miércoles, 18 de noviembre de 2015

GUJULI - SALTO NERVIÓN - SALINAS DE AÑANA - 08-11-15


1ª TRAVESÍA “MONTE SANTIAGO – SALTO DEL NERVIÓN” (Burgos) 

SALTO DE GUJULI Y SALINAS DE AÑANA. (Álava)

08-11-15 (Domingo)

            En el transcurso de mi estancia en Logroño durante las vacaciones de invierno, he hecho una bonita ruta con mi hermana Merce y mi sobrina Beatriz en el paraje del Monte de Santiago, Burgos, donde se ubica el salto del Nervión, el cual encontramos totalmente seco, aunque el impresionante cañón y el hayedo del bosque compensó dicha contrariedad. Ampliamos dicha ruta con otras dos mas cortas a la ida y a la vuelta del mismo, la Cascada de Gujuli y las Salinas de Añana, ambas en Álava.
Salimos de Logroño a las 10:15 horas con niebla cerrada enlazando a las afueras con la AP-68 hacia Bilbao. Ya entrando en Álava fue abriendo el cielo y dejando atrás la sierra divisoria de provincias despejó por completo. Pasamos al lado de Miranda de Ebro y cerca de Altube nos desviamos hacia Orduña por una carretera más estrecha. Antes de llegar a Gujuli, localidad alavesa, se encuentra el desvío al mirador del salto del mismo nombre. A las 11:20 horas aparcamos la furgoneta tras 102 kilómetros hechos. Estábamos a 650 metros de altitud. 
Por un camino entre hayas, acebos y prados nos acercamos hasta el mirador distante medio kilómetro. El cañón es impresionante pero la cascada apenas tenía un hilo de agua. Hace 11 años, cuando ascendimos al Gorbea, nos acercamos a ver este salto que tenía algo más de agua. Aquella vez lo habíamos visto desde la parte contraria del cañón. Nos hicimos una fotos allí antes de retroceder. Desde un punto de este pequeño tramo puede verse perfectamente el pico Gorbea y la enorme cruz que lo corona.
De nuevo con la furgoneta continuamos el viaje hacia el Valle de Orduña, en la provincia de Vizcaya. Para llegar a él se pasa un puerto desde el cual tuvimos una impresionante vista de todo el valle y la sierra del Monte de Santiago en el que se emplaza el Salto del Nervión, la cascada más alta de España. La sierra tenía una boina de nieblas que se disipaba al pasar al valle. Bajamos hacia Orduña donde paramos un momento en una oficina de turismo en la que nos informaron de la entrada y rutas en dicho espacio natural.
Comenzamos a ascender el puerto de Orduña, en el que entramos en Burgos, atentos al desvío hacia el salto. Nos lo pasamos y retrocedimos al ver que bajábamos mucho hacia el lado contrario. Así llegamos a la bifurcación hacia dicho salto por una pista de tierra de unos 3 Km en la que encontramos varios caminantes haciendo las rutas señalizadas que hay en la zona. Llegamos al último aparcamiento y dejamos la furgoneta cuando eran las 13:00 horas. Llevábamos recorridos con ella 134 Km y estábamos a 823 m.
Un indicador nos informaba de la situación del mismo a 1,800 Km por el sendero PR-BU 42. Una amplia pista se dirigía hacia él entre un bonito hayedo. Al comienzo vimos los restos de un antiguo monasterio así como un monolito alto en el que ponía “A la Guardería Forestal 1873-1977”.
El hayedo estaba ya muy deshojado, pero el manto marrón y las piedras y troncos cubiertos con verde musgo contrastaban con el mismo creando una bella postal. Numerosas personas iban y venían por el camino cerca del cual vimos también un vallado de madera.
Casi al final del recorrido encontramos un curioso y bonito rincón que no me esperaba, Las Loberas. Se trataba de un “Chorco de los Lobos” como el de la Ruta del Cares leonesa, pero mucho más amplio y representativo. Un par de grandes figuras de piedra de pastores con palos alzados azuzaban a un lobo cercano al foso en el que luego caería y lo atraparían para matarlo o adiestrarlo. Unos muros también de piedras hacían de embudo a dicho hoyo. 
Estábamos a pocos metros del mirador del salto y ya se veía el cañón desde allí. A las 13:45 horas llegábamos a dicho mirador desde el que se tenía una amplísima vista del cañón bajo nosotros con el salto a la derecha y totalmente seco. La altura del mismo es de 222 metros. El mirador es una plataforma metálica suspendida sobre el vacío, lo cual impresiona aún más. Dicho desfiladero no es muy largo ya que enseguida se abre hacia el valle de Orduña que se contempla también desde allí. Nos sacamos unas fotos antes de retomar la marcha por uno de los senderos que parte de ese lugar y que rodea el cañón cerca del borde. Yendo con niños hay que extremar la precaución por el peligro que ello supone. En este sendero encontramos algunos hayas de gran tamaño y otro cercado de piedra.
A las 14:20 horas nos detuvimos a comer los bocatas que llevábamos en un saliente con amplias vistas. Al Nordeste se elevaba en la lejanía el Gorbea y la sierra en la que está ubicado. Por encima vimos algunas rapaces sobrevolando el cañón. Estando allí llegó una pareja con la que entablamos conversación ya que su primera idea era haber venido a León ese fin de semana.
Unos 45 minutos estuvimos allí sentados antes de ponernos en marcha de nuevo siguiendo los senderos marcados que recorren el paraje y que se van enlazando unos con otros. Como queríamos ver también Las Salinas de Añana, cogimos el más directo al aparcamiento. Nos metimos entonces por el medio del hayedo donde vimos numerosos bonitos rincones. En el suelo encontramos también algunas setas y vimos la entrada a la cueva de Las Paules, una medio sima cercada y asimismo señalizada dentro del “Monumento Natural Monte Santiago” en el que nos encontrábamos. Disfrutamos de este entorno hasta enlazar con la pista inicial muy cerca del aparcamiento al que llegamos a las 15:55 horas tras 5,300 Km recorridos y 80 metros de desnivel acumulado.
Nos encaminamos con la furgoneta hacia el último rincón de la jornada, Las Salinas de Añana, de nuevo en Álava, pero más al Sur. En Berberana paramos a llenar el depósito de gasolina y en Espejo a coger agua. A las 16:30 horas llegamos al destino tras un total de 160 kilómetros. Altitud, 562 m.
Aparcamos cerca de la iglesia y de frente al cerrado valle por el que baja el río Muera y en el que se emplazan las salinas. Una ruta parte de la Iglesia y recorre todo el perímetro de las mismas por encima de ellas con unas amplias vistas de las instalaciones.
Estas salinas se usaron hasta mediados del siglo XX, aunque una pequeña parte sigue aún usándose particularmente, por lo que he leído en Internet, y están formadas por un sin fin de parcelas o tablas en las que se recogía el agua del río, que en ese valle mana con mucha salinidad, para luego evaporarse dejando la capa de sal que luego se recolectaba como en las salinas marinas. Actualmente se están rehabilitando como atracción turística. Lo cierto es que es curioso ver los entramados de madera que soportan las tablas en la parte elevada del barranco y que forman verdaderos barracones.
El sendero asciende por encima de todo ello y lo rodea por la parte contraria al pueblo cruzando el río en un punto del barranco donde otro ramal nos llevaría al lago Caicedo, a unos 2 kilómetros de allí. La hora ya no hacía viable acercarnos hasta él y seguimos rodeando el complejo donde las instalaciones restauradas se confundían con las mas antiguas. En el cielo vimos volar un paramotor sobre el pueblo. En la parte Sur del valle hay un mirador desde donde se puede contemplar todo el conjunto de salinas y el pueblo de fondo.
Poco más adelante hay otro desvío encajonado entre los muros del Real Monasterio de las Comendadoras de San Juan de Acre, de la orden del Temple, edificio del siglo XIV, a cuya entrada me acerqué yo. Una carretera llega por el lado contrario. De nuevo por el sendero salimos al asfalto unos metros más adelante. En una finca había un nogal del que habían caído nueces hacia la carretera y recogimos algunas. Salimos a la carretera general, donde se encuentra el Centro de Acogida al Visitante de Las Salinas, y  por ella cerramos el circuito de 3 kilómetros con un desnivel acumulado de 80 metros. Eran las 17:55 horas.
Poco después emprendíamos el regreso a casa. En Pobes tuvimos un pequeño despiste para entrar a la autopista por la que llegaríamos a Logroño. A las 19:10 horas y después de un total de 250 kilómetros en coche y 9,300, andando terminamos esta jornada.          
     

CAMINO AL SALTO DE GUJULI (ÁLAVA)
CAÑÓN DEL OIARDO
SALTO DE GUJULI DESDE MIRADOR


SENDERO DEL MIRADOR
DE FONDO EL PICO GORBEA
VALLE DE ORDUÑA (VIZCAYA) Y MONTE SANTIAGO (BURGOS)



MAPA ESQUEMA

MAPA GPS Y RUTA WIKILOC:

RESTOS DE LA IGLESIA EN EL MONTE SANTIAGO (BURGOS)
LOBERAS (EL CHORCO DE LOS LOBOS BURGALÉS)



MIRADOR DEL SALTO DEL NERVIÓN
CASCADA SECA DEL NERVIÓN EN EL CAÑÓN (BURGOS / ÁLAVA)



HAYEDO DEL MONTE SANTIAGO

VALLE DE ORDUÑA Y CAÑÓN DEL NERVIÓN (ÁLAVA / VIZCAYA)
RAPÁZ SOBRE EL CAÑÓN
EN EL BOSQUE











CUEVA DE LAS PAULES


SALINAS DE AÑANA (ÁLAVA)

IGLESIA DE SANTA MARÍA DE VILLACONES 

LAS TABLAS DE LAS SALINAS



TABLAS RESTAURADAS

Real Monasterio de las Comendadoras de San Juan de Acre
BABOSA EN EL ASFALTO
PÁJARO EN LA RAMA DE UN NOGAL



miércoles, 4 de noviembre de 2015

RUTA EN ORZONAGA - 02-11-15


     1ª TRAVESÍA “ORZONAGA – COLLADO LOBERA – VALLE DE LA MEDIANA - ORZONAGA”

02-11-15                         (Lunes)

Aprovechando este traslado de festividad de Todos los Santos hemos hecho una nueva ruta de montaña, no la programada, que era el Faedo de Orzonaga, si no otra cercana e improvisada por el motivo que luego desvelaré y que adelanto me puso de muy “mala leche”.
Poco después de las 9:00 horas nos reuníamos en Guzmán los 7 participantes de esta salida: Toño, Gabriela, Cundi, Alex, Álvaro, Eva y yo. En los coches de Toño y el mío nos repartimos para encaminarnos hacia Orzonaga, 1035 m, pueblo cercano a La Estación de Matallana de Torío en el que paramos para que algunos comprasen pan. El cielo se mantuvo nublado durante todo el trayecto y así se mantenía en dicho pueblo al llegar a las 9:50 horas tras 35 kilómetros recorridos.
Aparcamos cerca de la imponente iglesia del pueblo y nos preparamos para la ruta en pocos minutos. Una vecina del pueblo ya nos anticipó que había un cacería por la zona del bosque, lo cual nos mosqueó desde ese momento. A las 10:50 horas comenzamos a caminar por las calles del pueblo con dirección al inicio del valle por el que subiríamos hasta el collado Gudina para luego regresar por el faedo. Pues bien, nada más salir del asfalto hacia el camino, una señal nos indicaba una “Batida de Jabalí”. Enseguida encontramos al primer cazador que nos recomendó no meternos por allí por el peligro que ello suponía. El cabreo que cogí entonces me hizo contestarle, aunque claro, contra las armas no es posible razonamiento y sí el sentido común.
Con un buen mosqueo encima por mi parte retrocedimos para meternos entonces por otro camino que se dirigía hacia el Noroeste por encima del pueblo con una amplia y bonita vista del mismo. Comenzamos a trazar una serie de “eses” entre un bello robledal mientras se abrían las vistas al valle. Según el mapa, estábamos subiendo por la loma de La Mata Los Valles, emplazada entre el valle de La Portilla, donde está el Faedo, y el de La Mediana, por el que regresaríamos.
No tardando me llegó el segundo enfado de la jornada. Como siempre que vamos más de tres o cuatro, siempre se divide el grupo, y no es eso lo que me molesta, si no que siendo una ruta desconocida, no nos vayamos reuniendo en los desvíos. Así ocurrió al llegar a uno de ellos en el que Eva, Cundi y yo, que habíamos quedado por detrás, no sabíamos que ramal había seguido el resto. Opté por seguir el de la derecha y dejar el del frente, por el que vimos subir un quad, para continuar subiendo entre arboleda por un lado y el valle por el otro. Desde allí ya veíamos la cumbre del cercano Correcillas medio cerrado por la niebla así como otras cumbres cercanas.
Íbamos encontrando numerosas setas, mucha de ellas en medio de este camino que se había metido a la ladera Sur del valle de La Mediana. Como no dábamos con el resto de compañeros, intuí que habían seguido de frente por el camino que iba por la parte alta de la loma. Entonces nos desviamos por un sendero entre maleza no muy cerrada subiendo hacia esa zona saliendo en pocos minutos a dicho camino. Poco más adelante estaba parados en un descampado en medio de la loma que caía a los dos valles. Estábamos allí a 1270 metros de altitud y eran las 11:20 horas. Desde ese punto vimos en el valle Sur, el del Faedo, varios cazadores apostados en los puestos de tiro y con chalecos muy visibles.           
El camino continuaba por la cimera del cerro cuya parte más alta, frente a nosotros, era la Peña Faedo con 1462 metros. En el GPS iba viendo los caminos que podíamos ir tomando para evitar meternos al valle del Sur teniendo en cuenta que estábamos improvisando por completo la ruta. Una de las opciones que habíamos comentado al principio era llegar al Faedo de Ciñera, pero teniendo en cuenta la distancia, unos 6 kilómetros en línea recta, y que ya comenzaba a llover a ratos, lo habíamos descartado.
Fuimos tomando los ramales de la derecha para rodear la Peña Faedo por el Norte mientras en esa misma dirección fue emergiendo detrás de la cresta de la otra parte del valle la cumbre del inconfundible Fontún y la del Machamedio. Además del Correcillas, veíamos también Valdorria, el Bodón o Peña Galicia hacia el Nordeste.
A las 12:15 horas alcanzamos el collado Lobera situado al Norte de la Peña Faedo y con 1405 metros de altitud. Llevábamos 4,800 kilómetros hasta ese punto. Hacia el valle del Norte bajaba la vaguada del arroyo Valdeloso que se une al arroyo de La Mediana en la parte baja. El camino seguía hacia el Noroeste por la ladera Sur de los Sierros de San Miguel y desde el que vimos, bajo nosotros, las grandes instalaciones de la mina La Tabliza, cerca de Llombera, tristemente conocida por el múltiple accidente mortal de hace un par de años. Al Oeste de la misma pudimos distinguir la cumbre del Cueto San Mateo.
Continuamos avanzando por la pista entre robles y optamos por desviarnos hacia la derecha para pasar a la parte contraria de la loma hacia el valle de La Mediana. Este punto fue el más alto de la ruta con 1464 metros de altitud. En una bifurcación de caminos tomamos el de la izquierda ya que el otro ramal volvía a enlazar con el que traíamos. Este camino lo encontramos bastante cerrado de maleza y en él vimos una señal en la que apenas pudimos leer “Peligro Zona de Grietas”. Detrás del collado cercano se encuentran las minas de cielo abierto de Gordón que también veíamos. En esos momentos escuchamos un tiro de escopeta que nos pareció venir de ese mismo valle.
El camino se fue estrechando hasta convertirse en un sendero cerrado por las escobas y zarzas que tuvimos que sortear. En varios lugares seguíamos viendo los destrozos de los jabalís en el terreno. Nos fuimos metiendo en una vaguada por la que bajaba un pequeño arroyo hasta que volvimos a enlazar con el ancho camino en el que la maleza seguía cubriéndolo en mayor parte. Volvía a llover en esos momentos.
Por éste bajamos unos cuantos metros para salir luego a otro mas limpio por el que cambiamos de dirección trazando algunos zigzag hacia el fondo del valle de La Mediana. Toño y Álvaro se habían adelantado y aposentado a comer en un pequeño descampado. El problema es que no había lugares para sentarse todos bien. Mi idea era hacerlo en la mina San José más adelante. Retomamos entonces todos la marcha por el camino cerca del cual encontramos algunas explotaciones apícolas con varias colmenas en ellas. Las laderas del valle estaban cubiertas por robles de colorido ocre que contrastaba con el verde de las escobas dándole un aspecto otoñal increíble.
Pasamos al lado de un pequeño rebaño de vacas antes de que el camino diese un giro de 180 grados tomando definitivamente la dirección del pueblo, distante desde allí 4,000 kilómetros. En este brusco giro pasamos el estrecho arroyo de La Mediana canalizado bajo el firme. El roble fue invadiendo esta ladera Norte del valle por la que transcurría el camino en la que además crecían algunas especies más que no reconozco. El contraste de colores y tonos de todos ellos era algo indescriptible que solo las fotos pueden reflejar fielmente. En la margen del camino había una pequeña pero bonita fuente de piedra y poco después llegamos a un refugio similar a muchos otros que encontramos en la montaña. Paredes de piedra y techo de teja con una chimenea dentro. Aunque se le veía bastante nuevo, su interior no estaba muy limpio que digamos. Por la zona de la chimenea se veía como había bajado el agua de una gotera en el techo, que era de madera y estaba medio podrido en esa parte.
Pasamos al lado de otra pequeña edificación y a las 14:30 horas llegamos a la Mina San  José, de la cual solo se veían los restos del lavadero y una caseta eléctrica entre el bosque. Unos metros antes había una casa en la que estaba un grupo de cazadores preparando la comida y una explotación ganadera. Había algunos coches y fueron llegando bastantes más mientras comíamos a su vera. Nos invitaron a entrar a calentarnos un poco y algunos lo hicieron. Estando allí comenzó a llover con ganas de nuevo y el alerón de la casa nos sirvió también de refugio. Se había levantado viento además y había refrescado bastante. Por allí había un mastín que se nos acercaba y con el que había que tener cuidado de que no nos llevase el bocata, que a mí casi me lo hace. Esta mina se encuentra a 1100 metros de altura y llevábamos 11,500 kilómetros hechos. Al pueblo nos restaban otros dos.
Estuvimos media hora allí antes de retomar la marcha, ahora ya por asfalto. En este tramo seguimos disfrutando del paisaje otoñal del valle que se iba cerrando en esa parte baja. Ya cerca de Orzonaga pasamos al lado de otra explotación ganadera con ovejas dentro. En el exterior había una excavadora y un viejo tractor así como un par de viejos kioscos de helados. Escasos metros nos restaban hasta el pueblo en el que entramos a las 15:20 horas. Por sus calles y a la vera del arroyo de La Mediana, al que allí ya se ha unido el de La Portilla, llegamos a los coches. Habíamos recorrido 13,600 kilómetros con un desnivel acumulado de 510 metros.
Nos cambiamos tranquilamente y a las 15:45 horas emprendimos el regreso. En La Estación de Matallana entramos a tomar un café en un bar del que tuvimos que salir ya que cerraban en esos momentos. Decidimos entonces ir hasta Naredo de Fenar, a poco más de dos kilómetros, al bar de la cuñada de Toño, en el que sí nos lo pudimos tomar cómodamente y descansar un rato. A las 16:40 horas salimos para hacer el último tramo a León mientras llovía con ganas. A las 17:20 horas llegamos a la capital y en Guzmán quedaron los compañeros que venían conmigo. Minutos después llegaba yo a Armunia.
Repito, no voy a expresar lo que pienso sobre la caza y las cacerías y me quedaré con el disfrute de la ruta hecha y de sus colores otoñales que fueron espectaculares, solo empañados por lo gris del día y la lluvia. 

         
MAPA ESQUEMA
ENLACE RUTA GPS:
LEÓN
ORZONAGA





MATA LOS VALLES




VALLE DE PORTILLA Y FAEDO
PANORÁMICAS
BAJO LA PEÑA FAEDO
VALLE DE LA MEDIANA
MINA LA TABLIZA HACIA LLOMBERA
VALLE DE LA MEDIANA

LA LLUVIA Y EL VIENTO HACE ESTRAGOS

ROBLEDALES

COLMENAS EN LA RUTA
CONTRASTES DE COLORES EN EL VALLE

FUENTE
REFUGIO

CASA DE CAZADORES CERCA DE LA MINA SAN JOSÉ



LAVADEROS DE LA ANTIGUA MINA
POR EL ASFALTO HACIA ORZONAGA
RELIQUIA AGRÍCOLA Y GANADERA

OTRO UN POCO MÁS MODERNO EN EL PUEBLO


NAREDO DE FENAR
LEÓN