4ª TRAVESÍA “FAEDO DE ORZONAGA”. INTENTO DE ASCENSIÓN AL “SEXTIL”.
22-11-25 (Sábado)
Una vez más, y ante la falta de compañeros que me acompañasen este día, ya que la única persona que me iba a acompañar ese día me llamó por la mañana para decirme que se sentía indispuesta y no podía, decidí realizar esta sencilla ruta ya conocida por mí de anteriores ocasiones. La elección de la misma vino condicionada de nuevo por la previsión climatológica para esa jornada, pero también por la sufrida días antes. Una borrasca de nieve había dejado una buena capa blanca en gran parte de la montaña leonesa y con varias incidencias en las carreteras. Aunque para ese sábado anunciaban una pequeña tregua, la tarde la anunciaban de nuevo “movida”, como así fue en parte.
Salía de casa a las 8:40 horas marcando -1º C los termómetros exteriores. El cielo estaba despejado en la capital, de donde salí por la carretera del Torío con las praderías completamente cubiertas por una blanca capa de escarcha. Al Norte ya emergían cumbres como el Polvoreda con el manto blanco extendiéndose por toda la cima y faldas. Durante un buen tramo del trayecto las brumas cubrieron el cielo cegando en parte la luz solar que volvió a surgir tras dejar atrás las mismas. Así llegué al Barrio de la Estación de Matallana donde se encuentra el desvío a Orzonaga hacia el que me dirigí por la estrecha carretera. A su vera se encuentra la bonita ermita de San Roque tras la cual se cruza un tramo entre arboleda ahora casi deshojada por completo. Hace un par de semana se celebró en Vegacervera la Feria de la Cecina de Chivo, la cual visité. De regreso me desvié hacia este pueblo para sacar unas bellas fotos de dicha arboleda totalmente otoñal de aquella.
Llegué a Orzonaga a las 9:30 horas y aparqué en la plaza en medio de la cual hay una fuente. -3º C marcaba el termómetro de la furgoneta a esa hora y el sol lucía. En un cerro alto al Norte se puede ver la silueta metálica de un gran elefante. Dicha figura hace referencia a una leyenda del pueblo en la que se relata cómo hace años un vecino vio un elefante en dichos montes.
Me preparé, y tras sacarme una foto, inicié la ruta a las 9:40 horas a una altitud de 1030 metros. Me encaminé por una de las calles hacia el Noroeste a la vera del arroyo La Mediana y entre casas de piedra en su mayoría. En algunas de sus fachadas se veían enredaderas trepando por la mismas. Dejé atrás una fuente, también de piedra, y poco después un indicador me marcaba la dirección al faedo. Bajo una estructura que semejaba la entrada a una mina han colocado un merendero. Tras haber recorrido medio kilómetro escaso abandoné el pueblo por un ancho camino entre arboleda. El firme se encontraba embarrado y helado en gran parte. Me crucé al poco con un matrimonio con un perro y la cara del hombre me sonaba mucho. Se lo comenté, y tras hablarlo, resultó que no era probable que nos conociésemos.
Llegué así a la zona en la que se encuentran los restos de la bocamina y cargaderos de las explotaciones que antaño había por toda esa zona minera. Sobre una de estas estructuras de hormigón aún se puede ver un escudo modelado de la empresa “Hullera Vasco Leonesa”. Por la izquierda del camino baja el arroyo de La Portilla entre praderías blanquecinas por la helada. Al otro lado del mismo se distinguía un depósito de agua. La arboleda, compuesta en su mayoría de robles en esa zona, se hacía cada vez más espesa. En algunos tramos conservaba aún mucha hoja amarillenta que destacaba con el sol que seguía luciendo, dándole un bello tono otoñal. Entre la misma ya se veían las cumbres del pico Sextil y del pico El Águila cubiertos por algo de nieve. Aquí voy a apuntar que me esperaba mucha más en toda la ruta, incluso ya en el pueblo después de la caída días atrás, como adelanté. Había llevado las raquetas por si acaso, que al final ni cogí de la furgoneta viendo el panorama.
El camino trazaba varias curvas, algunas algo cerradas, mientras ganaba altitud entre este bosque. En una de ellas crucé un arroyuelo entubado bajo el firme. Por allí encontré una especie de banco en una pequeña explanada. Continué el avance por el camino, ahora tapizado por la hojarasca caída, y así llegué a la bifurcación del mismo cuando eran las 10:40 horas y tras 3,200 km hechos. En este desvío, emplazado a 1230 metros de altitud, se encuentran las señales que indican la dirección al Faedo, al que se entra allí mismo, Orzonaga y Llombera. En esta última dirección se encuentra el collado Gudina, a escasos 180 metros, y hacia el mismo me encaminé subiendo el apenas desnivel existente hasta alcanzar la cota de 1237 metros que tiene. Desde allí solo se pueden ver las cumbres del Alto la Peña y de la Peña Castro al Suroeste. Hay que desviarse y meterse unos metros por la falda del pico Sextil para tener una panorámica de Llombera en el alto de un collado al Oeste. Hace años hicimos una ruta desde Orzonaga a dicho pueblo y volvimos a este collado para seguir la ruta por el Faedo.
Pues bien, ya desde atrás venía viendo el pico Sextil y me tentaba la idea de subirlo desde ese collado. El desnivel era de poco más de 160 metros, ya que el mismo tiene 1401 metros. Al desviarme por su falda para tener la perspectiva del pueblo comprobé que no se veía complicado el acceso por esa zona, al menos en este primer tramo. Me metí entonces por la ladera Noroeste entre matorral bajo hasta entrar no tardando en el hayedo ya despojado de hoja. Sin dificultad fui ganando altura por el mismo sorteando los delgados troncos de las hayas hasta dejarlo atrás no mucho después. El paisaje se abrió mientras el cielo se había cerrado por completo de brumas ocultando el sol prácticamente.
La pendiente se hizo más pronunciada en este siguiente tramo hacia la base caliza del pico. Una ligera pero resbaladiza capa de nieve cubría el terreno por el que fui subiendo ya con precaución. Así llegué a la base de la roca, a 1321 metros de altitud, y seguía sin ver claro por donde atacarlo, ya que la roca estaba cubierta también por algo de nieve. En otras circunstancias igual no hubiese dudado tanto, pero en esta ocasión iba solo y además llevo una temporada con bastantes molestias de nuevo en cadera y pierna, por las que hace meses estuve sin salir y de baja. Por otro lado, aún me restaba bastante ruta circular. No sabía si podría bajar por la otra vertiente y atajar más adelante o tendría que volver al collado de Gudina. Nunca había subido esas cumbres y no sabía el estado del acceso ni de la bajada por la otra ladera.
Al final tomé la decisión que me pareció más razonable, echarme de nuevo abajo, no sin antes disfrutar del paisaje que se ofrecía desde allí. Además de ver el pueblo de Llombera al Oeste, por detrás emergía el Cueto San Mateo, Llamargones, Altico, Santiago, etc. Al Norte, el Cueto Faedo y los hayedos en las faldas del mismo. Al Nordeste, el cordal del Polvoreda con esa cumbre principal, el Enrasadas y el Fresneda o Pico Ungrío.
A las 11:10 horas, habiendo hecho 3,600 km, me eché de nuevo ladera abajo con la precaución de no resbalar en el terreno cubierto por esa fina capa de nieve. Me metí de nuevo al hayedo y en él me encontré con un alambre de un cierre que casi me llevo por delante. A las 11:30 horas llegué al collado Gudina y me acordé que no me había sacado ninguna foto mía con el paisaje de fondo. Tampoco en la ladera en la que había estado era muy factible colocar la cámara, así que volví unos pocos metros sobre mis pasos hasta ver de nuevo Llombera y con el trípode puesto en una rama me hice unas fotos con dicho paisaje detrás.
Inicié la bajada hacia la entrada al faedo, situada en la bifurcación de caminos, y me metí hacia el bosque por el ancho camino embarrado y cubierto por hojas. El hayedo ya estaba prácticamente pelado por completo salvo algunos ejemplares contados. Durante unos 500 metros fui perdiendo altura entre las hayas siguiendo el camino y el track que llevaba como referencia de otras veces. Al seguir éste último me desvié del principal un tramo hasta retomarlo más adelante. Tras ese medio kilómetro bajando se comienza a ascender encontrando algunos ejemplares caídos y otros de tronco grueso y retorcido. Antes de salir de un primer reducto del hayedo me crucé con cuatro jóvenes, un chico y tres chicas, con quienes paré a conversar un momento. Les recomendé subir hasta el collado y desviarse esos pocos metros para ver la panorámica de Llombera y demás.
Dejé atrás esa primera “parte” del hayedo y salí a cielo abierto desde donde tuve otra de las amplias y bonitas panorámicas de la ruta. En esta ocasión la vista hacia el Nordeste con Orzonaga en el valle y el Polvoreda y otras cimas cercanas por detrás. Las brumas se habían convertido en nubes y el sol ya había desaparecido por completo. Enseguida volví a meterme entre las hayas y llegué a una curva donde hay una mesa y bancos a modo de merendero. El siguiente tramo, último por el bosque, es bastante recto y pronunciado, aunque no muy largo hasta salir a la parte alta de la loma. A las 12:25 horas alcancé esa línea cimera, a 1254 m de altitud, que divide el valle del arroyo de La Portilla, que baja a Orzonaga al Norte, del valle de Fenar al Sur por el que transcurre la carretera entre La Estación de Matallana y La Robla. Llevaba hechos 5,700 km.
Avancé por el camino hacia el Este y me crucé con una pareja antes de llegar al collado Cimero no tardando. Este collado se emplaza a 1244 metros de altitud y tras el mismo el camino cruza un pequeño tramo entre pinos antes de aparecer a la vista el refugio de Tomicón un poco más adelante y abajo. Crucé un nuevo cierre de alambre de pastor eléctrico y a las 12:40 horas, tras 6,400 km, llegue a este refugio, que en otras ocasiones he denominado erróneamente como “Refugio Cimero”. La razón es que no tenía nombre y lo denominé como el collado anterior. Resulta que ahora lo están reformando y han colocado una placa con el verdadero nombre, Tomicón, que es el collado situado al Norte del mismo. Allí cerca había un grupo de tres niños y tres adultos con los que conversé unos minutos.
Este refugio, situado a 1235 metros de altitud, está protegido por una cerca de alambres dentro de la cual también hay mesas de merendero y barbacoas. La edificación es de piedra y teja con una puerta y un par de ventanas. Dentro, una chimenea, mesa, una silla y bancos en los que ya hemos descansado en más ocasiones. Ahora se le veía recién acondicionado y pintado. Suelo de baldosas y techo de madera. Comparando las fotos de ahora y del 2019 veo que han reformado algo la chimenea.
Me acomodé en la mesa para comer algo mientras fuera comenzaban a escaparse algunas chispas de nieve. Cuando estaba terminando llegó un grupo de cinco jóvenes que también se sentaron para comer allí dentro. Tras terminar de comer yo, lo recogí todo y salí para retomar la marcha, pero tenía que hacer una llamada de teléfono y si continuaba podía perder la cobertura. Total que al final me retrasé allí hasta las 14:50 horas cuando sí que me puse de nuevo en marcha mientras la nieve ya caía continuamente. Un indicador marcaba la dirección a Robledo de Fenar por un lado y a Orzonaga por el otro ramal. Hacia esta última dirección pasaron dos o tres motoristas a los que seguí.
Me metí entre pinos y robles de nuevo mientras el camino apenas tenía cambio de altitud. El firme estaba embarrado y en él se veían las marcas recientes de las ruedas de las motos. Tras un tramo recorrido me encontré otro poste con tres indicadores, al Faedo, de dónde venía, y a Orzonaga y un mirador desviándose al Oeste por una senda. Aunque el track seguía el camino, me desvié por la misma para investigar. Tras unos 100 metros de bajada tuve una panorámica del valle con parte de Orzonaga a la vista. La niebla cubría ya la parte alta de las lomas y la nieve seguía cayendo. En un cerro más abajo se veía una bandera donde suponía que estaba el mirador. Como era pronto, quería hacer la ruta completa sin atajar por allí, por lo que volví al camino principal para continuar hasta salir de entre la arboleda no mucho después. Volví a tener otra vista del pueblo, esta vez algo más amplia. Seguía nevando y saqué una visera impermeable que llevo, aunque la verdad es que ya estaba mojado, pero bueno. Tras otro tramo no muy largo llegué al collado desde el cual se puede ver una parte del Barrio de la Estación de Matallana al Sudeste. Un camino bajaba en esa dirección. Eran las 15:35 horas y llevaba hechos 10,200 km. Altitud: 1155 m.
En ese punto comienza la bajada más pronunciada hacia Orzonaga y otro ramal con una señal indicaba la dirección al Mirador “Eterno Secre”, que supongo fuese el mismo al que llegaba el sendero anterior. Por mi parte tomé el camino de bajada a Orzonaga mientras seguía nevando y el sol aparecía tímidamente entre las nubes. Pasé entre robles, hayas y escobas mientras trazaba varias curvas cerradas y perdía altura rápidamente. Por delante vi la bandera de España en el alto del mirador y pasé un pequeño pedregal que atravesaba el camino desde la parte alta hacia el valle.
A las 16:00 horas entraba en el pueblo donde la nieve se había convertido en lluvia. Se cruza el arroyo de La Mediana, encauzado en ese tramo, y salí a la única carretera que llega al pueblo. A la entrada puede verse una vagoneta de la mina, una piedra con el nombre del pueblo grabado en metal así como un gran banco también con el nombre pero en madera. También un par de troncos a modo de silla y un cartel informativo de otra ruta de la zona que comienza allí, la de “La Mata del Té”. En un muro puede verse rotulado de nuevo el nombre del pueblo sobre un paisaje de bosque y un elefante entre la arboleda. Por encima del mismo, en otro murete, un mural homenaje a los mineros. En el asfalto se pueden ver en varios lugares las huellas de dicho elefante. Tampoco son pocas las decoraciones urbanas y en las fachadas con figuras de gnomos, setas, elefantes y otros animales, etc. etc. Dejé atrás la gran iglesia con fachadas de piedra y a las 16:10 horas terminé la ruta en la plaza donde tenía la furgoneta. Un termómetro en la fachada de una vivienda marcaba 4º C a esa hora. El GPS me dio como datos totales 11,900 km hechos con un desnivel acumulado de 461 m.
Aproveché el gran portón trasero de la furgoneta para resguardarme de la lluvia mientras me cambiaba y comía el sándwich que me había sobrado. A las 16:35 horas inicié el regreso con esa lluvia acompañándome durante buena parte de ese viaje. Ya cerca de la capital fue desapareciendo la misma y a las 17:00 horas entraba en León donde los termómetros marcaban 7º C. En esta ocasión no vine para casa directo si no que quedé en el centro.
Sin duda disfruté de esta jornada en solitario durante la cual pude deleitarme de bonitos paisajes otoñales en los bosques y panorámicas desde las partes más altas de la ruta. El tiempo me respetó buena parte del día, y cuando comenzó a nevar, tampoco deslució esas bonitas vistas.
MAPA ESQUEMA
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MAPA RASTER
VISTA SATÉLITE
ARMUNIA
TRAYECTO
ERMITA DE SAN ROQUE
ORZONAGA (1030 m)
EL ELEFANTE DE ORZONAGA
CAMINO DEL VALLE DEL ARROYO DE LA PORTILLA
VESTIGIOS MINEROS
ENTRE ROBLES Y HAYAS
CUMBRES DESDE EL CAMINO
BIFURCACIÓN
COLLADO GUDINA (1237 m)
ALTO DE LA PEÑA Y PEÑA DEL CASTRO DESDE EL COLLADO GUDINA
INTENTANDO ASCENDER AL PICO SEXTIL
LLOMBERA Y CUMBRES
PANORÁMICA DESDE LA FALDA DEL PICO SEXTIL
CUETO SAN MATEO
COLLADO GUDINA
HACIA EL FAEDO
BOSQUE YA DESHOJADO
PANORÁMICAS DEL VALLE DEL ARROYO LA PORTILLA Y ORZONAGA
MACIZO DEL POLVOREDA Y OTRAS CIMAS AL NORDESTE
EN LA LÍNEA CIMERA
COLLADO CIMERO (1244 m)
NIEVA
VISTA DEL VALLE Y ORZONAGA
BARRIO DE LA ESTACIÓN DE MATALLANA DESDE COLLADO
BAJANDO A ORZONAGA
ENTRANDO EN ORZONAGA
MURALES
HUELLAS DEL ELEFANTE
DECORACIONES URBANAS
IGLESIA DE SANTA MARÍA DE LAS NIEVES
FINAL DE RUTA EN LA PLAZA
LLUEVE
HACIA LEÓN


















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