches hacia el comienzo de la ruta, a unos 2 kilómetros dirección Murias de Paredes. Como ya nos había comentado, parte de la ruta la haríamos con otro grupo al que también guiaría. Eran la mayoría de Logroño, conocidos suyos. Con los coches entramos por un camino poco más o menos 1 kilómetro hasta aparcar cerca de una verja que cerraba el paso. Allí nos preparamos para la ruta que iniciamos a las 9:50 horas a unos 1000 metros de altitud.

Comenzamos a avanzar por el ancho camino paralelo a la carretera por la que habíamos ido que transcurría al otro lado del río Bayo unos metros por encima. Caminamos entre un bonito bosque variado con helechos en la base. No tardamos en encontrar numerosas setas de color rojo vivo y otras diferentes. En algunos tramos se acentuaba la pendiente de forma evidente.

Dejamos atrás las primeras brañas, las de Rioscuro, según el mapa, y a las 10:15 horas llegábamos a la Braña Ronda, propiedad de Luis. En esta cabaña con porche nos detuvimos unos minutos en los cuales él nos deleitó con unos golpes de golf, deporte al que es aficionado, lanzando las pelotas al otro lado del arroyo de Braña Ronda, que baja por un valle transversal en el que poco a poco nos habíamos ido metiendo.

Unos 20 minutos más tarde retomamos la marcha ya por sendero para salir enseguida a unas camperas que atravesamos, con otra braña cercana, antes de ver la primera de las bonitas cascadas de la marcha. En ella nos sacamos unas fotos antes de proseguir subiendo ahora bruscamente y cruzando una especie de cercado de piedras. Algunos nos quedamos por detrás y en un punto dudamos por donde seguir, aunque acertamos. El sendero ascendía zigzagueante y con buena pendiente hasta llevarnos al primer rincón de tejos del recorrido. Solo había dos o tres ejemplares, pero con formas retorcidas y troncos medio huecos en los que nos sacamos unas fotos.

De nuevo quedamos Álvaro, Mª Jesús, Juan y yo por detrás y ahora sí que nos despistamos del todo. Seguimos el sendero que nos pasó al lado de una piedra grabada con un dibujo circular y llegamos a un arroyo que atravesamos para salir a una campa en la que no se veía rastro alguno de la senda. Vimos a alguien entre la arboleda y al acercarnos comprobamos que era una pareja que no pertenecía al grupo. Venían de ver el rincón de tejos más numeroso y nos encaminamos hacia éste oyendo enseguida a nuestros compañeros algo por debajo. Habían estado viendo otra cascada y ya iban hacia el tejedo. Para no perdernos este otro salto, Miguel Ángel nos acompañó hasta él. Cerca del mismo había un árbol cuyas ramas parecían totalmente una mano abierta.

Retrocedimos hacia arriba y no tardamos en llegar a la zona de los tejos centenarios con retorcidas formas en sus ramas, raíces y troncos. Nos sacamos fotos con ellos y disfrutamos del rincón unos minutos antes de retomar la marcha para salir minutos más tarde a la campa en la que habíamos estado nosotros antes. Eran las 12:30 horas.

En esta pradera estuvimos un rato descansando y tomamos un tentempié. Cerca había otra pequeña cascada a la que algunos nos acercamos. Veinte minutos más tarde nos pusimos de nuevo en marcha para subir por la pendiente ladera hasta coger otro sendero que nos llevó a la braña de Las Murias, en estado de ruina. Desde ellas tuvimos una amplia vista del valle y algunas cumbres alejadas como el Muxiven o Cornón.

Seguimos luego el sendero entre algunos acebos hasta pasar por encima de otra cabaña de piedra y pizarra, esta bien conservada, en la que había un grupo de jóvenes. Fue allí dónde el grupo que venía con nosotros nos abandonaba para seguir otro sendero que cruzaba el arroyo para volver por la otra margen hacia el comienzo.

Nosotros continuamos hasta otra campera inclinada por la que comenzamos a ascender entre escobas y un manto de helechos amarillentos entre los que vimos varias vacas. Describimos algunas curvas a la vez que entrábamos a la vera del bosque donde encontramos más setas. En este tramo nos alcanzó otro grupo que también conocía a Luis y que se nos unió a la marcha. En otro claro decidieron parar a comer ellos mientras nosotros optamos por seguir más adelante, hasta la parte más alta de la ruta.

Ya anteriormente habíamos decidido acortar la misma sin llegar a las brañas de Viforcos al hacérsenos tarde para el magosto previsto. Cruzamos otra zona de escobas altas y llegamos a un mirador natural con rocas en las que nos acomodamos para comer con una amplia vista del valle por el que subíamos y hacia la lejanía. Podían verse varias cumbres de las comarcas de Babia, Omaña y Laciana. El sol otoñal ya se agradecía y disfrutando del mismo comimos tranquilamente tomándonos luego un chupito y unas pastas. Allí estuvimos unos 50 minutos, hasta las 15:15 horas. Estábamos a unos 1600 metros de altitud.

No tardó en llegar el grupo anterior y retomamos la marcha por el sendero manteniendo más o menos la altura a media ladera. Tras unos metros recorridos comenzamos a descender y nos metimos al bosque, dónde comenzaba un camino, y en el que seguíamos encontrando numerosas setas de gran colorido. Enseguida vimos los primeros ejemplares de robles centenarios con troncos retorcidos de gran grosor al lado del sendero. Más adelante se encuentran otros incluso de mayor longevidad, milenarios, con troncos que podían rodear 6 personas en la parte baja. Era impresionante el tamaño de éstos.

Nos sacamos fotos en varios de ellos antes de retomar la marcha por el ancho camino que trazaba algunas curvas mientras perdíamos altura visiblemente. Llegamos así a una braña, la que por la mañana habíamos visto por encima de la primera campa que pasamos tras la de Luis,  suavizándose la pendiente desde ella. Pocos metros nos restaban ya a ésta llegando cuando eran las 16:45 horas.

Como teníamos pensado hacer la ruta circular, habíamos dejado las castañas en la furgoneta. Mientras Álvaro y Mª Jesús bajaban a por ellas, el resto preparamos las brasas en la chimenea de la cabaña. Luis había bajado también con el otro grupo hasta su coche. Para hacer tiempo, algunos echamos unas partidas a la baraja. De regreso con las castañas, se picaron un poco antes de meterlas al tambor. Las brasas de la leña se pasaron a una parrilla externa en la que se encajó dicho tambor que luego fuimos volteando para asar las castañas. Mientras se hacían, practicamos un poco con los palos y pelotas de golf.

Ya eran casi las siete de la tarde cuando nos acomodamos en las mesas exteriores para degustar los frutos ya asados. Acompañamos las mismas con algo de embutido y tortilla que nos había quedado de la comida así como vino y sidra, que vertimos con un curioso escanciador que tenía Luis. Pasamos un rato agradable mientras el cielo ya estaba oscurecido por completo tras el cambio de hora de la noche anterior.

A las 20:20 horas emprendimos la bajada ayudados por linternas y frontales que algunos llevábamos. Dejamos atrás la braña de Rioscuro y en pocos minutos más llegamos a los coches cuando eran las 20:45 horas.  Allí nos cambiamos y salimos a la carretera. Yo acerqué a Luis hasta donde tenía su coche, a las afueras de Rioscuro, despidiéndonos de él y dándole las gracias por la jornada que habíamos pasado. Sin más retrasos volví por la misma carretera hasta el desvío del camino en el que esperaba Marcial que salió detrás al paso mío. Subimos el puerto de La Magdalena y dejamos atrás los pueblos del valle de Omaña antes de llegar a La Magdalena. En esta localidad paramos unos minutos a tomar un refrigerio e hicimos las cuentas de la salida. Allí nos despedimos de Miguel Ángel, que volvía a Pola de Gordón, y nosotros nos encaminamos hacia la capital.

A las 22:45 horas llegamos a León donde nos despedimos unos de otros acercando a Mª Jesús a casa antes de llegar yo a la mía minutos más tarde.

Sin duda resultó una grata jornada en la que hemos conocido un bello rincón de nuestra provincia y además celebramos un tradicional evento como es el magosto.   

PARADA EN ROBLES PARA TOMAR UN CAFÉ, QUE NO PUDIMOS DEGUSTAR AL ESTAR CERRADO AÚN EL BAR. 
COMIENZO DE LA RUTA A UNOS TRES KILÓMETROS DE RIOSCURO.
POR EL BOSQUE.
BRAÑA DE RIOSCURO.
BRAÑA RONDA.



BOSQUE Y ARROYO.


BELLAS CASCADAS.




EL TEJEDO







TEJOS CENTENARIOS.




BRAÑA DE MURIAS.





SUBIENDO HACIA LA COTA ALTA. 






COMIDA CON BONITAS PANORÁMICAS DEL VALLE Y LEJANÍA.

LAS UBIÑAS Y CUMBRES CERCANAS.
YA DE BAJADA.

IMPRESIONANTES ROBLES MILENARIOS.







BAJANDO HACIA LA BRAÑA RONDA.

PREPARANDO EL MAGOSTO EN BRAÑA RONDA.
MIENTRAS SE HACÍAN LAS CASTAÑAS, UNAS PARTIDAS.



PRACTICANDO GOLF AL LADO DE LA CABAÑA.



QUE NO SE QUEMEN LAS CASTAÑAS.

LA HORA DE DEGUSTARLAS.

YA ANOCHECIDO EMPRENDIMOS LA BAJADA A LOS COCHES.



EN EL CAPÓ SE NOTA YA UNA DE LAS PRIMERAS HELADAS.

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