martes, 28 de enero de 2020

CERECEDO - COLLADO DE LOS SILLARES 25-01-20



1ª TRAVESÍA “CERECEDO – COLLADO DE LOS SILLARES – CERECEDO”

25-01-20                         (Sábado)

              Ruta destacable la de este sábado en Cerecedo, pueblo de la ribera del Porma muy cercano a Boñar. Dado que la previsión del tiempo no era muy halagüeña para este día, nos quedamos en esta cercana población para recorrer los valles próximos a la misma y hacer una travesía que al final alargamos hasta tal punto que los datos de la misma, al final reflejados, resultaron incluso más significativos que algunas de las ascensión hechas anteriormente. 
Salimos a las 8:45 horas de León con algo de retraso por la tardanza de uno de los participantes de la ruta. En mi furgoneta nos acomodamos los cinco componentes de la misma: José Antonio, Álvaro, Guiomar, José Luis y yo. Por la autovía llegamos a Puente Villarente donde la abandonamos para seguir el viaje por la nacional hacia Boñar. En este pueblo paramos unos minutos a desayunar antes de proseguir la marcha con las nieblas cerradas por encima de nosotros. Pocos kilómetros más arriba se encuentra Cerecedo, al que entramos tras cruzar un puente sobre el Porma. A las 10:05 horas aparcamos a la vera de este río y a una altitud de 985 m.
Nos preparamos e hicimos una foto de grupo antes de emprender la marcha a las 10:25 horas por un camino que seguía la ruta señalizada “PR LE 56 – Por el Porma”. Paralelo al río transcurre este primer tramo de nuestra travesía con apenas desnivel de momento. Un indicador en un tronco marcaba la presencia de una fuente cerca del mismo cauce, aunque a simple vista no la encontramos. Las nieblas seguían altas cubriendo las cumbres, aunque por el Norte vimos como abría algo.
Tras 1,100 Km hechos abandonamos este ancho camino para dar un brusco giro por otro similar, aunque menos transitado, que subía mas pendiente por la loma y en dirección contraria. Una estaca marcaba la dirección incorrecta del PR que abandonábamos. Poco a poco fue ampliándose la vista de esta parte del valle del Porma apareciendo Valdecastillo en la margen de la carretera más arriba. Los robles y escobas escoltaban ahora el camino que en algunos puntos incluso era invadido por éstas últimas.
De nuevo fuimos cambiando de dirección girando hacia el Nordeste y cruzando una cancilla mientras los robles aumentaban convirtiéndose en bosque. El camino transcurría ya por las laderas del valle del arroyo de Cerecedo en el que nos habíamos ido metiendo poco a poco. La niebla nos envolvía durante algunos ratos mientras otros se desvanecía creando bellos efectos en el paisaje. Alcanzamos el punto alto de la sierra dando vista al Norte y Oeste por donde emergían ya numerosas cumbres entre las nieblas: Cueto Ancino, Prado Llano, así como otras lejanas y nevadas de la zona de San Isidro. Justo debajo teníamos al Norte un valle repoblado y lleno de plantas jóvenes protegidas por los tubos plásticos. Volvimos a meternos hacia la ladera del valle de Cerecedo donde un pinar cubría buena parte de la misma. En el camino encontramos algunos pequeños charcos completamente congelados.
A las 12:40 horas, tras 6,600 Km hechos, alcanzamos un punto a 1482 metros de altitud desde donde iniciamos un tramo de descenso en el que pisamos algo de nieve. Entre pinos perdimos 78 m por el camino a lo largo de casi 2,000 Km antes de emprender la remontada por encima de un collado hacia el que a la vuelta bajaríamos desde ese mismo punto. Allí cambiamos de valle abandonando el de Cerecedo para meternos en las lomas del de El Arvejal que baja hacia Adrados, pueblo que divisamos en el fondo de dicho valle. Unos pocos metros más adelante dejamos a la derecha un camino por el que también luego llegaríamos a ese punto. También habíamos dejado de seguir el track del GPS, que bajaba al collado mencionado, ya que la primera intención era llegar al collado de Los Muertos, por debajo del pico Relance.
Entre pinos y escobas el camino se situó de nuevo en la parte alta de la loma a lo largo de un buen tramo, cruzando una especie de cortafuegos antes de llegar a un punto en el que una señal indicaba la entrada a la reserva del Bosque de Pardomino, acceso restringido sin autorización. Este bosque se sitúa en el valle del Norte, hacia donde dimos vista enseguida divisando ahora parte del pantano del Porma así como la Peña San Pedro con la enorme cruz en la cima, por encima de éste. Entre los oscuros nubarrones que cubrían el cielo se veían soleadas varias cimas de San Isidro.
En el camino descendente hacia esa orientación vimos un refugio unos metros más abajo, que podía ser apropiado para comer. No sabíamos si estaba cerrado o abierto y la ruta no pasaba por él, aunque al final decidimos bajar. Perdimos 30 metros en 260 metros hasta esta caseta de piedra que encontramos cerrada. Tampoco había donde acomodarse mucho salvo unas tejas que José Luis colocó a modo de banco. En ello estábamos cuando comenzó a nevar copiosamente. José Antonio nos comentó que conocía otro refugio en la dirección que llevábamos, y aunque poco convencidos, decidimos remontar de nuevo ese tramo hasta el desvío para seguir la ruta. Eran las 14:30 horas.
Viendo el cambio del tiempo, cómo se alargaba la ruta y lo que quedaba aún para el collado de Los Muertos, habíamos decidido poco antes cambiar el destino e irnos hacia el collado de Los Sillares, más cercano y también con posibilidad de cerrar la ruta circular. Ya en el camino hacia este paso subimos y bajamos por la cresta pasando por el punto más elevado de la ruta a 1631 m de altitud. José Antonio iba por delante y se desvió hacia un alto en el que se veían unas antenas. El refugio del que habló no aparecía por ninguna parte y allí tampoco estaba, por lo que nos dijo cuando le llamé por el móvil. Decidimos nosotros seguir hacia el collado aprovechando que ya no nevaba. Entre pinos avanzamos por el ya corto tramo descendente hasta llegar a esta cota de 1501 m cuando eran las 15:25 horas tras 13,700 Km. Por encima del mismo se eleva un pequeño pináculo con un hito de piedras al que nos encaramamos para comer en él. En esos momentos no me di cuenta y fue en casa cuando comprobé que en septiembre de 2013 habíamos estado en ese mismo punto cuando subimos desde Vozmediano al pico El Sillar, algo más al Sur.
En la base de las rocas encontramos un belén de cumbres entre las piedras. Sentados en ellas nos dispusimos a comer mientras se escapaban algunas chispas de agua nieve. Desde allí veíamos al Este la cima del Soberón un poco más sobresaliente del resto. Por la loma del Sillar subía el pendiente cortafuegos por el que aquel año habíamos alcanzado la cima. Ya estábamos recogiendo cuando llegó José Antonio. Nosotros nos pusimos en marcha a las 16:05 horas por un camino que descendía hacia el valle del Arvejal por la ladera Norte. José Luis, que iba un poco tocado de una pierna, se había adelantado. En un punto del camino atajamos por la pendiente loma evitando una gran curva del mismo. En la vertiente Sur del valle se veía un gran pinar en el que comprobamos los efectos de algunos temporales pasados de este invierno. Numerosos troncos y ramas estaban partidos y cubrían el suelo, algunos en el mismo camino.
El firme de la pista se encontraba cubierto por una fina capa blanca, helada en algunos lugares. Encontramos una fuente con gran pilón de piedra y el agua congelada por completo en el mismo. Este camino se dirigía a Adrados directamente, aunque nosotros decidimos atajar por un collado y evitar más rodeo, lo cual no sé si resultó mejor o peor por las subidas que tuvimos después. José Luis había tirado por el camino y nos fue imposible contactar con él.
Emprendimos una fuerte subida por este ramal con el firme congelado en varios tramos hasta llegar a un alto en el que se suavizó la pendiente. Íbamos al enlace con el camino por el que habíamos subido por la mañana según el GPS y así resulto cuando nos incorporamos a él a las 17:05 horas habiendo recorrido un total de 16,600 Km. Poco más de 200 metros recorrimos en este tramo común antes de echarnos por la pendiente ladera hacia el collado ya siguiendo de nuevo uno de los tracks que llevaba en el GPS. Por delante, sobre el valle de Boñar, se formaron unos bellos efectos luminosos con los rayos solares colándose entre las nubes.
Descendimos bruscamente hasta esta cota de 1396 metros para meternos en un camino que parecía desbrozado de hacía poco tiempo. Entre pinos y escobas avanzamos casi sin desnivel antes de salir a una cresta más despejada desde la que vimos de nuevo Adrados por debajo de nosotros al Suroeste. Al Noroeste, sobre las cimas, disfrutamos de un bello y curioso efecto formado por las nubes que “lamían” y se deslizaban pegadas a la montaña como manos fantasmagóricas. Dejamos atrás un gran pino solitario y llegamos al collado Valdeloso, 1345 m, anterior a unas rocas. Desde allí nos echamos hacia el Sur por el camino pendiente y pedregoso que zigzagueaba loma abajo hasta enlazar con otro más ancho por el que de nuevo nos tocaba ascender mas suavemente. No tardamos en divisar Boñar y parte de la vega en la que se emplaza y Adrados ya por detrás de nosotros.
De un punto de este camino marcado en el GPS salía un sendero casi vertical hacia la cresta por el que José Antonio decidió subir para ver si atajaba algo. Yo opinaba no hacer ya más experimentos dado la hora que era e ir a lo seguro, por lo que el resto decidimos seguir por el camino que nos llevó hasta las cercanías de unas antenas marcadas en el GPS. Allí abandonamos el track de referencia, que bajaba hasta la carretera por ese valle, y sí subimos un poco hasta la cresta para emprender ya el descenso por la ladera contraria en medio de un pinar. Eran numerosos los caminos que en el navegador estaban indicados de bajada al pueblo y mientras anochecía fuimos tomando unos u otros perdiendo altura. Yo iba algo preocupado por José Luis, al que había mandado un washapp y no había visto y llamaba de vez en cuando sin respuesta. Ya bastante abajo nos encontramos con José Antonio y al poco salimos a una carretera asfaltada cuando eran las 19:17 horas. Llevábamos 23,300 Km hechos.    
Por la misma llegamos a un puente sobre el Porma por el que cruzamos encontrándonos sentado en su petril a José Luis, que no hacía mucho había llegado tras bajar por Adrados y Boñar. Resulta que había dejado el teléfono en la furgoneta. Con las luces de los móviles y algún frontal continuamos por otro camino que nos metió a unos prados por los que cruzamos antes de salir a la carretera nacional. Escasos 200 metros anduvimos por ella antes de llegar a la entrada de Cerecedo donde cruzamos de nuevo el Porma para recorrer ya los últimos metros hasta donde teníamos la furgoneta.
A las 19:41 horas terminábamos esta ruta, una de las más largas que he hecho, con un total de 24,700 Km según el GPS y un desnivel acumulado de 1026 m. A pesar de ello resultó bastante cómoda y entretenida. La climatología, salvo el rato de nieve, nos respetó, y la niebla no muy cerrada nos permitió disfrutar de los paisajes de valles y cumbres cercanas.
Nos cambiamos y nos pusimos en marcha a las 20:00 horas. En Boñar hicimos una primera parada en un supermercado donde tenía que comprar algo de pan, que no me quedaba nada en casa. Una segunda la hicimos en un bar donde tomamos un refrigerio unos minutos. Sin novedades hicimos el trayecto hasta León donde fueron quedando los compañeros antes de llegar a casa a las 21:50 horas.       
       
MAPA ESQUEMA 


 ENLACE RUTA GPS:
VISTA SATÉLITE
 LEÓN
 BOÑAR
 CERECEDO

 VALLE DEL PORMA





 HACIA EL SUR
 EL CAMINO DEL VALLE DE CERECEDO




 ADRADOS

 POR LA CRESTA



 REFUGIO
 SOLEADAS CUMBRES NEVADAS AL NORTE

 NIEVA


 COLLADO DE LOS SILLARES

SOBERÓN EN EL CENTRO AL FONDO Y EL SILLAR A LA DERECHA


 VALLE DEL ARVEJAL






 SUBIENDO AL COLLADO

VALLE DE BOÑAR







CURIOSAS NIEBLAS SOBRE LAS CIMAS
 PINO SOLITARIO EN LA CRESTA
 DESCENSO POR EL VALLE DE ARVEJAL
 BOÑAR

 ADRADOS


 BAJANDO A CERECEDO

 YA ANOCHECIDO

 EN EL ASFALTO
 CERECEDO
 LEÓN


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